{"id":90297,"date":"2011-08-01T00:00:00","date_gmt":"2011-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/08\/01\/pasillos-en-los-sembradios\/"},"modified":"2017-02-21T18:35:46","modified_gmt":"2017-02-21T21:35:46","slug":"pasillos-en-los-sembradios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/pasillos-en-los-sembradios\/","title":{"rendered":"Pasillos en los sembrad\u00edos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-97531\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/art4487img11.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/art4487img11.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/art4487img11-120x144.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/art4487img11-250x299.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span>Las plantas ordenadas en hileras y formando un campo rayado desentonan totalmente con las islas de selva que despuntan por doquier en medio del paisaje, generalmente en compa\u00f1\u00eda de cerros. Y precisamente en este escenario natural, en los municipios fluminenses de Guapimirim y Cachoeiras de Macacu, es donde los bi\u00f3logos Jayme Prevedello y Marcus Vinicius Vieira, del Departamento de Ecolog\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), estudiaron los movimientos de peque\u00f1os mam\u00edferos por las las plantaciones de mandioca. Y descubrieron que las hileras de los cultivos funcionan como pasillos que facilitan el tr\u00e1nsito de los animales, tal como lo exponen en un art\u00edculo publicado en la revista <em>Biological Conservation.<\/em><\/p>\n<p>Para evaluar la capacidad de las plantaciones como conectores de los peque\u00f1os remanentes de selva que a\u00fan subsisten en la regi\u00f3n, los investigadores capturaron marsupiales t\u00edpicos del bosque atl\u00e1ntico brasile\u00f1o -la zarig\u00fceya <em>Didelphis aurita <\/em>y el filandro gris <em>Philander frenatus<\/em>&#8211; y los liberaron en puntos desconocidos para los animales, ubicados al menos a un kil\u00f3metro de distancia, en pleno mandiocal, a distintas distancias de otro fragmento de selva. Cada uno de ellos llevaba adosado a sus espaldas, un ovillo de hilo de nailon que se desenrollaba a medida que el animal avanzaba, marcando su derrotero. Una t\u00e9cnica simple y eficaz muy utilizada por los bi\u00f3logos, similar a la que le permiti\u00f3 a Ariadna escapar del laberinto en la leyenda griega del Minotauro.<\/p>\n<p>Vieira y Prevedello hicieron pruebas, en total, con 24 zarig\u00fceyas y 37 filandros, y en ambas especies, la mayor\u00eda de los animales intent\u00f3 hallar el camino a casa caminando a lo largo de los corredores formados por las hileras de mandioca, en lugar de cruzarlos por caminos perpendiculares a la orientaci\u00f3n de los sembrad\u00edos. &#8220;S\u00f3lo se apartaban de las filas de las plantaciones cuando se hallaban en las cercan\u00edas de un fragmento de selva, a un m\u00e1ximo de 50 metros. Y aun as\u00ed, algunas incluso escog\u00edan los caminos trazados por los agricultores&#8221;, comenta Vieira, quien coordin\u00f3 el estudio.<\/p>\n<p><strong>Aislados<\/strong><br \/>\nEn la regi\u00f3n estudiada, esos marsupiales raramente salen de la selva, seg\u00fan revela el grupo de la UFRJ. Hace poco, los investigadores cariocas estudiaron a algunos de esos animales dentro de los fragmentos selv\u00e1ticos y observaron que ellos salen muy poco. &#8220;La mayor\u00eda s\u00f3lo se aventura fuera de la cobertura del dosel cuando descubren un \u00e1rbol frutal cargado de frutos en una pastura o alguna plantaci\u00f3n muy cercanas al fragmento&#8221;, dice Vieira, &#8220;en ese caso ellos van hasta el \u00e1rbol y regresan inmediatamente hacia la selva, a no ser que haya otro fragmento pr\u00f3ximo: observamos que entre un 8% a 10% de los individuos avanzan hasta otro fragmento&#8221;. A partir de esas observaciones, \u00e9l y Prevedello sostienen que las plantaciones impensadas acaban produciendo una fractura entre las islas selv\u00e1ticas incluso m\u00e1s dr\u00e1stica que lo que es inevitable.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-97532\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/Mata-Atlantica-11.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"124\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/Mata-Atlantica-11.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/Mata-Atlantica-11-120x50.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/Mata-Atlantica-11-250x103.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARchIVO LABVERT \/ UFRJ<\/span>Al conversar con los agricultores, los ec\u00f3logos averiguaron que no suele existir una justificaci\u00f3n clara para la orientaci\u00f3n de las hileras de mandioca, a no ser que se trate de un terreno en pendiente. Generalmente se disponen en funci\u00f3n de alg\u00fan arroyo que surca el terreno, alguna otra interrupci\u00f3n tal como una cerca e incluso en forma casi aleatoria. &#8220;Percibimos que, en la mayor parte de los casos, no habr\u00eda ninguna resistencia a la planificaci\u00f3n del el plant\u00edo de manera tal que mejore la conexi\u00f3n entre los fragmentos de selva&#8221;, afirma Vieira.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el profesor de la UFRJ, hasta ahora nadie hab\u00eda observado las plantaciones desde ese enfoque. &#8220;Existen en la literatura internacional algunos relatos ocasionales de animales que siguen las l\u00edneas de los sembrad\u00edos, aunque sin que sus movimientos hayan sido comprobados, tal como nosotros los hicimos&#8221;. Aunque los peque\u00f1os mam\u00edferos se resistan a salir de la protecci\u00f3n que les brinda el dosel de su selva, Vieira no cree imposible que las hileras puedan servir como senderos que faciliten la migraci\u00f3n entre un fragmento y otro del monte. &#8220;En nuestro estudio no se dio la circunstancia de que alg\u00fan plant\u00edo llegase hasta el borde del bosque&#8221;, comenta, imaginando una situaci\u00f3n en la que el sendero sin obst\u00e1culos se le presente a los animales pegado al borde de su h\u00e1bitat natural.<\/p>\n<p>Vieira ha continuado con los estudios destinados comprender la relaci\u00f3n entre los habitantes del bosque atl\u00e1ntico y las plantaciones que separan los tramos de selva y evaluar cu\u00e1l es el impacto que podr\u00edan suponer ideas tan sencillas. &#8220;El cambio de la orientaci\u00f3n de las hileras constituye una soluci\u00f3n sin costo y que puede ser efectiva&#8221;, eval\u00faa. Al no tener costo, \u00e9l considera que vale la pena, aunque el efecto sea modesto. Concluido el proyecto de Jayme Prevedello, Vieira cuenta ahora con otros estudiantes abocados a otros estudios en la misma regi\u00f3n. La zarig\u00fceya y el filandro son los m\u00e1s comunes entre los peque\u00f1os mam\u00edferos de esta \u00e1rea de estudio, aunque los pasadizos conformados por la mandioca tambi\u00e9n pueden facilitar el tr\u00e1nsito de otros animales, tales como roedores y lagartos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los surcos en los cultivos ayudan en el desplazamiento de mam\u00edferos","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[268,293,269],"coauthors":[95],"class_list":["post-90297","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-agropecuaria-es","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90297"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90297\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90297"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}