Imprimir

Ciencia

Radiografía completa de São Paulo

El caos ambiental y el verde que sobró en la metrópolis expuestos en el Atlas de la ciudad de São Paulo, que comienza a publicarse

En las últimas cinco décadas el municipio de São Paulo viene siendo impermeabilizado por cemento y asfalto, en una ocupación desenfrenada que se expandió sin planeamiento hacia la periferia, destruyendo la vegetación autóctona y los espacios verdes que encontró por delante. Solo en los últimos trece años la capital del estado perdió un 30% de la cobertura vegetal, la temperatura aumentó y, consecuentemente, la calidad de vida empeoró.

Eso es lo que muestran los primeros datos del proyecto Atlas Ambiental del Municipio de São Paulo, que estarán disponibles en CD-ROM y en Internet al final de diciembre. El proyecto del Atlas obtuvo una financiación de 149 mil reales de la FAPESP y la colaboración de profesores de la Universidad de São Paulo (USP) y del Instituto de Botánica de la Secretaría de Medio Ambiente del estado. Desarrollado en cinco años – de 1999 a 2003 – por 25 técnicos de las secretarías municipales de Verde y Medio Ambiente (SVMA) y de Planeamiento, está integrado al Biota/FAPESP – Programa de Investigación en Conservación Sostenible de la Biodiversidad del Estado de São Paulo.

Diagnóstico tardío
En el marco de un trabajo cooperativo para reunir, analizar e interpretar mapas, catastros, censos, tablas, reportes e informaciones obtenidas in loco – por imágenes de satélite, fotos aéreas e investigación de campo -, el equipo va elaborando un diagnóstico de la cobertura vegetal del municipio. Ese amplio registro asocia también aspectos socioeconómicos de uso y ocupación del suelo, así como características del medio físico y el detalle de las áreas de mayor interés.

El objetivo final es “suministrar informaciones sobre los problemas ambientales de la capital para coadyuvar en políticas públicas que permitan ampliar y conservar las áreas verdes que están siendo degradadas”, explica la geóloga de SVMA Harmi Takiya, coordinadora del proyecto. El Atlas también será fundamental para el planeamiento del municipio, “que hasta ahora no tenía un diagnóstico de este tipo”, afirma Waldir Mantovani, profesor titular del Departamento deEcología del Instituto de Biocencias de la USP y colaborador del proyecto en ecología y vegetación.

Mantovani entiende, por ejemplo, que es necesario ampliar el número de especies adoptadas para la arborización de la ciudad para obtener diversidad en la floración y así permitir la ampliación de la fauna.Él ejemplifica: “En la Ciudad Universitaria, por cuenta de la vegetación, ya temos de nuevo pájaros como Turdus rufiventris (sabiás), tucanes, cotorras y papagayos, especies que habían desaparecido”.

Para los niños
Además de las imágenes de satélite y las fotos tomadas desde helicóptero, se hicieron fotos locales desde el límite con Peruíbe hasta la sierra de la Cantareira y desde el extremo de la zona este hasta el pico de Jaraguá, en la punta oeste. “Tenemos detalles de esos registros y estamos llevando a Internet las descripciones. Y vamos a sacar eso en CD-ROM para los colegios, con el objetivo de que los chicos conozcan mejor su ciudad”, enfatiza Mantovani. Para él, las escuelas municipales deben enseñar cuestiones sobre el ambiente: “El diagnóstico no es solo biológico, sino también social, y la preservación de la vegetación está relacionada con las inversiones en educación, salud, vivienda y distribución de ingresos”.

El ingeniero agrónomo Luís Roberto Jacintho, de SVMA, que participa en el proyecto, dice que el objetivo del mapeamiento vegetal es identificar las áreas más afectadas para organizar la intervención del poder público. “Procuraremos caracterizar los tipos de vegetación que existen en el municipio – además de la carencia de áreas verdes en los ambientes urbanos y rurales – y definir qué hacer para no perderlos.”

Verde perdido
Antes de iniciar la investigación, los técnicos ya sabían que, de los 1.512 kilómetros cuadrados de la mayor metrópolis brasileña, solamente 247,4 continúan siendo áreas verdes, de los cuales 154,8 corresponden a la zona urbana y 92,6 a la rural, según un estudio efectuado en 1992 por la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad.

Ahora bien, el análisis comparativo de las imágenes satelitales muestra que las áreas verdes diminuyeron en todo el municipio. La pérdida se acentuó más en los barrios de la periferia, en la zona este y, especialmente, en dos áreas vitales: la sierra de la Cantareira y las adyacencias de la represa de Guarapiranga. “Son dos áreas de protección de manantiales, cercanas al área rural, que sufren la presión de la ocupación urbana sin ninguna planificación”, constata la geóloga Harmi.

El ingeniero Jacintho recuerda que las pocas áreas verdes que quedan están degradadas y deben ser preservadas. “En la comparación de las imágenes de satélite de 1986 con las de 1999 ya constatamos que hubo una pérdida de vegetación de cerca del 30%. Pero son datos preliminares: estamos haciendo un chequeo para cuantificar cuánto puede aumentar o disminuir el porcentaje de la pérdida.”

Migración interna
Los técnicos quieren saber con exactitud cuáles son las áreas que perdieron más cobertura vegetal y cuáles son la que experimentaron menos pérdidas o que eventualmente tuvieron mejoras. “Ya sabemos – revela Jacintho – que distritos como Grajaú y Parelheiros, en la zona sur, Tremembé, Jaçanã, Vila Brasilândia, Perus y Pirituba, en el norte, y Cidade Tiradentes, São Rafael e Iguatemi, en lazona este, perdieron másáreas verdes.”

Para los técnicos, la pérdida está vinculada a la migración interna: personas que no logran más pagar alquiler en el área central se han mudado durante la última década a la periferia, donde construyeron viviendas irregulares en lotes clandestinos. Normalmente, cuando se aprueba un loteo, es obligatoria la preservación de una parcela para área verde. En el caso de los irregulares, con todo, además de ocupar áreas verdes, no reservan espacio alguno para la vegetación. “Eso es oneroso doblemente para el ambiente, porque se ocupa un área pública que debería ser verde y después no se deja ninguna reserva”, lamenta Harmi.

En busca del verde
La geóloga menciona la acción de otras ciudades brasileñas que enfrentan problemas de pérdida de cobertura vegetal: “Río de Janeiro, Belo Horizonte, Curitiba y Vitória también ya han reunido informaciones ambientales bien organizadas, pero el único atlas ambiental ya concluido y editado en libro y CD-ROM es el de Porto Alegre, publicado en 1998”. Al margen de en la obra de la capital gaúcha, el proyecto paulistano se inspira en un ejemplo alemán: el Atlas de Berlim de 1995.

El Atlas reunirá datos dispersos por las secretarías municipales, dándoles un tratamiento adecuado y agrupándolos en cartas -mapas- que configuren un sistema de informaciones ambientales, como prevé la Ley Orgánica del Municipio. En una primera fase se verificaran los registros de vegetación existentes en el municipio. “En el extremo sur, por ejemplo -dice el ingeniero Jacintho-, en el límite con Itanhaém, hay una vegetación típica de bosques con neblina constante y campos autóctonos, con especies exclusivas del lugar y que incluye una área de protección ambiental. Sabemos que se debe proteger la Cantareira, en la zona norte, donde hay una vegetación que está perdiéndose.”

Valorizar las especies nativas
“En un segundo momento – agrega el profesor Mantovani – vamos a estudiar el significado de esos registros en detalle, determinando cuáles son las especies existen en las florestas naturales y caracterizando minuciosamente las áreas de parques.” Diagnosticadas las áreas verdes, los técnicos elaborarán propuestas de planificación que preserven la vegetación e creen nuevas áreas verdes, porque las presiones de ocupación son grandes. Para Mantovani, uno de los mayores problemas es la ocupación en las adyacencias de la represa de Guarapiranga y la degradación de su vegetación original.

“La Municipalidad no tiene ningún proyecto de preservación y reintroducción de especies autóctonas”, subraya Mantovani. Y recuerda que en la arborización se usan varias especies – quaresmeira, ligustro, sibipiruna, tipuana, espatódea, paineira y oiti -, de las cuales “solo la paineira es autóctona de São Paulo”. Quaresmeira, sibipiruna y oiti son de otras regiões. Las demás son exóticas -provenientes de otros países- la más cercana es la tipuana, oriunda del norte de Argentina.

Ya está en Internet
El Atlas será impreso cuando se finalice el proyecto, pero una parte está disponible en la dirección electrónica www.prodam.sp.gov.br/svma/atlas_amb/index.htm: son varias cartas temáticas sobre vegetación, clima y temperatura, ocupación y uso del suelo, informaciones socioeconómicas (con mapas de renta, natalidad y mortalidad, concentración poblacional y población en favelas (barrios de emergencia) por distrito, de saneamiento, geológicas y geotécnicas. Son datos quepueden ayudar, incluso, en el combate a inundaciones, prevención de deslizamientos de tierra e construcción de calles y avenidas.

Además del CD-ROM, se editarán mapas en escala regional 1:50.000, con detalles de áreas críticas, “para orientación de las autoridades y para que la población tenga acceso a informaciones de calidad y actualizadas”, dice la geóloga Harmi. Para ello, además del financiamiento de la FAPESP, el proyecto contó con el apoyo de SVMA, que invirtió 100 mil reales en la primera fase del Atlas.

Integrado al Sinbiota
“El Atlas Ambiental del Municipio de São Paulo es el 24º proyecto que se integra al programa Biota/FAPESP y tiene la misma importancia que los otros 23″, dice el coordinador del Biota, Carlos Alfredo Joly. “Una de las premisas básicas del Biota es valorizar todas las informaciones producidas en el ámbito del programa, pues lo más importante es la integración de esas informaciones en el Sinbiota, el Sistema de Información Ambiental del Programa Biota”, agrega. La alimentación del banco de datos del Sinbiota seráonline , como en los demás proyectos.

Joly concluye: “El índice de pérdida de vegetación del municipio de São Paulo es alarmante y muestra claramente que además del diagnóstico cantitativo y cualitativo de los remanentes de vegetación, el Proyecto Atlas va a tener que definir una agenda de acciones que reviertan el cuadro. Es decir que será necesario establecer un programa de recuperación de la vegetación nativa”.

Ocupación desvariada

El ecólogo Waldir Mantovani, colaborador del proyecto, explica la diversidad de la ocupación de la ciudad. “Hay un área de alta densidad: son edificios construidos en los últimos 50 años en el centro viejo, en el eje que va de la avenida Paulista hasta Santo Amaro, en barrios como Santana, Penha y Tatuapé, y en otros cercanos a las estaciones de metro, como Jabaquara. En esos lugares, las imágenes de satélite muestran mucha sombra y esconden la vegetación. “En tanto, en la periferia, explica Mantovani, se registra una alta densidad de casas construidas en terrenos pequeños, sin patio ni jardín, en calles angostas y sin arborización. “Es cemento sobre cemento, sin ninguna cobertura vegetal”. Esa situación, en la cual está la mayor extensión del área urbana, incluye las favelas con casas más o menos precarias distribuidas por las calles.

Otro tipo de ocupación horizontal, que cuenta de manera más o menos esparcida con arborización y jardines, se da en barrios que eran periféricos hace 40 años, como Brás, Ipiranga, Sacomã, Vila Prudente, Penha, parte de Lapa, Vila Leopoldina y Santo Amaro. “No es una ocupación tan densa: los terrenos son mayores y tienen patio; hay una buena distribución de calles, arborización urbana, algunas plazas y mediana densidad de cobertura vegetal.”

Oasis urbanos
En los barrios de Jardins, Higienópolis, Alto de Pinheiros, Alto da Lapa, Jardim América y Pacaembú, en el área lindante con el Parque do Ibirapuera, en Morumbi y en la Cantareira, “donde el planeamiento se hizo para un tipo de arborización difusa, con árboles grandes y canteros centrales, los terrenos de las casas son mayores y hay jardines amplios con gran cantidad de plantas”.

Hay otras zonas de vegetación esparcidas en áreas de industrias, escuelas, hospitales, plazas y algunos parques como los del Estado, del Morumbi e Ibirapuera. “Son áreas verdes que fueron plantadas o mantenidas como remanentes de vegetación nativa.”

Cantareira amenazada
En la zona rural, la cobertura vegetal es más intensa, sobre todo en el Parque Estadual de la Sierra de la Cantareira -la mayor área verde del municipio-, donde está creciendo la ocupación urbana, muchas veces de forma irregular, como destaca Mantovani. “En la zona sur, alrededor de la represa de Guarapiranga, hay quintas, granjas y chacras, con producción de hortalizas, cría de caballos, algunas plantaciones de eucalipto y, en el límite con Peruíbe, trechos preservados de bosque.”

Mantovani revela también que “uno de los tipos de vegetación que dan mayor densidad de cobertura al municipio son las reforestaciones de las zonas sur y oeste, en la salida a las autopistas Anhangüera y Bandeirantes”. Pero es la región de la sierra del Mar la que cuenta con los trechos de vegetación autóctona mejor conservados, “con especies de la selva tropical atlántica, campos naturales y selva tropical atlántica nebular(con neblina)”. Y, en la parte más próxima a la sierra, existen bosques de llanura alternados con campos.

 EL PROYECTO
Atlas Ambiental del Municipio de São Paulo
Modalidad
Proyecto de investigación individualintegrado al programa Biota/FAPESP
Coordinadora
Harmi Takiya – Secretaríadel Verde y del Medio Ambiente
Inversión
R$ 148.845,00

Republish