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Bioquímica

Reactivo neurológico

Instituto Butantan firma un contrato de licencia de patente de anticuerpo con la empresa Millipore

Este mes, dos pequeños frascos de 10 mililitros (ml) conteniendo anticuerpos policlonales producidos en el Instituto Butantan, en São Paulo, serán enviados a la empresa Millipore, en Estados Unidos, especializada en la distribución mundial de reactivos de uso científico. El producto es inédito y va a servir para investigaciones en el área de neurología, inclusive en pruebas para el desarrollo de futuros medicamentos. El anticuerpo reconoce selectivamente la enzima Endooligopeptidasa A, también conocida como Eopa o Endo A, o aún  como Nudel, sigla de nuclear distribution eslement-like, o elemento símil de distribución nuclear. Esa molécula participa en el transporte intracelular en el sistema nervioso central y en la recomposición de las neuronas durante la formación del embrión.

“En el sistema nervioso central, la Endo A es encontrada en las neuronas y existen evidencias de que ella tenga un papel importante en la esquizofrenia, en la lisencefalia, también conocida como la enfermedad del cerebro liso, y en enfermedades neurodegenerativas”, explica la farmacéutica Mirian Hayashi, profesora del Departamento de Farmacología de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) y coordinadora del proyecto de la patente financiado por la FAPESP. Buena parte de ese trabajo fue desarrollada en el Instituto Butantan, donde Mirian trabajó por más de diez años, en los laboratorios del Centro de Toxinología Aplicada (CAT), uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid) de la FAPESP.

La Endo A tiene dos funciones conocidas. Una es conectarse a otras proteínas expresas en las neuronas del sistema nervioso, permitiendo el transporte intracelular y la reacomodación de esas neuronas en el cerebro. Así, la grave patología conocida como cerebro liso, caracterizada por la ausencia de instancias en ese órgano, llamadas giros corticales, presenta disfunción en la conexión de la Endo A con otra proteína llamada Lis1, genéticamente relacionada a esa enfermedad. “Las neuronas no se distribuyen en la superficie del cerebro y los giros corticales no son constituidos durante la formación del embrión”, explica Mirian. De esa forma, el niño muere en el útero o nace con profundo retardo mental y generalmente no pasa de los 3 años de vida. Los investigadores saben que la conexión de la Endo A con otra proteína llamada DISC1, relacionada a la esquizofrenia, también presenta un papel fundamental para el mecanismo molecular de esa enfermedad. Los pacientes afectados expresan una proteína con mutación que no se conecta con la Endo A. Esa no conexión también está directamente relacionada con la segunda función de la molécula, que es el rompimiento de los péptidos (fragmentos de proteínas). Todo indica que esa actividad está relacionada a la fisiopatología de enfermedades neurológicas, aunque no haya sido  posible, hasta ahora, identificar cuales péptidos son destruidos por la Endo A en el cerebro de un organismo vivo.

Descubrimiento inicial
“La Nudel puede estar involucrada, inclusive, en enfermedades como el mal de Alzheimer y el mal de Parkinson, porque ella es importante para el transporte celular y puede influir en la conexión entre neuronas”, dice el profesor Antonio Carlos Martins de Camargo, coordinador del CAT. Él fue el investigador que descubrió esta enzima, aún en 1967. Aunque haya sido el primero en describir la Endo A y también la Endo B, igualmente identificada por su capacidad de degradación de neurotransmisores, y a escribir casi una centena de artículos científicos, además de haber orientado a decenas de tesis sobre esas proteínas, la atención de la comunidad científica para esa enzima específicamente sólo ocurrió en el 2000, cuando investigadores estadounidenses y japoneses aislaron la misma proteína y publicaron una serie de artículos en la revista Neuron sobre el hallazgo, además de renombrar a la  Endo A como Nudel. Todo eso sin citar a Camargo y su equipo. Pero, en el 2002, después de una revisión en la literatura, investigadores de la industria farmacéutica inglesa Merck Sharp & Dohme (MSD) reconocieron la importancia del grupo brasileño y pidieron una consultoría para el desarrollo de estudios con la Nudel.

El resultado de ese trabajo fue presentado en conjunto, tres años después, en un artículo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), donde fue comprobado que la Endo A y la Nudel eran la misma proteína. Fue demostrado también el papel de esa molécula en la migración de las neuronas y comprobada la actividad enzimática de ruptura de péptidos y neuropéptidos de esa proteína. Los estudios en sociedad con Merck sólo no continuaron porque la empresa cerró el centro de investigación en  Inglaterra, por causa de problemas  financieros enfrentados después de la suspensión de la comercialización del antiinflamatorio Vioxx.

Con la identidad y la importancia comprobadas de la Endo A, la preparación de buenos anticuerpos para esa proteína pasó a ser de gran importancia porque él funciona como una herramienta para identificar e inhibir la enzima. Dos factores que son esenciales en los estudios de laboratorios para verificar las causas y entender los mecanismos moleculares de algunas enfermedades neurológicas. El anticuerpo, como producto, puede ser comercializado como un reactivo de laboratorio y servir como medio para estudios que permitan el desarrollo de nuevos medicamentos. Para eso, la Millipore y su subsidiaria Upstate, que posee un catálogo de productos dedicados a la venta de anticuerpos, van a recibir 10 ml de anticuerpos para Nudel de ratos y 10 ml de anticuerpos para Nudel humana. Ese material será fraccionado y re-envasado por la empresa y vendido en dosis menores, de aproximadamente 0,1 ml. “Vamos a ver como será la procura por el producto y, se fuera necesario, vamos a producir más”, dice Mirian.

Linaje especial
Para esa tarea, Mirian cuenta con la colaboración de Osvaldo Sant’Anna, también investigador del Instituto Butantan, que ofreció su linaje de pequeños ratones domésticos especialmente seleccionados para la preparación de anticuerpos con alta especificidad. La producción de 10 ml involucra entre cinco a seis pequeños ratones domésticos especialmente desarrollados para ese fin. La Endo A inyectada en el pequeño ratón doméstico, que desarrolla el anticuerpo (después extraído de la sangre del animal y purificado), fue producida de forma recombinante. En esa técnica, los genes de la Nudel humana y del ratón fueron clonados y multiplicados por medio de la técnica del ADN recombinante, en que la bacteria Escherichia coli es empleada para producir la enzima.

Los derechos del equipo en ese proceso están garantizados por una patente internacional que tiene como inventores, además de Mirian y Camargo, la investigadora Fernanda Portaro y el cursante de doctorado Juliano Guerreiro. El contrato de licenciamiento fue analizado y negociado por el Núcleo de Patenteamiento e Licenciamiento de Tecnología (Nuplitec) de la FAPESP. Los términos de las negociaciones son confidenciales y el período del contrato es de diez años. “Creo que en el futuro será posible diagnosticar enfermedades neurológicas por medio de la Nudel. Ahí será posible licenciar también el derecho de producir kits de diagnóstico, también considerado en la patente depositada, algo obviamente mucho más rentable”, dice Camargo.

El Proyecto
Solicitud de patente de la Endooligopeptidasa A
Modalidad
Programa de Apoyo a la Propiedad Intelectual (Papi)
Coordinadora
Mirian Hayashi – Unifesp
Inversión
34.261,67 reales y 57.417,78 dólares (FAPESP)

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