Imprimir Republicar

Paleontología

Un tapir prehistórico

La zona oeste de la Amazonia puede haber albergado a una especie extinta del herbívoro hace 40 mil años

Fósil de Tapirus rondoniensis (arriba y al costado): cresta y diente diferenciados

ELIZETE HOLANDAFósil de Tapirus rondoniensisELIZETE HOLANDA

El territorio nacional alberga actualmente sólo a una de las cuatro especies vivas de tapir, el Tapirus terrestris, también denominado “anta amazónica”, al que se considera el mayor mamífero terrestre de América del Sur, con sus dos metros de longitud y un peso de hasta 300 kilogramos. Pero hace 40 mil años, en el apogeo de la época geológica denominada Pleistoceno Superior, puede haber existido una variedad distinta de ese gran herbívoro en la franja occidental de la región norte de Brasil, cercana al límite con Bolivia, donde actualmente se encuentra el estado de Rondônia. Un fósil de una nueva especie extinta de ese mamífero fue descrito por investigadores brasileños en un artículo publicado en la edición de febrero de la revista científica norteamericana Journal of Mammalogy. Originaria de una antigua zona de filones, en las costas del río Madeira, este tapir fue bautizado con el nombre de Tapirus rondoniensis en homenaje a la unidad de la federación en la que se encontró su único ejemplar.

048-049_Paleoanta_185-01En líneas generales, la probable nueva especie presentaba muchas similitudes anatómicas con el T. terrestris, comúnmente denominado anta brasileña, al que actualmente se lo encuentra en casi todo el territorio nacional y en países vecinos de América del Sur. “Debe haber sido bastante parecido a nuestro tapir actual”, afirma la paleontóloga Ana Maria Ribeiro, de la Fundación Zoobotánica de Río Grande do Sul, una de las autoras del artículo. Pero su dentadura y el cráneo revelan rasgos primitivos en común con el T. pinchaque, la menor de las especies vivas de tapir y la única que habita fuera de las áreas selváticas, más precisamente en la región andina entre Colombia, Ecuador y Perú. El T. rondoniensis poseía una cabeza más larga y una cresta menor que la del tapir brasileño y su segundo diente premolar superior presentaba una cúspide reducida. “En el pasado, el anta brasileña y esa nueva especie fósil deben haber coexistido en ciertas regiones de la Amazonia”, dice Elizete Holanda, profesora del departamento de Geología en la Universidad Federal de Roraima (UFRR), otra de las responsables por el trabajo científico.

Compuestos por un cráneo casi completo y bien conservado del mamífero, los vestigios de la nueva especie extinta de tapir forman parte del archivo paleontológico de la Universidad Federal de Rondônia (Unir). Los restos del antiguo herbívoro fueron rescatados por garimpeiros [nota del traductor: en Brasil, buscadores de metales y piedras preciosas] durante los años 1970. Los mineros estaban buscando oro en la localidad de Araras, perteneciente al municipio de Nova Mamoré, en la costa derecha del río Madeira. Esa región posee ricos depósitos fósiles de animales vertebrados y también de plantas, que aparecen generalmente en un estrato de rocas sedimentarias ricas en arena y caliza, ubicadas 10 metros por debajo de la superficie. En ese nivel también se encuentra el oro que buscaban los garimpeiros. Según Elizete, quien se graduó en la Unir a comienzos de la década pasada, cuando tuvo su primer contacto con el cráneo del T. rondoniensis, los fósiles que no fueron destruidos durante el proceso de extracción del mineral acabaron en manos de coleccionistas particulares o en la colección de la universidad. Por suerte, el cráneo del anta amazónica tuvo el segundo destino.

El biólogo Mário de Vivo, curador de la sección mamíferos del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo (USP), no se encuentra convencido de que el fósil de tapir oriundo de Rondônia pertenezca a una nueva especie, aunque extinta, de ese herbívoro. Aunque las diferencias entre el T. rondoniensis y el T. terrestris sean reales y puedan indicar que, efectivamente, se trata de dos especies de tapir distintas, el investigador pondera que la descripción de un único ejemplar de la supuesta nueva especie no permite una buena evaluación de la variación morfológica presente en el cráneo del tapir rondoniense. En su opinión, las diferencias en la dentadura y en el tamaño de la cresta del antiguo herbívoro rescatado en los alrededores del río Madeira, pueden estar originadas en variaciones anatómicas intrínsecas de la propia población de T. terrestris. “No es imposible que el fósil de Rondônia represente una nueva especie de tapir, pero me agradaría conocer una mayor cantidad de esqueletos con esas características”, sostiene De Vivo. Según el paleontólogo Jorge Ferigolo, de la Fundación Zoobotánica de Río Grande do Sul y también autor del artículo en el Journal of Mammalogy, el antiguo anta de la Amazonia es bastante distinta de la brasileña. “Los pequeños detalles pueden distinguir a una especie de otra”, afirma Ferigolo.

Punto en la ribera del río Madeira en donde se halló el fósil (triángulo)

Punto en la ribera del río Madeira en donde se halló el fósil (triángulo)

La clasificación taxonómica de los seres vivos en familias, géneros y especies constituye una actividad siempre sujeta a debates. Los consensos se demoran  y las revisiones son frecuentes. Aparte de la proposición de que hubo un tapir particular en la región amazónica en alguna época de la Prehistoria nacional, Elizete también sostiene la idea de que otra posible especie extinta de ese herbívoro, el T. cristatellus, habitaba en una zona de transición entre el sudeste y el nordeste alrededor del mismo período de tiempo. Nuevos ejemplares de esa especie de tapir, que poseía una cresta sagital muy baja, fueron hallados recientemente en cavernas de Bahía. Hasta entonces, los cráneos de T. cristatellus – aún hoy no reconocida como una especie válida por muchos expertos, que prefieren considerarla como una variante del anta brasileña – habían sido hallados solamente en la región minera de Lagoa Santa, cercana a Belo Horizonte. Si esa hipótesis fuera correcta, el territorio nacional puede haber albergado simultáneamente a tres especies diferentes de tapir hace 40 mil años; la brasileña, aún viva, la de la Amazonia y la del sudeste-nordeste, ambas extinguidas.

Artículo científico
HOLLANDA, E.C. et al. New Tapirus species (Mammalia: Perissodactyla: Tapiridae) from the upper Pleistocene of Amazonia, Brazil. Journal of Mammalogy. v. 92, n. 10, p. 111-20. Feb. 2011.

Republicar