Imprimir Republicar

INGENIERÍA DE MATERIALES

Perfección sobre la materia prima

Una industria paulista de revestimientos se alza en calidad con innovaciones en sus procesos y esmaltes especiales

eduardo cesarBrasil se ha convertido en el segundo fabricante mundial de revestimientos cerámicos, segmento en el cual se incluyen pisos y azulejos, al alcanzar una producción de 713 millones de metros cuadrados en 2008, ubicándose así por delante de tradicionales fabricantes, como Italia y España y detrás únicamente de China. De ese total, 485 millones de metros cuadrados se produjeron en el estado de São Paulo, y 400 millones de metros cuadrados, correspondientes al 56% de la producción nacional, salieron de los hornos de las empresas del Polo Cerámico de Santa Gertrudes, que abarca además de la ciudad de Santa Gertrudes, los municipios de Cordeirópolis, Araras, Iracemápolis e Ipeúna, y se extiende por Río Claro, Limeira y Piracicaba. “La gran ventaja de la región, representada por 47 empresas del sector cerámico, radica en la excelente calidad de la materia prima, una arcilla de color roja que es plástica, por ende, es fácil modelársela, y es refractaria al mismo tiempo”, dice el ingeniero José Octavio Armani Paschoal, experto en cerámicas especiales y  presidente del Centro Cerámico de Brasil (CCB), la institución certificadora de calidad creada por la Asociación Nacional de Fabricantes de Cerámica para Revestimientos (Anfacer).

El hecho de que la región tenga una arcilla de primera línea es una ventaja indiscutible, pero, para que fuese catapultada a ocupar un lugar destacado en el escenario nacional se hizo necesario el trabajo sistemático de investigación y desarrollo llevado a cabo por investigadores paulistas con el apoyo de la FAPESP, en la modalidad de Consorcios Sectoriales para la Innovación Tecnológica (Consitec). Este proyecto involucró desde la elección de materias primas más adecuadas hasta la creación de nuevas pinturas y  esmaltes especiales  de gran dureza y resistencia al desgaste.

Cuando tuvo inicio, a finales de 2001, el producto cerámico para revestimientos de la región tenía baja calidad técnica. “Actualmente, al menos el 98% de cada lote producido se encuadra en la clase A, lo que significa que las piezas no presentan defectos”, dice Paschoal, investigador que recientemente se jubiló en el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen, sigla en portugués). En 1997, a lo sumo el 50% de lo que se producía en las fábricas de cerámicas paulistas podía clasificarse como clase A. El resto se catalogaba como clase B –piezas con pequeños defectos en la superficie– o C, con defectos más graves. Brasil producía a la sazón 200 millones de metros cuadrados de revestimientos cerámicos por año. El estado de Santa Catarina respondía por el 70% del total producido, y São Paulo por el otro 30%. “Como la cerámica tenía un buen precio, pese a las pérdidas, las empresas lograban mantenerse”. Una situación completamente distinta a la actual, en que todas las industrias fabricando productos de nivel internacional. “Como el margen de ganancias actualmente es pequeño, y existe una gran competencia en el sector, una empresa corre el riesgo de cerrar si más del 2% de las piezas que fabrica exhibe defectos”, dice Paschoal.

La producción de porcelanatos –productos cerámicos especiales que comprenden desde pastillas hasta piezas de grandes dimensiones con alto valor agregado, empleadas en pisos y placas para fachadas de edificios–  de las industrias paulistas fue uno de los logros que se computaron al final del proyecto, en agosto de 2009. “Cuando empezó el proyecto, solamente tres empresas paulistas fabricaban pastillas de porcelana, que son piezas de pequeñas dimensiones para decoración y revestimiento”, dice la investigadora Ana Paula Margarido Menegazzo, superintendente del CCB y coordinadora de dos líneas de investigación en el marco del proyecto. “Cuando concluyó, 13 empresas fabricaban porcelanato”. El producto se divide en dos categorías: porcelanato técnico, de altísima calidad, que compite con las piedras naturales y no tiene esmalte en la superficie, y el esmaltado.

EDUARDO CESARDe las siete líneas de investigación que se llevaron adelante durante el Consitec, tres tuvieron como foco el porcelanato y contemplaron el desarrollo de materias primas para la fabricación de dichas piezas, el estudio de la tecnología del proceso de fabricación y la formulación de esmaltes especiales. Las otras líneas de investigación abarcaron desde innovaciones en el área de ensayos para la evaluación de productos, tales como el desarrollo de una metodología destinada a la verificación del espesor de las piezas que disminuyó las diferencias de resultados entre los laboratorios, e investigaciones en el área de tecnología de asentamiento de revestimientos cerámicos, hasta un estudio del escurrimiento de las pinturas de los materiales empleados en la decoración de los revestimientos cerámicos, un área de la mecánica llamada reología. “Este estudio es necesario porque debido a que las técnicas de aplicación de decoración se encuentran en constante evolución, es necesario hacer una adaptación de los insumos utilizados en la tarea”, dice Eduardo Quinteiro, gerente de proyectos del CCB y coordinador de cuatro líneas de investigación en el proyecto Consitec.

En el caso de los esmaltes decorativos que forman los dibujos de un piso o un azulejo, por ejemplo, deben depositarse en el punto exacto y no pueden esparcirse. “Las empresas paulistas de cerámica trabajan con una técnica decorativa que utiliza pocas capas de pintura, para formar los dibujos con la mejor resolución posible”, dice Quinteiro. Durante el proyecto fue también se hizo un mapeo de las diferencias de tonalidades que se observan a simple vista, que sirvió como referencia para la elaboración de una metodología destinada a mejorar el uso de las pinturas cerámicas que emplean las industrias del sector.

Certificación cerámica
Algunos ensayos se hicieron en los laboratorios del Centro Cerámico de Brasil y otros en el Laboratorio Interdisciplinario de Electroquímica y  Cerámica (Liec) de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), en los laboratorios de la  Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo y en el Ipen, socios en el proyecto. Aunque haya sido creado en 1993 como organismo certificador, recién con el apoyo del proyecto Consitec, de la Finep y del CNPq, el CCB pudo ejercer plenamente esa función, cuando, de ser un solo laboratorio, se transformó en un centro de innovación tecnológica en cerámica. “Hicimos trabajos de relevamiento de calidad y de ajuste de las empresas, para que éstas lograsen adecuarse a las normas y pudieran recibir la certificación”, dice Paschoal, quien asumió la presidencia del CCB en 1997 en función de su experiencia en el Ipen. “Por ese entonces la influencia de Santa Catarina era muy grande.”

Prueba de ello es que, aun con una arcilla totalmente distinta que la hallada Santa Catarina, fácil de moldear pero sin resistencia mecánica, las cerámicas de la región de Santa Gertrudes durante algún tiempo utilizaron un proceso similar, basado en el italiano. “En Santa Catarina es necesario agregar durante la producción materiales estructurantes como feldespato y cuarzo, lo que requiere un proceso de molienda húmedo y el posterior retiro de agua mediante secado”, explica Paschoal. La arcilla roja que aflora cerca de la superficie en la región de Santa Gertrudes tiene la resistencia mecánica del producto final. “Esto cambia completamente las características del proceso, que se hace por molienda en seco”, dice Paschoal. En lugar de varias etapas, basta con una sola. Esto significa un costo industrial alrededor de un 50% más bajo que el de las cerámicas del sur del país.

Además de la tecnología de fabricación, como parte del proyecto Consitec se hizo un relevamiento de los productos que se fabrican en todo el territorio nacional. “Con base dicha información, elaboramos junto con el sector una norma técnica específica para el porcelanato: la NBR 15.463, publicada en 2007”, dice Ana Paula. Esta norma reúne los requisitos técnicos obligatorios exigidos en todo el mundo, tales como resistencia mecánica y resistencia al desgaste, a productos químicos y a la baja absorción del agua. “Es una norma pionera en el mundo y se la elevó al Comité Internacional ISO 189, que trabaja con normas mundiales para revestimientos cerámicos.”

El proyecto
Consorcio sectorial de la industria de cerámica para revestimientos del estado de São Paulo: innovación tecnológica y competitividad (nº 2001/10783-5); Modalidad Programa de Consorcios Sectoriales para la Innovación Tecnológica (Consitec); Coordinador José Octavio Armani Paschoal – Ipen/CCB; Inversión R$ 586.715,13 (FAPESP)

Republicar