{"id":90591,"date":"2011-12-01T00:00:00","date_gmt":"2011-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/12\/01\/huesos-que-hablan\/"},"modified":"2016-06-01T14:29:31","modified_gmt":"2016-06-01T17:29:31","slug":"huesos-que-hablan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/huesos-que-hablan\/","title":{"rendered":"Huesos que hablan"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_94987\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-94987\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/Arqueologia_Debret_A83_opt2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/Arqueologia_Debret_A83_opt2.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/Arqueologia_Debret_A83_opt2-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/Arqueologia_Debret_A83_opt2-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Mercado de esclavos en la calle del Valongo, Debret, acuarela sobre papel, c. 1816-1828. Reproducci\u00f3n del libro Debret e o Brasil \u2013 Obra Completa, Ed. Capivara, 2009<\/span>Una de las \u201ccasas de carne\u201d del mercado de Valongo, seg\u00fan la visi\u00f3n un tanto optimista de Debret, al mostrar pocos esclavos vigilados por el tratante<span class=\"media-credits\">Mercado de esclavos en la calle del Valongo, Debret, acuarela sobre papel, c. 1816-1828. Reproducci\u00f3n del libro Debret e o Brasil \u2013 Obra Completa, Ed. Capivara, 2009<\/span><\/p><\/div>\n<p>El Instituto Nacional de Criminal\u00edstica establece una serie de procedimientos para la investigaci\u00f3n de un crimen: el reconocimiento, que demarca la extensi\u00f3n de la escena del crimen y la preserva; la cuidadosa documentaci\u00f3n y observaci\u00f3n cient\u00edfica del lugar; la b\u00fasqueda de pruebas y evidencias que ser\u00e1n recabadas, y el an\u00e1lisis cient\u00edfico en laboratorio de las pruebas recogidas por el perito. En la confluencia de esas \u00e1reas se encuentra la resoluci\u00f3n de un asesinato, por ejemplo. \u00bfSer\u00eda posible utilizar los mismos procedimientos para &#8220;revelar&#8221; un crimen cometido hace varios siglos, con millones de v\u00edctimas? Seg\u00fan recientes investigaciones realizadas por universidades brasile\u00f1as, la adopci\u00f3n de esta interdisciplinariedad, donde confluyen historiadores, arque\u00f3logos, genetistas (paleogenetistas) y pat\u00f3logos, podr\u00e1, finalmente, dar cuenta de uno de los mayores cr\u00edmenes que se han cometido: la esclavitud.<\/p>\n<p>&#8220;Para comprender la realidad de la esclavitud es necesario escrutar archivos, desentra\u00f1ar el pasado y remitir las evidencias materiales a los analistas en los laboratorios. Se necesita superar la mera historiograf\u00eda documental o la visi\u00f3n economicista que s\u00f3lo percibe al esclavismo desde el punto de vista de los modos de producci\u00f3n. La esclavitud debe ser materializada&#8221;, dice T\u00e2nia Andrade Lima, arque\u00f3loga del Museo Nacional de R\u00edo de Janeiro, y coordinadora del proyecto de excavaci\u00f3n del muelle Cais do Valongo, un puerto por donde entre 1811 y 1831 pasaron un mill\u00f3n de africanos. Fueron las obras denominadas Porto Maravilha, la revitalizaci\u00f3n del sector portuario carioca iniciada este a\u00f1o con la vista puesta en las Olimp\u00edadas de 2016, las que permitieron a los arque\u00f3logos reabrir la &#8220;escena del crimen&#8221; oculta desde 1843, cuando fue cubierta con 60 cent\u00edmetros de pavimento y se transform\u00f3 en el muelle Cais da Imperatriz, el sitio de la recepci\u00f3n de Teresa Cristina, la futura mujer de Pedro II. &#8220;Exist\u00edan otros lugares, pero se opt\u00f3 por Valongo como forma de encubrimiento de las manchas pasadas de la esclavitud&#8221;, dice T\u00e2nia. Ellas rodeaban todo el muelle, formando el complejo de Valongo. Las casas cercanas almacenaban y comercializaban a los negros. Quien se enfermaba era conducido al lazareto vecino, donde el tratamiento se reduc\u00eda a &#8220;sangr\u00edas&#8221;realizadas por barberos negros. Los que no resist\u00edan eran enterrados, con total desprecio, en fosas comunes cavadas a pocos metros del muelle. Por otra parte, el sitio constituye el sue\u00f1o de cualquier arque\u00f3logo, pues trae a la luz, diariamente, cantidades de objetos personales y rituales de los denominados &#8220;negros nuevos&#8221;, cautivos reci\u00e9n llegados de \u00c1frica: cuentas, caracolas, pipas, pendientes con la &#8220;medialuna&#8221; isl\u00e1mica, mostacillas y hasta &#8220;piedras de asentamiento de orishas&#8221;. Sacerdotes y expertos en las culturas y religiones africanas ayudan en el reconocimiento y catalogaci\u00f3n de los hallazgos.<\/p>\n<p>&#8220;El complejo de Valongo se cre\u00f3 para sacar a los negros del centro de R\u00edo, pues eran vistos como una amenaza para la salud, &#8211; portadores de enfermedades &#8211; y un peligro para el orden p\u00fablico&#8221;, explica el historiador Cl\u00e1udio Honorato, autor del estudio <em>Valongo: o mercado de escravos do Rio de Janeiro<\/em> (Universidad Federal Fluminense, UFF, 2008). &#8220;El Valongo formaba parte del proyecto de &#8216;civilizaci\u00f3n nacional&#8217;, intensificado con la transformaci\u00f3n de R\u00edo en sede del Imperio. Pero result\u00f3 un absurdo: crear una Corte &#8216;europea&#8217; con multitudes de negros sueltos por las calles. Se pens\u00f3 que la soluci\u00f3n ser\u00eda utilizar a los esclavos para crear una ciudad a la altura del rey. Ese movimiento, sin embargo, aument\u00f3 la demanda de m\u00e1s esclavos y, de esa manera, la ciudad no lograba superar los &#8216;rasgos del atraso&#8217;. Era necesario disminuir en algo aquella promiscuidad, y as\u00ed fue como se retir\u00f3 el mercado esclavista de la regi\u00f3n del Palacio, traslad\u00e1ndolo hacia un sitio distante e inhabitado: el Valongo, un puerto natural en Gamboa&#8221;, construido por orden del virrey, el Marqu\u00e9s de Lavradio. En poco tiempo, el comercio de esclavos atrajo a la poblaci\u00f3n y el lugar se convirti\u00f3 en uno de los m\u00e1s transitados de R\u00edo. Aparte del muelle, el complejo de Valongo albergaba 50 &#8220;casas de carne&#8221;, donde se negociaba a los negros reci\u00e9n llegados. &#8220;La primera tienda de carne a la que ingresamos conten\u00eda 300 ni\u00f1os. El de mayor edad podr\u00eda contar con 12 a\u00f1os y el menor, no m\u00e1s de 6. Los desdichados permanec\u00edan agachados en un almac\u00e9n. El olor y el calor del sal\u00f3n eran repugnantes. \u00a1El term\u00f3metro marcaba 33\u00ba C y est\u00e1bamos en invierno!&#8221;, escribi\u00f3 el ingl\u00e9s Charles Brand en 1822.<\/p>\n<p>Luego de 60 d\u00edas a bordo de un &#8220;tumbeiro&#8221;, los africanos, exhaustos y enfermos, enfrentaban la falta de alimentaci\u00f3n, de ropas y viviendas apropiadas. La combinaci\u00f3n con los castigos los predispon\u00eda a contraer virus, bacilos, bacterias y par\u00e1sitos que pululaban en la densa poblaci\u00f3n de R\u00edo. M\u00e1s de un 4% de los esclavos mor\u00edan al principio, entre el desembarque, la cuarentena y la exposici\u00f3n en el mercado. Se necesitaba un lugar para enterrar a tantos muertos y por eso se cre\u00f3 en las cercan\u00edas el llamado Cemit\u00e9rio dos Pretos Novos. &#8220;La alta mortalidad justificar\u00eda la l\u00f3gica de importaci\u00f3n de mano de obra en n\u00fameros crecientes, donde mayor cantidad de muertes significaba traer m\u00e1s esclavos. Durante sus \u00faltimos seis a\u00f1os, el cementerio super\u00f3 un promedio anual de mil entierros&#8221;, afirma el historiador J\u00falio C\u00e9sar Pereira, de la Fiocruz, autor de <em>\u00c0 flor da terra<\/em> (Garamond, 2007). El arribo de la Corte ampli\u00f3 la llegada de cautivos por el puerto de R\u00edo: as\u00ed como en 1807 ingresaron menos de 10 mil, en 1828 fueron 45 mil. Ese a\u00f1o tambi\u00e9n estableci\u00f3 un r\u00e9cord en el cementerio, con el entierro de m\u00e1s de 2 mil negros nuevos. &#8220;Sin f\u00e9retro y sin la menor vestimenta son arrojados en una fosa que no alcanza los dos pies de profundidad. Llevan al muerto y lo tiran en el pozo como a un perro muerto, ponen algo de tierra encima y si alguna parte del cuerpo queda descubierta la aplastan con tocones de madera, formando una papilla de tierra, sangre y excrementos&#8221;, describi\u00f3 el viajero Carl Seidler en 1834. El lugar, no obstante, se ce\u00f1\u00eda a la l\u00f3gica y a las reglas que engendraron el complejo: &#8220;Los esclavos que no sean vendidos no saldr\u00e1n del Valongo ni despu\u00e9s de muertos&#8221;.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/024-029_MateriadeCapa_190-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-207643\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-207643\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/024-029_MateriadeCapa_190-2-300x175.jpg\" alt=\"024-029_MateriadeCapa_190-2\" width=\"300\" height=\"175\" \/><\/a>Se estima que el cementerio alberg\u00f3 m\u00e1s de 20 mil cuerpos hasta su cierre en 1830, debido a los reclamos de los vecinos, temerosos por los &#8220;miasmas&#8221; exhalados por los cad\u00e1veres &#8220;a flor de tierra&#8221;, as\u00ed como por la suspensi\u00f3n de la trata, que no obstante continu\u00f3 ilegalmente. El sitio cay\u00f3 en el olvido, siendo cubierto por la trama urbana que se expandi\u00f3 por la regi\u00f3n portuaria a finales del siglo XIX. Reci\u00e9n fue redescubierto en 1996, durante una reforma de una casa, cuando los operarios excavaron para construir cimientos y hallaron miles de dientes y fragmentos de huesos humanos. Tal como en una &#8220;escena del crimen&#8221;, era necesario conocer qui\u00e9nes eran las v\u00edctimas. La determinaci\u00f3n del origen geogr\u00e1fico de los 5 millones de esclavos forzados a venir a Brasil es algo fundamental para varias \u00e1reas del conocimiento, pues esto otorga pistas de la constituci\u00f3n gen\u00e9tica y cultural de los brasile\u00f1os, con una gran impronta del mestizaje. &#8220;El tr\u00e1fico negrero provoc\u00f3 uno de los mayores desplazamientos poblacionales de la humanidad. Entre los siglos XVI y XIX, m\u00e1s de 12.5 millones de africanos fueron esclavizados y conducidos hacia Am\u00e9rica y Europa. De ese n\u00famero, alrededor de 10,7 millones llegaron vivos al fin de la traves\u00eda&#8221;, afirma el historiador Manolo Florentino, de la UFF, autor de <em>Em costas negras<\/em> (Companhia das Letras, 1997). &#8220;Los registros de los barcos negreros no son confiables al respecto del origen de los africanos, porque el puerto de embarque, registrado en los archivos, no siempre reflejaba el origen geogr\u00e1fico de los negros. En ocasiones eran capturados en el interior, a kil\u00f3metros de la costa&#8221;, sostiene.<\/p>\n<p>En esa tarea, los historiadores reciben una gran ayuda de los genetistas, tal como muestra el reportaje &#8220;<em>\u00c1frica en los genes del pueblo brasile\u00f1o<\/em>&#8221; (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2007\/04\/01\/africa-en-los-genes-del-pueblo-brasileno\/?\" target=\"_blank\"><em>Pesquisa FAPESP<\/em>, n\u00ba<em>\u00a0134<\/em><\/a>) sobre la investigaci\u00f3n del genetista S\u00e9rgio Danilo Pena, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), quien compar\u00f3 el patr\u00f3n de alteraciones gen\u00e9ticas compartido por africanos y brasile\u00f1os. Con ello, Pena contribuy\u00f3 a revisar la versi\u00f3n hist\u00f3rica que sostiene que la mayor parte de los esclavos proven\u00eda de la regi\u00f3n centro occidental africana, omitiendo la participaci\u00f3n relevante de negros provenientes de \u00c1frica Occidental. &#8220;Por eso resulta fundamental la transdisciplinariedad para comprender la esclavitud. Cada enfoque resulta limitado para responder a las preguntas y ninguno es suficiente. Las investigaciones gen\u00e9ticas brindan mucha informaci\u00f3n, pero parten del an\u00e1lisis de brasile\u00f1os que son descendientes de esclavos&#8221;, dice Pena. Por ello la importancia del Cemit\u00e9rio dos Pretos Novos, que albergaba principalmente a esclavos africanos reci\u00e9n llegados a Brasil.<\/p>\n<p>Los registros compilados por la iglesia de Santa Rita, que administraba el lugar, permiten afirmar que el 95% de los cuerpos pertenece a negros nuevos (el otro 5% corresponder\u00eda a esclavos &#8220;ladinos&#8221;). El sitio privilegiado origin\u00f3 la investigaci\u00f3n bioarqueol\u00f3gica intitulado <em>Por una antropolog\u00eda biol\u00f3gica del tr\u00e1fico de esclavos africanos hacia Brasil: an\u00e1lisis de los or\u00edgenes de los remanentes esquel\u00e9ticos del Cementerio de Pretos Novos<\/em>, coordinada por el bioantrop\u00f3logo Ricardo Ventura Santos, de la Escuela Nacional de Salud P\u00fablica de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Ensp\/ Fiocruz), concluida recientemente. Se realiz\u00f3 el an\u00e1lisis de la composici\u00f3n isot\u00f3pica del estroncio del esmalte dental presente en las muestras recogidas en 1996, con el objetivo de determinar el origen geogr\u00e1fico de los vestigios. &#8220;Los dientes se forman en la infancia y no se remodelan, lo cual permite descubrir d\u00f3nde vivi\u00f3 alguien durante sus primeros a\u00f1os. El estroncio es como un ADN geoqu\u00edmico y existe bajo la forma de dos is\u00f3topos, con n\u00fameros 86 y 87. Las proporciones entre ellos funcionan como firmas geoqu\u00edmicas relacionadas con las caracter\u00edsticas de las rocas de una determinada regi\u00f3n&#8221;, explica Sheila de Souza, integrante del proyecto. La investigaci\u00f3n revel\u00f3 una gran diversidad de valores en esas proporciones, lo cual indica (y confirma) que los esclavos tra\u00eddos a R\u00edo de Janeiro proven\u00edan de m\u00faltiples regiones de \u00c1frica. Tambi\u00e9n pudo confirmarse que se trataba de negros africanos, j\u00f3venes y reci\u00e9n llegados.<\/p>\n<p>Para establecer esa delimitaci\u00f3n se detectaron &#8220;modificaciones intencionales de los dientes&#8221;, cortes realizados en los maxilares por motivos culturales, caracter\u00edsticos de regiones africanas tales como Mozambique, lo cual, en cierto modo, corrobora la tesis de Pena. &#8220;Observamos tambi\u00e9n el pulido de los dientes, que genera ranuras microsc\u00f3picas y es caracter\u00edstico de la higiene bucal de algunos grupos africanos, que utilizaban palillos de ramas en los dientes y masticaban plantas como &#8216;crema dental&#8217;. \u00c9sta es una pr\u00e1ctica restringida a los negros nuevos, puesto que, una vez aqu\u00ed, no hab\u00eda c\u00f3mo mantenerla. Los dientes de los &#8216;ladinos&#8217; no presentan esas marcas&#8221;, dice Sheila. La variabilidad de proporciones de estroncio observada contrasta con lo encontrado en otros cementerios de esclavos de Am\u00e9rica, siendo mayor, por ejemplo, que la medida en los africanos del New York Burial Ground, un cementerio de esclavos norteamericanos hallado en Manhattan en 1991.<\/p>\n<div id=\"attachment_94985\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-94985\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/art4569img22.jpg\" alt=\"Maxilar recuperado en el cementerio con los cortes rituales realizados por los africanos en la dentadura\" width=\"300\" height=\"433\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/art4569img22.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/art4569img22-120x173.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/art4569img22-250x361.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">INSTITUTO PRETOS NOVOS<\/span>Maxilar recuperado en el cementerio con los cortes rituales realizados por los africanos en la dentadura<span class=\"media-credits\">INSTITUTO PRETOS NOVOS<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;Contrastando con Am\u00e9rica del Norte y otras regiones de Brasil, R\u00edo de Janeiro recib\u00eda una cantidad m\u00e1s significativa de cautivos con una mayor diversidad \u00e9tnica y gen\u00e9tica&#8221;, afirma Santos. Puede detectarse que la base alimentaria de esos individuos en su infancia no conten\u00eda productos de procedencia marina. &#8220;Todo se encaja. El arribo de la familia real aument\u00f3 la demanda de esclavos, culminando en la fase \u00e1urea del tr\u00e1fico, que acab\u00f3 por legitimar una situaci\u00f3n de hecho: la Corona ya no detentaba el monopolio, lo cual proporcionaba libre acceso al comercio. Por consiguiente, pocas partes del continente quedaron libres de los tratantes y, entre 1760 y 1830, R\u00edo de Janeiro, seg\u00fan revelan los registros, efectivamente recibi\u00f3 negros provenientes de muchas regiones africanas&#8221;, sostiene Florentino. &#8220;Tambi\u00e9n se confirma un patr\u00f3n de tr\u00e1fico que actuaba desde la costa hacia el interior, en busca de aqu\u00e9llos que hab\u00edan migrado desde el litoral&#8221;.<\/p>\n<p>Incluso es posible comprobar el trayecto de la ilegalidad, que no dej\u00f3 documentaci\u00f3n. En 1815, Portugal e Inglaterra firmaron un acuerdo que prohib\u00eda la compra y el tr\u00e1fico de esclavos al norte del ecuador. &#8220;Las investigaciones de Pena y Santos demuestran que, en la pr\u00e1ctica, pese a la prohibici\u00f3n, los contrabandistas operaban en el \u00e1rea. Declarando navegar hasta Angola, se desviaban hacia Nigeria, donde capturaban esclavos, que registraban como angole\u00f1os&#8221;, dice el historiador. El an\u00e1lisis en el cementerio tambi\u00e9n comprob\u00f3 una faceta poco conocida del tr\u00e1fico: la baja franja etaria de los cautivos. &#8220;Los vestigios corresponden a negros muy j\u00f3venes&#8221;, comenta Santos. A partir de mediados del siglo XIX, alrededor de 780 mil ni\u00f1os fueron esclavizados para ir Brasil, porque eran m\u00e1s &#8220;maleables&#8221; \u00a0que los adultos y soportaban mejor las traves\u00edas. En las postrimer\u00edas del tr\u00e1fico, especialmente en R\u00edo, uno de cada tres esclavos era un ni\u00f1o. &#8220;La elite esclavista, al percibir que se avecinaba el fin del tr\u00e1fico, comenz\u00f3 a requerir m\u00e1s mujeres, o sea, m\u00e1s \u00fateros para generar esclavos; y ni\u00f1os, que trabajar\u00edan por m\u00e1s tiempo luego del final del tr\u00e1fico&#8221;, explica Florentino.<\/p>\n<p>Nuevas excavaciones en el cementerio corroboran esa pr\u00e1ctica debido a la presencia de cr\u00e1neos y maxilares de j\u00f3venes. Las prospecciones fueron retomadas por el equipo de T\u00e2nia Lima, quien, temerosa por las consecuencias de la especulaci\u00f3n inmobiliaria en los alrededores del sitio, en funci\u00f3n de proyecto Porto Maravilha, encarg\u00f3 al arque\u00f3logo Reinaldo Tavares, del Museo Nacional, la investigaci\u00f3n <em>Cemit\u00e9rio dos Pretos Novos: delimitaci\u00f3n espacial<\/em>, que para fin de a\u00f1o trazar\u00e1 el mapa del cementerio. Su tama\u00f1o es una inc\u00f3gnita. Seg\u00fan relatos de la \u00e9poca, medir\u00eda 50 brazas, algo as\u00ed como un campo de f\u00fatbol. El arque\u00f3logo desconf\u00eda de esa medida, demasiado exigua como para albergar tantos cuerpos. Excavando zanjas alrededor del sitio, busca sus l\u00edmites. &#8220;No se necesita cavar m\u00e1s de 70 cent\u00edmetros para toparse con restos de cuerpos&#8221;, dice. El lugar era una fosa com\u00fan donde se arrojaban los cuerpos, luego de pasar d\u00edas amontonados en un rinc\u00f3n. Cuando la fosa se llenaba, era reabierta y los vestigios eran incinerados y destruidos para dar lugar a nuevos cuerpos. &#8220;Tambi\u00e9n hallamos basura urbana mezclada con los huesos: alimentos, vidrio, materiales de construcci\u00f3n, animales muertos, excrementos. La tesis inicial era que el cementerio fue transformado en &#8220;basural&#8221; de la comunidad luego de su cierre. Las excavaciones revelan que a\u00fan funcionaba cuando los detritos eran arrojados con los cuerpos&#8221;.<\/p>\n<p>La gen\u00e9tica s\u00f3lo aumenta el peso simb\u00f3lico que provoc\u00f3 esta ignominia. &#8220;Los esclavos ingresaban en Brasil por el nordeste y por R\u00edo de Janeiro. La propia proximidad geogr\u00e1fica condujo a los esclavos del \u00c1frica Occidental hacia el nordeste del pa\u00eds y a los del \u00c1frica Central hacia R\u00edo. Entre ellos, la gran mayor\u00eda eran bant\u00fa&#8221;, dice Pena. Por ende, ser\u00edan cuerpos de ese grupo \u00e9tnico los que ocupan el cementerio. Desde los muelles y almacenes pod\u00eda observarse c\u00f3mo eran tratados sus muertos. &#8220;Para los bant\u00faes, la sepultura indigna impide la reuni\u00f3n del muerto con sus antepasados, una creencia central de la etnia. Es de imaginarse que se sent\u00edan condenados a una &#8216;segunda muerte&#8217;, conscientes de que se les borraba la memoria del lugar de su reposo final&#8221;, sostiene J\u00falio C\u00e9sar. Los vivos, sin embargo, no contaban con grandes posibilidades: solamente un tercio de los negros nuevos sobrevivir\u00eda como esclavo m\u00e1s de 16 a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/024-029_MateriadeCapa_190-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-207642\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-207642\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/024-029_MateriadeCapa_190-1-300x249.jpg\" alt=\"024-029_MateriadeCapa_190-1\" width=\"300\" height=\"249\" \/><\/a>Las causas de esa precocidad en los \u00f3bitos eran las diversas enfermedades con las que conviv\u00edan, tal como lo comprueban las investigaciones paleogen\u00e9ticas de Alena Mayo, del Laboratorio de Gen\u00e9tica Molecular de Microorganismos de la Fiocruz, quien rastrea, mediante el ADN, las afecciones del R\u00edo colonial. En el cementerio de esclavos de la plaza XV, por ejemplo se verific\u00f3 en las osamentas que 7 de cada 10 cautivos se hallaban infectados con protozoarios o helmintos. &#8220;Ello se deb\u00eda a la p\u00e9sima nutrici\u00f3n de los esclavos, sumada a las impropias condiciones de higiene en que viv\u00edan&#8221;, dice Alena. El descubrimiento gen\u00e9tico comprueba diversos aspectos del estudio cl\u00e1sico de la historiadora estadounidense Mary Karasch, <em>A vida dos escravos no Rio de Janeiro<\/em> (Companhia das Letras, 2000). Del mismo modo que la afirmaci\u00f3n de que &#8220;las condiciones de vida de los esclavos y las enfermedades mataban m\u00e1s que la violencia f\u00edsica del cautiverio&#8221;.<\/p>\n<p>La investigadora estudi\u00f3 el Cemit\u00e9rio dos Pretos Novos, en donde hall\u00f3 indicios de tuberculosis, un total de un 25% de muestras positivas. &#8220;Las inhumanas condiciones en que eran transportados hac\u00edan a los esclavos susceptibles de contraer la enfermedad ni bien arribaban. En ese entonces estaba muy difundida por la ciudad&#8221;. Ello tambi\u00e9n remite a la investigaci\u00f3n documental de la estadounidense: &#8220;La mortalidad de los africanos reci\u00e9n llegados al Valongo no se hallaba relacionada solamente con las terribles condiciones de los &#8216;tumbeiros&#8217;. Incluso sobreviviendo a la traves\u00eda, en los muelles ellos enfrentaban un desaf\u00edo a\u00fan mayor: adaptarse a las nuevas y p\u00e9simas condiciones de vida para no sucumbir al enfrentarse con las enfermedades de R\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p>Una excavaci\u00f3n en particular condujo a importantes revelaciones. &#8220;Esqueletos encontrados en la iglesia Nossa Senhora do Carmo, en R\u00edo, de sepulturas datadas en el siglo XVII, destinadas a personas con ascendencia europea, pese a hallarse muy degradadas, dieron resultado positivo de tuberculosis en 7 de las 10 costillas analizadas&#8221;, afirma Alena. En ese sitio tambi\u00e9n se encontraron osamentas de abor\u00edgenes y negros. Comparando los vestigios, la investigadora concluy\u00f3 no s\u00f3lo que la tuberculosis ya proliferaba en la ciudad en el siglo XVII, sino que, en la medida en que los europeos dieron positivo para la tuberculosis, fueron los colonizadores los responsables de la introducci\u00f3n de la enfermedad en R\u00edo. &#8220;En estudios que realiz\u00f3 con material precolombino, hall\u00f3 helmintiasis intestinales y registros del mal de Chagas. Llegamos a la conclusi\u00f3n de que \u00e9sas eran enfermedades que no llegaron con los europeos. En el Brasil colonial, en cambio, se evidencia el rol de los europeos en la introducci\u00f3n y difusi\u00f3n de enfermedades epid\u00e9micas tales como la tuberculosis&#8221;. Por ende, los temores a las &#8220;enfermedades de los negros&#8221; que condujeron a la creaci\u00f3n, hace exactos 200 a\u00f1os, del muelle conocido como Cais do Valongo, no tendr\u00edan asidero. No hay crimen perfecto cuando se re\u00fanen los conocimientos.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>JAEGER, L. H. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1567134811003017\" target=\"_blank\">Mycobacterium tuberculosis complex detection in human remains: tuberculosis spread since the 17th century in R\u00edo de Janeiro, Brazil.<\/a> <strong>Infection, Genetics and Evolution<\/strong>. En prensa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Excavaciones revelan un retrato poco conocido de la esclavitud","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[270,271],"coauthors":[117],"class_list":["post-90591","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-antropologia-es","tag-arqueologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90591\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90591"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}