{"id":91379,"date":"2003-08-01T00:00:41","date_gmt":"2003-08-01T03:00:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=91379"},"modified":"2015-05-12T19:38:14","modified_gmt":"2015-05-12T22:38:14","slug":"las-mujeres-se-tornan-dependientes-del-juego-en-menos-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-mujeres-se-tornan-dependientes-del-juego-en-menos-tiempo\/","title":{"rendered":"Las mujeres se tornan dependientes del juego en menos tiempo"},"content":{"rendered":"<p>Pero al final, \u00bflas mujeres son realmente el sexo d\u00e9bil? Si la cuesti\u00f3n se relaciona con el bingo y otros juegos electr\u00f3nicos, tales como el videop\u00f3quer y las m\u00e1quinas tragamonedas, la respuesta a esa pregunta parece ser s\u00ed. Aunque tengan un primer contacto con el juego m\u00e1s tarde, con 35 \u00f3 40 a\u00f1os, ellas se tornan dependientes m\u00e1s r\u00e1pido que los hombres, que normalmente empiezan a los 20 \u00f3 25 a\u00f1os a probar suerte con asiduidad.<\/p>\n<p>En un estudio llevado acabo con 78 mujeres y 78 hombres, atendidos en el Ambulatorio de Juego Patol\u00f3gico y Otros Impulsos (Amjo), de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), la psiquiatra Silva Saboia Martins constat\u00f3 que las mujeres se vuelven dependientes entre dos y siete a\u00f1os despu\u00e9s de empezar a jugar, en un estadio en el que la diversi\u00f3n se convierte en problema. En tanto, hombres se transforman en apostadores compulsivos \u2013 o jugadores patol\u00f3gicos, tal como los califican los m\u00e9dicos \u2013 en mucho m\u00e1s tiempo: entre 10 y 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Silvia atribuye esta vulnerabilidad femenina al hecho de que las mujeres juegan m\u00e1s por escapismo, procurando huir de sus problemas, para aliviar la ansiedad y la depresi\u00f3n o para compensar la p\u00e9rdida de sus roles sociales, ocasionada por ejemplo por la salida de casa de los hijos. Otra raz\u00f3n indica que las mujeres tienen una mayor preferencia que los hombres por los juegos electr\u00f3nicos, que son los que m\u00e1s envician. De acuerdo con este estudio, las mujeres sienten mayores dificultades que los hombres para abandonar las apuestas.<\/p>\n<p>\u201cLas mujeres solamente buscan ayuda m\u00e1s r\u00e1pido debido a que se vuelven dependientes del juego m\u00e1s r\u00e1pido que los hombres\u201d, dice la investigadora. Cuando el placer se transforma en vicio, tanto hombres como mujeres no logran parar de jugar m\u00e1s, pierden dinero y empiezan a dar cheques sin fondos, o incluso a robar para mantenerse en las mesas de apuestas. Las jugadoras compulsivas demoran en promedio 7,5 a\u00f1os para acudir en busca de tratamiento, mientras que los hombres \u2013 que establecen con el vicio una relaci\u00f3n social, es decir, juegan con varias personas, en busca de acci\u00f3n \u2013 reci\u00e9n recurren a la ayuda pasados 18,5 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEl conocimiento de las diferencias de comportamiento entre los hombres y las mujeres es crucial para que se adopten formas m\u00e1s eficaces de prevenir y de tratar a los jugadores patol\u00f3gicos\u201d, comenta Silvia, quien se apresta a iniciar un posdoctorado en la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las mujeres se tornan dependientes del juego en menos tiempo","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[191],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-91379","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnociencia-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/91379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=91379"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/91379\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=91379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=91379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=91379"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=91379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}