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Tecnología

El salto del camarón

El cultivo en agua dulce y la investigación genética fortalecen laproducción del langostino del Pacífico

AQUATEC

El camarón recibe una marca de tinta que define su linajeAQUATEC

En los próximos tres años, la Red de Genoma Nacional se abocará al trabajo de mapeamiento del genoma del camarón blanco o langostino del Pacífico, el Litopenaeus vannamei, una especie cultivada prácticamente en la totalidad de los viveros brasileños. Son 13 laboratorios, que están perfeccionando sus conocimientos relativos a la genética de ese crustáceo cuya importancia se incrementa cada año, principalmente debido a que Brasil registra un impresionante crecimiento de sus exportaciones del producto. Éstas treparon de 14,2 millones de dólares en 1999 a 155 millones de dólares en 2002.

Y este año se espera llegar a los 240 millones. La producción total ascendería a 90 mil toneladas, de las cuales más del 90% saldrá de la región nordeste del país, donde el cultivo del camarón ocupa el segundo lugar en la pauta de exportaciones, detrás únicamente de los derivados de la caña de azúcar. Así, cuanto más sepa acerca de este animal y sobre su cría, más se asegurará la productividad y la expansión de esta exquisitez apreciada en todos los rincones del planeta.

Otra buena noticia sobre este animal acuático criado en terrenos ubicados a orillas del mar, en los que se aprovecha el agua marina o de los estuarios, informa que éste puede cultivarse en agua dulce, de acuerdo con estudios del profesor Paulo de Paula Mendes, del Departamento de Pesca de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE). “Al cabo de tres años de investigaciones, hemos logrado aclimatar y criar camarones marinos en agua totalmente dulce, igual a la que se usa para beber”, comenta Mendes, quien preparó la divulgación del trabajo para el XIII Congreso Brasileño de Ingeniería de Pesca, que transcurrió al final de septiembre en Porto Seguro (Bahía).

La base de la técnica utilizada en este caso consiste en reducir la concentración salina del agua de manera lenta, hasta eliminar completamente la sal. Mediante este proceso, Mendes sostiene que logró un índice de supervivencia del 95%. “La cría del camarón en aguas totalmente dulces es inédita incluso en otros países que crían este crustáceo, como China, Tailandia, Indonesia y Ecuador. “El cultivo del camarón en aguas levemente dulces es una práctica común, usada en algunas localidades del nordeste brasileño. En Río Grande do Norte, el estado líder en el país en la producción de camarón, existen experiencias para el cultivo en aguas con bajísima salinidad. Esta alternativa es una forma de interiorizar la cría y levarla así a regiones con escasas posibilidades de generación de empleo y renta.

En la ciudad de Tangará, el azud de Trairi, región distante a 300 kilómetros de Natal, alberga 70 hectáreas de viveros de este tipo financiados por la Agencia de Fomento de Río Grande do Norte con recursos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). De acuerdo con el profesor Mendes, “la cría en agua dulce de este tipo de camarón generará una nueva oportunidad de radicación del hombre de campo, principalmente los pequeños productores, e incluso puede servir como medio de subsistencia”. En algunas propiedades rurales, el rendimiento bruto de este cultivo puede llegar a 10 mil dólares anuales por hectárea, con el kilo de camarones vendido a la industria procesadora por 8 reales. Estos números resultan del hecho de que Brasil posee la mayor productividad del mundo, con 5.400 kilos anuales por hectárea (kg/ha/año). En China ésta es de 1.158 kg/ha/año, y en Tailandia, país que se ubica en segundo lugar, de 3.421 kg/ha/año.

Familias diferentes
El excelente desempeño brasileño es el resultado de una exitosa colaboración entre los productores y los investigadores de instituciones públicas, que culminó este año con el inicio del proyecto Genoma del Camarón. Las primeras investigaciones con esta especie empezaron en 1998 en la Universidad Federal de Río Grande do Norte (UFRN). Fue un trabajo de identificación mediante análisis de ADN, y de variabilidad de reproductores de diferentes familias (pedigrees) en varios viveros. El objetivo de esto era descartar la posibilidad de consanguinidad, un factor que puede generar deficiencias de resistencia y de crecimiento. Para la cría de camarones, dichos estudios son muy importantes, pues estos crustáceos son extremadamente prolíficos. Una única yunta puede sostener varios viveros, lo que facilita los cruzamientos de individuos de una misma familia.

Uno de los problemas afrontados por los investigadores consistió en seleccionar los diferentes reproductores. Las investigaciones llegaron entonces a un diagnóstico de la variación genética hallada en los diversos planteles de reproductores de Litopenaeus vannamei. Con dicha información fue posible orientar cruzamientos para establecer diferentes linajes en los laboratorios de producción de postlarvas – la primera fase de crecimiento del camarón en vivero. “En el año 2000 iniciamos nuestro programa de genómica del camarón del Pacífico mediante un proyecto de prospección de microsatélites (secuencias de repeticiones cortas en el genoma), marcadores sumamente útiles para los estudios de variación genética, identificación de linajes, estudios de pedigrees y mapeamiento genético. Luego de dos años de prospección de estos microsatélites, fue natural que propusiésemos la realización del proyecto Genoma para obtener el conocimiento de las etiquetas de secuencias expresadas (ESTs) fragmentos del código genético que ayudan a identificar los genes”, explica el coordinador del proyecto, profesor Pedro Manoel Galetti Júnior, del Departamento de Genética y Evolución de la Universidad Federal de São Carlos (UFScar). La investigación, efectivamente, no será una tarea fácil. Uno de los motivos de esto es el tamaño del genoma del Litopenaeus vannamei, aproximadamente las dos terceras partes del genoma humano, lo que representa alrededor de 2 mil millones de pares de bases. En total, el proyecto secuenciará 300.000 ESTs de diferentes tejidos y fases de desarrollo del camarón.

Tamizando cromosomas
Otro trabajo que pronto generará resultados prácticos ha sido concluido por el profesor Wagner Molina, coordinador del Programa de Posgrado en Genética y Biología Molecular de la UFRN, uno de los participantes en el proyecto Genoma. El investigador completó el estudio del cariotipo – el conjunto de cromosomas que son las estructuras que contienen la información genética – del camarón, y verificó que el crustáceo posee 88 cromosomas, en dos lotes, uno paterno y uno materno. A los efectos de comparación, los seres humanos poseen 46 cromosomas. El próximo paso será el intento de manipulación genética de los cromosomas, para esterilizar a los camarones, cosa que evitaría la indeseable reproducción en los viveros de engorde. “La reproducción, que no le interesa al productor, demanda energía a los animales. Los camarones estériles podrían usar esa energía para el crecimiento, favoreciendo así la producción. Otra mejora derivada de la esterilidad tendría que ver con el ambiente marino, pues no se tiene control sobre las crías y sabemos que muchos camarones blancos del Pacífico están en el mar del nordeste del país debido a escapes de los viveros. Las consecuencias para el ambiente son imprevisibles, pues la especie no es autóctona. Puede estar compitiendo con los camarones naturales de nuestra costa”, advierte Wagner Molina.

Los problemas ambientales también se extienden a los lugares de cría. Muchos criadores han instalado sus viveros en manglares, perjudicando así a dichos ecosistemas. Al final de 2001, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renobables (Ibama) llevó a cabo una megaoperación en la que se multó a 180 productores, la mayoría de éstos de pequeño porte. La mitad de las multas se debió a la deforestación de áreas de manglares. La búsqueda de estos ambientes tiene algunas explicaciones. Al margen de proporcionar agua de buena calidad, los manglares son ricos en nutrientes, lo que permite reducir el uso de alimento balanceado.

La solución podría estar en la cría del camarón en agua dulce, con lo que se evitarían los problemas ocasionados en las áreas de preservación ambiental y se garantizaría el buen desarrollo de la carcinicultura, tal como se la llama a la cría de este crustáceo. Probablemente, cuando este nuevo camino se encuentre en vías de consolidarse, en los próximos anos, los primeros resultados del proyecto Genoma comenzarán a estar disponibles. De este modo, la expansión de la cría se verá aún más beneficiada.

Galetti Júnior pretende poner a disposición parte de las informaciones sobre el Genoma antes incluso de la conclusión final del trabajo. El objetivo es que las investigaciones que deriven en resultados prácticos se inicien de inmediato. “Las informaciones sobre marcas genéticas que siguen caracteres de importancia económica permitirán la selección asistida con esos marcadores. De allí surgirán informaciones referentes al funcionamiento de los genes identificados y sobre la manera en que ese conocimiento puede potencializarse en beneficio de la actividad de cultivo”, dice el investigador.

El proyecto Genoma Camarón tendrá un costo total de 3 millones de reales, financiados por la Asociación Brasileña de Criadores de Camarón (ABCC), el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), el Ministerio de Agricultura y Abastecimiento y la Gobernación del Estado de Río Grande do Norte. Del secuenciamiento participan las siguientes universidades: UFSCar, UFRPE, UFRN, Universidad de São Paulo, Universidad Estadual Paulista, Universidad Federal de Maranhão, Universidad Federal de Ceará, Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, Universidad Federal de Santa Catarina, Universidad Estadual Santa Cruz (Ilhéus, Bahía) y Universidad Federal de Pará.

Empleo y divisas
El interés de los nordestinos en las investigaciones es grande. La carcinicultura es un sector que trabaja con la perspectiva de producir 90 mil toneladas este año, 40 mil toneladas más que en 2002. La actividad genera 3,75 puestos de trabajo directos e indirectos por hectárea, frente a los 2,14 de la fruticultura irrigada del valle del río São Francisco, por ejemplo, de acuerdo con una investigación del Departamento de Economía de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE). En 2002, la carcinicultura produjo divisas – por medio de las 11 mil hectáreas de cultivo – para alrededor de 40 mil personas que trabajan junto a los 680 productores de todo el país.

El camarón blanco del Pacífico, encontrado naturalmente desde la costa de México hasta Chile, arribó a Brasil en los años 80. Era una especie criada con éxito en países como Ecuador, un gran productor a la época. La técnica de cultivo para este crustáceo ya existía, y fue adoptada por los productores que estaban iniciando el negocio en Brasil. Una de las ventajas con relación a las especies de camarones brasileños era que el Litopenaeus vannamei requería menos proteínas para crecer, aunque era menos resistente a las enfermedades. Muchos brasileños fueron a aprender con los ecuatorianos las técnicas de manejo, que al cabo de un tiempo no se mostraron eficaces.

Al final de los años 90, una virosis llamada mancha blanca acabó con el 90% de la producción en el país, y el gobierno brasileño de entonces prohibió la importación de matrices reproductoras por motivos sanitarios. Los productores trabajaron duramente para desarrollar la cadena reproductiva en cautiverio, y en la actualidad las técnicas de manejo son más avanzadas que las de los mayores países productores. Mientras los brasileños se esfuerzan para producir un camarón resistente a las enfermedades, invirtiendo en investigaciones genéticas, los productores chinos y tailandeses usan grandes dosis de antibióticos en sus viveros. Por tal motivo enfrentan barreras sanitarias impuestas por los mayores importadores: Estados Unidos, Francia y España.

Manejo avanzado
“El Genoma del Camarón puede ayudarnos a contar con un producto aún mejor. Invertimos en el proyecto también para suscitar el interés de parte de la comunidad científica brasileña hacia las investigaciones con el camarón”, dice Itamar Rocha, presidente de la ABCC. Algunos laboratorios, como Aquatec, de Río Grande do Norte, se abocan al estudio del mejoramiento genético desde hace ya algún tiempo. El resultado de esto es una producción de 250 millones de larvas, vendidas en cinco estados brasileños. “Hace seis años iniciamos un trabajo de selección de familias y formación de pedigrees de alta calidad. Para nosotros el Genoma constituirá una poderosa herramienta para hacer una selección más rigurosa aún”, dice Ana Carolina de Barros Guerrelhas, bióloga y socia del laboratorio. Para la investigadora, Brasil no debe preocuparse en ser el mayor productor, sino en ser uno de los mejores.

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