{"id":90523,"date":"2011-10-01T00:00:00","date_gmt":"2011-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/10\/01\/una-x-en-la-via-lactea\/"},"modified":"2017-02-23T15:04:53","modified_gmt":"2017-02-23T18:04:53","slug":"una-x-en-la-via-lactea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-x-en-la-via-lactea\/","title":{"rendered":"\u00bfUna X en la V\u00eda L\u00e1ctea?"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_92877\" style=\"max-width: 568px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/10\/01\/una-x-en-la-via-lactea\/art4534img1-3\/\" rel=\"attachment wp-att-92877\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-92877 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4534img12.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4534img12.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4534img12-120x49.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4534img12-250x103.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">INTERVENCI\u00d3N EN LA FOTO ESO \/ S. BRUNIER<\/span><\/a> Imagen de la V\u00eda L\u00e1ctea con una X dibujada en su centro, donde parece haber dos barras estelares que se cruzan.<span class=\"media-credits\">INTERVENCI\u00d3N EN LA FOTO ESO \/ S. BRUNIER<\/span><\/p><\/div>\n<p>La concentraci\u00f3n de estrellas luminosas en el centro de las galaxias espirales usualmente origina una estructura con forma ovalada que se asemeja a una pelota de f\u00fatbol americano, el bulbo gal\u00e1ctico. Pero la acumulaci\u00f3n de materia en el coraz\u00f3n de la V\u00eda L\u00e1ctea puede haber generado un bulbo con contornos poco frecuentes, formado por dos barras estelares (y no s\u00f3lo una) que se cruzan, present\u00e1ndose con la forma de una X. Esta conclusi\u00f3n controvertida es sostenida por el astrof\u00edsico brasile\u00f1o Roberto Saito, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile, junto a colegas chilenos, europeos y norteamericanos en un art\u00edculo publicado en la edici\u00f3n de septiembre de la revista cient\u00edfica <em>The Astronomical Journal<\/em>. &#8220;Dependiendo de c\u00f3mo observamos la galaxia, vemos una barra tridimensional que se divide en dos, formando una X o incluso una K&#8221;, dice Saito. &#8220;Son dos barras en diagonal, una principal y otra secundaria&#8221;. En funci\u00f3n de la t\u00e9cnica utilizada por los investigadores para estudiar la composici\u00f3n del bulbo, la X atraviesa la regi\u00f3n central de la V\u00eda L\u00e1ctea y sus extremos resultan visibles entre tres y ocho grados tanto arriba como debajo del plano del disco gal\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Para mapear el interior del bulbo de la V\u00eda L\u00e1ctea, el trabajo de Saito analiz\u00f3 datos recabados en tres longitudes de onda del infrarrojo mediante un relevamiento de todo el firmamento visible desde los Hemisferios Norte y Sur realizado entre el final de los a\u00f1os 1990 y la primera mitad de la d\u00e9cada pasada, el proyecto denominado 2Mass. En medio de esa avalancha de datos, los astrof\u00edsicos buscan la localizaci\u00f3n espec\u00edfica de un tipo de estrella luminosa rica en metales, las red <em>clumps giants,<\/em> que son utilizadas para deducir distancias astron\u00f3micas y tambi\u00e9n para esbozar ciertas estructuras de las galaxias. La distribuci\u00f3n de estas estrellas en un mapa que divide el bulbo de la V\u00eda L\u00e1ctea en 170 sectores cuadrados forma la doble barra cruzada en el centro de la galaxia. Un nuevo relevamiento en el infrarrojo cercano ha servido para monitorear desde el comienzo del a\u00f1o 2010 la regi\u00f3n central de nuestra galaxia con el telescopio Vista, instalada en Chile y operado por el Observatorio Europeo del Sur (Eso). Los resultados preliminares que surgieron de esa iniciativa aparentemente corroboran la hip\u00f3tesis de la existencia de una estructura con forma de X en el coraz\u00f3n de la V\u00eda L\u00e1ctea, seg\u00fan Saito.<\/p>\n<p>Desde mediados de los a\u00f1os 1990, los astrof\u00edsicos sospechan que la V\u00eda L\u00e1ctea, tal como dos tercios de las galaxias espirales, presenta una barra en su bulbo, cuya extensi\u00f3n total equivaldr\u00eda a aproximadamente entre un 15% y un 20% del di\u00e1metro de la galaxia. Durante la d\u00e9cada pasada, esa sospecha se confirm\u00f3 y actualmente el debate gira en torno de las caracter\u00edsticas de esa barra, o barras, tal como sostiene Saito. Si las conclusiones del estudio estuvieran en lo cierto, el bulbo de la V\u00eda L\u00e1ctea no ser\u00eda el primero en albergar dos barras de estrellas brillantes con la forma de una X. Las NGC 128, 3625, 4469 y 4710 son ejemplos de galaxias cuya regi\u00f3n central tambi\u00e9n podr\u00eda exhibir esa disposici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Info_Via-Lactea-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-233187\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-233187\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/Info_Via-Lactea-1-300x120.jpg\" alt=\"Info_Via Lactea\" width=\"300\" height=\"120\" \/><\/a>El problema consiste en que, como estamos dentro del objeto que se va a observar, algunas de las caracter\u00edsticas de la V\u00eda L\u00e1ctea resultan m\u00e1s dif\u00edciles de comprobar que las propiedades de galaxias vecinas. Para hacer todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edciles las cosas, nuestro \u00e1ngulo de observaci\u00f3n de la V\u00eda L\u00e1ctea no es de los mejores. Otro obst\u00e1culo reside en la existencia de gr\u00e1nulos de polvo interestelar entre los gases que ocupan el espacio entre las estrellas. Esas finas part\u00edculas absorben y esparcen las radiaciones emitidas por los astros en diversas longitudes de onda, principalmente en la de la luz visible y ultravioleta, originando un fen\u00f3meno conocido como extinci\u00f3n. Ciertas regiones de la galaxia, tales como el bulbo, terminan siendo virtualmente inaccesibles para los telescopios \u00f3pticos. Las observaciones realizadas con infrarrojo sufren menos interferencias por parte del polvo interestelar. Por eso son muy utilizadas en los trabajos sobre la V\u00eda L\u00e1ctea.<\/p>\n<p><strong>Din\u00e1mica ca\u00f3tica<\/strong><br \/>\nNo existe un consenso entre los especialistas que estudian la estructura de la galaxia al respecto de la naturaleza del bulbo de la V\u00eda L\u00e1ctea. Jacques L\u00e9pine, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), es esc\u00e9ptico en relaci\u00f3n con la posibilidad de que exista un X en el centro de la V\u00eda L\u00e1ctea. Prefiere creer que las dificultades para corregir la interferencia producida por el fen\u00f3meno de extinci\u00f3n en el trabajo de Saito podr\u00eda explicar la X, el quid de la cuesti\u00f3n. &#8220;La din\u00e1mica ca\u00f3tica de las estrellas antiguas (amarillas) que conforman el bulbo no permitir\u00eda que tal estructura sobreviviera&#8221;, afirma L\u00e9pine. &#8220;En otras galaxias, donde resulta m\u00e1s f\u00e1cil visualizar el bulbo, observamos como m\u00e1ximo una estructura <em>box-shaped<\/em> (con formato de caja)&#8221;. En opini\u00f3n de L\u00e9pine, la V\u00eda L\u00e1ctea contiene apenas una barra que se presenta casi alineada con el centro de la galaxia y con el Sol.<\/p>\n<p>Augusto Damineli, su colega del IAG-USP, tiene una opini\u00f3n divergente. &#8220;La X del bulbo de la V\u00eda L\u00e1ctea aparenta ser una conclusi\u00f3n con fundamento, pero el mapeo de la galaxia debe perfeccionarse&#8221;, dice. &#8220;Otras galaxias presentan una estructura de ese tipo, que aparece (en los trabajos cient\u00edficos) como resultado de simulaciones num\u00e9ricas&#8221;. No existe una explicaci\u00f3n sencilla para la existencia de bulbos con forma de X, seg\u00fan Damineli. Incluso si el centro de la V\u00eda L\u00e1ctea albergara una estructura constituida por dos barras cruzadas que crease una concentraci\u00f3n de estrellas con contornos similares a la letra del alfabeto, la utilizaci\u00f3n del propio t\u00e9rmino bulbo, que remite autom\u00e1ticamente a formas redondeadas, puede resultar inadecuado para describir la regi\u00f3n central de algunas galaxias.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>SAITO, R. K. <em>et al. <\/em><a href=\"http:\/\/iopscience.iop.org\/1538-3881\/142\/3\/76\" target=\"_blank\">Mapping the X-shaped milky way bulge<\/a>. <strong>The<\/strong> <strong>Astronomical Journal.<\/strong> c. 142, n. 3, p. 76. sept. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El centro de la galaxia podr\u00eda asemejarse a dos barras cruzadas","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,304],"coauthors":[101],"class_list":["post-90523","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90523"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90523\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90523"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}