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Carta de la editora | 204

De la bioinformática a la cerveza

Hace unos 15 años, cuando el proyecto de secuenciación completa del genoma humano despuntaba como la más fascinante aventura científica del final del siglo XX e inspiraba los más ambiciosos sueños de grupos de biólogos –seducidos por la idea anacrónica que suponía que la biología reemplazaría a la física como modelo por excelencia de la ciencia–, Brasil iniciaba su incursión pionera en la genómica, destinada, entre otros objetivos, a impulsar una aceleración considerable en la competencia nacional en lo que hace a la biología molecular. Esa primera iniciativa, tal como muchos lo recordarán, era la secuenciación de la bacteria Xylella fastidiosa y se debían superar algunos importantes obstáculos para que fuera exitosa. La elaboración de la bioinformática del proyecto constituía uno de los grandes retos, porque en rigor, Brasil no contaba con capacidad alguna en ese campo.

Al comienzo de 2000, cuando se concluyó el proyecto, la bioinformática, conducida por la maestría de sus primeros especialistas en el país, se transformó indiscutiblemente en una de las razones de tal éxito. Desde entonces, aquí se formaron tres generaciones de bioinformáticos y nuestros especialistas, sénior y júnior, son actualmente sumamente partícipes en la carrera internacional en busca de herramientas que, entre otras búsquedas, intentan facilitar la comparación entre diferentes genomas, tornando a la secuenciación cada vez más rápida y barata. De algunas de estas herramientas y del contexto de creciente madurez de la investigación nacional en bioinformática, que transita sin molestias entre ciencia y tecnología, es que versa el reportaje de tapa de la presente edición de Pesquisa FAPESP, elaborado por el editor especial Marcos Pivetta (página 16)

En el mismo terreno abonado por la imbricación de ciencia básica, ciencia aplicada e innovación tecnológica, esta edición incluye el reportaje del editor especial Carlos Fioravanti al respecto de una terapia anticáncer basada en el transporte del fármaco antitumoral en esferas de colesterol artificial. La combinación, que exigió más de 20 años de investigación por parte de uno de los equipos involucrados, parece disminuir la toxicidad del medicamento y amplificar su efecto, mediante la administración de una dosis menor en los pacientes (página 38).

En tanto, en el campo de la tecnología propiamente dicha, querría destacar aquí un reportaje cuya lectura puede inducir involuntariamente una súbita sed, particularmente en los días calurosos. Se trata del texto presentado por el editor de tecnología Marcos de Oliveira, sobre la aceleración del metabolismo de las levaduras y la consecuente reducción del tiempo destinado a la producción de la cerveza que se obtiene sumergiendo una especie de linterna de luz LED en las cubas utilizadas durante el proceso de producción de la preciada bebida. Vale la pena deleitarse con los detalles (página 50) y tal vez, ¿por qué no?, saboreando una cerveza.

Para concluir, sugiero al lector detenerse en la hermosa entrevista con el profesor Erney Plessmann de Camargo, uno de los más respetados parasitólogos en actividad del país, además de ser una figura llena de historias fascinantes. Entrevistado por el editor jefe y por el editor de ciencia de la revista, Neldson Marcolin y Ricardo Zorzetto, el profesor Plessmann se explaya sobre su trabajo de investigación, el vínculo entre sus estudios científicos y la preocupación con respecto a la salud pública, relata las peripecias a las que lo obligaron los severos cercenamientos de la dictadura militar a las instituciones de investigación científica y, en muchas ocasiones, al trabajo de los científicos, y pone de relieve su evidente placer de hacer ciencia.

¡Buena lectura!

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