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Energía

Una voz por el planeta

La revista Time escoge a José Goldemberg como uno de los "héroes del medio ambiente" por su estudio sobre el etanol

En un artículo publicado en la edición del 8 de septiembre de 1978 en la revista científica estadounidense Science, el físico José Goldemberg, en ese entonces en el Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (IF/USP), calculó la cantidad de energía que tres plantas cultivadas, la mandioca, el sorgo dulce y la caña de azúcar, consumían para producir etanol. “La caña de azúcar es más eficiente para la producción de alcohol etílico, seguida del sorgo y de la yuca desde el punto de vista del balance energético”, escribió entonces el investigador brasileño en el resumen del artículo. En el trabajo, Goldemberg resaltaba también que entre el 60% y el 75% de la energía necesaria para la obtención del etanol a partir de las plantas era consumida en la etapa industrial de este proceso, teniendo la fase agrícola un peso menor en ese apartado. Casi 30 años después, con su precio competitivo y el llamamiento ecológico, el etanol de la caña de azúcar impulsa la mayoría de los nuevos carros flex hechos en Brasil y pasó a ser visto por los países desarrollados como un biocombustible que puede aliviar un poco la dependencia mundial del petróleo y el calentamiento global. Todo indica que las cuentas de Goldemberg no estaban equivocadas.

La revista semanal Time acaba de evocar del trabajo pionero del físico brasileño sobre el entonces solamente candidato a biocombustible. “Hoy en día, cuando los productores estadounidenses están gozando de los beneficios del etanol subsidiado, es fácil olvidarse que la idea de abastecer una economía por medio de una planta en vez del petróleo fue un día una noción marginal; pero José Goldemberg se acuerda”, escribe el periódico estadounidense. Por su artículo de 1978 en Science, Time escogió al brasileño como uno de los “héroes del medio ambiente” en un número especial presentado en octubre. “Hoy el país (Brasil) es líder global en biocombustibles”, reconoce la revista, haciendo hincapié en decir que la adopción del etanol redujo anualmente en 20% las emisiones brasileñas de carbono.  Junto a pesos pesados de la política internacional, como el ex líder soviético Mikhail Gorbachev (uno de los fundadores de la Cruz Verde Internacional), el ex vice-presidente estadounidense Al Gore (quien, por su activismo ambiental, dividió el Nobel de la Paz de este año con los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos, el IPCC) y la actual canciller de Alemania, Angela Merkel, Goldemberg fue destacado como uno de los “héroes del medio ambiente” en la categoría Líderes y Visionarios. A los 79 años, el físico, que fue ministro de Estado y rector de la USP, entre otros cargos ocupados en su larga carrera, continúa activo y trabaja en el Instituto de Electrotécnica y Energía de la USP. “Me sorprendí con el recuerdo de Time y por ellos haberme incluido en esa categoría”, dice Goldemberg, que actualmente también es presidente de la Comisión Especial de Bioenergía del Estado de São Paulo. “Otras personas contribuyeron al progreso de la producción de etanol en Brasil.”

Sostenibilidad premiada
Cuando la Navidad se aproxima, Time suele producir una edición especial con los llamados “héroes del año”, personas, famosas o no, de las más variadas profesiones, que, a los ojos de la publicación estadounidense, tuvieron gran influencia sobre el modo de vida de la humanidad en los últimos meses. En 2007, año en que el calentamiento global entró definitivamente en la agenda política de las naciones en razón de los preocupantes datos divulgados por el IPCC, el periódico cambió un poco los criterios usados para elegir a las personalidades del momento y decidió dirigir el foco de su elección sobre la cuestión de la sostenibilidad de la Tierra. En este año, la Time optó por destacar a 43 “héroes del medio ambiente” en cuatro categorías: Líderes y Visionarios, Activistas, Científicos e Innovadores y Magnates y Emprendedores. Los electos representan individuos de diferentes perfiles y formas de actuación que, según la revista, son la voz de un planeta en desequilibrio. Goldemberg es el único brasileño de la lista.

El físico se recuerda del ambiente en el que los estudios sobre el etanol comenzaron a ser hechos en Brasil hace más de tres décadas. Después de la primera crisis del petróleo en 1973, el gobierno brasileño comenzó a buscar una salida para reducir su gran dependencia del combustible importado. De ese esfuerzo nació y germinó el etanol de la caña de azúcar y el programa Proalcohol. Uno de los puntos altos del artículo de Goldemberg era mostrar que se gastaba una cantidad baja de combustible fósil, en forma de fertilizantes para el crecimiento de la caña de azúcar, en la producción del etanol a partir de esa planta. O sea, no sólo era posible, sino factible económicamente (y bueno para la naturaleza) usar el alcohol de la caña como fuente de energía. Hoy uno de los grandes problemas de la producción de etanol a partir del maíz, como se hace en Estados Unidos, es el gasto elevado de combustibles fósiles en ese proceso. “Necesitamos continuar invirtiendo para mantener el liderazgo en el sector”, afirma Goldemberg, que siempre fue un gran crítico de la construcción de las centrales nucleares en Angra dos Reis.

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