Imprimir

Psicología

Las metáforas del Pájaro Loco

Investigación analiza los efectos de la ideología de los deseños animados en los niños

En los últimos 20 años, la fonoaudióloga, pedagoga y psicóloga Elza Dias Pacheco se ha dedicado a estudiar un tema que acostumbra a dejar a padres y educadores con los pelos de punta. En la década del 80, mientras atendía a los niños en su consultorio, en el cual desarrollaba su labor como terapeuta del lenguaje, Elza empezó a preocuparse con el efecto que el elevado número de horas frente a televisor podría tener sobre los niños en edad de formación y alfabetización básicas, es decir, entre 5 y 11 años. “Yo temía que la ideología de los programas y dibujos animados fuera perjudicial para ellos”, dice la investigadora, actualmente profesora libre docente de la Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo (ECA/USP).

La preocupación de Elza resultó, en aquel tiempo, en su tesis de doctorado, que se transformó en el libro O Pica Pau: Herói ou Vilão? Representação Social da Criança e Reprodução da Ideologia Dominante (El Pájaro Loco: ¿Héroe o Villano? Representación Social del Niño y Reproducción de la Ideología Dominante) (Editora Loyola). En año pasado, ella concluyó, con apoyo de la FAPESP, la investigación El Dibujo Animado en la TV: Mitos, Símbolos y Metáforas. Organizada por el Laboratorio de Investigaciones sobre Infancia, Imaginario y Comunicación (Lapic), que Elza dirige en la ECA, la investigación profundiza el conocimiento desarrollado por la profesora sobre la relación entre el niño y la televisión. El trabajo fue realizado con ayuda de becarios de iniciación científica y especialización. La contribución de 14 mil reales de la FAPESP se orientó a la subvención de material permanente y reserva técnica.

Ideología dominante
La investigación desarrollada por el Lapic se basó en entrevistas con 311 niños de entre 5 y 11 años, residentes en São Paulo. Mucho antes, cuando realizaba su investigación para el doctorado, Elza se sorprendió al notar, después de una intensa convivencia y un trabajo de entrevistas con niños de escuelas públicas, que al contrario de lo que pensaba, la ideología dominante presente en los dibujos animados en general no influía sobre el imaginario de los niños. Sin embargo, ella ya había notado en aquella investigación que la preferencia era siempre por los dibujos norteamericanos, principalmente el Pájaro Loco, número uno en la lista de los predilectos.

Y no era de extrañar. En la década del 80 Brasil aún no tenía TV por cable y los dibujos de origen japonés no se habían convertido en moda entre lo chicos. La observación de la profesora fue corroborada cuando ella estuvo en España, al comienzo de los años 90, realizando su pos doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. “Allá el Pájaro Loco también era el preferido y España ya era más globalizada, los niños veían dibujos de todo el mundo”, cuenta Elza.

La constatación la llevó a indagar qué mitos, símbolos y metáforas presentes en los dibujos animados tradicionales como el Pájaro Loco y otros hacían que los mismos, además de ser los prediletos, permanecieran por largo tiempo en la preferencia infantil, mientras los dibujos tecnológicos y de origen oriental causaban gran interés, pero de manera efímera. Para estudiar los matices de esos mitos, ella echó mano, junto con sus investigadores, a una metodología que involucraba reflexiones de diversos pensadores de la psicología, de la educación y de la cultura, como Freud, Piaget, Vigotsky, Melanie Klein, Winnicott y muchos otros.

Ropa de payaso
Las entrevistas fueron realizadas en los parques Ibirapuera, Previdência, Água Branca, Independência y Aclimação, en São Paulo. Para atraer a los chicos, los entrevistadores se vestían con ropas de payaso. “El ambiente del parque es propicio porque, cuanto más libre el niño se siente, más habla”, explica Elza. Cuando realizó su doctorado, ella primero pasó algún tiempo como profesora en las escuelas, después realizó entrevistas y, cuando ya sabía cuáles eran dibujos preferidos de los niños, exhibió algunos episodios de los predilectos, a fin de saber cuáles eran los motivos por los cuales los chicos tanto los adoraban.

El Pájaro Loco encabezó la lista de los preferidos también en la investigación realizada por el Lapic, que se realizó entre agosto de 1997 y diciembre de 1999. “Los niños adoran al Pájaro Loco porque es pequeño, bonito y tiene lindos y vistosos colores, y además, es perezoso, muy astuto, hace todo lo que quiere y defiende lo que es suyo”, analiza Elza. En la lista, el Pájaro Loco, con 82 menciones, es seguido por Goof y sus amigos, con 70, Bugs Bunny, con 58, la Máskara, con 42, y el japonés Yu Yu Hakusho, con 41.

Se nota una vez más que los dibujos norteamericanos y tradicionales, muchos de ellos creados en la década del 40, como el Pájaro Loco y Bugs Bunny, están al frente de los dibujos japoneses, que aparecen en quinto lugar. Hay varios motivos para ello, explica la profesora: “El niño de esa franja de edad aún no está en condiciones de elaborar un grupo de muchas personas. Y los dibujos japoneses tienen muchos personajes, mientras que los norteamericanos son más enfocados en el propio yo”, explica. Además, dice, en los japoneses hay dificultades para identificar quién es el héroe. El lenguaje, basado en el uso de diversos primeros planos y muchos movimientos, en el fuerte contraste entre luz y sombra y en la noción fuerte de profundidad, dificulta la comprensión de los niños de entre 5 y 11 años.

Héroes pequeños
Pero al final, ¿qué mitos, símbolos y metáforas aparecen en dibujos como el Pájaro Loco, Bugs Bunny, Goof o la Máskara? “En primer lugar, el héroe, el vencedor, es siempre pequeño”, dice la investigadora. “Y el niño se identifica con lo chiquito”. Después, afirma, viene la cuestión del bien y del mal, siempre presente en esos dibujos. “En general, el antagonista nunca es bueno, pues siempre comienza queriendo sacarle alguna cosa al protagonista, como es el caso de Tom y Jerry. Tom está siempre atrás de Jerry. Y Jerry es el pequeño”. Del mismo modo, el preferido Pájaro Loco, comenta la profesora, es también un ser ambiguo. “El es agresivo, pero solo agrede a quien lo provoca.”

La transformación de los personajes es otro ítem que hace de esos dibujos los más queridos. El hecho de que Ipkiss se transforme en la Máskara tiene un significado, para el niño, de poder y magia. “Se puede comparar eso con el mago del circo, que saca lo quiere de la galera. “También la inexistencia de la muerte llama la atención de los niños. “Eso forma parte de la cultura occidental, porque nosotros, los adultos, solemos esconderle la muerte a los niños, pues no estamos preparados para ella”, dice. Eso no ocurre en la cultura y en los dibujos orientales, otro factor que hace que los niños se mantengan más apartados de los episodios japoneses.

Tiempo psicológico
La noción de tiempo en los dibujos americanos también es importante para los niños. “El tiempo métrico no existe, solo el tiempo psicológico”, explica Elza. Y eso, dice la profesora, tiene mucho que ver con la realidad del niño. “Si él está jugando y lo llaman para almorzar se enfurece, porque están sacándolo de un momento de placer”. Puede no parecer, pero la zanahoria de Bugs Bunny es un elemento importante, así como otros objetos queridos por los personajes. “Se trata de objetos transicionales, como los denomina Winnicott, que representan el propio yo”, explica Elza. “Es lo que yo llamo ‘muletas’, amuletos. Nadie aceptaría a Bugs Bunny si él apareciera sin su zanahoria”, analiza la investigadora.

Otros símbolos que contribuyen para la preferencia de ciertos dibujos están en el mundo de la fantasía. Por ejemplo, la transgresión del orden, que no suele ocurrir en la vida real. “Para el niño no existe el caos. Quien coordina el mundo es el adulto; entonces le encanta ver la transgresión del orden”. Del mismo modo, es encantador para el niño ver animales actuando como personas, como si fueran seres humanos. “El niño adora la antropomorfización”, afirma.La profesora e investigadora aboga por la utilización de dibujos animados en el proceso educativo, incluso en las escuelas. “El terror, por ejemplo, es importante para que los niños aprendan que en el mundo existen cosas que no son buenas”, afirma.

“Nosotros tenemos la tendencia a querer proteger a los niños del terror, pero ellos ya se defienden naturalmente de ello, tapando sus ojos cuando las escenas son muy fuertes”, dice. Otra utilidad de los dibujos es suministrar situaciones a partir de las cuales se puede enseñar sobre el amor y el respeto para con el otro. “En los dibujos, en general, hay una defensa del yo y un tratamiento del otro como extranjero”. Eso tiene que ser trabajado por la familia e incluso por la escuela. Según Elza, el dictamen de la FAPESP con relación a las conclusiones del Lapic indica que el estudio está apto para ser publicado, debiendo convertirse en un libro. Más que una contribución para la reflexión sobre la relación entre los niños y la televisión en un tiempo en el cual ese medio de comunicación parece ser más importante incluso que otras relaciones humanas en el universo infantil, el estudio del Lapic es visionario por considerar al niño un ser histórico y no alguien que está siempre en devenir, aquien solo cabe preguntarle qué hará cuando sea grande.

La irresistible invasión nipona

Los clásicos parecen ser los preferidos del público infantil también cuando el tema son las historietas. Por lo menos en la edad más tierna, o en el período de alfabetización, según dice Gal Ferreira, responsable por el curso de historietas del SESC-Pompéia, en São Paulo, hace 17 años. “Suele haber una evolución en el gusto que los niños tienen por las historietas”, dice el profesor. “Hace algunos años, la preferencia era siempre por las revistas de los personajes de Walt Disney.

Con el tiempo, Disney fue desplazado por Maurício de Souza (Mónica y sus Amigos), que también superó al americano en términos de ventas”, narra el dibujante. Sin embargo, analiza, cuando se transforman en adolescentes, cerca de los 12 años, los niños suelen abandonar a los clásicos y se dividen entre los grandes héroes – los más queridos ahora son X-Man, Spaw y Batman, que está siempre renovándose – y las historietas japonesas, de las cuales surgieron los dibujos animados japoneses.

“El gran héroe oriental de los jóvenes es Akira, personaje que vive en el futuro, en 2050”, cuenta. Una parte de esos adolescentes, narra, se queda con clásicos como Asterix y Tin Tin. Para él, el gusto tanto por historietas como por animaciones japonesas se restringe a un público que llega incluso a especializarse en ello. “Quién lee japoneses no lee más otro tipo de historietas”, dice. En Japón, esas historietas son hechas para todas las edades. Desde las de los niños de 9 años hasta las de señores y señoras, pasando por historias dirigidas especialmente al público joven universitario y otras solo para chicas.

El proyecto
El Dibujo Animado en la TV:Mitos, Símbolos y Metáforas (nº 97/10054-6); Modalidad Auxilio a proyecto de investigación; Coordinadora Elza Dias Pachedo – Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo (ECA/USP); Inversión R$ 14.000,00

Republish