{"id":90517,"date":"2011-10-01T00:00:00","date_gmt":"2011-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/10\/01\/competencia-en-el-cielo\/"},"modified":"2017-02-22T17:21:31","modified_gmt":"2017-02-22T20:21:31","slug":"competencia-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/competencia-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"Competencia en el cielo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_92821\" style=\"max-width: 227px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/10\/01\/competencia-en-el-cielo\/art4528img1-3\/\" rel=\"attachment wp-att-92821\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-92821\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4528img11.jpg\" alt=\"\" width=\"217\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4528img11.jpg 217w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4528img11-120x343.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RICARDO ZORZETTO<\/span><\/a> Telescopio Soar<span class=\"media-credits\">RICARDO ZORZETTO<\/span><\/p><\/div>\n<p>As\u00ed como en los a\u00f1os 1960 la FAPESP cumpl\u00eda un rol importante en cuanto a la distribuci\u00f3n de becas y a la importaci\u00f3n de equipamientos vinculados con la investigaci\u00f3n en astronom\u00eda y astrof\u00edsica, en el pasado reciente la Fundaci\u00f3n comenz\u00f3 a invertir fuertemente en infraestructura capaz de dotar de competitividad internacional a la comunidad cient\u00edfica brasile\u00f1a de ese campo del conocimiento. No se trataba solamente de integrar consorcios internacionales que proporcionaran a los astr\u00f3nomos tiempo de observaci\u00f3n en potentes instalaciones, tales como el Observatorio Austral de Investigaci\u00f3n Astrof\u00edsica (Soar), concebido para obtener im\u00e1genes del cielo con excelente calidad, en el rango de la luz visible al comienzo del infrarrojo, y el Observatorio Pierre Auger, concebido para captar rayos c\u00f3smicos de alta energ\u00eda, ambos en la cordillera de los Andes. La FAPESP tambi\u00e9n estimul\u00f3 la generaci\u00f3n de competencia nacional para la fabricaci\u00f3n del instrumental sofisticado instalado en los observatorios. &#8220;La creaci\u00f3n de programas de instrumentaci\u00f3n de punta, como son los que logramos implementar, constituyen un paso fundamental para quienes aspiran a producir ciencia de vanguardia&#8221;, afirma el astrof\u00edsico Jo\u00e3o Steiner, docente del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG), de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien integr\u00f3 el consejo directivo del Soar durante 12 a\u00f1os y particip\u00f3 en el proyecto del telescopio desde su concepci\u00f3n, al comienzo de los a\u00f1os 1990.<\/p>\n<p>Durante la primera d\u00e9cada de actividad de la FAPESP, entre 1962 y 1971, la astronom\u00eda lleg\u00f3 a absorber m\u00e1s del 1% de los recursos de la Fundaci\u00f3n. Las inversiones, seg\u00fan qued\u00f3 registrado en el libro <em>Pesquisa e desenvolvimento,<\/em> publicado a comienzos de los a\u00f1os 1970, estaban dirigidas principalmente a becas, viajes y congresos, la invitaci\u00f3n de profesores extranjeros y la adquisici\u00f3n de equipos. Las investigaciones realizadas en el Observatorio Astron\u00f3mico de la USP, entonces emplazado en el Parque do Estado de la capital paulista, recibieron apoyo entre 1962 y 1967. El principal aporte de la FAPESP consisti\u00f3 en haber costeado la instalaci\u00f3n y el mantenimiento del astrolabio Danjon, un instrumento por medio del cual resulta posible registrar con gran precisi\u00f3n el instante del paso de un astro por una altura fija en el cielo, como as\u00ed tambi\u00e9n la capacitaci\u00f3n del personal para utilizarlo.<\/p>\n<p>El Centro de Radioastronom\u00eda y Astrof\u00edsica de Instituto Mackenzie (Craam), creado en 1960, atestigua las inversiones de la Fundaci\u00f3n en astronom\u00eda desde sus albores. La financiaci\u00f3n result\u00f3 fundamental para el mantenimiento del grupo durante sus primeros a\u00f1os. &#8220;Nos dirigimos al en ese entonces director cient\u00edfico de la FAPESP, el genetista Warwick Kerr. \u00c9l nos instruy\u00f3 acerca de la presentaci\u00f3n del proyecto que permiti\u00f3 adquirir una serie de equipamientos b\u00e1sicos, todos de segunda mano, aunque de gran calidad, tales como los osciloscopios generadores de se\u00f1ales que hab\u00edan sido construidos en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial&#8221;, recuerda el f\u00edsico brasile\u00f1o Pierre Kaufmann, hasta ahora investigador del Craam. En su opini\u00f3n, la orientaci\u00f3n de la FAPESP result\u00f3 fundamental tambi\u00e9n para que el grupo, formado incluso por varios astr\u00f3nomos amateurs y estudiantes de la Facultad de Filosof\u00eda, Ciencias y Letras de la Universidad Mackenzie, obtuviese recursos de otras fuentes, tales como la Oficina Americana de Ciencia para Am\u00e9rica Latina. Durante su primera d\u00e9cada de existencia, el grupo logr\u00f3 publicar m\u00e1s de 50 art\u00edculos cient\u00edficos en revistas especializadas. La apuesta de la Universidad Mackenzie en astronom\u00eda cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP durante varias etapas: la instalaci\u00f3n de un radio observatorio en el Parque Ibirapuera, en 1962, su traslado hacia Campos do Jord\u00e3o, en 1964, y la mudanza hacia un predio en el barrio de Itapetinga, cerca de la localidad Atibaia, a finales de los a\u00f1os 1960. Ah\u00ed, en 1971, se instal\u00f3 el radiotelescopio para ondas milim\u00e9tricas de un di\u00e1metro de 13,4 metros, donde el grupo elabor\u00f3 una prol\u00edfica producci\u00f3n en radioastronom\u00eda. La antena de Atibaia fue la primera en su tipo del Hemisferio Sur. Actualmente no es muy utilizada. &#8220;Ya no resulta competitiva como antes&#8221;, dice Kaufmann.<\/p>\n<p>El equipo del f\u00edsico continu\u00f3 realizando ciencia de categor\u00eda internacional en el Telescopio Solar para Ondas Submilim\u00e9tricas (SST), instalado a finales de los a\u00f1os 1990 en el complejo astron\u00f3mico El Leoncito, a 2.600 metros de altura en los Andes argentinos. Fue all\u00ed que, en el a\u00f1o 2004, \u00e9l, junto con colegas argentinos, identific\u00f3 un nuevo tipo de explosi\u00f3n solar, que produce los denominados rayos T. Captados por la antena de 1,5 metros del SST, sobrepasaron el l\u00edmite de 100 gigahertz (GHz), hasta entonces la frecuencia m\u00e1xima de energ\u00eda en la franja radial observada en las explosiones solares. El grupo de Kaufmann detect\u00f3 la radiaci\u00f3n en dos frecuencias: 212 y 405 GHz \u00f3 0,2 y 0,4 terahertz, la unidad de medida adoptada, que explica el nombre de esa radiaci\u00f3n y la ubica en el espectro ubicado entre las ondas de radio y la luz visible. &#8220;La emisi\u00f3n de esa forma de radiaci\u00f3n constituye el fen\u00f3meno de mayor intensidad, comparado con el de otras franjas de energ\u00eda liberadas durante las explosiones solares&#8221;, dice Kaufmann, coordinador del estudio que informa sobre la identificaci\u00f3n de los rayos T en explosiones solares en la revista <em>Astrophysical Journal Letters<\/em>. La antena del SST, inaugurada en 1999, cost\u00f3 1,26 millones de d\u00f3lares, financiados por la FAPESP, y a\u00fan permanece en actividad.<\/p>\n<p>&#8220;Hasta los a\u00f1os 1980, la FAPESP cumpli\u00f3 un rol fundamental para la creaci\u00f3n de masa cr\u00edtica, que aprovechar\u00eda las inversiones en infraestructura realizadas a partir de los a\u00f1os 1990&#8221;, dice Jo\u00e3o Steiner, del IAG. La Fundaci\u00f3n apoy\u00f3 la compra de equipamientos destinados al Laboratorio Nacional de Astrof\u00edsica (LNA), con sede en Itajub\u00e1 (Minas Gerais), que fueron utilizados por grupos de investigadores de S\u00e3o Paulo y de otros estados. El telescopio, de 1,60 metros del LNA, inaugurado en 1981 e instalado en el Observatorio Pico dos Dias, en Bras\u00f3polis, tambi\u00e9n Minas Gerais, fue el primer laboratorio realmente creado en Brasil. &#8220;Pero el LNA tambi\u00e9n perdi\u00f3 competitividad; de all\u00ed la importancia de la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en los observatorios Gemini, en 1993, y Soar, en 1998&#8221;, dice Steiner, en referencia a los dos telescopios utilizados por los astr\u00f3nomos brasile\u00f1os en los Andes chilenos. Cabe aclarar que esa inversi\u00f3n ayud\u00f3 a moldear a la comunidad cient\u00edfica en astronom\u00eda. Un reconocimiento realizado por Steiner, revela que un 61% de los l\u00edderes cient\u00edficos en astronom\u00eda, aqu\u00e9llos que cuentan con becas de productividad del CNPq de nivel 1 y 2, se concentra en el \u00e1rea de \u00f3ptica e infrarrojo, sustentada por el LNA, el Soar y el Gemini. Otro 18% trabaja con astronom\u00eda te\u00f3rica y un 11% con radioastronom\u00eda, mientras que un 3% se divide en otras \u00e1reas.<\/p>\n<div id=\"attachment_93182\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-93182\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4528img21.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"229\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4528img21.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4528img21-120x92.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4528img21-250x191.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>Uno de los fotodetectores de rayos c\u00f3smicos, en una imagen tomada en el a\u00f1o 2003<span class=\"media-credits\">MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Instrumental<br \/>\n<\/strong>El proyecto del Soar le permiti\u00f3 al pa\u00eds aprender a desarrollar instrumental astron\u00f3mico sofisticado. El costo de construcci\u00f3n del observatorio fue de 28 millones de d\u00f3lares, de los cuales Brasil aport\u00f3 14 millones (Estados Unidos es socio en la empresa), distribuidos entre el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), que contribuy\u00f3 con 12 millones de d\u00f3lares, y la FAPESP, con una participaci\u00f3n de 2 millones de d\u00f3lares. En tanto, el instrumental desarrollado para el telescopio fue mayoritariamente patrocinado por la FAPESP. \u00c9se fue el caso, por ejemplo, del espectr\u00f3grafo de campo integral del Soar (Sifs). Instalado en 2010, cost\u00f3 1,42 millones de d\u00f3lares, de los cuales un 79% fueron suministrados por la FAPESP, un 15% por el LNA, del gobierno federal, y un 6% por un programa del CNPq. Dotado con 3 mil piezas y delgad\u00edsimas fibras \u00f3pticas, el Sifs es capaz de fraccionar la imagen de un cuerpo celeste en 1.300 partes iguales y, simult\u00e1neamente, registrar el espectro de todas ellas.<\/p>\n<p>A mediados de 2009, otro equipamiento proyectado y construido con la participaci\u00f3n de brasile\u00f1os se hab\u00eda conectado al Soar: la c\u00e1mara Spartan, especializada en im\u00e1genes infrarrojas, una radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica percibida por los seres humanos como calor y capaz de atravesar las gigantescas nubes de polvo interestelar que ocultan galaxias y cunas estelares. En el caso de la Spartan, la FAPESP aport\u00f3 un 55% de la contribuci\u00f3n brasile\u00f1a para el proyecto. Otro equipamiento recientemente adquirido es el filtro ajustable de im\u00e1genes brasile\u00f1o (BTFI), un equipamiento que cost\u00f3 1 mill\u00f3n de d\u00f3lares (un 82% de ese total fue provisto por la FAPESP) que permitir\u00e1 identificar la composici\u00f3n qu\u00edmica y medir los movimientos relativos internos de los objetos celestes. Por \u00faltimo, se cuenta el espectr\u00f3grafo \u00c9chelle del telescopio Soar (Steles). Tal como el Sifs, el Steles analizar\u00e1 los colores de la luz emitida por estrellas y galaxias, aunque percibir\u00e1 una proporci\u00f3n mayor del espectro de la luz visible, y con mejor resoluci\u00f3n. La FAPESP financi\u00f3 un 44% de su costo, que fue de 1,2 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>El Soar est\u00e1 dotado de un espejo de 4,1 metros de di\u00e1metro, la mitad del tama\u00f1o de su vecino Gemini, cuyo consorcio tambi\u00e9n integra Brasil. &#8220;Algunos se sorprendieron por la inversi\u00f3n en un telescopio con un espejo de cuatro metros, cuando el pa\u00eds ya pose\u00eda acceso a uno de ocho metros&#8221;, dice Cl\u00e1udia Mendes de Oliveira, docente del IAG-USP y coordinadora de Astronom\u00eda y Ciencia Espacial de la FAPESP. &#8220;La realidad es que ambos resultan muy complementarios. Y en el Gemini, que era m\u00e1s complejo, no cont\u00e1bamos con la posibilidad de abocarnos al desarrollo de instrumental, tal como hicimos con el Soar&#8221;, afirma. En 2007, el resultado de una observaci\u00f3n realizada en el Soar a cargo de un brasile\u00f1o fue registrado en la revista <em>Nature<\/em>. Alrededor de dos a\u00f1os antes, durante la madrugada del 25 de septiembre de 2004, el observatorio espacial estadounidense Swift emiti\u00f3 un alerta con las coordenadas de lo que podr\u00eda ser una explosi\u00f3n de rayos gama &#8211; la muerte de una estrella con una masa decenas de veces superior a la del Sol, que se convierte en un agujero negro &#8211; ocurrida en la constelaci\u00f3n de Piscis. Eduardo Cypriano, un astr\u00f3nomo residente del Soar, trabajaba aquella noche y detect\u00f3 las primeras se\u00f1ales de la explosi\u00f3n. Los nuevos instrumentos del Soar comenzaron a impulsar la producci\u00f3n cient\u00edfica en \u00e1reas tales como los n\u00facleos activos de galaxias, enanas blancas pulsantes y explosiones de rayos X. Cuando se encuentren funcionando a pleno, dice Steiner, la astronom\u00eda brasile\u00f1a se elevar\u00e1 a otra categor\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Conexi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Tambi\u00e9n en el Observatorio Pierre Auger, la FAPESP, que ayud\u00f3 a financiar la participaci\u00f3n brasile\u00f1a, adopt\u00f3 la estrategia de conectar un gran proyecto de ciencia b\u00e1sica con el desarrollo industrial nacional. Un grupo de empresas de tecnolog\u00eda de punta trabaj\u00f3 en la investigaci\u00f3n de una red de detectores de rayos c\u00f3smicos y en su gesti\u00f3n. &#8220;Los recursos hicieron posible la presencia de un gran contingente de profesores, posdoctores y estudiantes universitarios trabajando en la instalaci\u00f3n y operaci\u00f3n del laboratorio&#8221;, dice el f\u00edsico Carlos Escobar, docente en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), quien coordin\u00f3 la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el Pierre Auger. Montado en Malarg\u00fce, en los Andes argentinos, a cargo de un consorcio integrado por 17 pa\u00edses, el Pierre Auger constituye la mayor instalaci\u00f3n dedicada a la detecci\u00f3n y estudio de los rayos c\u00f3smicos ultraenerg\u00e9ticos, que pueden alcanzar valores energ\u00e9ticos alrededor de 10 veces superiores a los logrados por los actuales aceleradores de part\u00edculas.<\/p>\n<p>El grupo brasile\u00f1o fue responsable por el proyecto y la instalaci\u00f3n de los componentes de los telescopios de fluorescencia, desarrollados por las industrias brasile\u00f1as Equatorial, Estrutural y Schwantz. Brasil aport\u00f3 m\u00e1s de la mitad de los 1.660 tanques Cerenkov que forman los detectores b\u00e1sicos del observatorio. &#8220;Tambi\u00e9n hubo una intensa participaci\u00f3n de las empresas brasile\u00f1as Alpina y Rotoplastyc. La interacci\u00f3n con las industrias fue beneficiosa para los investigadores, en especial para los estudiantes y los posdoctores, quienes pasaron por un aprendizaje sobre los desaf\u00edos que reviste el desarrollo de instrumental de gran porte en Brasil. Actualmente, varios de ellos se encuentran al frente de sus propios proyectos, con participaci\u00f3n industrial brasile\u00f1a. En tanto, las industrias mejoraron sus productos, sum\u00e1ndoles mejor tecnolog\u00eda&#8221;, dice Escobar. Los equipamientos provistos por Brasil para el observatorio, que costaron 4,1 millones de d\u00f3lares, fueron solventados por la FAPESP (un 61%), la Finep (el 24%) y el CNPq (un 15%). La participaci\u00f3n en el Pierre Auger reditu\u00f3 al pa\u00eds la publicaci\u00f3n de 25 art\u00edculos en revistas internacionales, que obtuvieron m\u00e1s de 1.300 citas durante un lapso de 10 a\u00f1os. &#8220;Formamos m\u00e1s de 20 doctores y 20 m\u00e1steres en temas relacionados con el Pierre Auger&#8221;, dice Escobar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"FAPESP ayuda a los astr\u00f3nomos y astrof\u00edsicos a alcanzar nivel internacional","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[274,310],"coauthors":[98],"class_list":["post-90517","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-astronomia-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90517"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90517\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90517"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}