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BIOQUÍMICA

Contra las picaduras

Dos compuestos que contrarrestan el efecto del veneno de las abejas pasan las pruebas iniciales en São Paulo y Río de Janeiro

Como una aguja: el aguijón, ubicado al final del abdomen, es utilizado por la abeja (Apis sp.) para inyectar el veneno cuando se siente amenazada

Steve Gschmeissner/ Science Photo LibraryComo una aguja: el aguijón, ubicado al final del abdomen, es utilizado por la abeja (Apis sp.) para inyectar el veneno cuando se siente amenazadaSteve Gschmeissner/ Science Photo Library

Investigadores paulistas dieron por finalizada otra etapa de un complejo intento para producir un suero capaz de proteger al organismo contra los daños ocasionados por el veneno de las abejas. En ensayos con cultivos celulares en laboratorio y en experimentos con ratones, el bioquímico Mario Sérgio Palma y su grupo de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro demostraron que el suero que desarrollaron evitó los daños más frecuentes provocados por las picaduras. “Logramos neutralizar en un 95% los efectos nocivos del veneno en los ratones analizados”, dice Palma.

En las pruebas, los roedores tratados con el suero sobrevivieron a dosis elevadas del veneno, que en los seres humanos equivaldrían a cientos de aguijonazos, algo frecuente en los accidentes graves. En esas situaciones, el compuesto impidió la destrucción de las células sanguíneas que transportan oxígeno y dióxido de carbono, uno de los efectos iniciales del veneno. El suero, que se elabora con los anticuerpos extraídos de la sangre de caballos, también evitó los daños en las células musculares, que son de las primeras afectadas en los casos de envenenamiento, y protegió los riñones, el hígado y el corazón de los animales de las lesiones que aparecen hasta 72 horas después del ataque de un enjambre.

Tales resultados ubican al posible suero brasileño en un nivel que, aparentemente, no habían logrado otros grupos, integrados por equipos de Inglaterra y Estados Unidos que, en los años 1990, iniciaron el desarrollo de compuestos a partir de la sangre de ovejas y conejos; pero sus trabajos no prosperaron. Pese al reciente progreso, aún es largo el camino por recorrer hasta que se encuentro disponible el suero para su uso en seres humanos. “Debemos desarrollar el proceso de estandarización del suero”, dice Ricardo Palacios, gerente de investigación y desarrollo clínico del Instituto Butantan, entidad que participa en el desarrollo del suero.

Hace alrededor de dos años, el grupo de Palma inició un trabajo en colaboración con el Butantan, uno de los mayores productores de sueros y vacunas del país, junto con colaboradores de la Universidad de São Paulo (USP), de la Universidad São Francisco y del Instituto Tecnológico de Paraná, para integrar todas las etapas de evaluación y producción. “Hemos dominado la producción del suero para su uso en ensayos de laboratorio”, comenta la médica Fan Hui Wen, del Instituto Butantan. “El desafío ahora pasa por lograr el salto de la producción en laboratorio a la escala industrial”.

Los investigadores del Butantan ahora están repitiendo los test con células cultivadas en laboratorio y con ratones para confirmar la eficacia y la confiabilidad del compuesto. En el predio del Instituto Butantan, los caballos que harán las veces de fábricas de suero para los próximos test ya comenzaron a ser seleccionados e inmunizados. Si todo sale bien, se espera iniciar los ensayos en seres humanos dentro de dos años. También será necesario definir los criterios para la administración del suero, según la gravedad de los síntomas. En opinión de Fan, el suero en principio funcionaría solamente contra el veneno de abejas brasileñas, que son el resultado del cruzamiento de especies europeas y africanas, y no para el tratamiento de alergias o reacciones anafilácticas. “Son manifestaciones distintas, que deben tratarse con estrategias diferentes”. E insiste: el suero servirá para los accidentes donde se verifican ataques de enjambres y múltiples picaduras. En Brasil se registran 15 mil incidentes con abejas por año, de los cuales unos 750 son graves y, en teoría, se beneficiarían con el suero.

Aunque resulte eficiente en humanos, el suero en sí mismo no combatiría todos los efectos del veneno. “El suero neutraliza la acción del veneno, es decir, la causa de los daños”, explica Fan. “Por eso, cuanto más pronta sea su aplicación, menos veneno activo habrá circulando”. No obstante, concluye la investigadora, el suero no anularía la necesidad del uso de antiinflamatorios, antialérgicos u otros medicamentos para combatir los daños ya causados en los tejidos.

Protección amplia
No fue sencillo llegar hasta el punto actual. El equipo de Palma inicialmente tuvo que considerar las singularidades de la composición del veneno de la abeja. En los estudios realizados hasta entonces, era común que se intentara imitar las características químicas del suero que se utiliza para las picaduras de ofidios. Sin embargo, los dos tipos de veneno cumplen con diferentes propósitos: el de las serpientes venenosas paraliza o mata a las presas que le servirán como alimento, mientras que el de las abejas es un recurso defensivo ante la amenaza de un posible predador. Del mismo modo, los efectos de cada veneno son distintos. “La picadura de una abeja no causa hemorragia ni gangrena”, comenta Palma.

La siguiente tarea consistió en la detección de las moléculas activas del veneno de las abejas y sus posibles efectos (hinchazón, enrojecimiento, dolores musculares). A partir de ahí, se pudo producir un suero de amplio espectro, con anticuerpos que neutralizaran cada proteína o péptido (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 153).

Simultáneamente, en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), el equipo de Paulo Melo notó que un medicamento antihelmíntico denominado suramina puede colaborar para el bloqueo de los efectos del veneno de la abeja. La suramina, que fue desarrollada hace casi un siglo, combate algunas parasitosis y mitiga los efectos de las mordeduras de serpientes. Los test en la UFRJ se realizaron con cultivos de células, tejidos aislados y posteriormente con ratones, que fueron inoculados con dosis letales del veneno de abeja y, a continuación, se les suministró suramina. “Neutralizamos las lesiones musculares y los edemas”, dice Melo. El investigador cree que la suramina serviría como complemento del suero desarrollado por la Unesp y el Instituto Butantan, o bien como terapia aislada en los casos de alergia a los sueros de origen animal.

“En los estudios de esa naturaleza siempre surgen inconvenientes científicos, tecnológicos y regulatorios que deben sortearse. Pero, si todo sale bien, Brasil, que ya es líder mundial en la producción de varios sueros, podría convertirse en una referencia también en el tratamiento de los accidentes con abejas”, dice Jorge Kalil, director del Instituto Butantan, quien comenta que el consorcio brasileño que desarrolló el suero contra el veneno de las abejas ya recibió la consulta de una empresa que pretende venderlo en el mercado de Estados Unidos, tan pronto como se encuentre listo y aprobado.

Proyecto
Biología de sistemas como estrategia experimental para el hallazgo de nuevos productos naturales en la fauna de artrópodos ponzoñosos del estado de São Paulo (nº 2011/51684-1); Modalidad Proyecto Temático; Investigador responsable Mario Sérgio Palma – Unesp; Inversión R$ 2.207.081,76 (FAPESP) y R$ 1.530.000,00 (CNPq y Finep)

Artículos científicos
SANTOS, K.S. et al. Production of the first effective hyperimmune equine serum antivenom against africanized bees. PLOS ONE. 13 nov. 2013.
EL-KIK, C.Z. et al. Neutralization of Apis mellifera bee venom ­ activities by suramin. Toxicon. v. 1 (67), p. 55-62. 2013.

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