{"id":90512,"date":"2011-10-01T00:00:00","date_gmt":"2011-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/10\/01\/y-sudamerica-se-hizo\/"},"modified":"2017-02-22T17:12:42","modified_gmt":"2017-02-22T20:12:42","slug":"y-sudamerica-se-hizo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/y-sudamerica-se-hizo\/","title":{"rendered":"&#8230;Y Sudam\u00e9rica se hizo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_93209\" style=\"max-width: 568px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-93209 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img12.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"264\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img12.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img12-120x57.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img12-250x118.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CARLOS GOLDGRUB \/ OP\u00c7\u00c3O BRASIL IMAGENES<\/span>Ca\u00f1\u00f3n del Itaimbezinho, una cicatriz geol\u00f3gica de 130 millones de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">CARLOS GOLDGRUB \/ OP\u00c7\u00c3O BRASIL IMAGENES<\/span><\/p><\/div>\n<p>La estructura geol\u00f3gica de Am\u00e9rica del Sur es un inmenso caleidoscopio de bloques rocosos que se quebraron, se fundieron y se desplazaron de una manera impresionante. En Pirapora do Bom Jesus, una localidad ubicada a 60 kil\u00f3metros de S\u00e3o Paulo, el ge\u00f3logo Colombo Tassinari, docente del Instituto de Geociencias (IGc) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), exhibe evidencias de esas transformaciones que decenas de ge\u00f3logos estudian minuciosamente desde hace al menos 50 a\u00f1os, y que su colega de la USP, Benjamim Bley Brito Neves, sintentiz\u00f3 en un art\u00edculo de reciente publicaci\u00f3n en la revista <em>Journal of South American Herat Sciences<\/em>. &#8220;Todo esto que vemos aqu\u00ed, una vez fue un lecho marino, hace 600 millones de a\u00f1os&#8221;, dice Tassinari, al llegar a lo alto de una colina en uno de los barrios de Pirapora do Bom Jesus. Acto seguido, se detiene en una esquina bordeada de moreras cargadas de frutos; enfrente hay una escuela municipal de paredes blancas y un mercadito que vende baldes, pelotas de pl\u00e1stico y ojotas havaianas. En una barranca pegada a una calle asfaltada, Tassinari muestra\u00a0 una de esas evidencias: las <em>pillow lavas<\/em>, cuerpos de magma bas\u00e1ltico con forma de burbujas o, tal como su nombre lo sugiere, de almohadas <em>(vea las fotos).<\/em><\/p>\n<p>&#8220;La capa exterior de las pillow lavas se form\u00f3 cuando la lava hirviente que brot\u00f3 de la corteza oce\u00e1nica se enfri\u00f3 al toparse con el agua del mar&#8221;, explica Tassinari, quien trabaja junto con Bley y otros ge\u00f3logos para reconstruir la turbulenta &#8211; e inconclusa &#8211; historia geol\u00f3gica de Am\u00e9rica del Sur. Existen m\u00e1s rocas de ese tipo al otro lado del valle cortado por el r\u00edo Tiet\u00ea, aqu\u00ed todav\u00eda bastante contaminado, con aguas oscuras y lentas, cubiertas por blancos bancos de espuma. Al subir al cerro, \u00e9l ya hab\u00eda mostrado un dep\u00f3sito natural de caliza y hab\u00eda apuntado la ubicaci\u00f3n de una antigua mina de magnetita, otros vestigios del lecho de un mar que se cerr\u00f3 como resultado de la colisi\u00f3n entre placas tect\u00f3nicas que se mov\u00edan en direcciones opuestas. La fuerza de las placas era intensa a punto tal de hacer que fragmentos de la corteza oce\u00e1nica que se encontraban a unos 4 mil metros de profundidad fuesen arrojados hacia el interior del continente y actualmente se los encuentre a alrededor de 600 metros de altura (y posiblemente hayan originado cerros todav\u00eda m\u00e1s altos).<\/p>\n<p>Normalmente, investigadores de la USP, la Universidad de Brasilia (UnB), la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT) y de otros centros de investigaci\u00f3n geol\u00f3gica de Brasil examinan el origen y la composici\u00f3n de las partes de este inmenso rompecabezas, algunas veces ofreciendo visiones m\u00e1s generales tales como la de Bley. Al mismo tiempo, expertos de otros pa\u00edses &#8220;Argentina, Estados Unidos, Espa\u00f1a, Alemania, Inglaterra, Dinamarca y Australia&#8221; trabajan para comprender la formaci\u00f3n de sus continentes. A menudo se re\u00fanen para colaborar entre s\u00ed o estudiar c\u00f3mo se encajaban los continentes, puesto que los bloques de rocas actuales de Am\u00e9rica del Sur se hallaban al lado de los que ahora se encuentran en Am\u00e9rica del Norte o en China.<\/p>\n<p>El art\u00edculo m\u00e1s reciente de Bley complementa otro, publicado en 2008 en la revista Precambrian Research, en forma conjunta con Reinhardt Fuck, de la UnB, y Carlos Schbbenhaus, del Servicio Geol\u00f3gico Brasile\u00f1o. Ambos trabajos ofrecen una amplia visi\u00f3n acerca de la impresionante diversidad de edades, formas, tama\u00f1os, composici\u00f3n y or\u00edgenes de las placas rocosas de la corteza terrestre, provenientes de diferentes direcciones, que se encontraron, se empujaron, se amalgamaron o se destruyeron, consolidando el esqueleto geol\u00f3gico del continente sudamericano. Bloques rocosos bastante antiguos, con edades superiores a los 2.500 millones de a\u00f1os, hallados en Bah\u00eda y en las costas del r\u00edo Amazonas, se emparientan con otros, de menor antig\u00fcedad, de alrededor de 2.000 millones de a\u00f1os, de la regi\u00f3n nordeste y de Mar del Plata, en Argentina, y con los m\u00e1s j\u00f3venes, de 500 millones de a\u00f1os, tales como la cadena monta\u00f1osa de Mantiqueira, que comienza en el sur de Bah\u00eda y se extiende hasta Uruguay. Estas capas de rocas pueden comenzar a pocos metros debajo la superficie y llegar hasta los 40 kil\u00f3metros de profundidad.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-207589\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-11-300x286.jpg\" alt=\"018-023_Geologia_188-1\" width=\"290\" height=\"277\" \/><\/a>En Am\u00e9rica del Sur, tal como en todo el globo, se registra una destrucci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n permanente. Otro ejemplo a cielo abierto de los embates tect\u00f3nicos lo constituye el Parque Nacional de Itatiaia. Su estructura geol\u00f3gica basal es el resultado de los derrames de lava liberada por un volc\u00e1n, aunque luego corri\u00f3 mucha lava por all\u00ed. En el libro <em>Itatiaia &#8211; Sentinela das alturas<\/em> (de editorial Terra Virgem), Humberto Giuseppe Cordani y Wilson Teixeira, tambi\u00e9n de la USP, muestran la secuencia de movimientos tect\u00f3nicos que devinieron en la formaci\u00f3n del pico de Agulhas Negras y de pe\u00f1ascos cuyas laderas recuerdan las ra\u00edces petrificadas de un inmenso \u00e1rbol.<\/p>\n<p>&#8220;All\u00ed donde actualmente se encuentra el centro-oeste exist\u00eda un oc\u00e9ano con las dimensiones del Atl\u00e1ntico, hace entre 900 y 600 millones de a\u00f1os&#8221;, dice Fuck. En 1969, luego de trabajar durante cinco a\u00f1os en el mapeo geol\u00f3gico de Paran\u00e1, Fuck ingres\u00f3 como profesor en la UnB y se aboc\u00f3 a estudiar la geolog\u00eda de la regi\u00f3n central del pa\u00eds. Sus an\u00e1lisis indicaron que hab\u00eda un arco de islas volc\u00e1nicas, tal como sucede actualmente en las Filipinas, resultante del choque de las placas oce\u00e1nicas. Como producto de la destrucci\u00f3n de esas islas surgi\u00f3 una cadena monta\u00f1osa similar al Himalaya, que se extend\u00eda por 1.500 kil\u00f3metros desde el sur del estado de Tocantins hasta el sur de Minas Gerais. Y luego tambi\u00e9n desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>Tassinari considera que la antigua cuenca oce\u00e1nica de Pirapora do Bom Jesus, que \u00e9l comenz\u00f3 a estudiar hace 30 a\u00f1os, debe ser valorada. Es m\u00e1s: se podr\u00eda convertir en una atracci\u00f3n de la ciudad, conocida por sus fiestas religiosas y por una iglesia que comenz\u00f3 a construirse en 1725. &#8220;Ya hemos hablado con el alcalde y estamos peleando para proteger mejor estas reliquias de la historia de la Tierra&#8221;, dice. En su opini\u00f3n, \u00e9se es el \u00fanico tramo del estado de S\u00e3o Paulo con una corteza oce\u00e1nica relativamente bien conservada.<\/p>\n<p>Otros vestigios de brazos de oc\u00e9anos extintos son los sedimentos de mar profundo tales como los hallados en Arax\u00e1, en Minas Gerais, y en Afranio y Dormentes, en Pernambuco. &#8220;La vida de un oc\u00e9ano es muy corta, raramente excede los 200 millones de a\u00f1os. La corteza oce\u00e1nica, al ser m\u00e1s delgada que la continental, resulta constantemente reciclada&#8221;, expresa Cordani. Bley y Tassinari y \u00e9l son actualmente los investigadores principales de un proyecto tem\u00e1tico en curso coordinado por Miguel Basei, del Instituto de Geociencias.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-207590\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-21.jpg\" alt=\"018-023_Geologia_188-2\" width=\"560\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-21.jpg 850w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-21-700x245.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-21-120x42.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/018-023_Geologia_188-21-250x87.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Mares con vida corta<br \/>\n<\/strong>Existen otras s\u00edntesis en construcci\u00f3n. Cordani y V\u00edctor Ramos, de la Universidad de Buenos Aires, coordinan la elaboraci\u00f3n de un nuevo mapa tect\u00f3nico &#8211; o de las grandes estructuras geol\u00f3gicas &#8211; de Am\u00e9rica del Sur, bajo la supervisi\u00f3n de los servicios geol\u00f3gicos de Brasil y Argentina. Ese trabajo agrupa a alrededor de 40 ge\u00f3logos del continente, que sintetizan los datos acumulados en el transcurso de los \u00faltimos 30 a\u00f1os, desde que se hizo la \u00faltima versi\u00f3n. Cordani extiende sobre la mesa una de las versiones del nuevo mapa, con una escala de 1:5 millones: constituye un mosaico de manchas en varios tonalidades de rojo, azul y amarillo, que representan las diferentes edades y estructuras geol\u00f3gicas de Sudam\u00e9rica. &#8220;No, todav\u00eda no est\u00e1 listo para publicarlo. Es s\u00f3lo un\u00a0 borrador&#8221;. Ellos pretenden presentar la versi\u00f3n final en agosto de 2012, en el congreso internacional de geolog\u00eda que se desarrollar\u00e1 en Australia.<\/p>\n<p>Varias l\u00edneas negras, de diferentes longitudes, cortan el mapa. Representan las fracturas o fallas, que pueden separar los bloques rocosos y dejar espacio libre para otras rocas. Hace alrededor de 30 millones de a\u00f1os, las rocas volc\u00e1nicas rellenaron las fracturas formadas mucho antes, en estructuras de m\u00e1s de 600 millones de a\u00f1os, formando la base de los terrenos actualmente ocupados por el Gran S\u00e3o Paulo, S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, Taubat\u00e9 y otras ciudades de la zona conocida como Vale do Para\u00edba. Al norte, la ciudad de Manaos se form\u00f3 sobre sedimentos rocosos con pocos millones de a\u00f1os de antig\u00fcedad, aunque debajo de ellos existen rocas que se formaron hace alrededor de 500 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las formaciones rocosas m\u00e1s antiguas de Brasil se encuentran en el nordeste. En los a\u00f1os 1960, como uno de los fundadores y coordinador del laboratorio de geocronolog\u00eda de la USP, Cordani acompa\u00f1\u00f3 a los equipos de la Secretar\u00eda de Miner\u00eda de Bah\u00eda que realizaban el relevamiento geol\u00f3gico del estado. En la regi\u00f3n central de Bah\u00eda hallaron rocas que se revelaron como las m\u00e1s antiguas del pa\u00eds, aunque los m\u00e9todos de dataci\u00f3n todav\u00eda eran bastante imprecisos, con un margen de error de alrededor de 100 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_93215\" style=\"max-width: 568px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-93215 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img22.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img22.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img22-120x45.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4523img22-250x95.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Tassinari y las pillow lavas de Pirapora do Bom Jesus (detalladas arriba)<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>De cualquier modo, Cordani present\u00f3 sus resultados en el marco de un congreso en Pek\u00edn en 1983 y las rocas de Bah\u00eda, con una estimaci\u00f3n de 3.400 millones de a\u00f1os, figuran entre las m\u00e1s antiguas del mundo. &#8220;En 1991 llev\u00e9 muestras para analizarlas en Australia y lo confirm\u00e9&#8221;. Actualmente, \u00e9l simplemente podr\u00eda atravesar el c\u00e9sped que se encuentra frente a su oficina y utilizar la microsonda i\u00f3nica de alta resoluci\u00f3n, un sofisticado equipo de dataci\u00f3n de rocas que comenz\u00f3 a utilizarse hace pocos meses en un campo frente al Instituto de Geociencias.<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os, Bley, Fuck y Elton Dantas, de la UnB, identificaron al oeste de Pernambuco rocas todav\u00eda m\u00e1s antiguas del continente sudamericano, con 3.600 millones de a\u00f1os. Para Bley, este episodio tuvo un sabor especial, y no por haber nacido en las cercan\u00edas, en Campina Grande, Para\u00edba. \u00c9l recorri\u00f3 el oeste de Pernambuco hace 50 a\u00f1os, cuando reci\u00e9n se hab\u00eda recibido de ge\u00f3logo en Recife. &#8220;Andaba por all\u00ed durante el d\u00eda y por la noche le\u00eda<em> Os sert\u00f5es<\/em> a la luz de un farol de queros\u00e9n, en la acera frente al hotel S\u00e3o Pedro, en un pueblito del municipio de Ouricuri&#8221;, recuerda. &#8220;Me di cuenta que aquello hab\u00eda sido escasamente estudiado y me promet\u00ed a m\u00ed mismo que regresar\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>Las rocas\u00a0 de Pernambuco eran casi tan antiguas como las de Canad\u00e1, con 4 mil millones de a\u00f1os. Constituyen los escasos testimonios de los primeros tiempos de la Tierra, formada hace 4.700 millones de a\u00f1os a partir de una nube de gas y polvo en rotaci\u00f3n. Solamente hab\u00eda roca derretida, erupciones volc\u00e1nicas y una atm\u00f3sfera t\u00f3xica, que permaneci\u00f3 durante millones de a\u00f1os. Las primeras bacterias, capaces de sobrevivir a temperaturas cercanas a los 100\u00ba Celsius, reci\u00e9n se desarrollaron hace 3.500 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>La sierra de Caraj\u00e1s, en Par\u00e1, y el Quadril\u00e1tero Ferr\u00edfero, en Minas Gerais, contienen rocas tambi\u00e9n bastante antiguas, de 3 mil millones de a\u00f1os. &#8220;Cu\u00e1ndo llegaron aqu\u00ed y de d\u00f3nde provienen, no lo sabemos&#8221;, dice Bley. En el Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP, los f\u00edsicos Franklin Bispo Santos y su director de tesis doctoral, Manoel D&#8217;Agrella Filho, trabajan para determinar la direcci\u00f3n magn\u00e9tica de las rocas de Mato Grosso y Roraima en el momento en que se formaron, entre 1.900 y 1.400 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. Al saberlo, tal vez logren determinar de d\u00f3nde vinieron y si viajaron juntas o no. Esta t\u00e9cnica, denominada paleomagnetismo, puede confirmar o desestimar hip\u00f3tesis de los ge\u00f3logos. &#8220;El problema&#8221;, dice Santos, &#8220;es que resulta muy trabajosa y a veces tardamos a\u00f1os para realizar las interpretaciones&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Un r\u00edo y una isla<\/strong><br \/>\nAm\u00e9rica del Sur se form\u00f3 a partir de esos n\u00facleos m\u00e1s antiguos, que crecieron incorporando otros. Seg\u00fan Cordani, el crat\u00f3n amaz\u00f3nico se duplic\u00f3 en tama\u00f1o durante el Proterozoico, el m\u00e1s extenso de los per\u00edodos geol\u00f3gicos, con una duraci\u00f3n de alrededor de 2 mil millones de a\u00f1os. Los cratones son inmensos bloques conformados por varios tipos de rocas, normalmente con m\u00e1s de mil millones de a\u00f1os, que funcionan como un conjunto relativamente estable de la corteza durante al menos 100 millones de a\u00f1os. El crat\u00f3n amaz\u00f3nico cuenta con 4.400 millones de kil\u00f3metros cuadrados, el equivalente a un 52% del territorio brasile\u00f1o. Su parte m\u00e1s antigua, con m\u00e1s de 2.600 millones de a\u00f1os, se encuentra en Roraima y en el oeste de Par\u00e1, a la cual se unieron otros bloques de granito que formaron las Guayanas y parte de Venezuela, y luego otros, m\u00e1s recientes. Las formaciones rocosas m\u00e1s altas originaron un valle por donde comenz\u00f3 a correr el r\u00edo Amazonas, cuyos sedimentos formaron la isla de Maraj\u00f3.<\/p>\n<p>Hace 2.500 millones de a\u00f1os se produjo una transformaci\u00f3n en la historia de la Tierra, con picos de p\u00e9rdida de calor, que permitieron la formaci\u00f3n de la corteza, la capa superficial del planeta, anteriormente constituida por una sopa caliente de magma. Un supercontinente llamado Kenorano pudo haberse formado en aquella \u00e9poca, cuando la atm\u00f3sfera comenz\u00f3 a recibir ox\u00edgeno, esencial para la supervivencia de microorganismos m\u00e1s sofisticados, a partir de los cuales se desarrollaron los multicelulares. &#8220;\u00bfQu\u00e9 grado de certeza tenemos acerca de la existencia de ese supercontinente? Entre un 20% y un 30%. Todav\u00eda existes muchas controversias&#8221;, advierte Bley.<\/p>\n<p>Otro supercontinente pudo haberse formado hace entre 2.200 y 2 mil millones de a\u00f1os. Bastante m\u00e1s tarde se fragment\u00f3 y sus pedazos se unificaron nuevamente formando Rodinia, que agrup\u00f3 pr\u00e1cticamente a toda la masa continental de la Tierra hace entre mil y 850 millones de a\u00f1os. Rodinia comenz\u00f3 a romperse hace alrededor de 800 millones de a\u00f1os, formando ocho continentes, que derivaron y luego se encontraron, otra vez, formando un \u00fanico supercontinente denominado Pangea.<\/p>\n<p>&#8220;Observe aqu\u00ed&#8221;, dice Bley, mostrando uno de los mapas en la pared\u00a0 de atr\u00e1s de su mesa de trabajo. &#8220;Pangea tambi\u00e9n se fragment\u00f3, hace alrededor de 230 millones de a\u00f1os, formando los grandes oc\u00e9anos Atl\u00e1ntico, \u00cdndico, \u00c1rtico y Ant\u00e1rtico. El mar de Tethys, que era inmenso, se cerr\u00f3. Este bloque, la India, subi\u00f3 200 kil\u00f3metros, y deriv\u00f3 del sur hacia el norte&#8221;. Inicialmente unidas en un solo bloque en Pangea, Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica comenzaron a separarse del resto hace alrededor de 220 millones de a\u00f1os. &#8220;Los actuales estados de Pernambuco y Para\u00edba constituyen los \u00faltimos puentes que se desprendieron de \u00c1frica&#8221;, comenta Bley.<\/p>\n<p>La mayor parte de Sudam\u00e9rica se estabiliz\u00f3 relativamente hace alrededor de 60 millones de a\u00f1os. Los fragmentos de Rodinia formaron un \u00e1rea relativamente estable desde Venezuela hasta Argentina, la plataforma Sudamericana, un vasto conjunto de bloques rocosos completados con cuencas sedimentarias tales como la cuenca del Paran\u00e1, con alrededor de cinco kil\u00f3metros de sedimentos. &#8220;Sobre ese paquete de rocas sedimentarias y volc\u00e1nicas se formaron depresiones por donde corren el r\u00edo Paran\u00e1 y sus afluentes&#8221;, explica Bley.<\/p>\n<p>Con todo, al oeste existe un \u00e1rea a\u00fan geol\u00f3gicamente inestable: la cordillera de los Andes, producto de la convergencia entre la placa de Nazca y la placa continental sudamericana. Los Andes todav\u00eda est\u00e1n creciendo, incorporando rocas de Nazca, que se insertan en el manto terrestre, se derriten y luego emergen hacia la superficie. &#8220;La placa de Nazca se desplaza un cent\u00edmetro por a\u00f1o&#8221;, observa Tassinari.<\/p>\n<p>Los oc\u00e9anos tambi\u00e9n se encuentran en transformaci\u00f3n. &#8220;El Atl\u00e1ntico se est\u00e1 expandiendo y el Pac\u00edfico estrech\u00e1ndose&#8221;, informa Bley. \u00bfEl resultado? &#8220;De aqu\u00ed a 200 millones de a\u00f1os, los continentes se unir\u00e1n nuevamente&#8221;. Aunque falta mucho, el continente que debe resultar de esa fusi\u00f3n ya recibi\u00f3 varios nombres. Uno de ellos es Amasia, puesto que unificar\u00e1 nuevamente\u00a0 Am\u00e9rica y Asia.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1<\/strong>. Am\u00e9rica del Sur en el contexto de los supercontinentes (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/867\/a-america-do-sul-no-contexto-dos-supercontinentes-fusao-e-fissao\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 05\/58688-1<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <b>Coordinador <\/b>Miguel \u00c2ngelo Stipp Basei &#8211; IGC\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 3.611.085,27 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2<\/strong>. Paleogeograf\u00eda del crat\u00f3n amaz\u00f3nico en el per\u00edodo Proterozoico, durante la formaci\u00f3n de los supercontinentes (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/26041\/paleogeografia-do-craton-amazonico-durante-o-proterozoico-na-formacao-de-supercontinentes\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2007\/59531-4<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>L\u00ednea de Apoyo Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Manoel Souza D&#8217;Agrella Filho &#8211; IAG\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 317.316,92 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>NEVES, B.B.B. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0895981111000125\" target=\"_blank\">The Paleoproterozoic in the South-American continent: Diversity in the geologic time<\/a>. <strong>Journal of South American Earth Sciences<\/strong> (en prensa).<br \/>\nFUCK, R.A.; Neves, B.B.B. e SCHOBBENHAUS, C. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0301926807001593\" target=\"_blank\">Rodinia descendants in South America.<\/a> <strong>Precambrian Research<\/strong>. v. 160, p. 108-26. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Gigantescos macizos rocosos formaron la Am\u00e9rica del Sur","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[309],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90512","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90512","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90512"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90512\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90512"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}