{"id":90545,"date":"2011-11-01T11:40:00","date_gmt":"2011-11-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/11\/01\/por-que-urano-gira-de-costado\/"},"modified":"2017-02-23T16:23:47","modified_gmt":"2017-02-23T19:23:47","slug":"por-que-urano-gira-de-costado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/por-que-urano-gira-de-costado\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 Urano gira de costado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/066-067_EixoUrano_189.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-207629\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/066-067_EixoUrano_189-1024x355.jpg\" alt=\"066-067_EixoUrano_189\" width=\"560\" height=\"194\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Uno de los grandes dilemas sin respuesta de la astronom\u00eda del sistema solar puede haber sido resuelto por un equipo internacional de cinco investigadores, incluido un brasile\u00f1o. Mediante simulaciones computacionales, el grupo encabezado por el italiano Alessandro Morbidelli, del Observatorio C\u00f4te d\u2019Azur, en Niza, Francia, obtuvo indicios de que la inclinaci\u00f3n anormal del eje de rotaci\u00f3n de Urano no se debe solamente a una gran colisi\u00f3n con un cuerpo del tama\u00f1o de la Tierra, tal como se cre\u00eda, sino a dos choques con objetos de un tama\u00f1o significativo. El planeta gira alrededor de un eje cuya inclinaci\u00f3n es de 97,7 grados en relaci\u00f3n con el plano de su \u00f3rbita alrededor del Sol. Esos dos encontronazos habr\u00edan ocurrido en distintos momentos del proceso de nacimiento de Urano. \u201cY explicar\u00edan por qu\u00e9 Urano rota acostado\u201d, dice Rodney Gomes, del Observatorio Nacional (ON), con sede en R\u00edo de Janeiro, uno de los autores del estudio. La nueva hip\u00f3tesis, presentada en octubre, en el marco del Congreso Europeo de Ciencia Planetaria, en Nantes, Francia, puede modificar la concepci\u00f3n que se ten\u00eda de la fase inicial de conformaci\u00f3n del sistema solar.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los planetas comenzaron a formarse hace 4.500 millones de a\u00f1os a partir de un disco de gas y polvo girando alrededor del Sol. Durante sus primeros millones de a\u00f1os, el material del disco se fue aglutinando, formando cuerpos cada vez mayores con proporciones similares a las de asteroides y cometas, los denominados planetesimales. Mediante colisiones entre s\u00ed, los planetesimales siguieron creciendo, hasta originar embriones planetarios, cuerpos con dimensiones similares a las de los planetas actuales. Algunos de esos embriones capturaron r\u00e1pidamente el gas del disco, que se disip\u00f3 durante los primeros millones de a\u00f1os, originando los planetas gaseosos gigantes y los de hielo. Los embriones restantes del interior del sistema solar siguieron choc\u00e1ndose entre s\u00ed, hasta formar los planetas rocosos. Este escenario implica que todos los planetas nacieron orbitando en el plano de ese disco primigenio, con el eje de rotaci\u00f3n sobre s\u00ed mismo perpendicular a ese plano. Sin embargo, posteriores colisiones entre planetas, planetesimales y embriones planetarios restantes, habr\u00edan desviado sus ejes de esa forma. El eje de rotaci\u00f3n de la Tierra, por ejemplo, se encuentra inclinado alrededor de 23 grados. En tanto, Urano representa un caso extremo, con una inclinaci\u00f3n de casi 98 grados. Por eso sus polos norte y sur se ubican en los costados de la esfera planetaria en lugar de arriba y abajo.<\/p>\n<p>Desde los a\u00f1os 1960, los cient\u00edficos consideran que esa inclinaci\u00f3n acentuada ser\u00eda fruto de una violenta colisi\u00f3n entre Urano y un gran embri\u00f3n planetario. Pero siempre hubo un escollo con esa explicaci\u00f3n: las decenas de lunas y anillos de Urano tambi\u00e9n giran en torno del eje de rotaci\u00f3n extremadamente inclinado del planeta. Los cr\u00edticos de la hip\u00f3tesis sostienen que durante una colisi\u00f3n tan abrupta no habr\u00eda tiempo para que esos anillos y sat\u00e9lites hubiesen acompa\u00f1ado la inclinaci\u00f3n de Urano. Deber\u00edan haber permanecido en un plano orbital menos oblicuo.<\/p>\n<p>Para explicar esta divergencia, los astrof\u00edsicos Gwena\u00ebl Bou\u00e9 y Jacques Laskar, del Observatorio de Par\u00eds, postularon en 2009 una teor\u00eda alternativa. Seg\u00fan ellos, Urano habr\u00eda tenido en el pasado una luna enorme, del tama\u00f1o de la Tierra. La presencia del sat\u00e9lite masivo habr\u00eda hecho que el movimiento de precesi\u00f3n del eje de rotaci\u00f3n del planeta, similar a la oscilaci\u00f3n producida por un trompo girando, se ampliase paulatinamente, de forma tal que, en funci\u00f3n de una serie de interacciones, condujese al planeta a \u201cacostarse\u201d lentamente. Esta inclinaci\u00f3n ser\u00eda un proceso tan gradual que los anillos y dem\u00e1s sat\u00e9lites siguieron al ecuador del planeta.<\/p>\n<p><strong>Caos en el sistema solar<br \/>\n<\/strong>El problema parec\u00eda resuelto hasta que Morbidelli y Gomes decidieron estudiar la teor\u00eda en detalle. El a\u00f1o pasado, ellos se toparon con una contradicci\u00f3n. Seg\u00fan sus c\u00e1lculos, la misma influencia gravitatoria del hipot\u00e9tico sat\u00e9lite que poco a poco habr\u00eda inclinado a Urano atraer\u00eda a los dem\u00e1s sat\u00e9lites y anillos en tal forma que impedir\u00eda que \u00e9stos siguieran al planeta en su inclinaci\u00f3n. La teor\u00eda de los franceses, por lo tanto, no funcionaba.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos decidieron retomar la idea de una colisi\u00f3n primigenia, aunque con modificaciones. Construyeron simulaciones de las interacciones gravitatorias que habr\u00edan ocurrido si un cuerpo del tama\u00f1o de la Tierra hubiese chocado con Urano en sus albores, cuando sus sat\u00e9lites y sus anillos todav\u00eda no se hab\u00edan formado a partir de un disco de gas y polvo. El impacto habr\u00eda inclinado a Urano y los restos de la colisi\u00f3n produjeron un segundo disco alrededor de su ecuador. La influencia gravitatoria del disco interno habr\u00eda hecho que el material del primer disco se esparciese como una \u201crosquilla\u201d, t\u00e9cnicamente denominada toro, circundando el ecuador de Urano. Con el tiempo, el disco interno habr\u00eda sido asimilado por el planeta y el toro se habr\u00eda achatado formando otro disco, a partir del cual se originaron las lunas y los anillos.<\/p>\n<p>Este escenario explica el eje acostado de Urano, excepto por un detalle: las lunas originadas en las simulaciones giraban en sentido opuesto a la rotaci\u00f3n de Urano, que es antihoraria. Para que el resultado del modelo computacional coincidiera con la realidad del sistema solar, los investigadores descubrieron que Urano deber\u00eda haber sufrido otra colisi\u00f3n con otro embri\u00f3n planetario. Ese choque deber\u00eda haber ocurrido antes de aqu\u00e9l que habr\u00eda inclinado tanto al eje del planeta como al disco que dio origen a sus lunas y anillos. \u201cSi ocurrieron dos colisiones de esa \u00edndole, deber\u00edan haber existido varios embriones planetarios del tama\u00f1o de la Tierra en las proximidades de Urano en aquella \u00e9poca\u201d, dice Gomes.<\/p>\n<p>\u201cResulta una idea interesante y completamente probable\u201d, comenta el astrof\u00edsico brasile\u00f1o Wladimir Lyra, del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York. \u201cLas investigaciones revelan que el sistema solar era un sitio ca\u00f3tico en sus comienzos. Existi\u00f3 mucha interacci\u00f3n entre los protoplanetas. Los ocho planetas que vemos actualmente son s\u00f3lo los \u2018ganadores\u2019 en una batalla que vencieron a costa de algunas cicatrices&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La rotaci\u00f3n del eje planeta ha inclinado 98 grados con colisiones","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,304],"coauthors":[103],"class_list":["post-90545","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90545","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90545"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90545\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90545"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}