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Agricultura

Para proteger al maracuyá

Crean un nuevo kit de diagnóstico precoz contra una bacteria que arrasa las plantaciones

076-077_maracuja_185_02CARLA MUNHOZDel maracuyá, un fruto comestible usado en jugos, dulces, jarabes y productos cosméticos, se emplea todo, hasta la cáscara, para hacer harina. Brasil es su mayor productor y consumidor mundial, con más de 700 mil toneladas producidas en 2009, pero viene registrando significativas pérdidas en el campo a causa de una enfermedad de difícil control y de aparición generalizada: la bacteriosis del maracuyá, que lesiona a las hojas y los frutos, que así quedan impropios para el consumo. La bacteria Xanthomonas axonopodis es la responsable de esta afección que ataca a las pasionarias y les ocasiona perjuicios del 20% al 30% a los productores.

“Como no existen medios eficientes para el control químico y la erradicación de la enfermedad, cuando ésta se propaga hay que eliminar toda la plantación”, dice la profesora Maria Lúcia Carneiro Vieira, de la Universidad de São Paulo (USP). Ella y la doctoranda Carla de Freitas de Munhoz desarrollaron un kit de diagnóstico precoz que indica la presencia de la bacteria aún en estadio inicial y puede evitar la diseminación del patógeno y el avance de la enfermedad. Con financiamiento de la FAPESP, este trabajo también contó con la participación de investigadores del Instituto Agronómico de Campinas (IAC) y de la Universidad Estadual de Londrina (UEL). En el estudio inicial se investigó la estructura genética de las poblaciones brasileñas del patógeno. A tal fin se recolectaron bacterias en plantaciones de frutales de las regiones sudeste, sur y centro.

“Con base en esa recolección obtuvimos 87 aislados bacterianos”, informa Maria Lúcia, del Departamento de Genética de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, con sede en Piracicaba, interior paulista. Cada aislado corresponde a un linaje aún no estudiado genéticamente. Se llevó a cabo un análisis de la variabilidad genética a los efectos de evaluar si había diferencias entre las bacterias recolectadas, dependiendo de la región de origen. “En efecto, existen diferencias. Las mismas están asociadas a la región en que fueron recolectadas”, dice. Las encontradas en São Paulo, por ejemplo, están más cerca genéticamente que las de Minas Gerais, o las de Paraná. Con estas informaciones, se realizó un estudio comparativo. “Hicimos un análisis de parte del genoma de Xanthomonas del maracuyá y los comparamos con los aislados de distintos tipos (o patovares) de la misma bacteria que atacan a otras especies vegetales, tales como la uva, el ajo, la mandioca y el fríjol”, informa. “Nos percatamos de que existía una base nucleotídica que diferenciaba a los aislados de la bacteria que ataca al maracuyá de todas las otras”. Con base en ello, los investigadores lograron establecer un método molecular fundamentado en la reacción en cadena de la polimerasa o PCR – que amplifica una secuencia específica del ADN del patógeno – para desarrollar el kit que diagnostica la presencia del Xanthomonas antes incluso de que la planta comience a exhibir los síntomas de la enfermedad.

“Un pequeño pedazo de hoja es suficiente para hacer el diagnóstico, y el test puede aplicarse en viveros y plantaciones de frutales”, dice Maria Lúcia. No habrá que ir hasta un laboratorio para hacer el examen. Bastará con enviar la muestra vía correo para ser analizada. El costo de cada una será de alrededor de 3 reales. Un valor muy bajo en comparación con las pérdidas acarreadas por la eliminación de toda una plantación. “Aparentemente no existen plantaciones resistentes a esa bacteria, que ataca tanto al maracuyá ácido como al dulce”, dice la investigadora, quien desde la década de 1990 estudia la fruta mediante el empleo de diferentes abordajes de la genética molecular. La rápida diseminación de la enfermedad hace bastante difícil su control, ya que la bacteria se propaga a través del viento, de los implementos agrícolas y de plantines contaminados. En los cítricos, como la naranja, la Xanthomonas causa un cancro en el fruto. En el maracuyá deja la cáscara aceitosa y de una coloración amarilla oscura que tiende al marrón. Cuando aún está en el árbol, el fruto contaminado se pudre. “Cuando la enfermedad llega al fruto, la plantación ya está contaminada”. El maracuyá ácido representa alrededor del 97% del área plantada y del volumen comercializado en todo el país. La región nordeste de Brasil responde por el 73% de la participación en la producción nacional, de acuerdo con datos de 2009 de la Producción Agrícola Municipal del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Los principales compradores de frutas frescas son Argentina y Uruguay, en tanto que la fruta en conserva y el jugo concentrado se venden a países europeos.

El cultivo de la pasionaria se efectúa fundamentalmente en pequeñas propiedades, en el marco de la agricultura familiar. Por eso la idea de los investigadores es ofrecer el kit de diagnóstico a las industrias de jugo o a los viveros de plantines. De esta forma, los plantines contaminados serían erradicados y los pequeños productores, que suministran las frutas para el procesamiento industrial, se beneficiarían con la reducción de las pérdidas. Los grandes viveros también se verán beneficiados por la aplicación práctica de los resultados obtenidos en el estudio, pues son los principales proveedores de plantines en todo el país. “En la compra de un lote, la bacteria puede estar presente y aparecen en un examen únicamente visual”, dice Maria Lúcia.

El proyecto
Estudio de la diversidad molecular de Xanthomonas axonopodis pv. passiflorae a través de marcadores REP-PCR y AFLP y aplicaciones en diagnosis (n° 2008/58494-0); Modalidad Ayuda Regular a Proyecto de Investigación; Coordinadora Maria Lúcia Carneiro Vieira – USP; Inversión R$ 126.439,46 (FAPESP)

Artículo científico
MUNHOZ, C.F. et al. Genetic diversity and a PCR-based method for Xanthomonas axonopodis detection in passion fruit. Phytopathology. v.101, n. 4, p. 416-24. abr. 2011.

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