{"id":90589,"date":"2011-12-01T00:00:00","date_gmt":"2011-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/12\/01\/en-el-frente-de-la-infeccion\/"},"modified":"2017-02-23T17:44:52","modified_gmt":"2017-02-23T20:44:52","slug":"en-el-frente-de-la-infeccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-el-frente-de-la-infeccion\/","title":{"rendered":"En el frente de la infecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95026\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95026\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/008-009_Memoria_DSC_0004_opt.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"433\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/008-009_Memoria_DSC_0004_opt.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/008-009_Memoria_DSC_0004_opt-120x173.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/008-009_Memoria_DSC_0004_opt-250x361.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FONDO ROCHA LIMA, CENTRO DE LA MEMORIA DEL INSTITUTO BIOL\u00d3GICO DE S\u00c3O PAULO, REPRODUCCI\u00d3N: EDUARDO CESAR<\/span>Rocha Lima con uniforme militar alem\u00e1n, en 1914, al comienzo de su investigaci\u00f3n sobre el tifus exantem\u00e1tico<span class=\"media-credits\">FONDO ROCHA LIMA, CENTRO DE LA MEMORIA DEL INSTITUTO BIOL\u00d3GICO DE S\u00c3O PAULO, REPRODUCCI\u00d3N: EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante sus primeros d\u00edas en Berl\u00edn, Alemania, el m\u00e9dico Henrique da Rocha Lima (1879-1956) se top\u00f3 con un clima &#8220;detestable&#8221;, tuvo dificultades para comprender el idioma, su \u00fanico conocido se hallaba desanimado a causa del fallecimiento del padre e incluso \u00e9l mismo se sent\u00eda angustiado por la ausencia de noticias sobre su familia. En aquel a\u00f1o 1901, el joven reci\u00e9n graduado se encontraba en Europa para perfeccionarse en microbiolog\u00eda, cirug\u00eda cl\u00ednica y anatom\u00eda patol\u00f3gica. Comenz\u00f3 a alternar a\u00f1os de estudio de especialidades en instituciones germ\u00e1nicas con su trabajo en el Instituto Oswaldo Cruz (IOC), en R\u00edo de Janeiro, hasta establecerse en Alemania, en 1909. Cuando regres\u00f3 definitivamente a Brasil, en 1928, sus d\u00edas de malestares parec\u00edan recompensados, ya que el cient\u00edfico construy\u00f3 una s\u00f3lida carrera internacional, cuyo \u00e1pice fue el descubrimiento, en 1916, del agente etiol\u00f3gico del tifus exantem\u00e1tico. Tambi\u00e9n fue un importante promotor del intercambio entre cient\u00edficos de ambos pa\u00edses y el gestor de la consolidaci\u00f3n del Instituto Biol\u00f3gico de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Rocha Lima pas\u00f3 tan s\u00f3lo ocho meses en el Instituto de Anatom\u00eda Patol\u00f3gica de la Universidad de Jena antes de trasladarse al Instituto de Enfermedades Mar\u00edtimas y Tropicales de Hamburgo, invitado por el protoz\u00f3ologo checo Stanislas von Prowazek. All\u00ed sigui\u00f3 estudiando la anatom\u00eda patol\u00f3gica de la fiebre amarilla, tal como lo hac\u00eda en el IOC, y trabaj\u00f3 con el mal de Chagas. Investig\u00f3 la formaci\u00f3n de n\u00f3dulos de la bartonelosis humana (enfermedad de Carri\u00f3n o verruga peruana) y comprob\u00f3 que el causante de la histoplasmosis, una infecci\u00f3n pulmonar, era un hongo y no un protozoario.<\/p>\n<p>Durante la Primera Guerra Mundial, Rocha Lima y Prowazek fueron enviados para investigar la epidemia de tifus exantem\u00e1tico que amenazaba\u00a0 a las tropas alemanas. La enfermedad presenta s\u00edntomas similares a los de la gripe, con erupciones cut\u00e1neas (exantemas). En los casos leves el paciente se cura, pero cuando la enfermedad afecta al sistema nervioso, casi siempre ocasiona la muerte. El tifus, asociado con la miseria y las pobres condiciones higi\u00e9nicas, resulta altamente infeccioso.<\/p>\n<p>En 1909, Charles Nicolle, del Instituto Pasteur de T\u00fanez, en la Rep\u00fablica Tunecina, anunci\u00f3 que la transmisi\u00f3n ocurr\u00eda mediante el piojo del cuerpo. En 1910, Howard Ricketts, de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, realiz\u00f3 investigaciones en la Ciudad de M\u00e9xico, que apuntaban hacia un microorganismo similar a los bacilos como su agente patol\u00f3gico. Ricketts se infect\u00f3 y falleci\u00f3 ese mismo a\u00f1o. Rocha Lima y Prowazek se abocaron al tema en 1914. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, Prowazek muri\u00f3 contaminado. El brasile\u00f1o tambi\u00e9n se infect\u00f3, pero sobrevivi\u00f3 y continu\u00f3 el trabajo. En 1916, Rocha Lima present\u00f3 en Berl\u00edn sus resultados sobre el microorganismo, al que bautiz\u00f3 con el nombre de <em>Ricketsia prowazek<\/em> &#8211; en homenaje a los investigadores fallecidos -, al cual apuntaba como el real causante del tifus exantem\u00e1tico, hallado en el piojo del cuerpo.<\/p>\n<p>&#8220;En aquel per\u00edodo hab\u00eda m\u00e1s de 30 pat\u00f3genos estudiados por otros cient\u00edficos que disputaban esa primac\u00eda&#8221;, dice Andr\u00e9 Felipe C\u00e2ndido da Silva, autor de la tesis doctoral sobre la trayectoria del brasile\u00f1o, defendida en octubre en la Casa de Oswaldo Cruz, de la Fiocruz, en R\u00edo de Janeiro. Rocha Lima tambi\u00e9n afirmaba que a\u00fan no era posible determinar si de hecho se trataba de una bacteria o de otro tipo de microorganismo. A\u00f1os despu\u00e9s, otras investigaciones confirmaron que la <em>R. prowazek<\/em> es efectivamente la causante del tifus, y pertenece a una nueva categor\u00eda de microorganismos, denominados rickettsias. &#8220;\u00c9l siempre reafirm\u00f3 su prioridad en esos descubrimientos, que a\u00fan hoy en d\u00eda son, a veces, adjudicados \u00fanicamente a Ricketts&#8221;, comenta Andr\u00e9 Felipe.<\/p>\n<p>El investigador regres\u00f3 a Brasil para ser uno de los l\u00edderes del Instituto Biol\u00f3gico, creado en 1927, siendo importante para su consolidaci\u00f3n. Una de las rutinas instituidas por \u00e9l se hizo famosa: las reuniones de los viernes, conocidas como &#8220;<em>sextaferinas<\/em>&#8221; [de sexta-feira, viernes en portugu\u00e9s], para debatir sobre art\u00edculos cient\u00edficos relevantes, que tambi\u00e9n eran frecuentadas por investigadores de otras instituciones. &#8220;En 1948 era estudiante de medicina y un importante investigador como era Jos\u00e9 Ribeiro do Valle me llevaba a las reuniones para escuchar las conclusiones y debates acerca de los m\u00e1s recientes avances en nuestra \u00e1rea&#8221;, cuenta Alda de Campos Lavras, de 84 a\u00f1os, investigadora jubilada del Instituto Butantan.<\/p>\n<p>En S\u00e3o Paulo, Rocha Lima mantuvo sus contactos con Alemania. Durante el nazismo ofreci\u00f3 trabajo en el biol\u00f3gico a algunos investigadores jud\u00edo-alemanes perseguidos y recomend\u00f3 a otros para instituciones del exterior. Aun as\u00ed, su admiraci\u00f3n por la cultura germ\u00e1nica lo impuls\u00f3 a aceptar y recibir, en 1938, de manos de Adolf Hitler, la Orden del \u00c1guila Alemana de 2\u00aa Clase por sus contribuciones cient\u00edficas a la naci\u00f3n durante su per\u00edodo de permanencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 95 a\u00f1os, Rocha Lima descubr\u00eda el origen del tifus exantem\u00e1tico","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[298,310],"coauthors":[104],"class_list":["post-90589","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es","tag-epidemiologia-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90589\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90589"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}