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Asociaciones

Química verde

La empresa Braskem se aboca ahora a la biotecnología

NELSON PROVAZICinco investigadores contratados por una empresa. Ésa fue la buena experiencia vivida dentro del grupo del profesor Gonçalo Guimarães Pereira, del Departamento de Genética, Evolución y Bioquímica del Instituto de Biología de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Fueron dos posdoctorandas, dos doctorandos y un máster que pasaron a ser personal de planta de Braskem, una empresa brasileña que es la octava petroquímica del mundo y pretende implementar la producción sostenible de insumos para la industria de plásticos fabricados mediante el empleo de la biotecnología y valiéndose de fuentes renovables, principalmente caña de azúcar y microorganismos. “Repentinamente me quedé sin alumnos”, bromea Pereira, quien coordina el proyecto “Rutas verdes para el propeno”, del programa Asociación para la Innovación Tecnológica (Pite) de la FAPESP, llevado adelante por su equipo y por Braskem con una inversión total de 8 millones de reales, la mitad a cargo de la Fundación. “Tuvimos buenos resultados en el transcurso de tres años y obtuvimos dos patentes. Pero nuestro rol en la universidad no es producir tecnología, es hacer ciencia alineada con la tecnología futura”, dice Pereira. El profesor explica que la empresa pretendía ser líder en una tecnología desconocida y para ello fue a buscar conocimientos nuevos en la universidad, en donde la misión es tener ideas y libertad creativa. Para hacer factibles las soluciones encontradas en el marco del proyecto Pite, que aún no pueden revelarse, Braskem selló un acuerdo con el Laboratorio Nacional de Biociencias (LNBio), uno de los tres laboratorios asociados del Centro Nacional de Investigaciones en Energía y Materiales (CNPEM), junto con el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón (LNLS) y el Centro de Tecnología del Bioetanol (CTBE) con sede en Campinas, interior paulista. El convenio firmado con el LNBio prevé el establecimiento de la Plataforma Biotecnológica Braskem, en un espacio alquilado por la empresa dentro de la institución. “Así la empresa se vale de la instrumentación y el conocimiento de nuestros investigadores en áreas de la biología molecular y estructural, importantes para la profundización científica necesaria en la actual etapa del proyecto”, dice el profesor Kleber Franchini, director del LNBio, una entidad abocada a la comunidad académica, pero que además atiender demandas puntuales de empresas. “El laboratorio Braskem establecido en el LNBio es un ambiente entre el caos de la universidad y la rigidez de la empresa, para que la tecnología pueda madurar, junto con nuestros ex alumnos recién contratados, antes de su incorporación a la compañía”, analiza Pereira.

Los cinco alumnos seleccionados por Braskem que trabajarán en el LNBio son las posdoctorandas Joahana Rincones Perez, la primera contratada en enero de este año, e Inês Lunardi, los doctorandos Maria Carolina de Barros Grassi y Lucas Pedersen Parizzi, y el máster Felipe Galzerani, estos cuatro contratados en octubre. Todos tuvieron becas de Braskem. La perspectiva es que la cantidad de investigadores aumente. “Dentro de dos o tres años, según como avancen las investigaciones, pretendemos contar con 40 investigadores de Braskem dentro del LNBio”, dice Antônio Queiroz, director de tecnología de la empresa. “No teníamos aptitud en biotecnología y la manera de lograrla fue hacer esta asociación con la Unicamp y la FAPESP”, explica Queiroz. Posteriormente, en sinergia con el trabajo desarrollado, Braskem suscribió un convenio también con Novozymes, multinacional danesa que desarrolla enzimas para procesos industriales.

Muy capacitados
Braskem, que recientemente inauguró en Río Grande do Sul una fábrica de eteno derivado de etanol, la materia prima destinada a la fabricación de polietileno, un tipo de plástico de amplio uso en juguetes y utensilios domésticos, pretende invertir cada vez más en química de materias primas renovables. “Ahora estamos invirtiendo en las rutas biotecnológicas. Queremos ser líderes mundiales en química sostenible tanto en productos renovables como en productos petroquímicos [el origen de las materias primas para plásticos] que en la producción empleen menos agua y menos energía, y emitan menos CO2, o que incluso ayuden a capturar ese gas en la atmósfera”, dice Queiroz. Y tiene conciencia de que para llegar a ese nivel necesitan profesionales muy capacitados en el área. “El aspecto de mayor valor de la asociación con la Unicamp y la FAPESP es el relativo a la formación de recursos humanos”, dice.

“Este proceso demuestra que nos encontramos ante un nuevo modelo de interacción universidad-empresa para la generación de tecnología y la contratación de personal calificado. Sabemos que en el mundo la mayor parte de las investigaciones se hace en las empresas, pero una empresa no puede surgir de la nada. Incluso en países como Estados Unidos se empieza en la universidad con las ideas innovadoras”, dice Pereira. Para los contratados, la asociación se transformó en una gran oportunidad de ejercicio profesional. “Siempre quise trabajar en el rubro empresarial y en desarrollo sostenible”, dice la bióloga Maria Grassi, 25 años. Ella defenderá su tesis doctoral en julio de 2011 que tiene como tema la modificación genética de microorganismos para generar polímeros “verdes”.

En el caso de Lucas Parizzi, aún le faltan dos años para presentar su tesis doctoral. Graduado en ciencia de la computación, se especializó en bioinformática. “Yo tenía interés en genética y desde el segundo año de la carrera estudio bioinformática”, dice. En la tesis, abordará la simulación computacional del comportamiento metabólico de microorganismos. “Me vino muy bien esto de ser contratado, ya que mis estudios se alinean con las necesidades de la empresa. De cualquier modo, existe la posibilidad de que cambie el foco del trabajo en el medio del doctorado sin perjudicar los objetivos de Braskem ni los de mi investigación”. Otros alumnos del grupo del profesor Gonçalo Pereira están preparándose para trabajar también en el laboratorio de la empresa en el LNBio. “Tenemos dos maestrandos y dos alumnos de grado que harán su maestría, aparte de dos de iniciación científica, que podrán ser contratados por la empresa para trabajar como investigadores”, dice Pereira.

El proyecto
Rutas verdes para el propeno (nº 07/58336-3); Modalidad Programa de Asociación para la Innovación Tecnológica (Pite); Coordinador Gonçalo Amarante Guimarães Pereira – Unicamp; Inversión R$ 1.139.076,78 y US$ 1.597.197,53 (FAPESP) y R$ 4.000.000,00 (Braskem)

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