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Tecnología

Ovulación sincronizada en los rebaños

Un método que aumenta uniformemente la fertilidad de bovinos y bubalinos

eduardo cesarGanado Nelore: la inseminación artificial con hora prefijada vuelve más rentable la críaeduardo cesar

Los criadores que utilizan la inseminación artificial, tienen siempre dificultades para identificar el período de celo de las vacas por medio de la observación del momento en que éstas pasan a aceptar la monta de los toros. Sucede que en muchas de ellas, el comienzo y el fin del celo se produce durante la noche, lo que impide la verificación.

Para resolver este problema, que trae aparejadas pérdidas, un equipo de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) y de la Universidad de São Paulo (USP) mejoró los tratamientos hormonales para sincronizar la ovulación en vacas y búfalas y permitir la inseminación artificial con horario prefijado, dispensando la observación del celo. Los estudios empezaron en 1991, coordinados por el veterinario Ciro Moraes Barros, del Instituto de Biociencias de la Unesp de Botucatú. Moraes estudió el ganado Nelore porque por lo menos 100 millones de los 150 millones de bovinos brasileños son de esa raza o emparentados.

Señal para la monta
Después de estudiar con ultrasonido el aparato reproductor de las vacas para ver el desarrollo de los folículos – cada una de las estructuras del ovario que alberga un óvulo -, empezó a investigar una manera de sincronizar la ovulación. El estudio incluyó la observación del comportamiento sexual del ganado en la estancia São Manuel, de la Unesp en Botucatú, y en la estancia de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa, sigla en portugués) en Campo Grande (MT). Barros comandó un grupo que permaneció durante siete días y siete noches de guardia, linterna en mano, para observar el inicio del celo. “La primera constatación fue que un 30% de las vacas Nelore entran y salen del celo por la noche. Y como el peón solamente efectúa la observación en el campo durante el día -por la mañana y en el final de la tarde-, no sabe que muchas vacas ya han pasado por el período de celo.”

Otra conclusión consiste en que el intervalo que va del inicio del celo a la ovulación es similar al de las razas europeas: comienzan a ovular 26 horas después de la primera monta. Ed Hoffmann Madureira, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la USP en Pirassununga, lo confirmó: “Hoffmann utilizó un aparato en la grupa de la vaca que, cuando es presionado por la monta, transmite la información a una computadora”. Hoffmann obtuvo una tasa de detección del celo en ganado Nelore, en campo, de entre el 40% y el 60%.

La sincronización de los folículos ováricos requiere tres inyecciones de hormonas en cualquier momento del celo – que dura 21 días. La primera inyección es de hormonas liberadoras de gonadotrofinas (GnRH) o sus análogas sintéticas, que a su vez liberan hormonas luteinizantes (LL), que desencadenan la ovulación. El objetivo es inducir otra oleada de estructuras foliculares en todas las vacas al mismo tiempo.

“Siete días después, aplicamos hormona prostaglandina (PGF), cuya función es destruir el cuerpo lúteo (la parte de los folículos responsable por la producción de progesterona), lo que naturalmente solo ocurre durante el 17º día del ciclo”, dice Barros. Entre 24 y 48 horas después, es aplicada otra hormona: benzoato de estradiol (BE) o factor liberador de gonadotrofina (GnRH), que estimulará la liberación de LL y promoverá la ovulación sincronizada en la mayoría de las vacas. Y entre 16 y 24 horas después de la última inyección, las vacas son inseminadas artificialmente.

Cuánto cuesta
En razón de su costo, este tratamiento es más usado en el ganado lechero que en el de corte. Costaba 15,00 reales por animal. Barros empezó a usar BE en la segunda dosis, en lugar de GnRH. Así, el costo se redujo a 10,50 reales. Hace tres años, empezó a testear técnicas para bajar más aún el costo. Experimentó media dosis de prostaglandina por vía intravulvar, lo que resultó en una tasa de preñe similar a la obtenida con la dosis íntegra, por vía intramuscular; pero este estudio se restringió a pocos animales. El objetivo es que el tratamiento sea usado ampliamente tanto en ganado lechero como en ganado de corte, pues en Brasil solo el 5% de las vacas son inseminadas artificialmente.

En el ganado de leche, aun con el costo de 15,00 reales por animal, el tratamiento vale la pena y está siendo usado en Brasil desde hace por lo menos tres años, según José Luiz Moraes Vasconcelos, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Unesp de Botucatú, que forma parte del grupo. Moraes dice que el atraso de un día para que la vaca lechera sea preñada le cuesta 2,00 reales al criador. De está manera, un atraso de 20 días implica una pérdida de 40,00 reales, mientras que la alternativa propuesta es la de gastar solamente 15,00 en el tratamiento hormonal, y anticipar la producción de leche.

Más allá del tratamiento con prostaglandina, Madureira y Pietro Sampaio Baruselli, de Veterinaria y Zootecnia de la USP, testean la sincronización con otras hormonas: los progestágenos, aplicados por medio de implantes en las orejas o de dispositivos vaginales. “Los progestágenos tienen la característica de inducir la manifestación del celo en las hembras que no están en ese período. Esto es importante en Brasil, en donde las vacas se alimentan casi exclusivamente de pasto y demoran para entrar en celo en el pos-parto.”

Bubalinos en celo
Otro estudio del grupo es el de la sincronización de la ovulación para inseminación artificial y transferencia de embriones a la población de bubalinos (búfalos), que tienen un comportamiento reproductor y una respuesta al tratamiento diferentes a los que se dan en los bovinos. Brasil tiene el mayor rebaño bubalino de Occidente – cerca de 3 millonesde animales -, que requiere la optimización del ganado genético. El trabajo coordinado por Baruselli y Madureira ya generado un resultado positivo: se verificó la viabilidad técnica de la inseminación artificial en tiempo fijo, sin la necesidad de detección del celo.

Ciro Barros también estudia la sincronización del celo de las matrices donadoras, que pasan por un tratamiento de superovulación para producir más embriones. El objetivo es obtener una respuesta superovulatoria más homogénea y saber por qué las vacas producen embriones heterogéneos. El tratamiento concebido por Barros es el de mejoramiento de un sistema desarrollado por un grupo de investigadores holandeses con la eliminación de la observación del celo.

“Ya hemos conseguimos mejorar el manejo, pero la respuesta ovulatoria continúa siendo la misma, porque el gran problema de la superovulación en todo el mundo reside en la variación de la reacción individual de las vacas al tratamiento”. Los investigadores realizaron experiencias con 40 animales, pero la variabilidad continuó siendo la misma: “Algunas matrices producen 15 embriones, y otras, ninguno”. Barros, naturalmente, confía en obtener mejores resultados en el transcurso del proyecto. Afirma que los estudios del grupo están centrados en el desarrollo de sistemas más baratos y más eficientes, que mejoren la relación costo-beneficio y se tornen accesibles para la gran mayoría de los ganaderos de todas las regiones del país.

EL PROYECTO
Sincronización de la Ovulación para Inseminación Artificial (IA) con Horario Predeterminado en Vacas Nelore
MODALIDAD
Línea regular de auxilio a la investigación
Coordinador
Ciro Moraes Barros – Unesp-Botucatú
Inversión
R$ 1.170,00 y US$ 19.000,00

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