{"id":98649,"date":"2012-10-23T16:23:02","date_gmt":"2012-10-23T18:23:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=98649"},"modified":"2016-02-26T16:29:52","modified_gmt":"2016-02-26T19:29:52","slug":"problemas-en-el-aula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/problemas-en-el-aula\/","title":{"rendered":"Problemas en el aula"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-112194\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-1-300x218.jpg\" alt=\"032-038_educacaocientifica_200-1\" width=\"300\" height=\"218\" \/><\/a>Lo precario de la ense\u00f1anza de ciencias asoma como un inc\u00f3modo obst\u00e1culo en el camino de Brasil, en un contexto en que el pa\u00eds pugna por internacionalizar su investigaci\u00f3n cient\u00edfica y se impone el reto de formar recursos humanos calificados en gran cantidad para acelerar su crecimiento. Ese impedimento se comprueba en la serie hist\u00f3rica de resultados del Pisa, la sigla en ingl\u00e9s del Programa Internacional de Evaluaci\u00f3n de Estudiantes, un examen que eval\u00faa, cada tres a\u00f1os, el nivel de competencia de los adolescentes de 15 a\u00f1os en lectura, matem\u00e1tica y ciencias, que se aplica en m\u00e1s de 60 pa\u00edses. Brasil particip\u00f3 en la prueba en 2009, con una selecci\u00f3n de 20.127 estudiantes, y obtuvo un promedio de 405 puntos en ciencias. Ese desempe\u00f1o super\u00f3 los 390 puntos logrados en el test de 2006, aunque est\u00e1 muy lejos del de los pa\u00edses desarrollados e incluso de los emergentes, con los cuales compite directamente. China, por ejemplo, obtuvo 575 puntos con un equipo de estudiantes de la ciudad de Shangh\u00e1i (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-1.jpg\" target=\"_blank\"><em>vea el gr\u00e1fico de al lado<\/em><\/a>). En el pelot\u00f3n de Brasil aparecen pa\u00edses tales como Colombia (402 puntos), T\u00fanez (401) y Kazajist\u00e1n (400). \u201cLos alumnos brasile\u00f1os exhibieron un flojo desempe\u00f1o tanto en la parte de la prueba que eval\u00faa conceptos te\u00f3ricos como en aqu\u00e9lla que exige la resoluci\u00f3n de problemas concretos\u201d, sostiene la soci\u00f3loga Maria Helena Guimar\u00e3es de Castro, quien entre 1995 y 2002 fue presidente del Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas (Inep) dependiente del Ministerio de Educaci\u00f3n, y coordin\u00f3 el ingreso de Brasil en el Pisa, en el a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p>El Pisa divide a los alumnos en seis categor\u00edas: desde el nivel 1, en el cual los j\u00f3venes solamente logran brindar explicaciones cient\u00edficas que son obvias, hasta el nivel 6, en el cual demuestran capacidad consistente para razonar en forma cient\u00edficamente avanzada. El panorama brasile\u00f1o en esa escala es desalentador. La mayor\u00eda (un 83%) de los participantes brasile\u00f1os se ubic\u00f3 hasta el nivel 2. Eso significa que s\u00f3lo poseen conocimientos como para brindar argumentaciones en contextos familiares y obtener conclusiones basadas en investigaciones sencillas.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), que agrupa a las econom\u00edas m\u00e1s desarrolladas del planeta y que cre\u00f3 al Pisa, mostraron un desempe\u00f1o bastante superior: m\u00e1s de la mitad de los alumnos se ubic\u00f3 entre los niveles 3 y 4, lo que indica que son capaces de reflexionar y tomar decisiones utilizando evidencias cient\u00edficas, adem\u00e1s de interpretar y usar conocimientos cient\u00edficos de diversas \u00e1reas. Menos del 4% de los alumnos brasile\u00f1os qued\u00f3 por encima del nivel 4 en la evaluaci\u00f3n de ciencias (en el nivel 6, el m\u00e1s alto, el resultado brasile\u00f1o fue del 0%). \u00c9se es el contingente, formado por la elite de los estudiantes, con que el pa\u00eds cuenta para formar las futuras generaciones de investigadores. Otras naciones disponen de un grupo humano bastante mayor para cumplir con esa misi\u00f3n. En Corea, m\u00e1s del 40% de los alumnos se encuentra por encima del nivel 4. \u201cLos pa\u00edses con mejor desempe\u00f1o realizan una buena gesti\u00f3n de los recursos disponibles y valoran la carrera docente. \u00c9sas son premisas que Brasil debe imitar para poder mejorar\u201d, dice el f\u00edsico Marcelo Knobel, prorrector de Grado de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). En un art\u00edculo publicado conjuntamente con Fernando Paix\u00e3o en <em>Folha de S. Paulo<\/em>, Knobel arrib\u00f3 a conclusiones muy similares relacionando el pobre desempe\u00f1o de los alumnos en el examen de matem\u00e1tica del Pisa con la escasez de ingenieros.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-112195\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-21-300x194.jpg\" alt=\"032-038_educacaocientifica_200-2\" width=\"300\" height=\"194\" \/><\/a>Hay experiencias exitosas que pueden servir para mejorar la educaci\u00f3n cient\u00edfica en Brasil. En muchos casos, se basan en actividades abiertas y experimentales, con el profesor cumpliendo el rol de orientador de las discusiones grupales, el uso de referencias del cotidiano por parte de los alumnos y la adopci\u00f3n de un material did\u00e1ctico capaz de estimular la construcci\u00f3n del conocimiento. En 2009, el soci\u00f3logo Simon Schwartzman y la investigadora Micheline Christope, del Instituto de Estudios de Trabajo y Sociedad (Iets), realizaron un estudio solicitado por la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias que analiz\u00f3 diversas experiencias, algunas de ellas enfocadas en la capacitaci\u00f3n de los docentes, y otras adaptadas a actividades en el sal\u00f3n de clases, aunque solamente se aplicaron en algunos \u00e1mbitos espec\u00edficos y aislados, sin abarcar al grueso de los alumnos de las escuelas p\u00fablicas. \u201cSe pudo comprobar que esa metodolog\u00eda genera un ambiente de trabajo estimulante y participativo, distinto de las clases en que los docentes se limitan a dictar contenidos y los alumnos toman nota, con los consiguientes problemas de incomprensi\u00f3n, desinter\u00e9s e indisciplina\u201d, se sostiene en el estudio.<\/p>\n<p>Un ejemplo de ello es el proyecto ABC de Educaci\u00f3n Cient\u00edfica Manos a la Obra, resultado de un convenio entre las academias de ciencias de Brasil y Francia, enfocado en los primeros a\u00f1os de la ense\u00f1anza primaria. El proyecto se inici\u00f3 en 2001 y sus actividades consisten en programas de capacitaci\u00f3n docente y gu\u00edas pedag\u00f3gicos, as\u00ed como la producci\u00f3n de material para trabajos pr\u00e1cticos en los cursos de capacitaci\u00f3n y en las escuelas. Las actividades se propagaron en m\u00e1s de 10 ciudades de varios estados, partiendo de tres n\u00facleos, la Estaci\u00f3n Ciencia, que es un museo interactivo de ciencias de la USP, el Centro de Difusi\u00f3n Cient\u00edfica y Cultural de la USP en S\u00e3o Carlos y la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz de R\u00edo de Janeiro. \u201cLa mayor\u00eda de las experiencias se mantiene con la presencia de un especialista perteneciente a una universidad o centro cient\u00edfico, trabajando individualmente o con poca ayuda\u201d, se apunta en el estudio. Pero el saldo del programa es m\u00faltiple, ya que produce m\u00f3dulos did\u00e1cticos, adem\u00e1s de cursos y talleres para diversos tipos de docentes.<\/p>\n<p>La experiencia en la ense\u00f1anza de ciencias de la empresa Sangari Brasil constituye otro ejemplo. \u00c9sta cre\u00f3 modelos de ense\u00f1anza que se utilizan en escuelas privadas y tambi\u00e9n en sistemas p\u00fablicos, tales como los del Distrito Federal, o los municipios de R\u00edo de Janeiro y Manaos. Los docentes reciben <em>kits<\/em> con m\u00f3dulos de 16 clases, que alientan los debates y la resoluci\u00f3n de problemas en el aula, y reciben capacitaci\u00f3n a cargo de especialistas para trabajar con ese material. \u201cFunciona en base a tres premisas: el uso del material did\u00e1ctico, la capacitaci\u00f3n del docente y el monitoreo de las escuelas, por medio de tutores. Y no da resultado si no se cumplen todas y cada una de ellas\u201d, afirma Maristela Sarmento, directora educativa de Sangari. El proyecto funciona como parte del curr\u00edculo, por ejemplo, en R\u00edo de Janeiro, pero tambi\u00e9n se ofrece como actividad extracurricular en escuelas privadas con jornada completa. \u201cLos alumnos de las escuelas privadas cuentan con un mayor repertorio y a veces captan mejor los conocimientos. Pero la curiosidad y el entusiasmo de los alumnos de las escuelas p\u00fablicas son impresionantes\u201d dice.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-112197\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-3-200x300.jpg\" alt=\"032-038_educacaocientifica_200-3\" width=\"200\" height=\"300\" \/><\/a>En el campo de los museos de ciencias, el estudio destaca al Espacio Ciencia, del estado de Pernambuco, un museo a cielo abierto del gobierno estadual ubicado en un predio de 120 mil metros cuadrados entre Olinda y Recife, con m\u00e1s de 200 equipamientos interactivos en \u00e1reas tales como f\u00edsica, qu\u00edmica, biolog\u00eda, matem\u00e1tica y geograf\u00eda. Cuenta entre sus instalaciones con un espejo de agua, una central hidroel\u00e9ctrica que genera energ\u00eda, un planetario y una gruta, e incluso alberga un manglar que se utiliza para la realizaci\u00f3n de experimentos y como espacio de educaci\u00f3n ambiental. Por ejemplo, se invita a los visitantes a identificar las especies que existen en el lugar. Cada a\u00f1o, pasan por el museo 150 mil visitantes.<\/p>\n<p>La cantidad y calidad de los museos de ciencias han mejorado durante los \u00faltimos a\u00f1os, aunque todav\u00eda no se ha generado un h\u00e1bito de visitar esos espacios. \u201cEn los pa\u00edses de Europa, las visitas a museos forman parte de la historia de las familias y de las escuelas. All\u00e1, la sociedad aprovecha bastante los museos, que as\u00ed se convirten en importantes herramientas para difundir el pensamiento cient\u00edfico y para la formaci\u00f3n de los ciudadanos\u201d, dice Ernst Hamburger, profesor de f\u00edsica de la USP, quien dirigi\u00f3 el museo Estaci\u00f3n Ciencia. \u201cAqu\u00ed en Brasil, el p\u00fablico a\u00fan es escaso. Ning\u00fan museo sobrepasa la marca de 1 mill\u00f3n de visitantes al a\u00f1o, lo cual es poco para un pa\u00eds con nuestra poblaci\u00f3n\u201d, afirma el profesor, para quien la estrategia deber\u00eda incluir exposiciones itinerantes de museos en la periferia de la ciudad.<\/p>\n<p>El estudio de Schwartzman advierte que existen desaf\u00edos por cumplirse para aprovechar en gran escala las buenas experiencias. Una de ellas consiste en garantizar que los proyectos sean permanentemente monitoreados y apoyados. Otro reto m\u00e1s complejo reside en caracterizar y sistematizar los contenidos que desarrollar\u00e1n los profesores, lo cual, en cierto modo, se contrapone al car\u00e1cter abierto e interactivo de las experiencias. \u201cEl problema radica en que estos procesos abiertos s\u00f3lo funcionan bien cuando el profesor se encuentra debidamente capacitado y los estudiantes atraviesan un proceso adecuado de formaci\u00f3n inicial, mediante el cual hayan consolidado la capacidad de lectura, escritura y uso de conceptos matem\u00e1ticos b\u00e1sicos\u201d, sostiene el estudio.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Maria Jos\u00e9 Pereira Monteiro de Almeida, docente de la Facultad de Educaci\u00f3n de la Unicamp, la estandarizaci\u00f3n en los moldes actuales produce resultados contraproducentes. \u201cMuchas escuelas adoptaron sistemas educativos que conspiran contra una ense\u00f1anza creativa y participativa. Tambi\u00e9n se pierde la perspectiva de que el trabajo del docente es intelectual. En estos sistemas, el docente solamente debe seguir lo que est\u00e1 en el programa y as\u00ed ya se considera que est\u00e1 hecho su trabajo\u201d, afirma. Monteiro de Almeida lidera el Grupo de Estudio e Investigaci\u00f3n en Ciencias y Ense\u00f1anza de la Unicamp, que produjo una serie de aportes sobre educaci\u00f3n cient\u00edfica. Revel\u00f3, por ejemplo, la importancia de ense\u00f1ar f\u00edsica moderna y contempor\u00e1nea en la secundaria, aunque la mayor\u00eda de las escuelas contin\u00faen ce\u00f1idas a la educaci\u00f3n de la f\u00edsica cl\u00e1sica.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-41.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-112198\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-41-300x268.jpg\" alt=\"032-038_educacaocientifica_200-4\" width=\"300\" height=\"268\" \/><\/a>Actualmente, el grupo que ella dirige investiga, en el marco del Programa de Mejora de la Ense\u00f1anza P\u00fablica de la FAPESP, estrategias para achicar las distancias existentes entre las investigaciones que abordan problem\u00e1ticas de la ense\u00f1anza primaria, en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n en ciencias, y la realidad de las escuelas. \u201cOfrecemos diversos programas de posgrado en ense\u00f1anza de ciencias en Brasil, pero los investigadores que se capacitan, generalmente pasan trabajar en las propias universidades, mientras que los docentes y los alumnos, que lidian d\u00eda a d\u00eda con el tema, cuentan con poco acceso a ese conocimiento\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>Brasil cuenta con 649 investigadores por cada mill\u00f3n de habitantes. Se trata de un \u00edndice bajo, comparando con el de pa\u00edses tales como Jap\u00f3n (5.543 investigadores por mill\u00f3n de habitantes), Estados Unidos (4.726), Corea (4.725) o China (1.082). En el estado de S\u00e3o Paulo, el panorama es algo mejor, con 1.147 investigadores por mill\u00f3n de habitantes. La necesidad de educar a los futuros cient\u00edficos constituye un motivo crucial para mejorar la ense\u00f1anza de ciencias, aunque hay otras razones fundamentales. \u201cUna de ellas es lograr que todos los ciudadanos de una sociedad moderna comprendan las implicaciones generales, positivas y problem\u00e1ticas, de aquello que actualmente se denomina \u2018sociedad del conocimiento\u2019, y que afecta la vida de todos los individuos y a los pa\u00edses\u201d, dice el soci\u00f3logo Simon Schwartzman. Seg\u00fan acota el profesor, otro motivo consiste en \u201clograr que la gente adquiera los m\u00e9todos y aptitudes t\u00edpicas de las ciencias modernas, que se caracterizan por la curiosidad intelectual, la duda met\u00f3dica, la observaci\u00f3n de sucesos y la b\u00fasqueda de relaciones causales, reconocidas como parte del desarrollo del esp\u00edritu cr\u00edtico y la autonom\u00eda intelectual de los ciudadanos\u201d.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n brasile\u00f1a en lo que hace a la ense\u00f1anza de ciencias es prol\u00edfica, pero presenta escasa proyecci\u00f3n en las pol\u00edticas p\u00fablicas y s\u00f3lo ocasionalmente se aplica en las escuelas. \u201cAl menos cada dos a\u00f1os se organizan diversos encuentros nacionales de educaci\u00f3n cient\u00edfica en los que se presenta un buen volumen de investigaciones\u201d, dice la profesora Monteiro de Almeida, de la Unicamp. \u201cPero cuando las experiencias se trasladan a la realidad de las escuelas se topan con problemas estructurales, tales como la falta de profesores, y no prosperan\u201d, explica. El conocimiento producido tambi\u00e9n encuentra dificultades para llegar a las escuelas. \u201cHay mucha investigaci\u00f3n sobre las escuelas, pero poca investigaci\u00f3n con y en la escuela, e involucrando a los docentes de las mismas\u201d, dice Maur\u00edcio Compiani, profesor del Instituto de Geociencias de la Unicamp y experto en ense\u00f1anza de ciencias. Compiani observa que existe una escasa articulaci\u00f3n entre los investigadores. \u201cNo existe, en este contexto con tantos grupos de investigaci\u00f3n en ense\u00f1anza de ciencias, un proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP que se ocupe de las cuestiones m\u00e1s generales de la ense\u00f1anza de ciencias\u201d, afirma.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-51.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-112199\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-51-300x180.jpg\" alt=\"032-038_educacaocientifica_200-5\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a>La capacitaci\u00f3n de un docente especializado en impartir educaci\u00f3n cient\u00edfica de calidad no es una labor sencilla. \u201cPara ense\u00f1ar ciencias correctamente, el educador necesita desarrollar en el aula un trabajo basado en la investigaci\u00f3n. Pero no se lo capacita para eso. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ense\u00f1ar investigaci\u00f3n si nunca investig\u00f3?\u201d, plantea el f\u00edsico Ernst Hamburger. \u00c9ste sostiene que a un buen profesor le demanda a\u00f1os adquirir competencia. \u201cSe exige tanto a los profesores de ciencia como se le exige a los m\u00e9dicos y los ingenieros, pero el abismo salarial entre esas categor\u00edas es enorme\u201d, afirma. Hamburger recuerda que el progreso cuantitativo de la educaci\u00f3n brasile\u00f1a en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, con la inclusi\u00f3n de un gran contingente de brasile\u00f1os en los bancos escolares, ha sido impresionante. \u201cYo soy optimista, pero valorar la profesi\u00f3n del educador y su capacitaci\u00f3n es una condici\u00f3n necesaria para seguir progresando\u201d.<\/p>\n<p>La experiencia del proyecto Encuentros USP-Escuela revela que hay educadores \u00e1vidos por mejorar su formaci\u00f3n. En las vacaciones de julio y de enero, se invita a docentes primarios y secundarios a desarrollar un conjunto de actividades, entre cursos, conferencias y talleres, enfocados en la ense\u00f1anza de f\u00edsica, qu\u00edmica, biolog\u00eda, matem\u00e1tica, astronom\u00eda e ingl\u00e9s, como as\u00ed tambi\u00e9n para el aprendizaje de metodolog\u00edas para el aula en donde el alumno participe activamente. \u201cComenzamos en 2007 con 50 educadores y actualmente contamos con m\u00e1s de 250 asistiendo a los 10 cursos que se ofrecen\u201d, dice Vera Henriques, coordinadora del proyecto, y docente del Instituto de F\u00edsica de la USP. Ella afirma que la difusi\u00f3n de los cursos en las circulares educativas es generalmente escasa y que la promoci\u00f3n boca a boca divulga la iniciativa. \u201cHay profesores muy interesados. Algunos de ellos integraron el Grupo de Trabajo USP-Escuela, junto a algunos docentes y estudiantes de la USP. El grupo se re\u00fane mensualmente para desarrollar material did\u00e1ctico experimental y estrategias de ense\u00f1anza participativa. Actualmente se encuentra preparando una revista electr\u00f3nica en el Instituto de F\u00edsica, con la intenci\u00f3n de divulgar material e ideas para una ense\u00f1anza de calidad\u201d, dice.<\/p>\n<p>En las universidades brasile\u00f1as se registra una tendencia a capacitar mejor al educador para lidiar con la realidad compleja de los alumnos, especialmente en las escuelas p\u00fablicas. Maur\u00edcio Compiani, de la Unicamp, comenta que desde 2006 se comenz\u00f3 a exigir a los futuros profesores pasant\u00edas de 400 horas en las escuelas antes de graduarse. \u201cActualmente, los primeros docentes graduados con esa condici\u00f3n est\u00e1n llegando al mercado de trabajo y se espera que sepan percibir al alumno como un sujeto real, y no idealizado. Hoy en d\u00eda, lo que se valora en el conocimiento cient\u00edfico es el aspecto cognitivo, hipot\u00e9tico, l\u00f3gico y deductivo. Pero hay otras clases de conocimientos, culturales, afectivos, art\u00edsticos, que tambi\u00e9n forman parte de los educandos. El profesor necesita efectuar la mediaci\u00f3n entre el conocimiento cient\u00edfico y el conocimiento cotidiano que el ni\u00f1o trae\u201d, afirma. En el marco de un proyecto vinculado con el Programa de Mejora de la Ense\u00f1anza P\u00fablica de la FAPESP, que se llev\u00f3 a cabo entre 2006 y 2010, el grupo liderado por Compiani se articul\u00f3 con otro proyecto, sobre recuperaci\u00f3n ambiental en Campinas, para trasladar a las escuelas de la ciudad conocimientos socioecon\u00f3micos y de geociencias con potencial para acercar esa ense\u00f1anza a la realidad de educadores y alumnos. No obstante, el profesor advierte que a veces existen dificultades infranqueables para el logro de avances. \u201cHay escuelas p\u00fablicas en la periferia en las cuales la rotaci\u00f3n de docentes es de un 40% cada a\u00f1o. Resulta imposible formar equipos si no hay una permanencia del grupo\u201d, sostiene. Otro punto vulnerable ser\u00eda la renuencia de las escuelas a fomentar la cooperaci\u00f3n entre los alumnos. \u201cEs muy raro detectar a alg\u00fan estudiante que sea bueno en todas las materias\u201d, dice Monteiro de Almeida, de la Unicamp. \u201cHay alumnos que presentan un bloqueo en determinadas asignaturas, pero logran aprender en junto a otros compa\u00f1eros. La costumbre de las escuelas, sin embargo, consiste en estimular la competencia entre los alumnos\u201d, dice.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-112200\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/032-038_educacaocientifica_200-6-300x120.jpg\" alt=\"032-038_educacaocientifica_200-6\" width=\"300\" height=\"120\" \/><\/a>Puede parecer contradictorio, pero los alumnos brasile\u00f1os manifiestan bastante inter\u00e9s en las ciencias. Seg\u00fan datos del Pisa, los estudiantes del pa\u00eds declaran un elevado apoyo a las ciencias, mayor que el que se observa incluso en pa\u00edses desarrollados, pero informan poco sobre la utilizaci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico en beneficio propio. \u201cLo que falta, efectivamente, es encontrar medios para hacerlos apropiarse de las ciencias, y eso es algo que la escuela brasile\u00f1a no ha hecho\u201d, dice Simon Schwartzman.<\/p>\n<p>Renato Pedrosa, del Centro de Estudios Avanzados de la Unicamp y ex coordinador del examen de ingreso a la universidad, sostiene que el pa\u00eds est\u00e1 logrando lentos avances en la calidad educativa. La serie hist\u00f3rica del Pisa revela que Brasil aument\u00f3 de 365 puntos en ciencias en el a\u00f1o 2000 hasta 405 puntos en 2009. \u201cLos resultados del Pisa y de otras evaluaciones muestran que el desempe\u00f1o brasile\u00f1o es desastroso comparado al de otros pa\u00edses. Aunque se observa una mejora en el desempe\u00f1o hacia el final de la primaria, esto no se traduce en una mejora en la secundaria, en la cual la deserci\u00f3n todav\u00eda es muy alta\u201d, afirma Pedrosa.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, el aumento del nivel de empleo y la estrategia del Ministerio de Educaci\u00f3n [MEC] consistente en considerar a graduado en la secundaria cualquier estudiante aprobado en el Examen Nacional de Ense\u00f1anza Media [Enem] pueden explicar parte de la deserci\u00f3n. \u201cEn el caso del empleo, es f\u00e1cil de entender, pero lo preocupante es que el MEC conceda el diploma de la secundaria a cualquier alumno que haya obtenido 400 puntos en el Enem, cuando se sabe que ese desempe\u00f1o es cercano al alcanzado por quien responde a las evaluaciones aleatoriamente, es decir, por quien acierta de casualidad las respuestas\u201d, afirma. \u201cAhora se ha elevado la calificaci\u00f3n m\u00ednima a 450, aunque incluso as\u00ed es baja\u201d. Los resultados de las evaluaciones de la educaci\u00f3n cient\u00edfica revelan, seg\u00fan Pedrosa, una realidad dram\u00e1tica. \u201cEn algunos estados brasile\u00f1os, como por ejemplo Alagoas y Maranh\u00e3o, el desempe\u00f1o de los alumnos es baj\u00edsimo y no var\u00eda. El desempe\u00f1o m\u00e1s alto tambi\u00e9n se registra en los mismos sitios, tales como Rio Grande do Sul, el Distrito Federal, S\u00e3o Paulo y Minas Gerais\u201d, dice. Sin una estrategia de impacto, afirma Pedrosa, Brasil tardar\u00e1 m\u00e1s de 50 a\u00f1os en alcanzar los resultados educativos de los pa\u00edses con los cuales compite. \u201cUrge garantizarles mejores condiciones a las escuelas frecuentadas por los m\u00e1s pobres, cuyas familias cuentan con mayores dificultades para apuntalarlos. El camino pasa concretamente por una escolaridad de doble turno. Eso puede que no sea relevante para los estudiantes de clases media alta, pero para los dem\u00e1s constituye una gran diferencia\u201d, afirma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El flojo desempe\u00f1o en el aprendizaje de ciencias perjudica el pa\u00eds","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[295],"coauthors":[98],"class_list":["post-98649","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-educacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=98649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98649\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=98649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=98649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=98649"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=98649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}