{"id":90530,"date":"2011-10-01T00:00:00","date_gmt":"2011-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/10\/01\/tiempos-de-colera-en-el-amor\/"},"modified":"2013-03-07T17:07:50","modified_gmt":"2013-03-07T20:07:50","slug":"tiempos-de-colera-en-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tiempos-de-colera-en-el-amor\/","title":{"rendered":"Tiempos de c\u00f3lera en el amor"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/10\/01\/tiempos-de-colera-en-el-amor\/art4541img1-3\/\" rel=\"attachment wp-att-93031\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-93031\" title=\"\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4541img11.jpg\" width=\"250\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4541img11.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4541img11-120x170.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">CAETO MELO<\/span><\/a>El estribillo de la m\u00fasica del cantante Belchior se renueva con cada generaci\u00f3n como una maldici\u00f3n que no posee ant\u00eddoto: <em>Minha dor \u00e9 perceber\/ Que apesar de termos feito tudo o que fizemos\/ Ainda somos os mesmos e vivemos como nossos pais<\/em> [Mi dolor es percibir\/ Que pese a haber hecho todo lo que hicimos\/ A\u00fan somos los mismos y vivimos como nuestros padres]. Esto es lo que revela la investigaci\u00f3n intitulada La <em>violencia entre novios adolescentes<\/em> (ahora publicada en el libro <em>Amor<\/em> <em>e viol\u00eancia,<\/em> de Editora Fiocruz), realizada entre 2007 y 2010 a pedido del Centro Latinoamericano de Estudios de la Violencia y la Salud Jorge Careli (Claves\/ Fiocruz) y coordinada por Kathie Njaine, docente del Departamento de Salud P\u00fablica de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Este proyecto reuni\u00f3 a un grupo de 11 investigadores de diversas universidades para investigar la violencia en las relaciones afectivo-sexuales caracterizadas &#8220;rollos&#8221; o\u00a0 noviazgos entre j\u00f3venes de 15 a 19 a\u00f1os de edad, con base en un universo de 3,2 mil estudiantes de escuelas p\u00fablicas y privadas de 10 capitales brasile\u00f1as. &#8220;Los j\u00f3venes de hoy en d\u00eda, al tiempo que recrean nuevas formas y medios de relacionarse, en los cuales &#8216;un rollo&#8217; y el uso de internet para la interacci\u00f3n amorosa y sexual constituyen lo nuevo, repiten y reproducen modelos relacionales tradicionales y conservadores, como el machismo y el sentimiento de posesi\u00f3n, expresados en sus dichos y en el trato para con su pareja&#8221;, afirma la investigadora. Y quiz\u00e1 con mayor intensidad que como lo hac\u00edan nuestros padres.<\/p>\n<p>Pr\u00e1cticamente nueve de cada 10 j\u00f3venes que est\u00e1n de novios practican o sufren diversas formas de violencia y, para marcar territorio, los j\u00f3venes recurren a la violencia para controlar a sus parejas. Y la agresi\u00f3n se ha convertido en sin\u00f3nimo de dominio en las relaciones amorosas de esos adolescentes. &#8220;Creo que la violencia se ha convertido en una forma de comunicaci\u00f3n entre muchos j\u00f3venes, que alternan los papeles de v\u00edctima y autor, de acuerdo con el momento y el medio en que viven. Estos actos se est\u00e1n banalizando a punto tal que se incorporan naturalmente en la convivencia, sin reflexi\u00f3n alguna acerca de pueden significar para la vida afectiva y sexual&#8221;, sostiene Kathie. &#8220;Los adolescentes adoptan cada vez m\u00e1s tempranamente la violencia en diversos grados y empiezan a tomar eso como algo muy natural. Creen que para tener el control de la relaci\u00f3n y del compa\u00f1ero es necesario emplear la violencia&#8221;. Belchior sigue siendo prof\u00e9tico al afirmar &#8220;que lo nuevo siempre viene&#8221;, aunque no siempre en un registro positivo. De acuerdo con el estudio, las chicas son, al mismo tiempo, las mayores agresoras y v\u00edctimas de la violencia verbal y en la categor\u00eda de las agresiones f\u00edsicas, que incluyen bofetadas, tirones de pelo, empujones, pu\u00f1etazos y patadas, los n\u00fameros revelan que los varones son m\u00e1s v\u00edctimas que las mujeres: el 28,5% de ellas inform\u00f3 que agreden f\u00edsicamente a su pareja; el 16,8% de los chicos confes\u00f3 lo propio. En t\u00e9rminos de violencia sexual, sucede lo esperado, pero hay sorpresas: el 49% de los varones informa que practican ese tipo de agresi\u00f3n, mientras que el 32,8% de las chicas admite ese comportamiento. Curiosamente, en la opini\u00f3n del 22% de los j\u00f3venes de ambos sexos, la violencia es el principal problema del mundo de hoy, muy por encima del hambre, la pobreza y la miseria. \u00bfQui\u00e9n dijo que la coherencia es el fuerte de los j\u00f3venes?<\/p>\n<p>Esto se refleja igualmente en pr\u00e1cticas que los j\u00f3venes, en casa, abominan en sus padres, tales como la vigilancia constante de h\u00e1bitos e indumentaria. Para dominar a su pareja, el adolescente apunta a controlar el comportamiento del otro: las ropas que usa, los nombres en la agenda del celular, los accesos a las redes virtuales de relaciones, las personas con quienes conversa. &#8220;Como si eso no bastase, surge un elemento nuevo: la amenaza de difamaci\u00f3n del otro mediante la divulgaci\u00f3n de fotos \u00edntimas v\u00eda celular o internet fue una de las estrategias citadas por los j\u00f3venes para intentar evitar el fin del noviazgo, en especial por parte de los chicos&#8221;, comenta la soci\u00f3loga e investigadora de la Fiocruz Maria Cec\u00edlia de Souza Minayo, organizadora del estudio junto con Kathie. La violencia en tono de amenaza (provocar miedo, amenazar con lastimar o destruirle algo de valor) se cierne sobre el 24,2% de los j\u00f3venes, un juego sucio perpetrado por el 29,2% de los entrevistados. De acuerdo con los datos, un 33,3% de las chicas asume que amenaza m\u00e1s a sus novios con relaci\u00f3n al 22,6% de los chicos. &#8220;Las cifras se aproximan. Todo sugiere que existe un ciclo de victimizaci\u00f3n y perpetraci\u00f3n. Las experiencias permanentes de situaciones agresivas se traducen en el est\u00edmulo a relaciones conflictivas y en el aprendizaje del uso de la violencia para obtener poder y amedrentar a los otros. Este comportamiento aprendido y aceptado interfiere en el lugar que el joven ocupar\u00e1 en el sistema social y en su desempe\u00f1o en las relaciones afectivas y sexuales&#8221;, sostiene la m\u00e9dica Simone Gon\u00e7alves de Assis, investigadora del Claves\/ Fiocruz y otra de las organizadoras del proyecto.<\/p>\n<p><strong>Afectivas<\/strong><br \/>\n&#8220;Lo complejo es que existe una identidad que supera regiones y clases sociales cuando observamos el comportamiento de los j\u00f3venes de esas 10 capitales. Existen tambi\u00e9n semejanzas entre los estudiantes de las redes de ense\u00f1anza p\u00fablica y privada. En las relaciones afectivas de los j\u00f3venes llaman m\u00e1s la atenci\u00f3n las semejanzas que los eventuales aspectos divergentes&#8221;, sostiene Kathie. Un aspecto que re\u00fane a todos es el nuevo formato de las relaciones amorosas contempor\u00e1neas. &#8220;Son m\u00e1s provisorias, m\u00e1s temporales. Desde los a\u00f1os 1980 se ha venido empleando bastante entre los j\u00f3venes la idea de &#8220;tener un rollo&#8221; [nota del traductor: en portugu\u00e9s se emplea para ello coloquialmente el verbo ficar, que es equivalente al verbo quedar en castellano] para caracterizar una fase de atracci\u00f3n sin mayores compromisos y que puede envolver desde besos a relaciones sexuales&#8221;, sostiene Maria Cec\u00edlia. Al &#8220;tener un rollo&#8221;, sostienen las investigadoras, el amor no constituye un prerrequisito e implica un aprendizaje amoroso, un tipo de prueba para un eventual noviazgo, que es una relaci\u00f3n tenida como &#8220;m\u00e1s seria&#8221; y fundamentalmente m\u00e1s p\u00fablica, que simboliza la entrada del joven en la escena de los adultos, con visitas a los padres del compa\u00f1ero, la planificaci\u00f3n conjunta del tiempo y la sensaci\u00f3n de una mayor solidez en la relaci\u00f3n. &#8220;Sin embargo, todo es muy nebuloso y muchos j\u00f3venes afirman que, despu\u00e9s de &#8220;tener un rollo&#8221;, no saben si est\u00e1n de novios o no lo est\u00e1n&#8221;, dice la autora. En ambos estados existen los celos y el deseo de controlar al otro. &#8220;Debido a la inminencia de ser tildados de celosos, desconfiados y traicioneros en las relaciones de noviazgo, muchos chicos y chicas justifican su preferencia por los &#8216;rollos&#8217;, relaciones en las cuales supuestamente no existen ataduras y se corre menos el riesgo de enamorarse y decepcionarse&#8221;, sostiene Kathie. O al decir de un entrevistado: &#8220;Yo mismo no conf\u00edo en nadie. Puedo pensar: no voy traicionarla, pero nadie sabe qu\u00e9 ocurre con ella&#8221;.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/10\/01\/tiempos-de-colera-en-el-amor\/art4541img2-3\/\" rel=\"attachment wp-att-93035\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-93035\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4541img21.jpg\" width=\"558\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4541img21.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4541img21-120x43.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/art4541img21-250x89.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">CAETO MELO<\/span><\/a><\/p>\n<p>&#8220;Son siempre reacciones antag\u00f3nicas: compromiso versus no compromiso; larga duraci\u00f3n <em>versus<\/em> escasa duraci\u00f3n; intimidad sexual versus superficialidad sexual; implicaci\u00f3n afectiva<em> versus<\/em> no implicaci\u00f3n afectiva; exclusividad <em>versus<\/em> traici\u00f3n&#8221;, eval\u00faa la investigadora. &#8220;Con todo, si bien existe una persistencia del machismo como un (anti) valor de larga duraci\u00f3n, existen cambios provocados por las mujeres, que se ponen en una posici\u00f3n de compa\u00f1eras capaces de cuestionar y plantear nuevas modalidades de relaci\u00f3n. Muchas adoptan comportamientos tenidos como masculinos, tales como la agresi\u00f3n f\u00edsica y verbal&#8221;, sostiene Maria Cec\u00edlia. Incluso en el sexo. &#8220;Los chicos se valen de estrategias rom\u00e1nticas para tener relaciones con sus parejas, con el argumento de que eso ser\u00eda una &#8216;prueba de amor&#8217;. Muchas chicas reproducen los valores de subyugaci\u00f3n, pero una cantidad para nada desde\u00f1able de ellas toma la iniciativa, y ponen prueba a los muchachos en su sexualidad, humillando a aqu\u00e9llos que no quieren tener relaciones con ellas&#8221;, a\u00f1ade. Los &#8220;rollos&#8221; aportaron novedades tambi\u00e9n entre los homosexuales y bisexuales: un 3% y un 1% de los muchachos, respectivamente, asumieron ese comportamiento. &#8220;Para los j\u00f3venes que se aventuran en esas relaciones, el &#8216;tener un rollo&#8217; sirve como experimentaci\u00f3n y confirmaci\u00f3n de la opci\u00f3n sexual. Por ser menos p\u00fablicas, las relaciones de esta \u00edndole generan menos sospechas y minimizan los rechazos, los acosos y las violencias hasta que el joven se sienta seguro acerca de su orientaci\u00f3n&#8221;, sostiene Simone. Pero, pese al discurso renovado de los j\u00f3venes, que dicen que &#8220;les encantan sus amigos <em>gays<\/em>&#8220;, la realidad mantiene el prejuicio de los viejos tempos que constituyen una fuente de <em>bullying<\/em> entre compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Otro aliado del &#8220;rollo&#8221; es internet, tenida como un espacio m\u00e1s libre y de mayor comunicaci\u00f3n para la organizaci\u00f3n de encuentros, lo que ampl\u00eda la posibilidad de experimentaci\u00f3n de las relaciones y como una forma de conocer mejor al compa\u00f1ero, de acercarse y entablar amistad. Pero ni siquiera esta herramienta moderna logra ponerle fin al combustible natural de las peleas: los celos, considerados entre los j\u00f3venes como algo natural entre personas que se aman. Incluidos los c\u00e9lebres &#8220;gritos&#8221;: algunas adolescentes se valen de esa estrategia para evitar la subyugaci\u00f3n, y adoptan una postura agresiva antes de que ellos lo hagan. Ellos, a su vez, al contrario de lo que piensan las mujeres, consideran que los gritos no resuelven los problemas de relaci\u00f3n. All\u00ed surge un dato preocupante. &#8220;Observamos que el joven que es v\u00edctima de violencia verbal por parte de su pareja tiene 2,6 veces m\u00e1s posibilidades de haber sufrido ese tipo de agresi\u00f3n por parte de los padres, comparado con quienes no han sufrido ninguna forma de violencia&#8221;, dice Kathie. &#8220;Los adolescentes eligieron a la familia como la principal referencia en lo que hace a cuestiones afectivo-sexuales. Pero los datos revelan que raramente buscan ayuda en situaciones de violencia en la relaci\u00f3n, y s\u00f3lo un 3,5% entre ellos afirm\u00f3 haber buscado apoyo profesional debido a una agresi\u00f3n ocasionada por su pareja&#8221;. Para Kathie, los profesionales de las escuelas y los amigos deben ser informados, a los efectos de ayudar en ese proceso.<\/p>\n<p><strong>Agresi\u00f3n<\/strong><br \/>\n&#8220;Gran parte de los muchachos y muchachas considera normal la agresi\u00f3n verbal y f\u00edsica en la resoluci\u00f3n de sus conflictos amorosos. Romper con esas pr\u00e1cticas implica un cuestionamiento acerca de ciertos modelos de existencia instituidos en el campo social. Resulta importante cuestionar la asociaci\u00f3n mec\u00e1nica de caracter\u00edsticas tenidas como universales &#8220;del hombre&#8221; y &#8220;de la mujer&#8221;, como as\u00ed tambi\u00e9n criticar la descalificaci\u00f3n de un g\u00e9nero en pro de la valoraci\u00f3n del otro&#8221;, advierte la investigadora. Los patrones de violencia afectivo-sexual tienden a reproducirse, pues son estructurales y estructuradores. &#8220;Se act\u00faa muy poco con relaci\u00f3n a esa violencia entre j\u00f3venes y adolescentes. Suelen permanecer en sus propios mundos; las escuelas generalmente no se involucran en el tema porque juzgan que eso no es de su alzada. Los padres no tienen tiempo o no siguen de cerca en serio la vida de sus hijos, y la tendencia apunta a la reproducci\u00f3n de los patrones familiares y grupales&#8221;, analiza Maria Cec\u00edlia. Seg\u00fan ella, existe una sobrevaloraci\u00f3n de modelos de consumo, belleza, competitividad y poder, en detrimento de otros modelos, tendencia incrementada en gran medida por los medios de comunicaci\u00f3n, lo cual provoca una crisis de valores en la sociedad. &#8220;La juventud refleja de muchas maneras esos valores. Pero yo tiendo a creer que los j\u00f3venes de hoy, en medio a cambios profundos y acelerados, no son peores que los de nuestro tiempo, ni ideol\u00f3gicamente, ni desde el punto de vista del compromiso social&#8221;, cree la autora. &#8220;Al contrario: es como siempre; est\u00e1n all\u00ed para hacerse cargo de una nueva direcci\u00f3n del mundo y sorprendernos, como ha venido sucediendo pol\u00edticamente en diversos pa\u00edses del mundo&#8221;. A contramano de nuestros padres, afortunadamente<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Novios adolescentes hace uso de la violencia como forma de comunicaci\u00f3n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-90530","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90530"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90530\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90530"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}