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trayectorias

De la palabra a las máquinas

El científico cognitivo André Souza se graduó en letras, transitó por la psicología y la estadística y en la actualidad trabaja con nuevas tecnologías en EE.UU.

En Google, Souza trabaja en el desarrollo de productos que mimetizan la cognición humana

Archivo personal

Cuando era un adolescente, el científico cognitivo André Souza, actualmente con 36 años, tenía un solo objetivo: vivir en Estados Unidos. Pero por entonces le dijeron que primero debería tener un diploma universitario y aprender inglés. Sin reunir las condiciones como para pagar un curso de idioma o una universidad privada, intentó suerte en el examen de ingreso a la carrera de Letras en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). La idea era graduarse gratuitamente en una carrera superior y aprender inglés.

Y su estrategia tuvo éxito. La oportunidad de ir a Estados Unidos surgió mientras estudiaba en la carrera, en el marco de un intercambio de algunos meses en la Universidad de Texas. En aquel momento, Souza estaba interesado en la lingüística cognitiva, según la cual el contexto orienta o influye en la construcción semántica de las palabras. Al investigar el tema, descubrió que Richard Meier, del Departamento de Lingüística de la Universidad de Texas, se había graduado en la Universidad de California en San Diego, referente mundial en lingüística cognitiva. “Entré en contacto con él para saber se había algún proyecto en el cual yo pudiera colaborar”, comenta.

Meier, a su vez, le recomendó contactarse con otra investigadora, Catharine Echols, del Departamento de Psicología de la misma universidad, quien estudiaba psicología del lenguaje y dirigía a una doctoranda brasileña llamada Débora Souza. “Echols me aceptó para trabajar como voluntario en su laboratorio”, recuerda Souza. “Al final del intercambio, me sugirió que regresase a Brasil y la ayudase a su dirigida a recabar datos. De este modo, crearía una oportunidad para retornar a Estados Unidos.”

Archivo personal El aparato que emplea el investigador para monitorear los movimientos oculares de usuarios de nuevas tecnologíasArchivo personal

Y fue eso lo que hizo. Se graduó en 2004, pero no volvió inmediatamente a Texas. Ingresó en la maestría en el Departamento de Psicología de la UFMG y estudió de qué manera aprenden a hablar y a conjugar los verbos los niños durante la primera infancia. Ese trabajo amplió su horizonte de investigación para el doctorado. Souza elaboró entonces un proyecto tendiente a comparar el mismo proceso en niños brasileños y estadounidenses, que fue aceptado en la Universidad de Texas.

Y en 2007 embarcó rumbo a su doctorado. Durante esa carrera participó en diversos proyectos, ejerció la docencia, dirigió a alumnos y publicó artículos. También cambió de director de tesis y de tema de investigación. “Estudié de qué manera ciertos acentos influyen sobre las decisiones que tomamos en el día a día”, explica. Luego realizó dos posdoctorados en Canadá y en Texas, donde empezó a trabajar con eye tracking, una técnica que se emplea para evaluar el comportamiento de individuos con base en el monitoreo de sus movimientos oculares.

En 2014 se trasladó a la Universidad de Alabama, también en Estados Unidos, para trabajar como docente de estadística avanzada. Creó una línea de investigación para estudiar de qué manera alteramos nuestras habilidades cognitivas a medida que interactuamos con nuevas tecnologías. Para viabilizar sus investigaciones, remitió y una solicitud de financiamiento a un fondo de Google para la realización de investigaciones tecnológicas en universidades, y tuvo éxito.

Cuando aún estaba en Alabama, Souza recibió una invitación para presentar los resultados de su investigación en la sede de Google en California. Quedó encantado con la dinámica de trabajo de la empresa y resolvió intentar algo nuevo. Envió su currículum a Google, a Twitter y a Facebook, entre otras empresas de tecnología. “A finales de 2016, Google me invitó a participar en un proceso selectivo para ingresar como investigador”, comenta. Fueron varias entrevistas hasta que, semanas después, recibió la noticia de que había sido aprobado. En la actualidad, Souza coordina un equipo que investiga el uso de la inteligencia artificial en la concepción de productos que mimeticen la cognición humana.