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Buenas prácticas

Un manual para detectar la mala conducta

Un informe preliminar sobre los fraudes practicados por Diederik Stapel, profesor de psicología social destituido en septiembre en la Universidad de Tilburg, Holanda, funciona como una suerte de manual para detectar signos de mal comportamiento científico. Según la edición online del The Chronicle of Higher Education, la manipulación y falsificación de datos afectaron por lo menos a 30 publicaciones, y Stapel logró pasar ocho años sin ser descubierto gracias a un repertorio de engaños. Una de sus tácticas consistía en inquirir a colegas acerca de lo que se hallaban investigando para luego declarar que disponía de datos concretos para sus artículos. De esa manera, Stapel acumulaba papers como coautor, sin llamar demasiado la atención. También inventaba excusas creíbles para dar asidero a investigaciones ficticias. Cuando los colegas solicitaban el contacto de las escuelas donde había realizado las investigaciones, se negaba, alegando que quería evitar el acoso a los estudiantes, ya que dependía de ellos para nuevos trabajos de campo. Cuando necesitaba detallar el objetivo de la investigación, citaba escuelas reales, pero inventaba hasta el nombre de los asistentes. Sabía cómo atraer a los medios y utilizarlos como aliados. Su estudio revelando cómo la gente que come carne sería más egoísta que los vegetarianos fue un éxito en la prensa. Y utilizaba su prestigio para intimidar a quien desconfiase de él, tal como hizo con investigadores que solicitaron acceso al material bruto de sus investigaciones. Finalmente, para mantener los datos manipulados bajo control, no utilizaba asistentes para los supuestos recabados de información.

El informe revela que el fraude fue descubierto gracias al trabajo de tres jóvenes investigadores que lo denunciaron a la universidad en agosto. Otros tres jóvenes lo habían notificado anteriormente. Dos profesores tenían sospechas similares, pero callaron. “El comité concluyó que los seis jóvenes denunciantes demostraron más valor, preocupación y curiosidad que los docentes”, expresó el informe. Stapel se declaró culpable por escrito. “Me avergüenzo por ello y me arrepiento mucho”, dijo.

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