{"id":90600,"date":"2011-12-01T00:00:00","date_gmt":"2011-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/12\/01\/la-gran-oxigenacion\/"},"modified":"2017-02-23T17:20:02","modified_gmt":"2017-02-23T20:20:02","slug":"la-gran-oxigenacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-gran-oxigenacion\/","title":{"rendered":"La gran oxigenaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_94937\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-94937\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-22.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-22.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-22-120x119.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-22-250x248.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CARLOS ALBERTO ROSIERE \/ UFMG<\/span>Dep\u00f3sitos de hierro oxidado<span class=\"media-credits\">CARLOS ALBERTO ROSIERE \/ UFMG<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n no le gusta la Tierra? Es sin lugar a dudas el lugar m\u00e1s hospitalario del sistema solar. Innumerables formas de vida, de incre\u00edble complejidad, ocupan cada rinc\u00f3n del globo terr\u00e1queo, desde las profundidades del mar hasta las cumbres de las monta\u00f1as m\u00e1s altas. La variedad biol\u00f3gica &#8211; la famosa biodiversidad &#8211; es uno de los m\u00e1s apasionantes aspectos del planeta. Pero no siempre ha sido as\u00ed. Hubo un tiempo &#8211; a decir verdad, la mayor parte del tiempo &#8211; en que lo \u00fanico que hab\u00eda sobre la faz de la Terra eran seres sencillos, unicelulares. Bacterias.<\/p>\n<p>La diversidad de especies reci\u00e9n empez\u00f3 a aumentar luego de que un evento radical alter\u00f3 la ecuaci\u00f3n de la vida terrestre y expandi\u00f3 dr\u00e1sticamente la habitabilidad de nuestro mundo, cosa que, en \u00faltima instancia, hizo posible nuestra existencia. Ese evento consisti\u00f3 en la elevaci\u00f3n de los niveles de ox\u00edgeno en la atm\u00f3sfera, que dej\u00f3 registros en rocas muy antiguas. Un grupo internacional de investigadores, del cual particip\u00f3 un brasile\u00f1o, analiz\u00f3 muestras de esas rocas de distintas regiones del planeta y logr\u00f3 reunir fuertes indicios acerca de cu\u00e1ndo y c\u00f3mo habr\u00eda ocurrido esa transformaci\u00f3n que llev\u00f3 a que los niveles de ox\u00edgeno dejasen de ser imperceptibles en las atmosfera primitiva y trepasen al 20% que se encuentra en la atm\u00f3sfera actual.<\/p>\n<p>Se cree que fue la propia\u00a0 vida la que origin\u00f3 todo ese ox\u00edgeno e impuls\u00f3 el cambio en la composici\u00f3n de la atm\u00f3sfera de la Tierra. Esa alteraci\u00f3n habr\u00eda tenido su inicio, seg\u00fan los paleont\u00f3logos, con la emergencia de la capacidad de realizar la fotos\u00edntesis, durante la evoluci\u00f3n de los seres vivos. Com\u00fanmente asociada con las plantas, la habilidad de producir ox\u00edgeno tambi\u00e9n es com\u00fan entre bacterias tales como las algas azules, seres unicelulares que viven en los oc\u00e9anos, y que, pese a su nombre, son m\u00e1s similares a las bacterias que a las algas. La gran virtud de la fotos\u00edntesis consiste en convertir la luz solar y el di\u00f3xido de carbono en energ\u00eda destinada el metabolismo. Como subproducto, se libera ox\u00edgeno.<\/p>\n<p>Con todo, no fue f\u00e1cil introducir ese gas en grandes cantidades en la atm\u00f3sfera. Durante mucho tiempo, la composici\u00f3n del aire sigui\u00f3 siendo b\u00e1sicamente la misma, pues el ox\u00edgeno, altamente reactivo, interactuaba r\u00e1pidamente con otras sustancias presentes en el mar, oxid\u00e1ndolas. El principal blanco de ello era el hierro proveniente de las rocas que se hallaba disuelto en el agua. El resultado era la precipitaci\u00f3n del hierro oxidado, que se depositaba en el lecho oce\u00e1nico. As\u00ed, en la pr\u00e1ctica, no sobraba nada de ox\u00edgeno para ir a la atm\u00f3sfera. Solamente cuando todo el potencial para la oxidaci\u00f3n se agot\u00f3 &#8211; las rocas y el oc\u00e9ano no pod\u00edan absorber m\u00e1s ox\u00edgeno &#8211; ese gas finalmente empez\u00f3 a acumularse en el aire.<\/p>\n<p>Fue precisamente en formaciones ferr\u00edferas dispersas por el mundo que los investigadores liderados por Kurt Konhauser y Stefan Lalonde, de la Universidad de Alberta, en Canad\u00e1, hallaron pistas con las cuales pudieron recontar toda esta historia. En un art\u00edculo publicado en octubre en el peri\u00f3dico cient\u00edfico brit\u00e1nico <em>Nature<\/em>, lograron establecer una fecha para la transici\u00f3n de la atm\u00f3sfera antigua a la nueva: la acumulaci\u00f3n de ox\u00edgeno en el aire habr\u00eda empezado hace 2.480 millones de a\u00f1os &#8211; la Tierra tiene actualmente alrededor de 4.600 millones de a\u00f1os &#8211; y fue relativamente r\u00e1pida.<\/p>\n<p>Para determinar c\u00f3mo y cu\u00e1ndo acaeci\u00f3 ese cambio, los investigadores analizaron la distribuci\u00f3n del elemento qu\u00edmico cromo (Cr) y de sus is\u00f3topos en formaciones ferr\u00edferas. La idea es que la distribuci\u00f3n de \u00e9ste y de otros elementos qu\u00edmicos en las rocas contiene pistas acerca de las caracter\u00edsticas de los oc\u00e9anos con los cuales dichos elementos tuvieron contacto en tiempos antiguos.<\/p>\n<div id=\"attachment_94936\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-94936\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-12.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"189\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-12.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-12-120x76.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/066-067_Geologia_190-12-250x158.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CARLOS ALBERTO ROSIERE \/ UFMG<\/span>Formaciones rocosas de Australia<span class=\"media-credits\">CARLOS ALBERTO ROSIERE \/ UFMG<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>En la senda del cromo<br \/>\n<\/strong>Los investigadores buscaron muestras de rocas ricas en hierro por todo el mundo, incluso en la zona de Quadril\u00e1tero Ferr\u00edfero, en Minas Gerais. El encargado de extraer y analizar el material brasile\u00f1o fue el ge\u00f3logo Carlos Alberto Rosi\u00e8re, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG).<\/p>\n<p>Debido a que las rocas ten\u00edan edades distintas, se hizo posible inferir los cambios en la atm\u00f3sfera y en el ambiente oce\u00e1nico en el transcurso del tiempo. Se arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que hace alrededor de 2.500 millones de a\u00f1os salieron grandes cantidades de Cr de esas rocas, transportadas desde el continente hacia el oc\u00e9ano por las aguas superficiales, extremadamente \u00e1cidas, que conten\u00edan \u00e1cido sulf\u00farico producido con base en la descomposici\u00f3n de la pirita (sulfuro de hierro). Esas reacciones en las rocas se explican fundamentalmente debido a la presencia de bacterias aer\u00f3bicas acidof\u00edlicas &#8211; que requieren el ox\u00edgeno del aire para vivir y son capaces de sobrevivir en ambientes \u00e1cidos -, por eso se supone que una cantidad significativa de ox\u00edgeno se habr\u00eda acumulado previamente en la atm\u00f3sfera del planeta.<\/p>\n<p>Sin embargo, existen evidencias de que la producci\u00f3n de ese gas comenz\u00f3 mucho antes, hace alrededor de 3.500 millones de a\u00f1os, con las algas azules, tambi\u00e9n conocidas como cianobacterias. Con todo, durante un largo per\u00edodo, el ox\u00edgeno liberado por esas algas apenas llegaba a la atmosfera, pues interactuaba r\u00e1pidamente con el hierro de origen volc\u00e1nico disuelto en el mar, originando las grandes formaciones ferr\u00edferas que actualmente se encuentran en los continentes y abastecen a los altos hornos y a la industria sider\u00fargica. &#8220;Luego de esa fase inicial de producci\u00f3n de ox\u00edgeno, que se extendi\u00f3 durante casi mil millones de a\u00f1os, el proceso de transformaci\u00f3n de la atm\u00f3sfera puede haberse dado muy r\u00e1pidamente&#8221;, afirma Rosi\u00e8re. &#8220;En unos 100 o 200 millones de a\u00f1os, la misma reunir\u00eda grandes cantidades de ox\u00edgeno.&#8221;<\/p>\n<p>Estos indicios de que una atmosfera rica en ox\u00edgeno ya existir\u00eda hace 2.500 millones de a\u00f1os son los m\u00e1s antiguos que se han identificado hasta el momento. Y son compatibles con an\u00e1lisis anteriores, basados en otras evidencias de ese importante evento en la historia de la Tierra denominado gran oxigenaci\u00f3n. Con todo, los investigadores admiten que la aceptaci\u00f3n de esas conclusiones no es general. &#8220;Algunos pueden decir que las caracter\u00edsticas que encontramos en las formaciones ferr\u00edferas indican condiciones locales, pero no la de todo el planeta&#8221;, explica Rosi\u00e8re.<\/p>\n<p>S\u00f3lo al reunir m\u00e1s evidencias ser\u00e1 posible confirmar que \u00e9sa es una se\u00f1al indicativa del episodio que hizo posible el eventual surgimiento de criaturas pluricelulares tales como los animales de gran porte y los seres humanos. &#8220;En geolog\u00eda, una o dos golondrinas no hacen un verano. Existe una gran cantidad de datos pasibles de cuestionamientos o de interpretaciones alternativas. Por eso es necesario contar con una sumatoria que converja en una determinada direcci\u00f3n&#8221;, dice Rosi\u00e8re. &#8220;No podemos decir: ahora estamos satisfechos, las cosas est\u00e1n resueltas.&#8221;<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nKONHAUSER, K.O. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v478\/n7369\/full\/nature10511.html#close\" target=\"_blank\">Aerobic bacterial pyrite oxidation and acid rock drainage during the Great Oxidation Event.<\/a> <strong>Nature<\/strong>. 19 oct. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ox\u00edgeno empez\u00f3 a acumularse en la atm\u00f3sfera hace 2,5 millones de a\u00f1os","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[280,309],"coauthors":[111],"class_list":["post-90600","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-bioquimica-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90600","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90600"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90600\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90600"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90600"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90600"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90600"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}