{"id":98413,"date":"2012-03-23T12:36:40","date_gmt":"2012-03-23T15:36:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=98413"},"modified":"2013-10-03T18:54:55","modified_gmt":"2013-10-03T21:54:55","slug":"ecos-de-la-revoluci%c3%b3n-industrial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ecos-de-la-revoluci%c3%b3n-industrial\/","title":{"rendered":"Ecos de la Revoluci\u00f3n Industrial"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_4134\" style=\"max-width: 280px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4134 \" title=\"090-091_Memoria_193-3\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/090-091_Memoria_193-3.jpg\" width=\"270\" height=\"266\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/090-091_Memoria_193-3.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/090-091_Memoria_193-3-120x118.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/090-091_Memoria_193-3-250x247.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Leo Ramos<\/span>El horno del siglo XIX, que recib\u00eda la le\u00f1a para la quema<span class=\"media-credits\">Leo Ramos<\/span><\/p><\/div>\n<p>En el Brasil de 1885, \u201ctodo el mundo\u201d sab\u00eda hilar, dijo un funcionario consular extranjero de la \u00e9poca, de acuerdo con un ensayo de 1976 del historiador y brasile\u00f1ista estadounidense Warren Dean. Esta pr\u00e1ctica ven\u00eda de un tiempo en que hab\u00eda pocas hilander\u00edas y tejedur\u00edas en el pa\u00eds, y la mayor\u00eda de las familias necesitaba conocer este arte para confeccionar sus propias ropas. En Inglaterra, las f\u00e1bricas textiles existentes en el siglo XVIII utilizaban energ\u00eda hidr\u00e1ulica y cobraron mayor impulso en 1785, cuando fueron las primeras en usar motores movidos\u00a0 por vapor, las estrellas de la Revoluci\u00f3n Industrial. En Brasil, una de las m\u00e1s exitosas aplicaciones de la m\u00e1quina de vapor se concret\u00f3 en los telares S\u00e3o Luiz, en 1869. Esta f\u00e1brica de tejidos, con sede en la localidad de Itu, en el interior paulista, fue la primera industria que podr\u00eda caracterizarse como moderna del estado de S\u00e3o Paulo, y se convirti\u00f3 en modelo de otros emprendimientos similares. El m\u00e1s importante aporte de S\u00e3o Luiz fue la utilizaci\u00f3n de un motor de vapor que hac\u00eda funcionar m\u00e1quinas de despepitar algod\u00f3n, de hilado y de tejido. \u201cPor no depender de la energ\u00eda hidr\u00e1ulica, las f\u00e1bricas que se val\u00edan de esta nueva t\u00e9cnica pod\u00edan construirse en cualquier lugar y ya no necesariamente a orillas de los r\u00edos\u201d, dice la historiadora especializada en arqueolog\u00eda industrial Anicleide Zequini, del Museo Republicano Conven\u00e7\u00e3o de Itu, una extensi\u00f3n del Museo Paulista de la Universidad de S\u00e3o Paulo. \u201cOtra consecuencia importante consisti\u00f3 en mostrar que el trabajo libre y remunerado funcionaba bien y que la mano de obra esclava no era fundamental en esa industria que empezaba a erigirse.\u201d<\/p>\n<p>La instalaci\u00f3n de f\u00e1bricas textiles en las regiones de Itu y Sorocaba \u2013la mayor\u00eda utilizaba energ\u00eda hidr\u00e1ulica\u2013 ocurri\u00f3 debido a la necesidad de fabricar telas y costales, pero tambi\u00e9n fue consecuencia de la guerra civil estadounidense (1861-1865), que impidi\u00f3 la exportaci\u00f3n de algod\u00f3n bruto a Europa. Los ingleses del S\u00e3o Paulo Railway, el ferrocarril que un\u00eda la meseta paulista con el puerto de Santos, vieron en Brasil una alternativa de importaci\u00f3n del producto y por eso impulsaron el cultivo del algod\u00f3n.<\/p>\n<p>La tejedur\u00eda S\u00e3o Luiz tuvo cinco fundadores. El mayor accionista, Luiz Antonio de Anhaia, fue el mentor del proyecto. Todo se adquiri\u00f3 en Estados Unidos, en la compa\u00f1\u00eda Lidgerwood: el proyecto de la planta, las maquinarias, la planificaci\u00f3n y la capacitaci\u00f3n de los trabajadores. La f\u00e1brica, con su chimenea de 15 metros, empez\u00f3 con 62 m\u00e1quinas, entre las cuales hab\u00eda 24 telares. La caldera generaba el vapor que hac\u00eda funcionar el eje del sistema de transmisi\u00f3n, que atravesaba el sal\u00f3n en donde se ubicaban los telares. Cada telar estaba unido a ese eje mediante una correa. Al girar, el eje mov\u00eda la correa, que a su vez accionaba el telar a cargo de las obreras. \u201cEn 1873 trabajaban all\u00ed 24 mujeres, 10 varones y 18 chicos\u201d, comenta Anicleide. La producci\u00f3n se destinaba a ropas de esclavos y trabajadores rurales y al embolsado de sal y caf\u00e9.<\/p>\n<p>En 1903, la f\u00e1brica enpez\u00f3 a funcionar tambi\u00e9n con energ\u00eda el\u00e9ctrica. Se mantuvo en actividad hasta 1982 y fue declarada patrimonio hist\u00f3rico. En la actualidad es propiedad de la familia Pacheco Jord\u00e3o, y se realizan all\u00ed eventos culturales o de moda. Importante para S\u00e3o Paulo, S\u00e3o Luiz no fue la primera f\u00e1brica brasile\u00f1a en usar motor de vapor. Seg\u00fan sostienen los historiadores Francisco Foot Hardman y Victor Leonardi, en el libro <em>Historia da ind\u00fastria e do trabalho no Brasil: das origens aos anos 20 <\/em>(Global Editora, 1982), en R\u00edo de Janeiro, la f\u00e1brica S\u00e3o Pedro de Alc\u00e2ntara utilizaba vapor desde 1852. En Bah\u00eda, Concei\u00e7\u00e3o dos Mares funcion\u00f3 con energ\u00eda hidr\u00e1ulica y de vapor durante la d\u00e9cada de 1840.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 142 a\u00f1os surg\u00eda la primera f\u00e1brica moderna de S\u00e3o Paulo","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[310,297],"coauthors":[104],"class_list":["post-98413","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es","tag-historia-es","tag-ingenieria"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=98413"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98413\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=98413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=98413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=98413"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=98413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}