{"id":90519,"date":"2011-10-01T00:00:00","date_gmt":"2011-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/10\/01\/los-arboles-del-desierto\/"},"modified":"2015-12-28T18:29:43","modified_gmt":"2015-12-28T20:29:43","slug":"los-arboles-del-desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-arboles-del-desierto\/","title":{"rendered":"Los \u00e1rboles del desierto"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_92838\" style=\"max-width: 210px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-92838 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4530img11.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"420\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4530img11.jpg 200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4530img11-120x252.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FOTOS EDIVANE CARDOSO\/ UFG E ADRIANO R. DOS SANTOS\/ UFU<\/span>F\u00f3siles hallados en una finca cercana a Uberl\u00e2ndia, en Minas Gerais<span class=\"media-credits\">FOTOS EDIVANE CARDOSO\/ UFG E ADRIANO R. DOS SANTOS\/ UFU<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los due\u00f1os de Fazenda Sobradinho, una propiedad rural cercana a la ciudad de Uberl\u00e2ndia, en Minas Gerais, extrajeron de entre sus plantaciones hace 40 a\u00f1os lo que pensaban que eran s\u00f3lo piedras en el camino y las dejaron en marmoler\u00edas de la regi\u00f3n. En aquel a\u00f1o, 1972, los ge\u00f3logos Kenitiro Suguio y Armando M\u00e1rcio Coimbra analizaron ese material y arribaron a la conclusi\u00f3n de que las piedras eran en realidad troncos fosilizados de \u00e1rboles, que dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, la paleont\u00f3loga Diana Mussa clasific\u00f3 como pertenecientes a un grupo de pinos primitivos. Pero esa conclusi\u00f3n fue recibida con escepticismo en el ambiente cient\u00edfico. Resulta que cuando vivieron esas plantas, hace alrededor de 130 millones de a\u00f1os, toda la regi\u00f3n formaba parte de un vasto desierto de arena.<\/p>\n<p>La confirmaci\u00f3n del acierto de los investigadores brasile\u00f1os reci\u00e9n lleg\u00f3 ahora. Las evidencias m\u00e1s convincentes de que los f\u00f3siles de Fazenda Sobradinho son tambi\u00e9n de grupos de con\u00edferas ancestrales &#8211; un grupo que incluye a los pinos, las araucarias y las secuoyas &#8211; se presentaron en julio de este a\u00f1o en un art\u00edculo en el Journal of South American Earth Sciences, como resultado de un trabajo iniciado 15 a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Edivane Cardoso, actualmente profesor en la Universidad Federal de Goi\u00e1s, estudiaba biolog\u00eda en la Universidad Federal de Uberl\u00e2ndia (UFU) a finales de los a\u00f1os 1990, cuando resolvi\u00f3 analizar en el microscopio los f\u00f3siles hallados durante su tesina final de carrera. Y se sorprendi\u00f3 al descubrir entre las muestras de rocas, fragmentos de tallos petrificados. Espec\u00edficamente, se trataba de fragmentos de tronco &#8211; el tejido de sost\u00e9n, conformado por los canales que transportan agua y nutrientes entre las ra\u00edces y las hojas &#8211; de plantas que existieron hace 130 millones de a\u00f1os, durante el per\u00edodo geol\u00f3gico conocido como Cret\u00e1cico. Cardoso y el director de su monograf\u00eda en la UFU, el ge\u00f3logo Adriano Rodrigues dos Santos, tuvieron dificultades para convencer a otros investigadores acerca del descubrimiento. &#8220;Remit\u00edamos el estudio a congresos y ellos dudaban. No cre\u00edan que fueran f\u00f3siles de vegetales tan antiguos, hallados en la formaci\u00f3n geol\u00f3gica Botucat\u00fa&#8221;, informa Cardoso.<\/p>\n<p><strong>Supercontinente<br \/>\n<\/strong>Hasta entonces se dudaba de que las plantas de gran porte pudiesen haber existido en esa regi\u00f3n durante el Cret\u00e1cico, ya que la formaci\u00f3n Botucat\u00fa era un desierto de arena que se extend\u00eda por las \u00e1reas que actualmente comprenden el sudeste y el sur de Brasil, y sectores de Paraguay, Argentina y Uruguay. En la \u00e9poca en que vivieron esas con\u00edferas, los dinosaurios ya se hab\u00edan propagado por el planeta. Am\u00e9rica del Sur todav\u00eda estaba unida con \u00c1frica y ambas integraban un supercontinente denominado Gondwana, en cuyo centro se encontraba el desierto de Botucat\u00fa. De acuerdo con simulaciones geol\u00f3gicas, ese desierto formaba parte de una regi\u00f3n \u00e1rida m\u00e1s amplia, situada en el Hemisferio Sur, y cercana al ecuador, durante un extenso ciclo clim\u00e1tico de calentamiento global (<em>hothouse<\/em>), en el cual predominaron las altas temperaturas. &#8220;Los cient\u00edficos dec\u00edan que la existencia de f\u00f3siles en la formaci\u00f3n Botucat\u00fa era imposible, hasta que se descubrieron all\u00ed registros de huellas de dinosaurios&#8221;, comenta la paleobot\u00e1nica Margot Guerra Sommer, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, quien colabor\u00f3 para describir los f\u00f3siles de las con\u00edferas en el <em>Journal of South American Earth Sciences<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/048-050_coniferas_1881.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-207605\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/048-050_coniferas_1881.jpg\" alt=\"048-050_coniferas_188\" width=\"290\" height=\"326\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/048-050_coniferas_1881.jpg 850w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/048-050_coniferas_1881-700x787.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/048-050_coniferas_1881-120x135.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/048-050_coniferas_1881-250x281.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a>El n\u00famero, la densidad y el porte de los troncos fosilizados permitieron a los investigadores suponer que existi\u00f3 un bosque de con\u00edferas donde ahora se ubica un fragmento de sabana. Los f\u00f3siles son de plantas adultas y se encuentran ca\u00eddos, muchos de ellos compactados horizontalmente, en funci\u00f3n de la gran cantidad de sedimentos que recubri\u00f3 el antiguo bosque antes de que los \u00e1rboles se petrificaran. Se recuperaron cinco ejemplares de gran tama\u00f1o, cada uno con m\u00e1s de cinco metros de longitud. Tambi\u00e9n se hallaron fragmentos f\u00f3siles menores, incluso de ra\u00edces. &#8220;Son muchos f\u00f3siles, no logramos precisar cu\u00e1ntos&#8221;, dice Margot. Seg\u00fan las investigadoras, esos \u00e1rboles deben haber crecido muy cerca unos de otros, formando un bosque denso. Adem\u00e1s, eran de gran tama\u00f1o, de hasta 20 metros de altura, probablemente m\u00e1s altos que los pinos actuales.<\/p>\n<p>Al analizar las caracter\u00edsticas microsc\u00f3picas de los f\u00f3siles, Margot y Etiene Fabbrin Pires, actualmente profesora de la Universidad Federal de Tocantins, verificaron que los ejemplares recogidos son anat\u00f3micamente similares, es decir, que todos pertenecieron probablemente a una misma especie, que integra el grupo de las protopin\u00e1ceas. &#8220;Este material reviste importancia, ya que se trata del primer registro paleobot\u00e1nico para la formaci\u00f3n Botucat\u00fa de toda la cuenca del Paran\u00e1&#8221;, explica Etiene.<\/p>\n<p>Frente a ese escenario, los investigadores se preguntaron: \u00bfc\u00f3mo es posible que esos \u00e1rboles se hayan propagado en el desierto? Las ra\u00edces fosilizadas halladas en el sedimento arenoso de Fazenda Sobradinho indican que el material no fue transportado y que las plantas eventualmente crecieron en el mismo lugar donde se encontraban sepultadas. &#8220;Lo curioso es que esos grandes \u00e1rboles fueran sustentados por un suelo pobre en nutrientes&#8221;, cuenta Etiene. En opini\u00f3n de los investigadores, es posible que estos \u00e1rboles crecieran fuera del desierto, en formaciones vegetales que crecieran entre las dunas, en regiones con mayor humedad, ambientes similares a aqu\u00e9llos en los que hoy se desarrollan los oasis.<\/p>\n<p>El agua, si bien disponible, era escasa durante determinados per\u00edodos. Los anillos de crecimiento, unas estructuras del tronco que indican el ciclo de vida de los \u00e1rboles, sugieren que esos espec\u00edmenes sobrevivieron bajo un estr\u00e9s permanente. &#8220;En los anillos de crecimiento, las c\u00e9lulas del tronco tard\u00edo no presentan espesamiento de la pared, tal como ocurre en los \u00e1rboles actuales&#8221;, explica Etiene. &#8220;En esos f\u00f3siles, sencillamente se produjo una reducci\u00f3n del tama\u00f1o de la c\u00e9lula&#8221;. Estas caracter\u00edsticas anat\u00f3micas indican que el crecimiento de esas protopin\u00e1ceas se hallaba controlado por la alternancia de estaciones secas y h\u00famedas, y no por la disponibilidad de mayor o menor cantidad de luz solar, tal como ocurre con las con\u00edferas actuales, adaptadas a climas templados.<\/p>\n<p><strong>Hojas perennes<\/strong><br \/>\nLos an\u00e1lisis microsc\u00f3picos de los troncos f\u00f3siles tambi\u00e9n condujeron a la conclusi\u00f3n de que posiblemente las hojas de esas plantas eran perennes y no ca\u00edan en per\u00edodos de sequ\u00edas prolongadas. Pero resulta imposible afirmar cu\u00e1l era la apariencia de esos \u00e1rboles, dado que solamente se preservaron sus troncos y ra\u00edces. &#8220;Deber\u00edan asemejarse a las con\u00edferas actuales&#8221;, dice Margot. &#8220;Bas\u00e1ndonos en la anatom\u00eda del tronco, podemos sugerir que fueron ancestros de las plantas del g\u00e9nero <em>Pinus<\/em>&#8220;. Palmeras, helechos y otras con\u00edferas dominaban el paisaje en diferentes regiones del planeta en la \u00e9poca en que existieron esas protopin\u00e1ceas. &#8220;Existe un registro de con\u00edferas en ambos hemisferios durante per\u00edodos anteriores, contempor\u00e1neos y posteriores al estudiado&#8221;, dice Etiene. Durante la \u00e9poca en que vivieron las con\u00edferas de Fazenda Sobradinho, estaban surgiendo las plantas con flores, que algunos millones de a\u00f1os m\u00e1s tarde, se adaptar\u00edan en los diferentes ambientes del planeta. Actualmente las con\u00edferas se encuentran en escasos sectores de las regiones sudeste y sur de Brasil.<\/p>\n<p>Por lo pronto, no es posible explicar c\u00f3mo sucedi\u00f3 la fosilizaci\u00f3n de esos \u00e1rboles. Una hip\u00f3tesis sugiere que ese proceso de petrificaci\u00f3n se inici\u00f3 mientras la planta a\u00fan viv\u00eda, tal como ocurre actualmente en muchos ambientes. &#8220;Investigaremos las caracter\u00edsticas anat\u00f3micas que ayuden a determinar la especie&#8221;, comenta Margot. &#8220;Partiendo de las caracter\u00edsticas de los f\u00f3siles y del sedimento, tambi\u00e9n queremos conocer con mayor precisi\u00f3n cu\u00e1l fue el ambiente en que crecieron esas plantas en el gran desierto de Botucat\u00fa&#8221;.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>PIRES, E. F. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S089598111100054X\" target=\"_blank\">Early Cretaceous coniferous woods from a paleoerg (Paran\u00e1 Basin, Brazil)<\/a>. <strong>Journal of South American Earth Sciences<\/strong>. v. 32 (1), p. 96-109. jul. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un bosque ocupaba un ambiente c\u00e1lido y arenoso en la era de los dinosaurios","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[282,324],"coauthors":[96],"class_list":["post-90519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-botanica-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90519","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90519"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90519\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90519"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}