{"id":90541,"date":"2011-11-01T12:10:00","date_gmt":"2011-11-01T14:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/11\/01\/trampas-biologicas\/"},"modified":"2017-02-23T16:30:55","modified_gmt":"2017-02-23T19:30:55","slug":"trampas-biologicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/trampas-biologicas\/","title":{"rendered":"Trampas biol\u00f3gicas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_100768\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-100768 \" title=\"trampas\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CLAUDIO BEZERRA<\/span>Chinche parda en el campo<span class=\"media-credits\">CLAUDIO BEZERRA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los se\u00f1aladores qu\u00edmicos que sirven de comunicaci\u00f3n entre individuos de una misma especie, llamados feromonas, son utilizados por los insectos para atraer a sus compa\u00f1eros para el apareamiento, para la demarcaci\u00f3n de territorio o incluso como aviso en situaciones de peligro. Cuando se sintetizan, pueden aplicarse para trampas en el campo para capturar insectos con diferentes objetivos, tales como identificaci\u00f3n, monitoreo poblacional o incluso para el control poblacional. En Brasil su utilizaci\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 circunscripta a pocos cultivos, tales como la manzana, el caf\u00e9, los c\u00edtricos y la ca\u00f1a de az\u00facar, aunque su potencial de aplicaci\u00f3n tiende a ampliarse, tal como revelan los resultados obtenidos en la investigaci\u00f3n realizada en Embrapa Recursos Gen\u00e9ticos y Biotecnolog\u00eda, de Brasilia, que condujeron a la s\u00edntesis qu\u00edmica de la feromona sexual de la chinche parda (<em>Euschistus heros<\/em>), considerada la principal plaga de los cultivos de soja. Probada experimentalmente en campo, esta tecnolog\u00eda fue transferida a la empresa Isca Tecnologia, de Iju\u00ed, en Rio Grande do Sul, y se encuentra en fase de experimentaci\u00f3n a gran escala en campo.<\/p>\n<p>En Brasil, los productores utilizan alrededor de 6 millones de litros de insecticida por cada cosecha de soja solo para combatir a la chinche. \u201cAdem\u00e1s de ocasionar un problema ambiental, el exceso de pesticidas tambi\u00e9n acaba con los insectos ben\u00e9ficos para el cultivo\u201d, dice el investigador Miguel Borges, del Laboratorio de Semioqu\u00edmicos de Embrapa, responsable de la investigaci\u00f3n con las feromonas. La soja no es el \u00fanico cultivo atacado por la chinche parda. El ma\u00edz, trigo y algod\u00f3n tambi\u00e9n son blancos del apetito del insecto. \u201cAunque existen algunas plantas gen\u00e9ticamente modificadas, \u00e9stas se encuentran estructuradas para controlar plagas masticadoras, tales como las orugas, y no succionadoras como las chinches\u201d, dice Borges. Por eso actualmente ellas ocuparon otros nichos adem\u00e1s de la soja.<\/p>\n<p>Las sustancias liberadas por los insectos son, mayoritariamente, compuestos vol\u00e1tiles. Las chinches machos, cuando maduran sexualmente, liberan la feromona sexual para atraer a las hembras al apareamiento. Para posibilitar su utilizaci\u00f3n en campo, las primeras tareas del investigador consisten en identificar de qu\u00e9 est\u00e1n constituidas esas se\u00f1ales qu\u00edmicas, r\u00e1pidamente reconocidas por las hembras de la misma especie, y sintetizar el compuesto en laboratorio. Las pruebas comienzan luego del reconocimiento y s\u00edntesis de las sustancias que componen el <em>bouquet<\/em> arom\u00e1tico. \u201cColocada en el interior de una trampa en el campo, la feromona sint\u00e9tica debe liberar el compuesto en forma id\u00e9ntica a como lo hace el insecto, para atraer al compa\u00f1ero para el apareamiento\u201d, dice Borges. Al caer en la trampa, la chinche queda prisionera y, bas\u00e1ndose en el n\u00famero de insectos atrapados, puede definirse si hay o no necesidad de aplicar el pesticida. \u201cIncluso si la aplicaci\u00f3n fuera necesaria, se har\u00e1 en forma selectiva, lo cual redundar\u00e1 en reducci\u00f3n de gastos para el productor, adem\u00e1s de proteger al trabajador y al medio ambiente\u201d, dice Borges.<\/p>\n<div id=\"attachment_100774\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-100774 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas2.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas2-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/trampas2-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FRANCISCO SCHMIDT<\/span>La trampa que libera feromona sexual, construida con telas por donde ella ingresa con facilidad, pero no logra salir<span class=\"media-credits\">FRANCISCO SCHMIDT<\/span><\/p><\/div>\n<p>El \u00fanico m\u00e9todo existente para el monitoreo de chinches es el denominado pa\u00f1o de golpear: se utiliza un pa\u00f1o o lona de 1 metro de longitud por 0.5 metros de ancho, con un soporte de madera en sus bordes laterales dispuesto entre dos hileras de soja. Luego las plantas son inclinadas y golpeadas sobre el pa\u00f1o, realizando as\u00ed el conteo de las chinches. Pero la reducci\u00f3n del espacio entre las plantas, la gran extensi\u00f3n de los cultivos de soja y el gran tama\u00f1o de algunas plantas, fundamentalmente en a\u00f1os lluviosos, tornaron poco pr\u00e1ctica la utilizaci\u00f3n de este m\u00e9todo. El cultivo diseminado por 16 estados y con un \u00e1rea plantada superior a 24 millones de hect\u00e1reas, responde por una producci\u00f3n anual de 67 millones de toneladas en Brasil. \u201cLos da\u00f1os que provoca la chinche en la soja son irreversibles\u201d, dice Borges. Eso sucede porque, a diferencia de las orugas, que s\u00f3lo consumen las hojas, estos insectos logran perforar la planta y chupar la savia y las vainas. \u201cAlgunos productores, en el \u00e1mbito del Distrito Federal, han sufrido p\u00e9rdidas de un 80% y de hasta un 100% de la plantaci\u00f3n por causa de este insecto\u201d, refiere el investigador, que comenz\u00f3 el trabajo con las feromonas en 1989, durante su doctorado en la Universidad de Southampton, Inglaterra. Actualmente el control est\u00e1 siendo realizado mediante la aplicaci\u00f3n de insecticidas cerca de la \u00e9poca de floraci\u00f3n de la planta, sin tomar en cuenta la din\u00e1mica de las chinches en el campo.<\/p>\n<p><strong>Menos insecticidas<br \/>\n<\/strong>La feromona sint\u00e9tica fue probada experimentalmente en cultivos de Goi\u00e1s, cerca del Distrito Federal, en Mato Grosso y en Uberl\u00e2ndia (Minas Gerais). \u201cEl uso de trampas con feromonas permite monitorear las poblaciones de chinches de manera m\u00e1s precisa y evita la aparici\u00f3n de la plaga fundamentalmente durante la fase m\u00e1s cr\u00edtica del cultivo de la soja, cuando fructifica\u201d dice Borges. \u201cEn uno de los experimentos realizados en Uberl\u00e2ndia, en el \u00e1rea tratada con feromonas, la aplicaci\u00f3n de insecticidas se redujo en un 50%\u201d. Las trampas se colocaron en cada hect\u00e1rea de la plantaci\u00f3n y funcionaron perfectamente. \u201cSi se las colocara cada 200 metros, el costo-beneficio ser\u00eda muy alto\u201d.<\/p>\n<p>La asociaci\u00f3n con Isca se acord\u00f3 en octubre de 2010. Pero reci\u00e9n ahora, luego de dar por terminados los ensayos experimentales en campo, la empresa ha comenzado a realizar test m\u00e1s amplios con productores de soja de Rio Grande do Sul, Paran\u00e1, Mato Grosso, Minas Gerais y el Distrito Federal. Las pruebas comenzaron en octubre del presente a\u00f1o, al comienzo de la cosecha de la soja, y se extender\u00e1n hasta marzo, cuando la misma culmine. \u201cCompararemos las trampas con feromonas con la t\u00e9cnica de golpear el pa\u00f1o\u201d, dice Rafael Borges, gerente de investigaci\u00f3n y desarrollo de Isca. La empresa tambi\u00e9n est\u00e1 desarrollando tres tipos de trampas, con mayor poder de captura y retenci\u00f3n de insectos, y evaluando la mejor concentraci\u00f3n de los componentes sint\u00e9ticos. \u201cEl primer desaf\u00edo consiste en desarrollar una trampa comercialmente factible, que favorezca la introducci\u00f3n de la tecnolog\u00eda en el campo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La chinche parda de la soja puede monitorearse con feromonas sint\u00e9ticas ","protected":false},"author":22,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[268,281],"coauthors":[115],"class_list":["post-90541","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es","tag-agropecuaria-es","tag-biotecnologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90541"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90541\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90541"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}