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Derechos humanos

La violencia consentida

El sesgo autoritario de la mentalidad brasileña es una de las preocupaciones del Núcleo de Estudios de la Violencia de la USP

La vida de los chicos de la calle es uno de los objetos de estudios del NEV/ USP

SÉRGIO AMARAL/AELa vida de los chicos de la calle es uno de los objetos de estudios del NEV/ USPSÉRGIO AMARAL/AE

Hay rasgos preocupantes que perduran en el comportamiento de la población brasileña en lo que hace a la relación con la consolidación de los principios democráticos, pese a todos los avances que ha hecho el país durante las últimas décadas en el plano socioeconómico. En la línea del tiempo de la evolución de los datos recabados, comparados y analizados por el Núcleo de Estudios de la Violencia de la Universidad de São Paulo (NEV/ USP) en sus 25 años de existencia, salta a la vista de los coordinadores que trabajan en él desde el comienzo de sus actividades la mentalidad conservadora de la población en el combate contra la violencia. Sobresale un sesgo autoritario con inclinación a resolver los conflictos  por mano propia.

“Es un resabio reaccionario de la sociedad que no desaparece con el avance de la democracia”, sostiene la investigadora Nancy Cardia, vicecoordinadora del NEV/ USP. “La democracia no ha logrado hasta ahora erigirse en un valor universal, y luego de todas las mejoras y progresos realizados durante las últimas décadas, un tercio de los brasileños apoyaría un golpe militar, algo rechazado más fuertemente en países vecinos de Latinoamérica como Chile, Uruguay y Argentina”. Para los profesionales que investigan el tipo de democracia y gobernanza que se desarrolla en Brasil a partir de las relaciones entre violencia, democracia y derechos humanos, esas permanencias antidemocráticas asustan.

Sergio Adorno, coordinador del NEV/ USP, explica que el trabajo del núcleo ha venido concentrando una gran energía en la investigación de los avances de la sociedad brasileña, pero siempre considerando el contexto del país, donde persisten graves violaciones a los derechos humanos, existen territorios dominados por el crimen organizado y son elevados los índices de homicidio, entre otros problemas. “Hay que reconocer los profundos cambios, sobre todo durante esta última década, con mejoras en la oferta de trabajo, disminución de las inmensas desigualdades que aún perduran en la sociedad brasileña y avances en el acceso a las instituciones promotoras de bienestar”, pondera. “Pero hay un largo camino por recorrer.”

Según Cardia, la creencia de que la ley vale para todos no está arraigada acá en Brasil. La investigadora recuerda que, pese a las campañas por el desarme, estudios recientes del NEV/ USP muestran que persiste la creencia en que la presencia de una arma en casa aporta seguridad. “La población cree que de esa manera está protegida. Existe un sentimiento de que las leyes no funcionan y por eso los ciudadanos asumen por su cuenta la tarea de protegerse.”

La Justicia, uno de los pilares de la democracia, falla al intentar transmitirle a la población la razón de su existencia y no refuerza el hecho de que está presente en la sociedad para proteger a los ciudadanos de un potencial abuso de poder por parte del Estado. “La gente no logra entender eso”, afirma Cardia. “Los brasileños todavía se consideran ajenos a la Justicia”. Cuando se le pregunta a un brasileño si es mejor soltar a diez culpables para garantizar que un inocente no sufra a causa de un yerro de la Justicia o mantener a un inocente preso, la mayoría prefiere mantenerlo a este último en la cárcel. “Esta respuesta es lo opuesto a lo que se verifica en los resultados internacionales, que muestran que no es concebible que un error perjudique a un ciudadano”, sostiene Cardia.

Desde 1999, Nancy Cardia coordina una investigación que tiene por objeto focalizarse en el contacto de distintos estratos de la población urbana con la violencia. Este estudio se efectuó en cinco momentos en el municipio de São Paulo (2001, 2003, 2006, 2008 y 2010), y en dos oportunidades (1999 y 2010), en 11 capitales de estados. Los resultados permiten conocer cuáles son los estratos sociales más vulnerables a la violencia y cuáles revelan actitudes más conservadoras y resistentes a la universalización del acceso a los derechos. Estos resultados pueden orientar campañas de concientización sobre los derechos y por una mayor tolerancia para con las diferencias sociales.

Una de las conclusiones apunta que, al cabo de 27 años de democracia, el apoyo a los derechos civiles y políticos no es tan sólido como sería de esperarse. Entre ambas investigaciones realizadas en 11 capitales, disminuyó la proporción de aquéllos que no coinciden con que “los tribunales pueden aceptar pruebas obtenidas mediante tortura”. Era del 71,2% en 1999 y cayó al 52,5% en 2010. Y se duplicó la proporción de los que coinciden en parte con la tortura (del 8,8% en 1999 trepó al 18,3% en 2010).

Razia policial en supuesto lugar de encuentro de miembros de la facción delictiva Primeiro Comando da Capital (PCC), en São Bernardo do Campo: investigaciones frágiles debilitan la acción de la Justicia

ANDRÉ HENRIQUE/ DIÁRIO DO GDE ABC/AERazia policial en supuesto lugar de encuentro de miembros de la facción delictiva Primeiro Comando da Capital (PCC), en São Bernardo do Campo: investigaciones frágiles debilitan la acción de la JusticiaANDRÉ HENRIQUE/ DIÁRIO DO GDE ABC/AE

Laboratorio
La meta del NEV/USP ha consistido en afrontar retos con base en datos elaborados científicamente y de forma interdisciplinaria para servir de apoyo a políticas públicas destinadas al control democrático de la violencia. Ciertos temas dependen de investigaciones de larga duración, aparte de ser en sí mismos campos nuevos. En la literatura mundial existen pocos estudios que muestran cómo se construyen las naciones democráticas. De allí la importancia de que el NEV/USP se haya convertido en uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid) apoyados por la FAPESP entre 2000 y 2011. El programa Cepid, una modalidad de apoyo de larga duración, le permitió al NEV/USP disponer de un laboratorio y de un banco de datos en esa área de investigación, y es actualmente una referencia en Latinoamérica.

El interés que despierta la violencia en la población no es proporcional a los cuidados con los registros de casos de delitos, así como al mantenimiento de archivos de expedientes en el transcurso del tiempo. Los estudios muestran que los datos recabados en las comisarías son deficitarios y, a menudo, ni siquiera se los preserva. Desde hace 11 años, Sergio Adorno se aboca a un estudio que refleja de alguna manera el origen de la impunidad en Brasil. La investigación intitulada La investigación policial y los procesos en São Paulo: el caso de los homicidios, financiada por la FAPESP y que se encuentra en fase de finalización, traza el flujo del sistema de Justicia, desde las comisarías hasta la sentencia final. Se analizaron 344 mil denuncias policiales, de las cuales solamente el 6% se convirtió en investigación. De ese universo, alrededor de cuatro mil eran registros de homicidios, entre los cuales Adorno realizó un recorte para monitorear 600. “Tardé dos años para lograr rescatar los datos de tan sólo 197 investigaciones. El resto no fue localizado”, comenta. Otro agravante indica que todas las investigaciones se hacen con base en las pruebas testimoniales, lo que resulta en la fragilidad de los expedientes. La producción de pruebas es poco explotada. “Casos similares tienen soluciones diferentes”, dice Adorno. Cauteloso, prefiere no avanzar sobre conjeturas. Pero es imposible no considerar que la inoperancia del sistema reafirme el descreimiento de la población en la Justicia.

Joven ejecutado por narcotraficantes de Morro do Macaco, en Río de Janeiro: el perfil de la criminalidad ha cambiado, pero su incidencia no ha disminuido

FÁBIO MORRA/AEJoven ejecutado por narcotraficantes de Morro do Macaco, en Río de Janeiro: el perfil de la criminalidad ha cambiado, pero su incidencia no ha disminuidoFÁBIO MORRA/AE

La disminución de los homicidios
La disminución de los índices de homicidios en São Paulo, explica Adorno, representa para el NEV/USP la oportunidad de poner a prueba, al menos en parte, en qué medida y con qué peso las mejoras sociales y económicas, como así también los cambios en la seguridad pública, explican esa tendencia. Una de las investigaciones del NEV/USP apuntó a detectar el alcance de la disminución en los homicidios dolosos en el estado de São Paulo y los condicionantes de dicha merma. Un segundo proyecto pretende identificar los determinantes relacionados con la disminución de los homicidios en el municipio de São Paulo a partir del año 2000 valiéndose de una vertiente cuantitativa y otra cualitativa.

En Brasil la violencia fue elevada a una de las cuatro principales causas de muerte desde 1989. Tomando las tasas de homicidios como indicadores de violencia, la gravedad de esta situación puede confirmarse: entre 1980 y 2010 hubo 1.093.710 homicidios. “El perfil y la distribución de la delincuencia violenta en el país ha registrado algunos cambios, pero su incidencia global no parece haber disminuido”, pondera Adorno. “Han aumentado en el estado de São Paulo los casos de asaltos y robos involucrando muertes”. Las informaciones al respecto de tales crímenes en otros estados son escasas o de poca credibilidad. Por otra parte, los datos nacionales sobre índices de homicidio, recabados por el Ministerio de Salud, muestran que, aunque en el norte y en el nordeste los índices de homicidios hayan aumentado, se ha registrado una merma sostenida en São Paulo durante los últimos 10 años: el índice de homicidios se redujo de 64,2 casos por 100 mil habitantes en 1999 a 9,9 en 2011. La baja en los índices de homicidios en las ciudades del estado de São Paulo no puede adjudicarse a una sola combinación de factores. “No obstante, se han detectado correlaciones entre la reducción de homicidios dolosos y los cambios en los aspectos demográficos y socioeconómicos, como así también en la mejora de los mecanismos de gestión y control, especialmente con respecto a las acciones puestas en práctica por la Secretaría de Seguridad Pública durante la última década.”

Desde sus primeros años de existencia, el Núcleo de Estudios de la Violencia de la USP se ha empeñado en desarrollar metodologías que produjeron informes que han tenido una participación destacada en organismos internacionales. La credibilidad y la constancia de las investigaciones abrieron las puertas incluso para una participación relevante en el Informe sobre la violencia contra los niños y niñas, editado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Este trabajo fue inicialmente coordinado por una de las figuras que más proyectaron al NEV/ USP, el profesor Paulo Sérgio Pinheiro, uno de sus fundadores. Los datos recabados son públicos y puede accederse a ellos en la dirección www.nevusp.org. 

El Proyecto
Centro de estudios de la violencia (nº 1998/14262-5) (2000-2012); Modalidad Programa Centros de Investigación (Cepid); Coordinador Paulo Sergio de Moraes Sarmento Pinheiro – USP; Inversión R$ 8.044.453,67

Artículos científicos
ADORNO, S. 2006. A violência brasileira: um retrato sem retoques. Clio. v. 14/ 15, p. 241-62, 2006.
CARDIA, N. Violência urbana. Foreign Affairs en Español. v. 5, n. 1, p. 121-39, 2005.
SALLA, F.A. As rebeliões nas prisões: novos significados a partir da experiência brasileira. Sociologias. v. 16, p. 274-307, 2006.
PERES, M.F.T et al. Homicídios, desenvolvimento socioeconómico e violência policial no município de São Paulo, 2000. Revista Panamericana de Salud Pública. v. 23, n 4, p. 268-76, 2008.

De nuestro archivo
Números para cambiar Brasil – Edición Especial Cepids – mayo de 2007

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