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Difusión

La apoteosis de la doble hélice

La exposición devela el ADN, desde la biodiversidad hasta el núcleo de la célula

Eduardo CesarEstá en Brasil la exposición Revolución genómica, exhibida en 2001 en el Museo de Historia Natural de Nueva York. Después de ser vista por 800 mil personas en Estados Unidos, China y Nueva Zelandia, la muestra se quedará en cartelera hasta el 13 de julio en el recién reformado Pabellón Armando Arruda Pereira, en el Parque de Ibirapuera, en São Paulo. El Instituto Sangari, responsable de haber traído la exposición, espera una audiencia de 500 mil visitantes solamente en la capital paulista. Ella también debe recorrer varias ciudades brasileñas — al ejemplo de lo sucedido con la exposición Darwin — Descubra al hombre y la teoría revolucionaria que cambió al mundo, también traída por el Instituto Sangari, que puede ser vista hasta abril en el Museo Histórico Nacional, en Río de Janeiro, después de 3 meses en cartelera en el Museo de Arte de São Paulo.

Diseminada por un área de dos mil metros cuadrados, la exposición sufrió adaptaciones en su versión para Brasil. Inmediatamente en la primera de las tres alas de la exposición, bautizada como Gran Salón del ADN, el visitante ingresa en un ambiente repleto de plantas y animales vivos, contenidos por paredes de vidrio intercaladas por televisores con imágenes de la fauna y de la flora. “Conseguimos reunir más animales silvestres vivos en la exposición de lo que esperábamos al principio, tales como monos sagüíes, tucanes, tarántulas y boas, que son un gran atractivo para el público infantil”, afirma Bianca Rinzler, directora ejecutiva del Instituto Sangari. El paleontólogo Niles Eldredge, uno de los curadores del Museo de Historia Natural de Nueva York, dice estar bien impresionado con el avance brasileño. “La importancia de la biodiversidad asociada a la revolución genómica hizo singular la exposición brasileña”, dijo. En el ambiente siguiente, animales disecados dividen el espacio con diseños sobre la biodiversidad brasileña del botánico alemán Carl von Martius (1794-1868). El ala trae una proyección de imágenes mostrando que el ADN está presente tanto en seres humanos como en plantas y anfibios — la idea de que el ADN está en todo es el gran apodo de la exposición — y se cierra con una gran campana que simula el interior de una célula.

La exposición tiene otras dos grandes alas: La Era del Genoma, que aborda conceptos de la genética y enfermedades, y la Genética de los Alimentos, que trata de la importancia de la genómica para la agricultura y los alimentos transgénicos. La interactividad está presente en toda la exposición. En un equipamiento, el visitante tiene el rostro fotografiado y proyectado en una gran pantalla, que recibe el subtítulo “humano”. Al lado, surge la foto de otra especie, como un chimpancé, un pez o un roedor. En instantes, se informa el porcentaje de genes de esa especie con los humanos.

Una instalación en forma de doble hélice invita al visitante a tocarla. Al fondo, se ve una mosca proyectada en una pantalla. En un juego de errores y aciertos, es necesario tocar en puntos de la estructura hasta encontrar puntos del ADN capaces de abrigar mutaciones genéticas que produzcan anomalías  que incluyen la alteración del color de la mosca, la atrofia de las alas o el surgimiento de un miembro extra. Los niños serán convidados a participar de un experimento de extracción de ADN de las fresas.

Una preocupación de los organizadores fue que el contenido de la exposición fuera más accesible al público brasileño. Mônica Teixeira, una de las curadoras, tardó cinco meses para adaptar los textos de la exposición norteamericana y añadir textos nuevos, como los que tratan de chips de ADN, del síndrome del cromosoma X frágil y de la distrofia muscular, además de contenidos sobre cultivos agrícolas como el café, la caña de azúcar, la soja y la naranja, que no existían en el original. “Fue sin dudas la parte más compleja y trabajosa?”, dice Mônica.

Banco de suplentes
La selección de los monitores que acompañarán a los visitantes y alumnos de escuelas públicas fue rigurosa. De los 220 candidatos, 50 fueron escogidos — pero solamente 25 actuarán efectivamente en la exposición. Los demás quedarán en un banco de suplentes, y serán convocados en caso de abandonos o ausencias. Pese a que todos son estudiantes de biología, cumplieron 9 horas de clases teóricas y otras 9 horas de capacitación en mediación. “Ellos deben estar preparados para responder en el tono justo por cada tipo de público”, explica Eliana Dessen, genetista de la Universidad de São Paulo y co-curadora de la exposición.

Simultáneamente, dos ciclos de charlas sobre genómica y temas científicos, organizados por Pesquisa FAPESP, agitarán el Pabellón Armando Arruda Pereira hasta julio. El ciclo “Genómica: modelando la biología del siglo XXI” tendrá conferencias de especialistas como Oliver Smithies, Nobel de Medicina de 2007; Alan Templeton, biólogo de la Universidad de Michigan; Jane Gitschier, médica y bióloga de la Universidad de California, de San Francisco; Fernando Reinach, investigador de la USP y director de Votorantim Novos Negócios; Jan Hoeijmakers, de la Universidad Erasmus, de Róterdam, estudioso de las bases moleculares del envejecimiento; Robin Buell, biólogo de la Universidad Estadual de Michigan, y Wen-Hsiung Li, de la Universidad de Chicago. El segundo ciclo, “Las ciencias del siglo XX y las nuevas fronteras del conocimiento en el siglo XXI”, traerá nombres tales como los de los neurocientistas Miguel Nicolelis, Esper Cavalheiro y Sidarta Ribeiro, los físicos José Fernando Perez y Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP, el parasitólogo Luiz Hildebrando Pereira, el botánico Carlos Joly, la arqueóloga Niéde Guidon, el psiquiatra Mario Costa Pereira, el periodista y sociólogo Muniz Sodré y el meteorólogo Carlos Nobre.

Tras el cierre de Revolución genómica, el Instituto Sangari promete traer al pabellón del Parque Ibirapuera nuevas atracciones del Museo de Historia Natural de Nueva York, como las exhibiciones sobre Albert Einstein, Agua (actualmente en cartelera en Estados Unidos) y Dinosaurios.

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