{"id":96892,"date":"2005-12-01T22:37:18","date_gmt":"2005-12-02T00:37:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=96892"},"modified":"2013-01-21T22:38:45","modified_gmt":"2013-01-22T00:38:45","slug":"sexos-diferentes-medicamentos-diferentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sexos-diferentes-medicamentos-diferentes\/","title":{"rendered":"Sexos diferentes, medicamentos diferentes"},"content":{"rendered":"<p>No es un discurso feminista. Se est\u00e1n acumulando evidencias de que los medicamentos deber\u00edan ser diferentes para varones y mujeres: la mayor\u00eda corresponde a medicinas probadas en hombres, que pueden no tener la misma eficacia en las mujeres (<em>BBC News<\/em>). Seg\u00fan Anita Holdcroft, investigadora del Imperial College, de Londres, no solamente es que los cerebros de los hombres y las mujeres son diferentes, sino que el propio cerebro de las mujeres se modifica a lo largo de la vida, en respuesta a la fluctuaci\u00f3n del nivel de hormonas, que puede interferir en el desarrollo de las enfermedades e incluso en el funcionamiento de los medicamentos. Durante el embarazo, por ejemplo, el cerebro de las mujeres se achica, pero vuelve a la normalidad despu\u00e9s del parto. Dick Swaab, del Instituto Holand\u00e9s de Investigaci\u00f3n del cerebro, con sede en \u00c1msterdam, esgrime la idea de que las enfermedades deben verse como masculinas y femeninas, en raz\u00f3n del sexo del cerebro \u2013definido durante la gestaci\u00f3n seg\u00fan los niveles hormonales, entre otros factores. Niveles m\u00e1s altos de testosterona determinan el cerebro del hombre, y de estr\u00f3geno, el cerebro de la mujer. El sexo del cerebro hace que varones y mujeres sean m\u00e1s propensos a enfermedades distintas: las mujeres presentan m\u00e1s depresi\u00f3n y esclerosis m\u00faltiple que los hombres que, a su vez, tienen m\u00e1s mal de Parkinson. Swaab demostr\u00f3 que existen receptores para las hormonas sexuales en las c\u00e9lulas que forman el eje del estr\u00e9s: en las mujeres hay m\u00e1s receptores de estr\u00f3geno, y en los varones, m\u00e1s receptores de hormonas sexuales masculinas (en las mujeres el estr\u00f3geno protege a las neuronas, que de otra manera se degenerar\u00edan). En laboratorio, ratas sin ovarios exhibieron una condici\u00f3n similar al Parkinson de los machos. Si recibieran estr\u00f3geno, readquir\u00edan la protecci\u00f3n contra la enfermedad. En ratones castrados, que perd\u00edan as\u00ed su fuente de testosterona, la degeneraci\u00f3n de las neuronas se ve\u00eda reducida. Sin embargo, cuando recib\u00edan estr\u00f3geno, el da\u00f1o era mayor. La administraci\u00f3n de estr\u00f3genos en ambos sexos parece llevar a efectos opuestos, concluy\u00f3 Glenda Gillies, la investigadora do Imperial College responsable de este estudio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sexos diferentes, medicamentos diferentes","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[191],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-96892","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnociencia-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=96892"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96892\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=96892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=96892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=96892"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=96892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}