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Carta de la editora | 147

Empiezan las colisiones

Por una serie de razones, y bien apoyada en los artículos que en ese momento yo ponía de relieve, me referí en la carta de la edición de enero a mi aprecio por los comienzos. Y ahora, azuzada por la portada de esta edición, corro el riesgo de cometer una repetición inevitable, pues no se puede escapar de la idea de que los comienzos, especialmente cuando se trata de proyectos raros, preciosos por su admirable grandiosidad y osadía, son con efecto extraordinariamente excitantes. Imagino que para cualquier ser humano, la sensación, o mejor dicho, la clara conciencia de estar en un determinado momento participando del nacimiento de algo fundamental, en términos individuales o colectivos, puede tener una dimensión tan sorprendente que incluso llega a ser embriagador. Pero, en relación con esa categoría más o  menos particular de ciertas personas que son los periodistas, más que imaginar, sé que el verse en el punto de origen de las cosas y poder informarlo en carácter público crea un sentimiento poderoso de participación en la propia trama de la historia humana. Y ese sentimiento, por exagerado que parezca, bien o mal termina moldeando una cierta faceta del orgullo profesional que sienten los periodistas que se abocan con ahínco al ejercicio pleno de su oficio, aun cuando no lo confiesen ni siquiera bajo tortura.

Pienso cómo debe haberse sentido nuestro editor de ciencia, Ricardo Zorzetto, al depararse con el LHC, sigla de Large Hadron Collider, el mayor acelerador de partículas del mundo, o los cuatro gigantescos detectores de partículas que forman parte del mismo, todo eso y mucho más en un túnel subterráneo de 27 kilómetros de extensión ubicado a 100 metros de la superficie, en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares, el famoso Cern, con sede en Ginebra, Suiza. Me da curiosidad saber qué pensó él entonces sobre el futuro de la física de las partículas, apoyada por tan portentosa infraestructura. ¿Lo vislumbró luminoso, revelando los secretos del origen de nuestro Universo? Zorzetto no precisó sus sentimientos de aquel momento, pero estoy convencida de que irrigan muy positivamente el artículo que produjo, preocupándose incluso con las posibilidades de participación brasileña en el LHC. Vale la pena leerlo, a partir de la página 18.

En el marco de esa preocupación de observar el país en el escenario internacional de la producción de conocimiento – y de riquezas -, se estructuró la investigación Mobit – Movilización Brasileña para la Innovación, cuyo resultado, dado a conocer al final del pasado mes de abril, es un verdadero diagnóstico sobre lo que acerca y lo que separa al ambiente académico y al empresarial en Brasil de los de aquellos de siete países investigados que producen actualmente investigación e innovación de categoría mundial. Los detalles más importantes de este estudio están cargo del editor de política, Fabrício Marques, a partir de la página 34, incluyendo el concepto de innovación que el coordinador de la investigación pone de relieve, mucho más allá de la mera idea de tecnología a la que habitualmente se asocia.

Algunos conceptos parecen efectivamente estrechos y antiguos para contener la movilidad del conocimiento entre ciencia, tecnología e innovación. ¿Bajo cuál de ellos tratar, por ejemplo, a los animales transgénicos que se crían cada vez más, no solamente como modelos para profundizar el estudio de enfermedades que acometen a los seres humanos, sino como verdaderas minifábricas de determinadas sustancias, especialmente fármacos?  El artículo sobre el tema, que apunta a ubicar a los grupos de investigación que se ubican en este frente en Brasil, elaborado por el editor de tecnología, Marcos de Oliveira, abre precisamente la sección de tecnología, en la página 84. Pero podría transitar por otros canales de la revista sin mayores problemas.

Para finalizar, recomiendo la lectura con atención de la entrevista con el sociólogo José de Souza Martins, a partir de la página 8, desde la cual vale la pena saltar a la página 102, leer un poco sobre Lévi-Strauss y salir con una visión más gratificante de las producciones de las ciencias humanas entre nosotros. Atención después al artículo de Carlos Haag, editor de humanidades, sobre un estudio que revela mucho de la riqueza del pasado de las haciendas de café paulistas.

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