{"id":90564,"date":"2011-11-01T00:00:00","date_gmt":"2011-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/11\/01\/el-rebelde-optimista\/"},"modified":"2017-02-23T16:40:08","modified_gmt":"2017-02-23T19:40:08","slug":"el-rebelde-optimista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-rebelde-optimista\/","title":{"rendered":"El rebelde optimista"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_100952\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-100952 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/rebelde.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/rebelde.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/rebelde-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/rebelde-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">WILTON JUNIOR \/ AG\u00caNCIA ESTADO<\/span>El economista Ant\u00f4nio Barros de Castro concede entrevista en la sede do BNDES, en 2005<span class=\"media-credits\">WILTON JUNIOR \/ AG\u00caNCIA ESTADO<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cAl conocimiento no puede amordaz\u00e1rselo\u201d. Esta frase, dicha por Ant\u00f4nio Barros de Castro (1939-2011), define la trayectoria profesional y personal del economista fallecido en agosto, v\u00edctima de un accidente ocurrido con la losa de hormig\u00f3n que cubr\u00eda su oficina de R\u00edo de Janeiro, que lo hiri\u00f3 mortalmente. En su ordenador, donde escrib\u00eda y que, debido a una terrible iron\u00eda, no result\u00f3 afectado, hab\u00eda apuntes para la clase-conferencia que dictar\u00eda en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), sobre un tema que lo fascinaba desde 2007: China. Por cierto, Barros de Castro fue uno de los primeros en el pa\u00eds que se percat\u00f3 de las dimensiones del fen\u00f3meno asi\u00e1tico y empez\u00f3 a pensar c\u00f3mo Brasil podr\u00eda aprovechar las lagunas chinas. \u00c9sas eran sus marcas: el hecho de estar al frente de los otros y el cuestionamiento del sentido com\u00fan. Como historiador, fue el primero que mostr\u00f3 que la agricultura no hab\u00eda sido responsable por el atraso de la industrializaci\u00f3n brasile\u00f1a. Luego abog\u00f3 por estrategias de crecimiento en el marco de un gobierno militar sin preocuparse con las cr\u00edticas de sus pares de izquierda, que solamente vaticinaban cat\u00e1strofes y estancamiento. Antes incluso de que se empezase a hablar del actual ascenso de la \u201cclase C\u201d, el economista ya afirmaba que la misma era el centro de gravedad del desarrollo econ\u00f3mico, pues vislumbraba su ingreso en el mundo del consumo positivamente, en tanto que otros no confiaban en que la demanda de esos sectores, y no las reformas sociales, ser\u00edan las que pondr\u00edan al pa\u00eds en marcha. Era tambi\u00e9n un gran apologeta de la innovaci\u00f3n y cr\u00edtico de la \u201cpereza\u201d de las empresas para invertir en la tecnolog\u00eda y crear nuevos productos brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEra un intelectual en la expresi\u00f3n plena del t\u00e9rmino. Su ausencia se har\u00e1 sentir por su brillo, su originalidad y su forma de instigarnos a pensar de manera creativa los problemas que tenemos por delante\u201d, afirma el economista Carlos Am\u00e9rico Pacheco, profesor titular del Instituto de Econom\u00eda de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). \u201cLas marcas distintivas del profesor Castro fueron su originalidad y su forma distinta de pensar, de detectar aspectos a los que los otros no les prestaban atenci\u00f3n\u201d. \u201cProfesor em\u00e9rito, fue reverenciado a lo largo de toda su vida como un docente respetuoso de la dignidad y del compromiso esencial de ser profesor. Fue un brasile\u00f1o con B may\u00fascula. Castro siempre pens\u00f3 el mundo, la econom\u00eda y la sociedad al servicio del sue\u00f1o de una civilizaci\u00f3n brasile\u00f1a sin xenofobia, sin soberbia, sin prepotencia, como un prerrogativa de nuestras cualidades potenciales\u201d, record\u00f3 un amigo de larga data, el economista Carlos Lessa. Fueron compa\u00f1eros en la antigua Facultad Nacional de Econom\u00eda de la Universidad de Brasil, actual UFRJ, donde estudiaron juntos entre 1956 y 1959. Posteriormente, Barros de Castro fue maestro de otros grandes economistas.<\/p>\n<p>\u201cFui su alumno en la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (Cepal) en 1964, en donde \u00e9l se destacaba por su did\u00e1ctica notable, su conocimiento y sus posturas pol\u00edticas de izquierda. Fuimos colegas docentes en la Unicamp. Castro siempre sobresali\u00f3 por asumir posturas que no siempre eran comunes entre sus colegas economistas cr\u00edticos, pues esgrim\u00eda un pensamiento fuertemente optimista. Sin duda fue uno de los grandes economistas brasile\u00f1os\u201d, lo elogia Wilson Cano, economista de la Unicamp. Curiosamente, el inquieto \u201coptimista\u201d se aboc\u00f3 a la econom\u00eda siendo a\u00fan adolescente, debido a una crisis econ\u00f3mica que afect\u00f3 a su padre, un productor de caf\u00e9 de la zona de Para\u00edba do Sul, en los a\u00f1os 1940. \u201cM\u00e1s de una vez lleg\u00f3 a faltar dinero para el colegio. Tengo la impresi\u00f3n de que fue as\u00ed como descubr\u00ed ese pesado condicionante de la vida que es, en nuestra jerga, la \u2018restricci\u00f3n presupuestaria\u2019. Tempranamente empec\u00e9 a leer sobre econom\u00eda agr\u00edcola. Era el apetito por los problemas econ\u00f3micos que iba naciendo\u201d, afirm\u00f3 en el libro <em>Conversas com economistas II<\/em> (Editora 34).<\/p>\n<p>La experiencia lo llev\u00f3 a evitar los n\u00fameros fr\u00edos y a reflexionar sobre los problemas econ\u00f3micos a largo plazo, un sesgo humanista que cultiv\u00f3 a partir de los 16 a\u00f1os, cuando empez\u00f3 a devorar libros de filosof\u00eda de Sartre y Camus. Por tal motivo, luego de recibirse de economista, fue a cursar en la Facultad de Filosof\u00eda, donde obtuvo una beca de estudios de la Rockefeller Foundation y entonces se fue a la London School of Economics. All\u00e1, dec\u00eda, le prestaba m\u00e1s atenci\u00f3n a las clases del fil\u00f3sofo de la ciencia Karl Popper: \u201cEstudi\u00e9 econom\u00eda s\u00f3lo marginalmente\u201d.\u00a0 En una conferencia de Popper, el brasile\u00f1o, t\u00edmido, dio sus opiniones y eso encant\u00f3 al maestro, quien lo invit\u00f3 a unirse al selecto grupo de 11 alumnos. \u201cYo era el \u00fanico b\u00e1rbaro, el \u00fanico ignorante en el medio de aquella gente con Ph.D\u201d. Fue una experiencia significativa. \u201cPor influjo seguramente de Popper sobre mi visi\u00f3n de mundo, el \u2018olfato\u2019 y la sensibilidad para m\u00ed cuentan mucho en el avance del conocimiento. La l\u00f3gica y los datos sirven para cuestionar. Lo que produce es la imaginaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Algo que no siempre encontr\u00f3 en la facultad brasile\u00f1a. \u201cCurs\u00e9 econom\u00eda en una escuela sumida en un total aislamiento, con docentes conservadores, en una redoma donde no se hablaba de la Cepal o del debate Roberto Simonsen versus Eug\u00eanio Gudin. Era una formaci\u00f3n doblemente anacr\u00f3nica: no ten\u00eda que ver con el pa\u00eds febril de Juscelino Kubitschek, ni con la teor\u00eda convencional de la \u00e9poca. El movimiento pol\u00edtico era \u00ednfimo dentro de la escuela y yo ten\u00eda una tendencia de izquierda, pero no lograba traducirla en una reflexi\u00f3n alternativa sobre Brasil\u201d. En Londres tuvo sus primeras experiencias pol\u00edticas y, cuando regres\u00f3 a Brasil, en 1962, experiment\u00f3 un verdadero shock con el pa\u00eds: \u201clo encontr\u00e9 absolutamente politizado\u201d. Reencontr\u00f3 a Lessa y a Maria da Concei\u00e7\u00e3o Tavares y trabaj\u00f3 como docente junto con ellos en la carrera BNDE-Cepal, y all\u00ed fue invitado junto a Lessa a escribir <em>Introducci\u00f3n a la econom\u00eda: un enfoque estructuralista<\/em> (1967).<\/p>\n<p>En aquel momento, intelectuales brasile\u00f1os cuestionaban el pensamiento econ\u00f3mico tradicional, rehus\u00e1ndose a adoptar teor\u00edas extranjeras que no daban cuenta de la realidad nacional, como as\u00ed tambi\u00e9n el modelo preconizado por el Partido Comunista Brasile\u00f1o. \u201cYo me identificaba con Caio Prado Jr. por su rebeld\u00eda, por su pensamiento cr\u00edtico, que siempre cuestionaba lo que le hab\u00edan ense\u00f1ado\u201d. En \u201cAgricultura y desarrollo en Brasil\u201d, publicado en <em>Sete ensaios sobre a economia brasileira<\/em> (1969), por ejemplo, a contramano de la \u00e9poca, afirmaba que la agricultura no hab\u00eda sido un freno para la industrializaci\u00f3n nacional. Por eso no hab\u00eda necesidad de hacer grandes transformaciones en el sistema de acumulaci\u00f3n brasile\u00f1o. En el libro afirmaba que el sistema econ\u00f3mico nacional era capaz de expandirse sin reformas sociales. \u201cEra la contracara de las tesis del \u2018estancamiento\u2019, la obsesi\u00f3n de la izquierda. Yo no ve\u00eda un agotamiento de la industrializaci\u00f3n brasile\u00f1a y cre\u00eda que nos aprest\u00e1bamos a reanudar el crecimiento. Era lo \u00faltimo que la izquierda quer\u00eda escuchar en plena dictadura, convencida de que el pa\u00eds se encaminaba hacia una crisis profunda\u201d. El malestar de muchos colegas aument\u00f3 cuando Barros de Castro analiz\u00f3 el equ\u00edvoco de la izquierda, para la cual el consumo de los sectores de bajos ingresos no era suficiente como para viabilizar el crecimiento de la producci\u00f3n. Se pensaba que los bienes durables integraban \u00fanicamente la canasta de consumo de la clase media y de la clase alta, un enga\u00f1o que de entrada \u00e9l hab\u00eda compartido. \u201cNo nos d\u00e1bamos cuenta que los obreros industriales ya estaban consumiendo bienes durables. Muchos, obsesionados con la mala distribuci\u00f3n de los ingresos, ignoraban la din\u00e1mica de la oferta y no cre\u00edan en el funcionamiento del capitalismo entre nosotros\u201d. En art\u00edculos tales como \u201cEl mito del desarrollo econ\u00f3mico seg\u00fan Furtado\u201d (1979), o en el libro <em>O capitalismo ainda \u00e9 aquele <\/em>(1979), Barros de Castro demostr\u00f3 que el crecimiento no se ve\u00eda limitado debido a la dificultad de incorporar nuevos consumidores al mercado. \u201cEso sucede sin que la distribuci\u00f3n del ingreso haya sido corregida. Somos campeones de desigualdad, pero las diferencias relativas no tienen por qu\u00e9 congelar el consumo de los pobres.\u201d<\/p>\n<p><strong>Un c\u00edrculo virtuoso<br \/>\n<\/strong>El economista fue pionero al proponer un modelo de crecimiento v\u00eda consumo de masas, y cre\u00eda en la posibilidad de establecer un c\u00edrculo virtuoso de crecimiento con aumento de inversiones e incremento de la productividad, aliados a la elevaci\u00f3n de los salarios de los trabajadores, para hacer explotar la demanda reprimida. \u201cExiste una tendencia que apunta que la misi\u00f3n del intelectual es explicar el fracaso. Para muchos, los per\u00edodos de crecimiento eran tan s\u00f3lo suspensiones moment\u00e1neas del destino\u201d. Gan\u00f3 as\u00ed el r\u00f3tulo de \u201coptimista\u201d.\u00a0 Pero la publicaci\u00f3n de <em>Economia brasileira em marcha for\u00e7ada<\/em> (1985), libro en el cual se posicionaba favorablemente, con algunas salvedades, con relaci\u00f3n a la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno de Geisel, el llamado II PND (Plan Nacional de Desarrollo), le reditu\u00f3 muchos dolores de cabeza. \u201cEl plan era audaz y pertinente, a diferencia del populismo de la derecha liberalizante de Chile y de Argentina de esa \u00e9poca. All\u00e1 fue un fracaso. Ac\u00e1, el PND gener\u00f3 hidroel\u00e9ctricas y f\u00e1bricas.\u201d<\/p>\n<p>\u201cVio lo que nosotros no ve\u00edamos. Poco sujeto a las coyunturas, profundamente estructuralista, un economista del mundo real, busc\u00f3 otra interpretaci\u00f3n de los impactos del II PND. No es que coincidiese con las consecuencias del endeudamiento o que no fuese un cr\u00edtico c\u00e1ustico del autoritarismo, sino que quer\u00eda entender qu\u00e9 rupturas se hab\u00edan puesto en marcha con ese plan, que permitir\u00edan que\u00a0 Brasil avanzase por nuevos caminos, una vez sorteada la crisis de la deuda\u201d, sostiene Carlos Pacheco. Colegas como Lessa y Concei\u00e7\u00e3o Tavares lo criticaron, como as\u00ed tambi\u00e9n los nuevos colegas de la Unicamp, universidad en la que se doctor\u00f3 en 1977, y de la cual fue docente durante los a\u00f1os 1970, para luego trasladarse a la UFRJ, en 1980. En 1993 asumi\u00f3 la presidencia del Banco Nacional de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social (BNDES), durante el gobierno de Itamar Franco (regresar\u00eda a la instituci\u00f3n, en 2004, como director y asesor de la presidencia). \u201cExist\u00eda una desconfianza que apuntaba que yo estar\u00eda trabando las privatizaciones. Aprend\u00ed con gente a la que respeto que las privatizaciones se convirtieron en la salvaci\u00f3n de empresas arruinadas. Pas\u00e9 a apoyarlas, sin hacer de ello un objetivo en s\u00ed mismo. Para m\u00ed, las privatizaciones deber\u00edan transformar a las empresas p\u00fablicas en l\u00edderes privadas de la econom\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>\u201cSu mirada sobre las estrategias de las empresas se aparataba de lo com\u00fan. Algunos solamente ve\u00edan una modernizaci\u00f3n pasiva y una especializaci\u00f3n regresiva, en tanto que otros glorificaban la apertura de la econom\u00eda y el incremento de la productividad. Barros de Castro vio avances en lo que denomin\u00f3 como segundo <em>catch-up<\/em> de la industria brasile\u00f1a\u201d, sostiene Pacheco. \u201cPero tem\u00eda riesgos, en especial en la estrategia poco innovadora de las empresas, sujetas \u00fanicamente al cambio de sus funciones productivas, sujetas al pasado\u201d. Criticaba la mera aceptaci\u00f3n de la capacidad de fabricar, e insist\u00eda en que las empresas innovasen, adaptando sus productos a los consumidores de bajos ingresos, lo que lo llev\u00f3 a observar el fen\u00f3meno chino. \u201cTempranamente, las empresas chinas se volcaron a las masas de su pa\u00eds, en lugar de disputarles las clases medias y altas a las multinacionales. Mediante el empleo de la tecnolog\u00eda, revisaron sus procesos y productos, lo que redund\u00f3 en una revoluci\u00f3n en los precios chinos. Ahora no son solamente los pobres chinos los que consumen, sino tambi\u00e9n los pobres brasile\u00f1os, los africanos, etc. Es un nuevo paradigma\u201d, cre\u00eda. Para \u00e9l, hab\u00eda que entender el \u201cefecto China\u201d para cambiar el modelo brasile\u00f1o. \u201cBrasil debe transformarse estructural e hist\u00f3ricamente, pues estamos ingresando en un mundo sino-c\u00e9ntrico, desde donde derivan demandas y ofertas radicalmente diferentes de aqu\u00e9llas con las cuales el pa\u00eds se deparaba hasta hace muy poco\u201d. Y advert\u00eda: \u201cNo hay que mejorar, hay que cambiar. La optimizaci\u00f3n, China ya la hace mejor\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDeseaba entender la experiencia chi\u00ad\u00adna para mapear los desaf\u00edos que la misma le planteaba\u00ad\u00ad al desarrollo del ca\u00ad\u00adpitalismo, en especial al brasile\u00f1o. Su prematura muerte significa la p\u00e9rdida de un gran\u00ad\u00ad hum\u00ad\u00adanista, en un momento en que el pa\u00eds requiere aportes pa\u00ad\u00adra consolidar un desarrollo econ\u00f3mico y social equilibrado\u201d, sostiene Claudio Sal\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00ad\u00advadori Dedecca, docente del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp. \u201cEra un intelectual de grandes <em>insights<\/em>, en el sentido de que \u2018lo que produce es la imaginaci\u00f3n\u2019. Despertaba el deseo de reflexionar\u201d, eval\u00faa Carlos Pacheco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ant\u00f4nio Barros de Castro vislumbr\u00f3 el rumbo y las necesidades de Brasil","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[294],"coauthors":[117],"class_list":["post-90564","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-economia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90564","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90564"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90564\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90564"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}