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Farmacología

El Far-Manguinhos exporta conocimientos

El Instituto de Tecnología en Fármacos pretende transferirle a Angola la tecnología de producción de antirretrovirales

RICARDO SIQUEIRAEl Instituto Far-Manguinhos, de la Fiocruz, es una referencia en el mercado brasileño de medicamentosRICARDO SIQUEIRA

Brasil se apresta a transferirle la tecnología de fabricación de antirretrovirales a los países africanos de lengua portuguesa con los cuales mantiene convenios de cooperación. Se encuentran avanzados los entendimientos para un futuro acuerdo con Angola, país que tiene 5 millones de infectados por el virus del Sida. La idea es impulsar la instalación de una fábrica para la producción de medicamentos con patente pública y distribución gratuita. “Nuestro objetivo no es crear un mercado internacional para antivirales, sino compartir el conocimiento con los países que reúnen condiciones de producción”, dice Eloan Pinheiro, directora del Instituto de Tecnología en Fármacos (Far-Manguinhos), de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

“Les transferiremos nuestra tecnología gratuitamente, enviando y recibiendo gente para su capacitación en el marco de un programa de cooperación”, explica Pinheiro. Los costos de instalación de una fábrica del porte del Far-Manguinhos, por ejemplo, rondan los 50 millones de dólares. Para un emprendimiento como éste, Angola podría solicitar una línea de crédito del Banco Mundial (Bird), dice José Marcos Nogueira Viana, asesor internacional del Ministerio de Salud, órgano al cual el Far-Manguinhos está vinculado.

“Brasil ya manifestado en los grandes foros, como la Conferencia Mundial sobre Sida, en Nueva York, o en la Conferencia Panamericana de Salud, que está dispuesto a transferir tecnología de medicamentos para el combate a la enfermedad, ya que no puede donar recursos. Nuestra política es de solidaridad internacional”, completa. El objetivo del acuerdo con Angola, o con cualquier otro país africano, es cualificar a los futuros socios para desarrollar y estandarizar fórmulas de medicamentos sin protección de patentes. “Esto no es lo mismo que hacer copias”, afirma Eloan. “Estamos refiriéndonos al desarrollo de productos.”

Política de medicamentos
El Far-Manguinhos es referencia en los mercados brasileño e internacional de medicamentos. El instituto ya ha desarrollado ocho de los 12 antirretrovirales producidos por seis laboratorios oficiales y distribuidos por el Ministerio de Salud. Dichos medicamentos no están protegidos por patentes, ya que fueron registrados en el país antes de 1997, cuando entró en vigor la Ley Brasileña de Patentes. Ocho de esos antivirales ya fueron aprobados en los tests de bioequivalencia, que evalúan su estándar de calidad con relación al medicamento de marca, y seis de ellos están registrados como genéricos.

En Brasil, el desarrollo de antirretrovirales en el Far-Manguinhos, y su producción en seis laboratorios públicos, respaldan el programa de distribución de medicamentos para el Sida delMinisterio de Salud. El precio del Nevirapin, por ejemplo, que costaba 3,04 dólares por comprimido de 200 mg, se redujo un 58%. En el caso de la Didanosina (ddI), la reducción fue del 72%. Actualmente, dichos medicamentos representan un 41% de los 575 millones de reales que el gobierno brasileño gasta en la compra de antirretrovirales de distribución gratuita. Si todos los medicamentos del cóctel de combate contra el Sida fueran importados, las inversiones del gobierno con el programa serían de casi el doble.

No obstante, los gastos con antivirales importados, protegidos por patentes, llegan al 59%. El gobierno ha intentado llegar a un acuerdo con los grandes laboratorios para reducir los precios. En septiembre, después de vencer en la Organización Mundial del Comercio (OMC) una contienda con el gobierno estadounidense, que cuestionaba el artículo 68 de la Ley de Patentes brasileña, sobre el licenciamiento compulsivo de patentes en casos de abuso de poder económico, y de amenazar con liberar la patente del Nelfinavir, el laboratorio Roche, detentor de la marca, concordó en reducir el precio del fármaco en un 40%. Por cierto, el Nelfinavir ya había sido desarrollado por Far-Manguinhos. Con el acuerdo, el precio de los comprimidos producidos por Roche caerá de 1,07 dólares a 0,64. Fue el segundo acuerdo establecido con los laboratorios este año.

En marzo, Merck Sharp e Dohme redujo los precios del Efavirenz y del Indivinar, respectivamente, en un 59% y un 64,8%. Los resultados hablan por sí solos: la tasa de mortalidad por Sida en el país se redujo a la mitad en los últimos cinco años, y las internaciones hospitalarias en razón de enfermedades oportunistas, como la tuberculosis o el citomegalovirus disminuyeron un 80%. “El Estado debe tener poder para monitorear precios y ganancias, y para definir una política clara para el tratamiento de enfermedades que la industria farmacéutica considera no rentables”, justifica la directora de Far-Manguinhos.

Esta misma política vale también para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la pobreza y la falta de saneamiento básico, como la malaria y la enfermedad de Chagas, que están entre las diversas líneas de investigación desarrolladas por el instituto. Los proyectos están estructurados de acuerdo con niveles de prioridad. Las investigaciones con enfermedades calificadas como negligenciadas, a ejemplo de la tuberculosis y la leishmaniosis, están entre las prioridades, así como las investigaciones con fitoterápicos y con los medicamentos llamados excepcionales, como los antipsoriáticos y antipsicóticos, o contra la hepatitis y la epilepsia.

La estrategia consiste en mantener el foco de las investigaciones las áreas que la sociedad y la población más necesitan. Están en fase de investigación 18 productos fitoderivados. Otros cuatro están en fase de cultivo. Far-Manguinhos está realizando en este momento tests químicos y farmacológicos con cinco productos, y está formulando otros dos. Los proyectos son conducidos por 134 investigadores de diversas áreas del conocimiento, seis posdoctorados, 26 doctores y 30 másters. Las investigaciones son seguidas por un Núcleo de Planeamiento y Gestión de Proyectos, responsable por la evaluación del trabajo, que funciona como una especie de consejo del desarrollo del conocimiento.

El núcleo evalúa la relación costo/ beneficio de cada proyecto, cancela aquellos que registran mal desempeño, realiza la interfaz con el mercado y juzga la eficiencia del equipo. “El sector privado solamente adquiere confianza cuando el desarrollo en escala en banco de pruebas está estandarizado. Y eso es realizado por el Núcleo de Gestión. En la planta piloto realizamos la escala de laboratorioy de productos de hasta un 1 kilo. En asociación con el sector privado es posible saltar de 1 kilo a 30 kilos.”

Optimización de gastos
La asociación con los sectores público y privado ha sido la estrategia estructurada por el Far-Manguinhos para la producción de fármacos y el desarrollo de fórmulas farmacéuticas. El instituto mantiene un acuerdo de secreto para copiar moléculas de productos con costos superiores a 100 dólares, que son poco ofertados o no son atendidos por el mercado. La síntesis de esos productos es transferida al sector privado, que asume la responsabilidad por su fabricación. Muchos de esos productos ya están disponibles en el mercado. Todas esas moléculas no están protegidas por patentes, lo que libera al país del pago deroyalties y permite el monitoreo de precios.

En asociación con la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), el instituto está investigando, desde hace tres años, nuevos antivirales. Ya se han registrado las patentes de 60 moléculas que están listas para pasar por tests farmacológicos. Ya se han realizado tests de toxicología y farmacología subaguda y se ha constatado que las moléculas tienen potencial activo para nuevos medicamentos. Actualmente, Far-Manguinhos intenta asociarse con laboratorios privados para el desarrollo del fármaco, ya que se trata de una actividad de riesgo. La expectativa, dice Eloan, es llegar a, como mínimo, dos fármacos. “Estamos optando por confiarles el desarrollo a los laboratorios que tengan farmoquímica en Brasil. Nuestros socios tendrán permiso para fabricar. Pero, como la patente es pública, el Estado mantendrá el control sobre el precio de mercado.”

Nuevas moléculas
Far-Manguinhos también integra la red mundial de laboratorios, liderada por los Médicos Sin Fronteras, una entidad francesa que cuenta con el financiamiento de Global Alliance -formada por Bill Gates, presidente de Microsoft, y la Fundación Rockfeller, entre otras organizaciones-, para investigar nuevas moléculas para el tratamiento de leishmania, malaria y mal de Chagas u otras enfermedades negligenciadas por los grandes laboratorios. Entre 1975 y 1997, de las 1.233 nuevas drogas desarrolladas, apenas el 1% de ellas se destinó al tratamiento de enfermedades que, empero, matan a 13 millones de personas por año en los países en desarrollo, de acuerdo con informaciones de Médicos Sin Fronteras. Estas moléculas serán desarrolladas en asociación por los sectores público y privado, y los Estados tendrán poder de control sobre los precios, ya que el objetivo es eliminar esas enfermedades.

El mercado de farmoquímicos
Brasil participa con un 3,37% del mercado mundial de medicamentos, sobre un total de 10,31 millones de dólares. Es el quinto en el mundo y el primero en América Latina. En lo que se refiere a la producción de medicamentos, de acuerdo a la evaluación de la directora de Far-Manguinhos, el mercado brasileño es competitivo: un 89,3% de los medicamentos son producidos en el país. Pero cuando el asunto es la de producción de fármacos, la situación se invierte: un 82% de los farmoquímicos son importados. “Tenemos pocas empresas con competencia tecnológica y con nivel internacional para la realización de todas las etapas del proceso de investigación.

Solamente seis o siete empresas están operando en el país. En ese aspecto, Brasil es altamente dependiente”, dice. Brasil, evalúa Eloan, no posee una política de incentivo al desarrollo tecnológico y a la producciónlocal de principios activos. Al contrario: lo que se observa es un decaimiento en el nivel de importaciones de fármacos, como resultado del aumento de la importación de medicamentos, y una tendencia a la reducción de las alícuotas de importación de productos finales, mientras las de farmoquímicos se mantienen inalteradas.La falta de incentivos ayuda a explicar la secuencia de agujeros presentes en las diversas etapas del desarrollo de un nuevo medicamento.

El primero se da entre las fases de las investigaciones básicas y preclínicas: los resultados de la investigación son publicados, pero la fase preclínica no es iniciada. Cuando eso sucede, las drogas validadas no entran en la fase clínica en función de las decisiones estratégicas de la empresa, creándose así un segundo agujero en el desarrollo de medicamentos. Finalmente, cuando las investigaciones clínicas avanzan, las drogas nuevas o existentes no llegan a los pacientes por falta de interés comercial.

Según la evaluación de la directora de Far-Manguinhos, solamente la asociación entre los sectores público y privado podrá consolidar la política de fármacos en el país. “Es necesario proteger a la industria nacional competitiva mediante políticas de incentivo y políticas tributarias, para fortalecer el producto interno. La competitividad reduce los precios.” Cita el ejemplo de la India, uno de los mayores productores mundiales de genéricos, que desarrolló su mercado con un programa nacional de incentivos fiscales y de exportación de medicamentos. El modelo indio para el Desarrollo de la Industria Farmoquímica fue estructurado por encima de una serie de acciones estratégicas de corto plazo, de manera de impulsar negocios, sobre todo en el sector privado.

El gobierno creó una fundación para la promoción del desarrollo de medicamentos; reestructuró y modernizó los centros de IeD; estructuró fondos de inversión para las actividades de IeD de nuevos medicamentos y alteró la Ley de Patentes, además de adoptar políticas de incentivos fiscales de apoyo a la importación. A mediano plazo, se invirtió en el fortalecimiento de la infraestructura para el programa de Descubrimiento de Nuevas Moléculas y en el desarrollo de recursos humanos para la investigación de nuevos medicamentos. Los resultados ya son conocidos: la India es actualmente uno de los mayores productores de medicamentos genéricos del mundo. Eloan acredita que el robustecimiento del sector farmoquímico en Brasil pasa por camino análogo.

Asociación para la producción de genéricos
El laboratorio indiano Ranbaxy estudia la posibilidad de concretar una joint venture con un laboratorio brasileño para la implantación de una fábrica de medicamentos genéricos en el país. La gigante Teza, de Israel, ya ha comenzado la negociación para la producción de genéricos en asociación con Biosintética. “También están en marcha entendimientos con empresas canadienses, a través de la Asociación Nacional de Fabricantes de Remedios, con idéntico objetivo”, adelanta José Marcos Viana, asesor internacional del Ministerio de Salud.

La intención del gobierno federal es expandir la producción nacional de genéricos, que actualmente representa entre el 5% y el 6% del mercado de medicamentos en Brasil. “Los productos similares tienden a desaparecer. Permanecerán en el mercado los genéricos y los remedios de marca”, dice Viana.Algunos laboratorios multinacionales aseguran que, en poco tiempo, comenzarán a producir genéricos de sus productos liberados de la protección de patentes. Pero la estrategia del gobierno consiste en intentar asociarse con los grandes productores internacionales como la India -el mayor país productor privado de genéricos del mundo-, Israel o Canadá.

El primer paso en ese sentido, consistió en poner a disposición de las empresas extranjeras interesadas en la producción de genéricos en el país una línea de crédito del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).El segundo fue la aprobación por parte del Congreso Nacional, en febrero de este año, de la conversión de la medida provisoria (decreto por tiempo limitado) alterando el inciso 7 del artículo 43 de la Ley de Patentes, con el objetivo de facilitar la producción de medicamentos genéricos en el país.

El cambio en la legislación deja claro que los genéricos de determinada marca solamente pueden ser comercializados después de 20 años, cuando caduca el período de protección de la patente. Pero no existe ningún impedimento para que, hasta esa fecha, las empresas desarrollen investigaciones sobre el principio activo de dichos medicamentos. “La redacción anterior dejaba margen para interpretaciones restrictivas que impedían no solamente la producción, sino también la investigación”, dice Viana.

Esta cuestión ya fue objeto de un debate intenso entre la Unión Europea y Canadá, que permitía la investigación, producción y stock de medicamentos genéricos antes del final de la protección de las patentes. El debate fue mediado por la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuyo dictamen resultó en una alteración del acuerdo internacional, que dejó abierta la posibilidad exclusivamente para la investigación antes de pasados los 20 años.

Esta medida es conocida en el mercado como Bolar Provision , en alusión a otra contienda sucedida en Estados Unidos, antes del acuerdo Trips, envolviendo a una empresa productora de genéricos: Bolar, y a un gran laboratorio. “La solución se dio en el ámbito de la Suprema Corte, que autorizó la investigación antes de la liberación de la patente”, comenta Viana. Fuera de Brasil, tan solo Israel, Estados Unidos, Hungría y Canadá cuentan con esa protección. La Bolar Provision , mas allá de los recursos del BNDES, fue el criterio fundamental para llegaran al país empresas como Teza o Ranbaxy.

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