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CARTA DE LA EDITORA | 209

Los consejos de los lectores

En esta ocasión, en lugar de comentar como siempre (o casi) los destacados de la edición, me permitiré comentar un poco aquello que nos señalan los lectores que procuran establecer con nosotros un diálogo más directo, siempre bienvenido. Los mensajes de los lectores a los editores de una publicación periódica suelen brindar pistas importantes acerca de los temas que más los movilizan y aportan razones para comprender el nexo, que a veces constituye un verdadero vínculo afectivo que establecen con la revista o periódico en cuestión. Son, por lo tanto, una guía editorial preciosa que han de tener en cuenta los profesionales que ponen manos a la obra para dar cuerpo ‒preferentemente un cuerpo sustancioso y atrayente‒ al producto del cual están encargados. Y así también ocurre con Pesquisa FAPESP. No obstante, a esta altura debemos indagar la diferencia de naturaleza, si es que existe, entre lo que dicen nuestros lectores clásicos, tradicionales, y lo que expresan los seguidores de la revista en las redes sociales. Tal vez ahí podamos toparnos con material fecundo que contribuya a comprender al lector contemporáneo de vehículos especializados de comunicación que, aunque son impresos, llegan al público mediante diversos soportes y plataformas.

Enviadas por internet y a veces por correo, las cartas de los que yo llamo lectores clásicos abordan principalmente los grandes reportajes de la revista. Cuestionan la pertinencia de su contenido, su relevancia, llaman la atención al respecto de la calidad de los textos, hacen hincapié en las extensas entrevistas ping-pong, prodigan argumentos para basar sus elogios o las críticas urdidas y dejan en claro sus preferencias por determinada área cubierta por la revista, así como por éste o aquél editor. A veces, se trata de mensajes manuscritos, tal como los que solía enviarnos el profesor Luiz Henrique Dias Tavares, autor del clásico Independência do Brasil na Bahía (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 119), una evocación que viene a colación este 2 de julio en que escribo en este segmento, ya que se trata del principal feriado bahiano, alusivo al fin de las luchas por la Independencia de Brasil y la victoria sobre los portugueses, en julio de 1823. O bien como las que nos envía el lector Antonio Amaro, cuya misiva más reciente data del 26 de junio último, un paulistano/ portugués, supongo, puesto que nos envió una de sus entusiastas cartas cuando la revista publicó como tema de tapa, en noviembre de 2012, un reportaje sobre las razones históricas de la longevidad multisecular del imperio lusitano. En estos casos, se trata de cartas atravesadas por un tono tan gentilmente afectuoso que nos resultan conmovedoras y, particularmente, alentadoras.

Pero, ¿y las redes sociales, este vasto y nuevo campo de fuerzas en ebullición? Sus mensajes se apartan de un lenguaje efectivamente argumentativo y crítico, inadecuado para la dinámica de ese espacio, pero, ¿acercan otra mirada sobre la revista en sus breves comentarios de 140 caracteres de Twitter y no mucho más que eso en Facebook y otras redes?

Veamos. Del 21 al 27 de junio, el tema que generó más accesos desde las redes hacia el sitio web de Pesquisa FAPESP, casi un millar (lo cual es poco para los medios en general, aunque significativo para la revista), fue una pequeña nota publicada originalmente en la revista impresa, con no más de 1.500 caracteres, en la sección Trayectorias, que versa sobre el blog Ciência Prática, creado por el físico Eduardo Yukihara para brindar información sobre la trayectoria académica. Bastante lejos, con alrededor de un cuarto de los accesos del primer posicionado, se ubicó una nota elaborada para el sitio de la revista que trata sobre la buena ubicación de la Unicamp en un ranking de universidades con menos de 50 años. La semana previa, el texto campeón del cliqueo había sido un reportaje de cuatro páginas dedicado a los árboles de Serra da Mantiqueira que captan agua a través de sus hojas, seguido, con menos del 50% de los accesos de la primera, por otra pequeña nota de Trayectorias acerca de un ex segador de caña, quien, con mucho esfuerzo, siguió la carrera académica, se doctoró en la USP y actualmente es docente de la PUC de São Paulo. En ambas semanas, sin embargo, eran seguidos por textos de mayor aliento, incluyendo un reportaje sobre la enseñanza de la química, la entrevista ping-pong con el epidemiólogo Cesar Victora y el tema de tapa de la revista acerca de los nuevos Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepids) respaldados por la FAPESP.

¿Qué conclusiones extraer de tal repercusión? Ésa fue la pregunta que le formulé al periodista Caio Túlio Costa, miembro del consejo editorial de Pesquisa FAPESP, estudioso respetado de la comunicación en las redes sociales, entre muchas otras credenciales profesionales. “El consumo de información en la red, llevado a cabo predominantemente por un público entre los 18 y 35 años de edad, se relaciona más con la imagen, y es más rápido que en los medios tradicionales”, me dijo. Títulos, subtítulos, imágenes e infografías responden mucho más que los textos extensos a su rápida necesidad de información, aunque los lectores que acceden al sitio de Pesquisa FAPESP vía Twitter se demoren en promedio cinco minutos navegando dentro de él ‒¡algo sorprendente!‒ porque ese tiempo representa una eternidad en este universo. Pero lo más sorprendente que Costa actualmente nota en este campo es la dimensión del uso de las redes sociales en Brasil que, a partir del Orkut, nuevamente apunta hacia algo que los intérpretes clásicos del país resaltaban: los brasileños se encuentran radicalmente unidos unos con otros; forma parte de su carácter su exposición al diálogo.

Es hora de desearles a los lectores, con quienes tanto aprendemos, ¡buena lectura!

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