{"id":90379,"date":"2011-09-01T00:00:00","date_gmt":"2011-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/09\/01\/criaderos-moviles\/"},"modified":"2015-10-19T18:22:11","modified_gmt":"2015-10-19T20:22:11","slug":"criaderos-moviles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/criaderos-moviles\/","title":{"rendered":"Criaderos m\u00f3viles"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97160\" style=\"max-width: 280px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-97160 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img12.jpg\" alt=\"\" width=\"270\" height=\"558\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img12.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img12-120x248.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img12-250x517.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Clemente Coelho Junior<\/span>Los manglares constituyen una de las selvas m\u00e1s ricas en carbono, pero la mitad ha desaparecido<span class=\"media-credits\">Clemente Coelho Junior<\/span><\/p><\/div>\n<p>Existen buenos motivos para pensar que los manglares no son lugares agradables: son feos, cenagosos, repletos de mosquitos y generalmente huelen mal. Pero tambi\u00e9n hay buenas y \u2014\u00a0nuevas \u2014\u00a0razones para valorar esos espacios donde se entremezclan agua de mar y de r\u00edos entre \u00e1rboles con ra\u00edces expuestas. Profundizando en la antigua explicaci\u00f3n acerca de que los manglares son criaderos de animales marinos, un equipo de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) verific\u00f3 que varias especies de peces necesitan reductos distintos en el manglar, con mayor o menor salinidad, para desovar y criar a sus alevines hasta que sean capaces de dirigirse hacia el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>&#8220;El sitio de apareamiento de los peces es uno, el de desove es otro y el criadero es un tercero, a veces alejados entre s\u00ed a decenas de metros, siempre dentro del estuario&#8221;, dice Mario Barletta, quien junto a su grupo recorre los estuarios de Am\u00e9rica del Sur. Otra conclusi\u00f3n es que esos lugares de reproducci\u00f3n, desove, crecimiento, protecci\u00f3n y alimentaci\u00f3n de los peces var\u00edan en el transcurso del a\u00f1o, de acuerdo con las fases de la luna y el r\u00e9gimen de lluvias, con diferentes niveles de turbiedad, salinidad y concentraci\u00f3n de ox\u00edgeno disuelto en el agua. &#8220;Esos refugios, frecuentemente localizados en canales muy estrechos de los manglares, pueden ubicarse m\u00e1s alejados de la costa, cuando llueve mucho, o m\u00e1s cerca, cuando llueve poco&#8221;, dice Barletta.<\/p>\n<p>Los manglares, comunes en toda la costa brasile\u00f1a, excepto en Rio Grande do Sul, est\u00e1n protegidos por ley federal, aunque han perdido espacio, que se destina a carreteras, condominios residenciales e industrias, con una contaminaci\u00f3n creciente. Sin sus refugios, los peces y tortugas marinas en crecimiento modifican su dieta y consumen incluso pl\u00e1sticos. En el estuario del r\u00edo Goiana, una zona de 475 mil metros cuadrados cubierta por manglares ubicada entre los estados de Pernambuco y Para\u00edba, Barletta y su equipo analizaron 60 bagres de arena (Cathorops spixii), 60 bagres blancos (C. agassizii) y 62 bagres cabezones (Sciades herzbergii), especies bastante consumidas por los habitantes ribere\u00f1os. Abrieron el vientre de cada uno de ellos y, en al menos un 20% de los ejemplares de cada especie, hallaron trozos de hilos de nailon de cabos de barcos o redes de pesca. Fernanda Possatto, Barletta y otros investigadores de la UFPE advierten que no resulta posible cuantificar el alcance de ese fen\u00f3meno ni las consecuencias de ese tipo de contaminaci\u00f3n, pero recomiendan mayores cuidados para evitar que la misma perjudique todav\u00eda m\u00e1s la vida de los peces y de la gente.<\/p>\n<p>Y eso no ocurre solamente all\u00ed. En el estuario del Paranagu\u00e1, un \u00e1rea de 600 kil\u00f3metros cuadrados cubierta por montes y manglares en la regi\u00f3n sur del pa\u00eds, investigadores de la UFPE, de la Universidad Federal de Paran\u00e1 y del Instituto de Investigaciones Cananeia, de Campinas, recolectaron 80 caparazones de tortugas verdes (Chelonia mydas) j\u00f3venes atrapadas en redes de pesca entre junio de 2004 y julio de 2007. En el est\u00f3mago y en los intestinos de 76 de ellas, adem\u00e1s de algas, plantas de mangle y valvas con las que acostumbran alimentarse, encontraron restos de bolsas pl\u00e1sticas, hilos de nailon y trozos de placas de poliestireno, tal como fue detallado en la edici\u00f3n de febrero de la revista Endangered Species Research. Seg\u00fan Barleta, ese hecho indica que las separaciones espaciales del estuario \u2014\u00a0dividido en \u00e1reas de preservaci\u00f3n o de pesca artesanal, puerto y desarrollo urbano o tur\u00edstico \u2014\u00a0no est\u00e1n funcionando. Otros estudios llevados a cabo por su grupo hab\u00edan detectado trazas de metales pesados, principalmente mercurio, y de otros tipos de residuos en peces que pasan al menos una parte de su vida en los manglares.<\/p>\n<p><strong>Represas<br \/>\n<\/strong>Los manglares est\u00e1n disminuyendo y torn\u00e1ndose m\u00e1s contaminados en toda la costa de Am\u00e9rica del Sur. Expertos de Brasil, Argentina, Venezuela y Colombia llegaron a la conclusi\u00f3n de que, aparte de la pesca intensiva, la p\u00e9rdida de esos ambientes naturales causada por los desag\u00fces y residuos de la miner\u00eda y otras actividades industriales es un signo com\u00fan en las nueve principales cuencas hidrogr\u00e1ficas y estuarios sudamericanos: la cuenca del r\u00edo Magdalena, en Colombia; la del Orinoco, en Venezuela; la cuenca amaz\u00f3nica, que incluye tierras en Brasil, Per\u00fa y Bolivia; los estuarios del r\u00edo Goiana, entre Pernambuco y Para\u00edba, del r\u00edo Paranagu\u00e1, en Paran\u00e1; de la laguna de los Patos, en Rio Grande do Sul, y la cuenca y el estuario de los r\u00edos de la Plata y Paran\u00e1, en la frontera de Argentina, Paraguay y Brasil.<\/p>\n<p>Seg\u00fan ese relevamiento, que deriv\u00f3 en un estudio con 59 p\u00e1ginas publicado en 2010 en la revista Journal of Fish Biology, la construcci\u00f3n de represas fragment\u00f3 el curso de r\u00edos tales como el Paran\u00e1 y el Uruguay, promoviendo severas modificaciones en los manglares y en otros \u00e1mbitos costeros donde habitan los peces. El dragado de los estuarios, tal como se hizo en Paranagu\u00e1, para la construcci\u00f3n del puerto en el sector m\u00e1s interno del estuario, provoc\u00f3 una disminuci\u00f3n de la cantidad de especies. En la cuenca del r\u00edo Urucu, un afluente del Amazonas, el principal problema detectado fue la contaminaci\u00f3n provocada por el derrame de petr\u00f3leo en el momento de la prospecci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_97161\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-97161 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img21.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img21.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img21-120x58.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/art4509img21-250x121.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marcos Andr\u00e9 \/ Opci\u00f3n Brasil Im\u00e1genes<\/span>R\u00edo Maraca\u00edpe, en Pernambuco: estuarios en proceso de transformaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">Marcos Andr\u00e9 \/ Opci\u00f3n Brasil Im\u00e1genes<\/span><\/p><\/div>\n<p>Barletta recomienda la valoraci\u00f3n, preservaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n de esos ambientes. Para \u00e9l, los manglares, incluso bajo tantas presiones, no necesitan permanecer intactos. &#8220;Podemos explotarlos, por supuesto, pero juiciosamente&#8221;, sugiere. Durante los \u00faltimos 50 a\u00f1os, la mitad de la superficie cubierta por manglares en el mundo desapareci\u00f3, como resultado del crecimiento de las ciudades en las zonas costeras, seg\u00fan un estudio de Daniel Donato, del Servicio Forestal de Estados Unidos, publicado en abril, en la revista Nature Geoscience. Ese trabajo revela una conclusi\u00f3n que puede contribuir para preservar esos espacios innegablemente f\u00e9tidos: los manglares son una de las selvas m\u00e1s ricas en carbono del mundo. La p\u00e9rdida de esas selvas puede generar el equivalente a un 10% del total del gas carb\u00f3nico emitido por la deforestaci\u00f3n, aunque los manglares representen tan s\u00f3lo el 0,7% del total de las selvas tropicales del mundo.<\/p>\n<p>&#8220;Los manglares son ambientes muy fr\u00e1giles y sensibles a la contaminaci\u00f3n&#8221;, sostiene Itamar Soares de Melo, investigador de Embrapa, quien coordin\u00f3 un estudio de microorganismos en los manglares de S\u00e3o Paulo. En el municipio de Bertioga, hall\u00f3 bacterias del g\u00e9nero Pseudomonas que producen compuestos capaces de degradar hidrocarburos tales como los derivados del petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Henrique Santos, Raquel Peixoto y otros investigadores de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro verificaron que las poblaciones de microorganismos antes y despu\u00e9s de la llegada de los contaminantes se modifican bastante. Las colonias de bacterias de los g\u00e9neros Mirinobacterium, Marinobacter, Clostridium y Fusibacter, se amplifican, mientras que las de los g\u00e9neros Haliea y Chromatiales se reducen bastante. Los investigadores creen que esas alteraciones pueden ayudar a prever los posibles impactos ambientales en regiones tales como la bah\u00eda de Sepetiba, en R\u00edo de Janeiro, que alberga el puerto de Itagua\u00ed, que se encuentra en obras de dragado para recibir buques de mayor porte.<\/p>\n<p>Melo y su equipo identificaron nuevas especies de microorganismos adaptados a la alta salinidad en los manglares, un \u00e1mbito tambi\u00e9n selectivo para las plantas, ya que s\u00f3lo unas pocas especies de \u00e1rboles se adaptan a esos espacios, algunas con sus ra\u00edces expuestas, que facilitan su fijaci\u00f3n en el lodo. En los manglares sin contaminaci\u00f3n, Melo tambi\u00e9n encontr\u00f3 especies no patog\u00e9nicas de bacterias del g\u00e9nero Vibrio\u00a0 viviendo en el interior de los \u00e1rboles. &#8220;Las bacterias pueden estar proporcionando a las plantas nitr\u00f3geno y f\u00f3sforo, nutrientes importantes para su desarrollo, que son escasos en aquel ambiente&#8221;, comenta.<\/p>\n<div class=\"ficha_artigo\"><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>GUEBERT-BARTHOLO, F.M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.int-res.com\/articles\/esr_oa\/n013p131.pdf\" target=\"_blank\">Using gut contents to assess foraging patterns of juvenile green turtles Chelonia mydas in the Paranagu\u00e1 Estuary, Brazil.<\/a> <strong>Endangered Species Research<\/strong>. v. 13, p. 131-43. 2011.<br \/>\nBARLETTA, M. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1095-8649.2010.02684.x\/abstract\" target=\"_blank\">Fish and aquatic habitat conservation in South America: a continental overview with emphasis on neotropical systems. <\/a><strong>Journal of Fish Biology<\/strong>. v. 76, p. 2.118-76. 2010.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Peces se reproducen en sitios espec\u00edficos de los manglares\r\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293,321],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90379","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90379"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90379\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90379"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}