{"id":90520,"date":"2011-10-01T00:00:00","date_gmt":"2011-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/10\/01\/un-parasito-discreto\/"},"modified":"2017-02-22T17:37:47","modified_gmt":"2017-02-22T20:37:47","slug":"un-parasito-discreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-parasito-discreto\/","title":{"rendered":"Un par\u00e1sito discreto"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_92844\" style=\"max-width: 568px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/10\/01\/un-parasito-discreto\/art4531img1-3\/\" rel=\"attachment wp-att-92844\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-92844 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img11.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img11.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img11-120x58.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img11-250x121.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RENATO MORTARA\/ UNIFESP<\/span><\/a> <em>T. cruzi<\/em> sobre una c\u00e9lula: estrategias dilucidadas<span class=\"media-credits\">RENATO MORTARA\/ UNIFESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un grupo de investigadores brasile\u00f1os realiz\u00f3 un trabajo conjunto durante 2010 en la Universidad de Maryland, Estados Unidos, para llevar a t\u00e9rmino un trabajo que identific\u00f3 los ardides que utiliza el protozoario Trypanosoma <em>cruzi<\/em> para invadir y ocupar las c\u00e9lulas humanas, como primer paso para dar inicio a la infecci\u00f3n caracter\u00edstica del mal de Chagas, todav\u00eda relativamente frecuente en algunos de los pa\u00edses de Am\u00e9rica. Las conclusiones a las que arribaron indican que el <em>Trypanosoma cruzi<\/em> hace que los mecanismos de reparaci\u00f3n celular funcionen a su favor y ayudan a explicar la afinidad del par\u00e1sito con las c\u00e9lulas musculares, que provoca la expansi\u00f3n del coraz\u00f3n, una de las caracter\u00edsticas de la fase cr\u00f3nica de la enfermedad. La mortalidad causada por esta enfermedad se ha visto reducida en el curso de los \u00faltimos a\u00f1os, aunque se estima que entre 3 y 5 millones de personas todav\u00eda padecen la forma cr\u00f3nica del tambi\u00e9n denominado mal de Chagas.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico Carlos Chagas ya hab\u00eda reconocido en 1909, mediante un microscopio de su laboratorio en el Instituto Oswaldo Cruz, de R\u00edo de Janeiro, al <em>T. cruzi<\/em> en las c\u00e9lulas y en la sangre de las personas infectadas. En la d\u00e9cada de 1940, Herta Meyer, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), film\u00f3 una pel\u00edcula que muestra al par\u00e1sito ocupando las c\u00e9lulas y reproduci\u00e9ndose en su interior (el filme se encuentra disponible <a href=\"http:\/\/www.sbpz.org.br\" target=\"_blank\">en la p\u00e1gina de la Sociedad Brasile\u00f1a de Protozoolog\u00eda<\/a>. Al ingresar, haga clic en interage y multim\u00eddia). Esa constituy\u00f3 una parte del trabajo de esos pioneros para la identificaci\u00f3n del agente etiol\u00f3gico, del insecto transmisor y de los s\u00edntomas caracter\u00edsticos de la enfermedad, aunque las limitaciones de sus equipamientos no les permitieron avanzar mucho m\u00e1s (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/09\/01\/chagas-4\/?\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba\u00a0163<\/a>). En Maryland se dispon\u00eda no s\u00f3lo de equipamientos, sino que tambi\u00e9n hab\u00eda expertos con intereses convergentes.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Maria Cec\u00edlia Fernandes, quien realiz\u00f3 su doctorado en la universidad federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), ya se encontraba all\u00e1 desde hac\u00eda casi dos a\u00f1os, estudiando los mecanismos mediante los cuales el T. cruzi invade las c\u00e9lulas humanas. Ella trabajaba en el laboratorio de biolog\u00eda celular coordinado por Norma Andrews. Norma investiga la interacci\u00f3n entre el <em>T. cruzi<\/em> y las c\u00e9lulas hospedantes desde los a\u00f1os 1980, cuando realiz\u00f3 el doctorado en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) con el m\u00e9dico y bioqu\u00edmico Walter Colli, uno de los mayores especialistas en la enfermedad de Chagas en Brasil. Una de sus l\u00edneas de trabajo consiste precisamente en los mecanismos de reparaci\u00f3n de la membrana celular. En abril de 2010, Renato Mortara, un docente de la Unifesp que estudia el comportamiento del <em>T. cruzi<\/em> desde los a\u00f1os 1980, se uni\u00f3 al grupo en Maryland.<\/p>\n<p><strong>Paso a paso<\/strong><br \/>\nComo ellos necesitaban otros equipamientos, solicitaron ayuda a dos brasile\u00f1os que se encontraban en Bethesda, a menos de una hora de trayecto de College Park: Bechara Kachar, investigador graduado en medicina en la USP, quien se desempe\u00f1a desde 1986 en los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y Leonardo Rodrigues de Andrade, investigador de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), actualmente en el laboratorio de Kachar.<\/p>\n<p>Con la ayuda de los colegas estadounidenses, ellos estudiaron, filmaron y dedujeron, por medio de pruebas y contrapruebas, el proceso de invasi\u00f3n y ocupaci\u00f3n, paso a paso, del <em>T. cruzi<\/em>. El par\u00e1sito, probablemente como producto de su intensa movilidad, lesiona la membrana externa de la c\u00e9lula, abriendo un peque\u00f1o orificio. Por all\u00ed ingresan iones de calcio, abundantes en el espacio extracelular, tal como el grupo de Norma hab\u00eda comprobado. Otros grupos tambi\u00e9n estudiaron exhaustivamente el comportamiento del T. cruzi. Por ejemplo, unos a\u00f1os antes, Sergio Schenkman y su equipo de la Unifesp hab\u00edan indicado c\u00f3mo escapaba el par\u00e1sito de las defensas de los organismos que invade (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/12\/01\/reproduccion-develada\/?\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP\u00a0<\/em>n\u00ba\u00a0118<\/a>).<\/p>\n<p>Este nuevo trabajo revela que, en el interior de la c\u00e9lula, el calcio i\u00f3nico provoca la fusi\u00f3n de los compartimientos conocidos como lisosomas con la membrana externa ubicada alrededor del min\u00fasculo orificio que el par\u00e1sito est\u00e1 abriendo. Al fusionarse con la membrana, los lisosomas liberan una enzima denominada esfingomielinasa, que a su vez induce la formaci\u00f3n de otra mol\u00e9cula de la membrana, la ceramida. Simult\u00e1neamente, la ceramida produce una curvatura en la membrana, remueve la zona lesionada y repara la membrana, facilitando de este modo la entrada del par\u00e1sito.<\/p>\n<div id=\"attachment_93143\" style=\"max-width: 568px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-93143 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img21.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img21.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img21-120x58.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4531img21-250x121.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">VOLKER STEGER\/ SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span>El insecto transmisor todav\u00eda constituye un peligro<span class=\"media-credits\">VOLKER STEGER\/ SCIENCE PHOTO LIBRARY<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;El par\u00e1sito aprovecha en su beneficio la enzima y la ceramida, es decir, el mecanismo de reparaci\u00f3n celular de la lesi\u00f3n en la membrana&#8221;, dice Mortara. &#8220;El <em>T. cruzi<\/em> muestra preferencia por las c\u00e9lulas musculares, que son m\u00e1s propensas a lesiones y, por esa raz\u00f3n, activan con frecuencia los mecanismos de reparaci\u00f3n de la membrana externa&#8221;.<\/p>\n<p>En el interior de la c\u00e9lula, en compartimientos similares a los lisosomas, el protozoo se moviliza intensamente. &#8220;El intenso movimiento posiblemente atrae a otros par\u00e1sitos hacia la misma c\u00e9lula&#8221;, dice. El <em>T.cruzi<\/em> libera toxinas que le permiten escapar. Comienza a multiplicarse y, d\u00edas m\u00e1s tarde, puede generar un centenar de copias. Al hallarse tan abarrotada, la c\u00e9lula deja de funcionar y se rompe, liberando par\u00e1sitos que colonizan otras c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>Tal como un piloto de avi\u00f3n al acercarse a una ciudad, el microorganismo necesita elegir con cuidado d\u00f3nde contactar una c\u00e9lula. No existe, l\u00f3gicamente, una intenci\u00f3n de donde aterrizar, sino una afinidad electrost\u00e1tica con algunos puntos, ya que, de errar, podr\u00eda disparar los mecanismos de defensa que tienden a eliminar a los visitantes indeseados. Bacterias, virus y protozoarios adoptan estrategias diferentes que les permiten atravesar la membrana e ingresar all\u00ed donde quiz\u00e1 encuentren alguna protecci\u00f3n y puedan reproducirse. &#8220;Los protozoarios causantes de la leishmaniasis parecen usufructuar un mecanismo de reparaci\u00f3n celular similar al que usa el T. cruzi para invadir los macr\u00f3fagos&#8221;, observa Mortara.<\/p>\n<p><strong>Distintas t\u00e1cticas<\/strong><br \/>\nCada microorganismo sobrevive merced a sus propios m\u00e9todos para lograr que las c\u00e9lulas trabajen en su favor. En la edici\u00f3n de agosto de la revista Cellular Microbiolog\u00fd, Rey Carabeo, del Imperial College London, de Londres, mostr\u00f3 varias estrategias de invasi\u00f3n adoptadas por bacterias que causan problemas para los seres humanos, tales como la Salmonella, la Escherichia coli, y la Chlamydia. Generalmente, esas bacterias activan los mecanismos que producen una remodelaci\u00f3n de las prote\u00ednas que abundan inmediatamente debajo de la membrana celular, las actinas. Cada una de ellas, al asentarse en la c\u00e9lula hospedante, activa diferentes prote\u00ednas que se unen con las actinas, induciendo la construcci\u00f3n de mol\u00e9culas alargadas, que funcionan como pilares, estirando a la c\u00e9lula. Se desarrollan as\u00ed las prolongaciones de la superficie celular que envuelven al microorganismo permiti\u00e9ndole ingresar sin causar lesi\u00f3n a la membrana. En la edici\u00f3n de julio de la revista Molecular Microbiology, James Bamburg, de la Universidad del Estado de Colorado, en Estados Unidos, describi\u00f3 el encadenamiento de mol\u00e9culas que facilitan el ingreso solamente de la Listeria monocytogenes, una bacteria que puede ocasionar severas infecciones, fundamentalmente en embarazadas.<\/p>\n<p>El mal de Chagas ya no preocupa tanto. El combate contra los insectos transmisores hizo que la cantidad de individuos contaminados disminuyera considerablemente: los servicios p\u00fablicos de salud registraron en 2008 menos de 200 casos y solamente tres muertes atribuidas a esa enfermedad. Ya no existen tantas casas de adobe con orificios donde los insectos se escondan, aunque todav\u00eda hay motivos para preocuparse. Debido a la falta de higiene y de atenci\u00f3n, el contagio persiste, debido al consumo de jugo de ca\u00f1a o jugo de asa\u00ed contaminados o, tambi\u00e9n rara vez, por transfusiones de sangre o trasplantes de \u00f3rganos.<\/p>\n<p>Durante una conferencia en 2010, Norma coment\u00f3 que \u00e9sta es una enfermedad asociada con la pobreza, con alrededor de 18 millones de personas contaminadas en Am\u00e9rica Central y del Sur. Tambi\u00e9n resulta dif\u00edcil de detectar: el 41% de los individuos portadores del T. cruzi son asintom\u00e1ticos. En un 45% de los infectados el coraz\u00f3n se expande y en otro 11% son el es\u00f3fago o el est\u00f3mago los que se dilatan. Seg\u00fan ella, la enfermedad de Chagas dif\u00edcilmente pueda ser eliminada, ya que el par\u00e1sito puede transmitirse al ser humano por alrededor de 100 especies de mam\u00edferos, incluidos algunos muy pr\u00f3ximos tales como los perros, los gatos y los roedores. Al vivir en las cercan\u00edas de las viviendas, estos animales se transforman en reservorios del par\u00e1sito, luego de ser succionados por los insectos transmisores.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Estudios moleculares del <em>Trypanosoma cruzi<\/em> y de su interacci\u00f3n con c\u00e9lulas y factores del hospedante in vitro e\u00a0 in vivo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1894\/estudos-moleculares-do-trypanosoma-cruzi-e-de-sua-interacao-com-celulas-e-fatores-do-hospedeiro-in-v\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2006\/61450-0<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Jos\u00e9 Franco da Silveira Filho &#8211; Unifesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 1.523.719,55 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nFERNANDES, M.C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/jem.rupress.org\/content\/early\/2011\/04\/27\/jem.20102518.short\" target=\"_blank\"><em>Trypanosoma cruzi<\/em> subverts the sphingomyelinase-mediated plasma membrane repair pathway for cell invasion<\/a>. <strong>The Journal of Experimental Medicine<\/strong>. v. 208, n. 5, p. 909-21. 9 may. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Trypanosoma cruzi logra que las c\u00e9lulas funcionen en su beneficio","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90520","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90520","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90520"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90520\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90520"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90520"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90520"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90520"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}