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Opinión

Un ejemplo de inversión

Tanto en las Ciencias Exactas como en las Biológicas, la obra del conocimiento depende de los laboratorios de investigación. En las Humanidades, el resultado de la investigación deriva en gran medida del soporte que representa el contar con bibliotecas actualizadas. Incluso el estudio de, por decir, un filósofo griego anterior a nuestra era, debe necesariamente apoyarse en el texto más actual, a saber, en lo que se ha establecido a partir de los últimos procedimientos utilizados en papirología.

En los últimos años, la biblioteca del Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Estadual de Campinas (IFCH-Unicamp) pasó por una extensa y profunda reforma. Actualmente, confieso que, siempre que estoy allí, siento una mezcla de deslumbramiento y encanto, explicable ciertamente por motivos personalísimos.

Pasaron 44 años desde cuando, durante el segundo semestre de 1967, seleccioné y le entregué al bibliotecario, el profesor Zink, para su adquisición, los títulos de las obras que dieron inicio a la formación del acervo de la futura biblioteca. Al año siguiente, tracé el boceto sobre el cual se elaboró el proyecto arquitectónico del edificio en el cual inicialmente se alojaría la biblioteca. Una construcción sin pretensiones, para recibir una decena de millar de volúmenes, si llegaban a eso.

Pero, en su sencillez, esa construcción tenía un pormenor, para muchos enigmático, que no obstante hacía a su singularidad: había en su subsuelo un enorme agujero vacío y abierto que así permaneció durante años y años. Sucede que, por determinación mía, el arquitecto había previsto un espacio en el cual se pudiera instalar la caja fuerte que custodiaría los Archivos Presidenciales. Un proyecto concebido a la época de la fundación de la Universidad que, a semejanza de otros, nunca fue llevado a cabo.

Durante 20 años, el edifico nos sirvió de biblioteca. Pese a las sucesivas ampliaciones, no fueron empero suficientes para acomodar el creciente stock de libros que acabó por abarrotándolo todo. Finalmente, en el transcurso de los años 90, el edificio fue sometido a la reforma citada. Una reforma radical, que empezó con la reformulación de toda su estructura y, en consecuencia, permitió que esa institución adoptara el presente estilo de funcionamiento que le confiere de una vez por todas las facciones de una verdadera biblioteca.Los lectores han de perdonarme si me extiendo más allá de la cuenta en la mención de números de datos de orden técnico.

Entre 1995 y 2000, el área de la biblioteca se amplió más de un 100%, pasando de 978 metros cuadrados a 1.985 metros cuadrados, cuando otro edificio de dos pisos se sumó al existente. El número de lectores sentados se elevó de 100 a 280.Al final del año 2000, el archivo de Ciencias Humanas contaba con 150 mil títulos: pesea aún estar distante de algunas bibliotecas de países del Hemisferio Norte, era ya, sin embargo, la más importante del país en su especificidad.

El acervo de filosofía, por su calidad y constante actualización, se distinguía como el más significativo de Brasil, sino de toda América Latina. En el año 2001, fueron adquiridos más 18,8 mil títulos o 25 mil volúmenes, gracias al financiamiento concedido por la FAPESP en 2000, por un valor 750 mil dólares. Para hacer frente a la ininterrumpida expansión del acervo, la Unicamp ya tiene listo un proyecto arquitectónico para edificar una unidad anexa, que aumentará en alrededor de un 25% la capacidad instalada de la actual biblioteca.

Recordemos de manera sumaria los mayores resultados de la reforma: recuperación, reequipamiento, modernización y ampliación de toda la infraestructura de la biblioteca: instalación de sistema de aire acondicionado central y de un sistema de pararrayos. Para el almacenamiento de las colecciones: introducción de estanterías y archivos deslizantes. Funcionalización de todo el mobiliario. Adopción de nuevos procedimientos de conservación y de utilización de las colecciones especiales. Ampliación significativa de la infraestructura informatizada: servicio de facsímil, cálculo, balanza electrónica, acceso al material bibliográfico multimedia -grabador, video, proyección de diapositivas, retroproyector multimedia, torres de CD-ROM, libro, impresora, barredero, base de datos en cd-rom.

Informatización de las consultas a través de la adquisición de equipamientos periféricos para el acceso a la red interna y conexión con la red externa, incluida la red internacional. Instalación del laboratorio de informática. Modernización del mantenimiento: higienización, desinfección, restauración y encuadernación. Eliminación de la exposición al exceso de ruidos. Refuerzo de la vigilancia por monitoreo interno, fiscalización del tránsito de elementos del archivo mediante etiquetas magnéticas.

Infraestructura para colecciones especiales: TV, video proyector de diapositivas, retroproyector, etc. Estos cambios, que componen lo que muchos consideran como una transfiguración de nuestra biblioteca, se los debemos a la FAPESP, que en buena hora decidió financiar – en el caso del IFCH, por medio de diez proyectos – la actualización de la infraestructura de la investigación de las instituciones de estudio.

Fundador del IFCH-Unicamp y profesor de la USP, de la Unesp y de la Unicamp. Es profesor emérito de la Unicamp.

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