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Ganadería

A mejor manejo, mayor rentabilidad

Un proyecto rehabilita a los pequeños productores rurales

En 2002, Carlos Santim, propietario de un campo de poco más de 30 hectáreas ubicado en la localidad de Uirapurú, estado de São Paulo, decidió reemplazar el cultivo del café por un arreo de 70 vacas holandesas y mestizas, que producen 430 litros de leche diarios. En la actualidad, la productividad de la propiedad, muy superior a la media de la región, le asegura a Santim ingresos de alrededor de diez sueldos mínimos, y le hace alimentar sueños de expansión. El productor compró recientemente ocho novillas, con recursos provenientes del Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar (Pronaf) del Banco do Brasil, y procura reducir los gastos con alimento balanceado. Hace las cuentas y asegura: en 2006 llegará a una producción de 7 mil litros de leche por día. A los que sospechan que esta meta puede ser inalcanzable, les recuerda que, en tan solo dos años, la producción creció casi siete veces. De mantenerse la progresión, los planes de Santim pueden incluso ser conservadores. “He aprendido a manejar el rodeo y a administrar la propiedad”, explica.

Tuvo contacto con las técnicas de manejo del rebaño y de gestión del negocio al conocer a uno de los 240 técnicos de la Coordinación de Asistencia Técnica Integral (Cati), quienes a su vez fueron capacitados por expertos de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa)- Ganadería Sudeste, en el marco del proyecto Agricultura Familiar – Leche.

Dicho proyecto, creado en 1999 e implementado hace dos años y medio, tiene por objeto transferir conocimientos referentes a la producción intensiva y rentable de leche a los pequeños propietarios y a los técnicos de extensión rural. Las “aulas” son las pequeñas propiedades familiares, como la de Santim, donde los expertos de Embrapa discuten, analizan y evalúan las prácticas agrícolas y zootécnicas junto a los productores rurales y a los técnicos de la Cati. “En las propiedades rurales, lo que más falta es información para producir leche de manera sencilla pero rentable, y con conceptos altamente técnicos, y ambientalmente sostenibles”, afirma Artur Chinelato de Camargo, investigador de Embrapa-Ganadería Sudeste, uno de los mentores del proyecto.

Desinformados, los pequeños productores no emplean prácticas básicas, tales como el análisis del suelo, el control lechero, el cultivo de nivel o exámenes para detectar enfermedades en los animales. Mal alimentado, el rebaño no tiene potencial productivo y no aporta ingresos a los productores, que terminan descuidando la propiedad para luego abandonar la actividad y, en muchas ocasiones, vender la tierra para mudarse a la ciudad.

Fue precisamente ése el cuadro que los técnicos de Cati hallaron en la mayoría de las 109 propiedades paulistas en las cuales se ha implantado el proyecto. “Lo primero es impulsar una limpieza del área y rescatar la autoestima de los productores”, dice Adalberto Estivar, técnico de la Cati, responsable del éxito del emprendimiento de Santim.

El segundo paso consiste en tratar de cambiar la alimentación de los animales, reemplazando, siempre que sea posible, el uso del alimento balanceado – que es más caro – por el pasto. “Para producir leche no es necesario alimentar al ganado exclusivamente con alimento balanceado”, advierte Estivar. Pero, antes que nada, hay que enseñarles a los productores a formar, abonar y manejar la pastura. El pasto asegura una alimentación de los animales con una producción de 12 litros de leche diarios. El alimento balanceado solamente ha de utilizarse como suplemento alimentario para los animales más productivos. Los técnicos recomiendan que, en lugar de comprar el alimento en el mercado, los productores deben prepararlo, utilizando para ello productos de estación. El resultado es que, en lugar de pagar 0,52 real por kilo de alimento convencional, gastan apenas 0,30 real. A partir de esta etapa, los técnicos inician el trabajo con el rodeo, consistente en la identificación de los animales productivos y el descarte de los poco eficientes. “La inversión debe revertir en leche.”

Los propietarios deben además convencerse para adoptar una planilla de costos, donde anotarán, religiosamente, los ingresos y los egresos diarios. “En un primer momento, y a los efectos de reorganizar su actividad, tienen únicamente gastos, lo que llega incluso a preocuparlos. Pero cuando comienzan a aparecer resultados positivos, hacen planes para crecer”, comenta Estivar.

El paso más delicado consiste en inducirlos a adoptar la irrigación. “Esto asusta a los productores”, justifica. Con la irrigación, el período de sequía de las pasturas se reduce a tres meses, cuando entonces se puede reemplazar el pasto por caña de azúcar corregida, rica en proteínas y con la adición de urea mineral.

Fórmulas sencillas
Las planillas empleadas por los productores incluyen fórmulas simples, que permiten contabilizar la depreciación de equipamientos, los intereses sobre el capital invertido en la tierra y su “sueldo”, entre otros puntos, de forma tal que éstos pueda evaluar la rentabilidad del negocio. “Pocos a poco los productores van descubriendo que la leche cubre todas sus inversiones.” Una vez hechas las cuentas, constatan que el costo de producción de cada litro de leche – vendido a 0,52 real – es de 0,32 real. “La utilidad neta es de 0,20 real por litro de leite”, dice Estivar. “El modelo es lógico, es economía de escala. Si la producción fuera de 50 litros por hectárea/día, es poco y el productor pierde. Debe llegar a los 200 litros.”

Para integrar el proyecto encabezado por Embrapa, los productores deben cumplir con algunos deberes, como explica Chinelato: que la propiedad permanezca “abierta” a la visita de técnicos locales, hacer análisis de brucelosis y tuberculosis en los animales cada cuatro meses y descartar a los animales enfermos.

El proyecto cuenta con el apoyo de la cooperativa de productores, municipalidades y, en algunas regiones, del Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae). “Es un proyecto barato, con resultados positivos”, dice Chinelato.

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