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Medio ambiente

El factor humano

Instituto medirá las pérdidas económicas vinculadas a la salud, ocasionadas por diferentes tipos de polución atmosférica

Poluicao.tifEduardo CesarUna red integrada por 130 investigadores dispersos por seis estados de Brasil se abocará durante los próximos dos años a computar los perjuicios económicos causados por la polución atmosférica. Con sede en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP), el Instituto Nacional de Análisis Integrado de Riesgo Ambiental promete producir un vigoroso conjunto de investigaciones científicas sobre el impacto del uso de combustibles sobre la salud humana. “Las políticas ambientales se preocupan primordialmente en preservar la flora, la fauna o los recursos hídricos. El ser humano es visto solamente como agresor. Sucede que él también es un receptor y la salud humana no forma parte de la discusión de las cuestiones ambientales”, dice Paulo Hilário Saldiva, profesor titular del Departamento de Patología de la FMUSP y coordinador del instituto. “Nuestra intención es hacer aportes para que el costo para la salud humana se compute en la gestión ambiental. Y que ese valor sea tenido en cuenta por las empresas y por los formuladores de políticas públicas”, afirma.

Saldiva brinda un ejemplo: la decisión de postergar la utilización de gasoil con un menor tenor de azufre en Brasil se tomó con base en el impacto económico que el cambio le ocasionaría a las industrias automovilísticas y petroleras, pero en ningún momento se analizaron los perjuicios para la salud humana de mantener durante algunos años el gasoil contaminante. De la misma manera, dice el profesor, se sabe que el costo de la contaminación de los automóviles en la Región Metropolitana de São Paulo llega a 1,5 mil millones de reales anuales, pero ese valor no es tenido en cuenta en las políticas públicas de transporte y aquéllas vinculadas a la producción de automóviles. “Es ése el tipo de información que vamos a ofrecer, con base en investigaciones científicas capaces de mostrar quién está produciendo y quién está recibiendo la contaminación y cuáles son los efectos y el costo de ello”, afirma el profesor. La red liderada por Saldiva es uno de los 101 Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnología (INCT) creados en 2008 por el gobierno federal, y contará con 7,2 millones de reales del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y de la FAPESP, que cofinancia a los 35 INCT’s del estado de São Paulo.

Cliente
Algunos de los investigadores de la red trabajan juntos desde hace un cierto tiempo con el apoyo de órganos como el CNPq y la FAPESP, además de asociaciones con entidades internacionales como las universidades Harvard y de Toronto. Con el status de INCT, la producción dará un salto, según Saldiva. “La USP es actualmente una de las cinco primeras instituciones del mundo en producción académica en los campos de la salud ambiental y toxicología ambiental. Con la expansión de nuestras actividades, ascenderemos aún más en ese ranking”, afirma Saldiva. El investigador hace la salvedad de que las actividades del instituto no se extenderán al sector privado. “Nuestro cliente es la comunidad y nuestra producción se medirá en papers.”

Las investigaciones analizarán tres escenarios de la contaminación: la urbana, la causada por la agroindustria y la resultante de los biocombustibles. Entre los estudios en marcha se encuentran el monitoreo de 400 gestantes sometidas a diferentes grados de polución atmosférica, a las que se les hará un seguimiento hasta que sus hijos tengan tres años de edad, el desarrollo de un concentrador de contaminantes para monitorear la respuesta de animales de laboratorio a los efectos de distintos tipos de combustibles y la creación de métodos alternativos y baratos para medir la contaminación y sus efectos.

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