{"id":90548,"date":"2011-11-01T11:10:00","date_gmt":"2011-11-01T13:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/11\/01\/en-el-ojo-del-huracan\/"},"modified":"2017-02-23T16:13:46","modified_gmt":"2017-02-23T19:13:46","slug":"en-el-ojo-del-huracan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-el-ojo-del-huracan\/","title":{"rendered":"En el ojo del hurac\u00e1n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_99928\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-99928 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/furacao.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/furacao.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/furacao-120x104.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/furacao-250x216.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Inpe \/ Journal of Geophysical Research <\/span>Las flechas indican la direcci\u00f3n del viento y, seg\u00fan su tama\u00f1o, la velocidad. Cuanto mayor tama\u00f1o, m\u00e1s veloz<span class=\"media-credits\">Inpe \/ Journal of Geophysical Research <\/span><\/p><\/div>\n<p>La comunidad cient\u00edfica suele clasificar a los huracanes del Atl\u00e1ntico Sur de la misma manera, como ciclones extratropicales o de latitud media. No obstante, al estudiar tres ciclones que se formaron cerca de la costa brasile\u00f1a, los investigadores Rosmeri Porf\u00edrio da Rocha y Jo\u00e3o Rafael Dias Pinto, del Departamento de Ciencias Atmosf\u00e9ricas del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG\/USP), arribaron a la conclusi\u00f3n de que el desarrollo de uno de ellos fue diferente al esperado para un cicl\u00f3n extratropical en la regi\u00f3n. El estudio, publicado en el <em>Journal of Geophysical Research<\/em> en julio de este a\u00f1o, intenta explicar la formaci\u00f3n, evoluci\u00f3n y disipaci\u00f3n de los ciclones cercanos a la costa de Brasil para que, en un futuro, los meteor\u00f3logos tengan a mano datos m\u00e1s precisos acerca del desarrollo de esos sistemas. Al fin y al cabo, el hecho de ignorar esa informaci\u00f3n puede conducir a pron\u00f3sticos meteorol\u00f3gicos err\u00f3neos o sorprender a los expertos, tal como ocurri\u00f3 con el hurac\u00e1n Catarina.<\/p>\n<p>En 2004, el Catarina afect\u00f3 fundamentalmente a los estados de Santa Catarina y R\u00edo Grande do Sul, provocando da\u00f1os en alrededor de 60 mil edificaciones. Solamente en la regi\u00f3n catarinense, las p\u00e9rdidas ascendieron a m\u00e1s de 200 millones de reales, de acuerdo con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). Mientras soplaban los fuertes vientos, los meteor\u00f3logos discut\u00edan si el Catarina era un hurac\u00e1n o un cicl\u00f3n extratropical, pues la carencia de datos y registros del paso de huracanes sobre el Atl\u00e1ntico Sur dificultaba el an\u00e1lisis. La confirmaci\u00f3n ocurri\u00f3, principalmente gracias a la informaci\u00f3n recabada por sat\u00e9lites internacionales, aunque las mediciones realizadas por instrumentales brasile\u00f1os tambi\u00e9n colaboraron.<\/p>\n<p>Para paliar esa falta de informaci\u00f3n al respecto de las ciclog\u00e9nesis en la costa brasile\u00f1a, los investigadores del IAG decidieron estudiar el comportamiento de tres ciclones que se desarrollaron en distintas regiones donde el fen\u00f3meno es m\u00e1s com\u00fan. El primero de la lista se origin\u00f3 entre el sur de Brasil y Uruguay en agosto de 2005. El segundo, en la zona del R\u00edo de la Plata, en junio de 2007, y por \u00faltimo, el cicl\u00f3n del sur argentino, en julio de 2008. Todos ellos surgieron como ciclones extratropicales.<\/p>\n<p>Cualquier cicl\u00f3n puede originarse como extratropical, subtropical o tropical y cambiar de categor\u00eda, es decir, hacer una transici\u00f3n. \u201cPor ejemplo, el Catarina naci\u00f3 como un cicl\u00f3n extratropical que se transform\u00f3 en un hurac\u00e1n (tambi\u00e9n denominado cicl\u00f3n tropical o tif\u00f3n). Las particularidades distinguen a uno de otro\u201d, comenta Dias Pinto. Los ciclones extratropicales presentan un sistema con un frente fr\u00edo y otro caliente asociados y se originan en latitudes medias, entre 30\u00ba y 60\u00ba (en el hemisferio Sur, cerca de la regi\u00f3n sur de Brasil hasta el sur de Argentina) debido a la diferencia de temperatura entre el ecuador y el fr\u00edo de los polos. Los subtropicales pueden o no presentar frentes y, generalmente, se forman entre las latitudes de 15\u00ba hasta 40\u00ba (que corresponden al \u00e1rea entre el Sudeste y el Sur del pa\u00eds). Los huracanes no poseen frente fr\u00edo ni caliente y se forman principalmente debido a la energ\u00eda obtenida mediante la evaporaci\u00f3n de las aguas oce\u00e1nicas m\u00e1s c\u00e1lidas.<\/p>\n<p>Las herramientas elegidas por los investigadores para analizar los ciclones fueron una t\u00e9cnica de Robert Hart, docente en la Universidad del Estado de Florida, y la teor\u00eda del ciclo de energ\u00eda desarrollada por Edward Lorenz, creador de la teor\u00eda del caos. La t\u00e9cnica de Hart permite clasificar cualquier cicl\u00f3n independientemente de su naturaleza. En tanto, el modelo de Lorenz muestra la procedencia de la energ\u00eda utilizada por el sistema para desarrollarse y tambi\u00e9n hacia d\u00f3nde se dispersa. \u201cAmbas t\u00e9cnicas nos permiten analizar en profundidad los ciclones y detectar sus diferentes tipos, evitando que otro hurac\u00e1n nos tome por sorpresa\u201d, dice Dias Pinto.<\/p>\n<p>Aplicando estas t\u00e9cnicas, los investigadores descubrieron que el primer cicl\u00f3n casi se transform\u00f3 en subtropical. \u201cEl segundo era un extratropical bomba o explosivo, lo cual significa que tuvo un r\u00e1pido e intenso desarrollo en 24 horas\u201d, explica Dias Pinto. El promedio de vida de un cicl\u00f3n es de tres d\u00edas. \u201cLa superficie marina afectada por un cicl\u00f3n extratropical de esa intensidad provoca grandes olas en el oc\u00e9ano y resaca debido a los fuertes vientos\u201d, a\u00f1ade Rosmeri. Es decir, se trataba de un cicl\u00f3n extratropical, aunque con caracter\u00edsticas diferenciadas de sus condiciones habituales. El tercer cicl\u00f3n, originado m\u00e1s al sur, se revel\u00f3 como un extratropical t\u00edpico, con todas las caracter\u00edsticas previstas por los meteor\u00f3logos.<\/p>\n<p><strong>Energ\u00eda<br \/>\n<\/strong>Existen dos principales tipos de inestabilidad que pueden contribuir para la formaci\u00f3n, evoluci\u00f3n y disipaci\u00f3n de un cicl\u00f3n. La fuente de energ\u00eda m\u00e1s habitual en el Atl\u00e1ntico Sur es la barocl\u00ednica, producida cuando el aire fr\u00edo (m\u00e1s denso) y el aire caliente (menos denso) se encuentran, generando oleaje. Otra fuente es la barotr\u00f3pica, generada por el cambio de velocidad horizontal de los vientos. \u201cUtilizando una combinaci\u00f3n de herramientas logramos comprender c\u00f3mo act\u00faan estos mecanismos f\u00edsicos para diferentes desarrollos y fortalecimiento de ciclones\u201d, afirma Rosmeri.<\/p>\n<p>Si los meteor\u00f3logos clasificaran a los ciclones como extratropicales durante todo su desarrollo, podr\u00edan equivocarse en el pron\u00f3stico: las lluvias pueden extenderse durante m\u00e1s d\u00edas y los vientos ser m\u00e1s intensos. \u201cEso fue lo que sucedi\u00f3 con el Catarina, que se origin\u00f3 como extratropical y deriv\u00f3 en un hurac\u00e1n\u201d, comenta Rosmeri. Los meteor\u00f3logos sab\u00edan que se trataba de un evento catastr\u00f3fico, pero discut\u00edan acerca de su clasificaci\u00f3n, es decir, si era un hurac\u00e1n o un cicl\u00f3n extratropical. \u201cEn la v\u00edspera de arribar a la costa brasile\u00f1a, cada sistema de alerta \u2013 el brasile\u00f1o y el norteamericano \u2013 arriesgaba una respuesta\u201d, afirma Rosmeri.<\/p>\n<p>La investigadora subraya: \u201cNo buscamos predecir el clima, sino explicar el origen de los ciclones que llegan a la costa brasile\u00f1a. La comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n de los ciclones en esas regiones del Atl\u00e1ntico Sur aporta datos para el conocimiento del ciclo de vida de los mismos y para detectar posibles huracanes\u201d. No obstante, de acuerdo con Rosmeri, la sola utilizaci\u00f3n de elementos num\u00e9ricos para prevenir la evoluci\u00f3n de un cicl\u00f3n puede causar errores. \u201cLa mayor\u00eda de los estudios que existen se refieren a los ciclones del Atl\u00e1ntico Norte\u201d, comenta la meteor\u00f3loga.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nDA ROCHA, R. P.; DIAS PINTO, J. R. &#8211;\u00a0<a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1029\/2011JD016217\/abstract\">The energy cycle and structural evolution of cyclones over southeastern South America in three case studies<\/a>. <strong>Journal of Geophysical Research<\/strong>. v. 116, p. D14112. 26 jul. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La formaci\u00f3n y el desarrollo de los ciclones en la costa de Brasil","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286],"coauthors":[96],"class_list":["post-90548","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90548"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90548\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90548"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}