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INGENIERÍA DE MATERIALES

Envases sofisticados

El sector invierte en innovación para ofrecer a los consumidores productos con mayor calidad, seguridad y conveniencia

La lata con cierre Plus de Brasilata: un éxito de ventas, con traba mecánica y mayor protección del producto

Léo RamosLa lata con cierre Plus de Brasilata: un éxito de ventas, con traba mecánica y mayor protección del productoLéo Ramos

Un nuevo embalaje plástico para frutas y hortalizas compuesto por una bandeja reciclable y una base articulada y retornable se hizo acreedor a comienzos de este año del IF Design Award 2013, uno de los principales premios internacionales de calidad y excelencia en diseño industrial. La concepción y el proyecto del mismo estuvieron a cargo del Instituto Nacional de Tecnología (INT) de Río de Janeiro, que recibió la distinción que concede el IF Internacional Forum Design, una organización con sede en Hannover, Alemania. Este embalaje es una solución cuyo objetivo es combatir el desperdicio, que en Brasil es de alrededor del 40% de las frutas y hortalizas, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Son alimentos que no llegan a la mesa del consumidor fundamentalmente debido a que su embalaje inadecuado ocasiona daños, con lo cual no se preserva la integridad de los productos. Las geometrías de las bandejas del INT son variadas, producto del escaneado en 3D con cámaras especiales, que determina la mejor condición de almacenaje para los distintos tipos y tamaños de frutas contempladas por el proyecto: caquis, mangos, fresas y papayas.

La base, que se pliega y se arma mediante un movimiento simple, facilita la logística, aparte de reducir el tiempo de montaje con relación a las cajas convencionales. Los tamaños disponibles se ajustan a los pallets empleados en Brasil y en Europa, con lo cual esta solución se adapta tanto a su uso en el mercado interno como para la exportación. De acuerdo con el diseñador Luiz Carlos Motta, quien coordinó el trabajo, la intención del INT, un organismo vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), es transferir esta tecnología a industrias interesadas en producir los embalajes. “Estamos trabajando en colaboración con las industrias de transformación, y éstas tiene la preferencia de la licencia”, dice. El proyecto contó con el apoyo del Fondo Tecnológico (Funtec) del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y se concretó en asociación con la unidad Embrapa Agroindustria de Alimentos, con sede en la localidad de Guaratiba (Río de Janeiro), y del Instituto de Macromoléculas de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

La innovación de INT es tan sólo una de las soluciones tecnológicas en el área de embalajes y envases, creadas en el país en los últimos años por empresas e institutos de investigación. La lista es extensa e incluye envases fabricados con biopolímeros reciclables, sistemas de fácil apertura, métodos alternativos de cierre, filmes plásticos de alta barrera contra gases y latas con formatos diferenciados. En esencia, todos apuntan a brindarle mayor seguridad, comodidad y practicidad al consumidor, además de proteger mejor al producto y minimizar los impactos ambientales. Brasil es actualmente el séptimo mercado global de envases y embalajes, con ingresos netos por valor de 46.100 millones de reales en 2012, una evolución del 30% en los últimos cinco años. En el ranking mundial, el país se ubica únicamente por detrás de Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Francia y Canadá. Proyecciones realizadas por consultores especializados indican que dentro de tres años Brasil superará a Canadá y a Francia y asumirá el quinto puesto. Hasta entonces, se espera un crecimiento promedio anual de un 6,2%, un ritmo superior al de la mayoría de las naciones que encabezan la lista.

El fuerte crecimiento del sector de envases y embalajes, formado por alrededor de 1.100 empresas que emplean a casi 225 mil trabajadores, la mayoría en los segmentos de plástico, papel y cartón, se explica debido a varios factores, fundamentalmente por la mejora del panorama económico y el aumento de los ingresos de la población, que han agitado el mercado de bienes de consumo. “La innovación es un factor fundamental para el crecimiento del segmento”, afirma Maurício Groke, presidente de la Asociación Brasileña de Embalajes y envases (Abre). Según Groke, para evolucionar, las empresas de embalajes y envases que actúan en el país se han valido del diseño estratégicamente, con la mira puesta en el consumidor. “Debemos desarrollar soluciones creativas, perfeccionando el diseño de los embalajes e innovando en los procesos productivos”, dice.

Evolución productiva
Una evidencia de que Brasil está inserto en la cadena global del sector de embalajes es la presencia de más de la mitad de las 45 mayores empresas mundiales del área en el país. “Este dato confirma el buen nivel tecnológico de los envases en el país”, dice la ingeniera de alimentos Claire Sarantópoulos, investigadora del Centro de Tecnología de Envasado (Cetea) del Instituto de Tecnología de Alimentos (Ital) de Campinas, un organismo vinculado con la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento del Estado de São Paulo. Pese a ello, la variedad de envases existentes en Brasil, según la investigadora, todavía se restringe al perfil de nuestro mercado, en el cual los grandes volúmenes son de bajo valor agregado. “Contamos con productos de alta tecnología, tales como las latas de aluminio usadas en las bebidas, los filmes plásticos de alta barrera utilizados en la conservación de alimentos y la botellas PET con reciclaje post consumo. Con todo, algunas tendencias para el futuro aún son raras en el país, tales como los sistemas más sofisticados de fácil apertura, los envases activos e inteligentes –que controlan los gases y la humedad alrededor de las frutas o incorporan absorbentes de oxígeno para preservar los alimentos y las bebidas durante más tiempo– y otras tecnologías de rastreabilidad, tales como las etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID).”

Sarantópoulos cree que el sector tiene cada vez más importancia para las industrias de bienes de consumo. “El sistema de envasado es vital para la eficiencia de la cadena productiva, pues le confiere calidad y seguridad a las mercaderías”, dice. “La competitividad de las empresas se encuentra en buena medida asociada con la optimización y la innovación de sus envases”. Estuvo a cargo del Cetea la coordinación de un proyecto del programa Consorcios Sectoriales para la Innovación Tecnológica (Consitec) financiado por la FAPESP. El Consorcio Asociativo para la Promoción de la Investigación Tecnológica en el Sector de Envases, coordinado por el director del Ital, Luis Fernando Ceribelli Madi, actuó entre 2003 y 2010, con el objetivo de fomentar el desarrollo tecnológico en envases de productos alimenticios mediante la investigación en empresas productoras y usuarias de envases. “El proyecto permitió la interacción con más de 100 empresas fabricantes y usuarias de envases mediante asociaciones en proyectos de desarrollo tecnológico, asesorías tecnológicas, servicios analíticos y capacitaciones”, dice Sarantópoulos.

Bien cerrado
Un ejemplo de las innovaciones más perfeccionadas al que Sarantópoulos se refiere se encuentra presente en la cartera de productos de Brasilata, una de las líderes nacionales en producción de latas de acero. La empresa lanzó en 2004 una lata para productos alimenticios en polvo: leche, café y chocolate, con un nuevo sistema de cierre. La solución, denominada Ploc Off, ganó varios premios en el país y en el exterior, entre ellos el Premio Brasileño de Envases en la categoría Alimentos, y fue considerada una de las 10 mejores innovaciones brasileñas en un estudio publicado en la revista de negocios Exame. De acuerdo con Brasilata, el Ploc Off ofrece un sellado 30 veces superior luego de la primera apertura de la lata. Esta característica hace que este envase sea adecuado para productos de consumo progresivo, pues será abierto y cerrado repetidas veces, como en los casos de los cacaos en polvo y cafés solubles. El cierre, constituido por un sello y una tapa plástica, también tiene un costo más competitivo que el sistema convencional de lata, con sello de aluminio y tapa externa plástica. “El cierre Ploc Off les ofrece a los fabricantes una opción más competitiva, pues no requiere el uso de la selladora en el envase del producto alimenticio”, afirma João Vicente Tuma, director de la División de Alimentos de Brasilata. La selladora es la máquina que efectúa el cierre de los recipientes metálicos mediante la operación de plegado de los bordes superiores de las latas. Aunque posea tantas ventajas, la Ploc Off está presente en pocos productos.

Otra innovación de la empresa, que tiene su sede en São Paulo y fábricas en Pernambuco, Goiás y Rio Grande do Sul, es la lata con el cierre Plus, destinada al mercado de pinturas. En abril de este año, Brasilata celebró la marca de 1.000 millones de unidades vendidas de este producto. Su novedad es el sistema de traba mecánica, patentada en Brasil y en los principales mercados internacionales, tales como Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y China. Hasta finales del siglo XX, el mercado de envases para pinturas se valía de latas con el tradicional cierre por fricción. A mediados de 1995, Brasilata sorprendió al mercado al presentar este nuevo sistema de cierre, destinado a las latas redondas, con diversos beneficios. Aparte de soportar mejor las presiones internas, los choques, los golpes e incluso la caída de la lata, el cierre Plus requiere menos cantidad de materia prima para su fabricación y propicia una mayor velocidad en las líneas de llenado de las industrias de pintura. Para el usuario, facilita el uso progresivo de la pintura, pues asegura un cierre hermético y una mejor conservación del producto. De acuerdo con la empresa, desde el lanzamiento de la lata con el Plus, se economizaron 14 mil toneladas de acero, lo que implica una disminución de 21 mil toneladas de mineral de hierro y de 6.400 toneladas de carbón. Asimismo, por ser totalmente reciclable, luego de su consumo, la lata de acero retorna a su condición inicial sin degradarse.

Envases sostenibles
El menor impacto sobre el ambiente y la producción responsable constituyen aspectos cada vez más considerados por las empresas a la hora de desarrollar nuevos envases. “La sostenibilidad en toda la cadena productiva es un camino sin retorno”, afirma Sarantópoulos, del Cetea. Según ella, los fabricantes de envases están invirtiendo en productos y procesos que ahorren energía, disminuyan el uso de recursos naturales (agua y materiales), reduzcan las emisiones en la cadena productiva y extiendan la vida útil de los productos. La disminución del peso de los envases es una de las principales formas de operar en pro de la disminución del consumo de recursos naturales. Otra consiste en utilizar materias primas renovables en su fabricación.

Ésta es la apuesta de Braskem, la mayor industria petroquímica de Brasil, que en 2010 lanzó el polietileno verde. Fabricada con base en el eteno obtenido del etanol de la caña de azúcar, esta materia prima es utilizada actualmente en la fabricación de potes de yogur, tapas de envases acartonados asépticos para leche y embalajes de productos de higiene y belleza, entre otros productos. El polietileno verde, de acuerdo con Braskem, cuenta con un balance ambiental positivo, pues abarca una cadena productiva completa, con hasta 2,5 toneladas de dióxido de carbono (CO2) extraídas de la atmósfera por cada tonelada producida. El plástico verde de la petroquímica se exporta a otros países, siendo que Europa consume un 50% de la producción, de 200 mil toneladas anuales. El mercado para el producto es gigantesco, pues el polietileno convencional, fabricado a base de combustibles fósiles, es el plástico más consumido en el mundo.

El cuidado en desarrollar productos sostenibles puede detectarse también en la cadena productiva de los embalajes. La empresa Pack Less, con sede en Cotia, en el Gran São Paulo, por ejemplo, innovó al lanzar recientemente un “pallet verde” elaborado en polipropileno para realizar movimientos de mercaderías. Creada hace cuatro años, esta empresa, que se encuentra presente en varios países (Argentina, Colombia, Estados Unidos y Europa) por medio de licencias y joint ventures, ha invertido 2 millones de reales en el desarrollo del producto y en patentes internacionales. Sus pallets, totalmente reciclables, son 10 veces más livianos que sus similares de madera, y ocupan menos espacio dentro de los buques. Por ser más livianos, reducen el consumo de combustible de los camiones que transportan las mercaderías hasta el puerto, contribuyendo así en última instancia para la disminución de la emisión de contaminantes. “Cuando se lo compara en las mismas condiciones con el pallet convencional, el Pack Less consume un 70% menos de energía y emite una cantidad de gases causantes del efecto invernadero un 90% menor”, contabiliza Rodinei Lapietra, director de Pack Less, quien añade que la empresa posee actualmente una capacidad como para producir 200 mil pallets por mes. El Pack Less fue creado por el ingeniero José Roberto Durço, uno de los socios de la empresa, y su desarrollo cuenta con el apoyo de Braskem, que se muestra entusiasta en su afán de darle una nueva utilidad al polipropileno que produce.

Proyecto
Consorcio asociativo para la promoción de la investigación tecnológica en el sector de envases y embalajes (nº2001/ 10784-1); Modalidad Programa Consorcios Sectoriales para la Innovación Tecnológica (Consitec); Coord. Luis Fernando Ceribelli Madi/ Ital; Inversión R$ 452.075,63 y US$ 112.074,53 (FAPESP).

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