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BUENAS PRÁCTICAS

Mecanismos de corrección

BoasPraticas ilustraDaniel BuenoUn artículo publicado por científicos de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en la revista Science and Engineering Ethics sugiere que en los últimos años, ha habido un aumento de la cantidad de casos de mala conducta científica detectados en Brasil. En el estudio se analizaron más de dos mil papers indexados en la biblioteca virtual SciELO (la sigla en inglés para Scientific Electronic Library Online) y en la base de datos latinoamericana de información en ciencias de la salud (Lilacs), entre 2009 y 2014. Se detectaron 31 artículos retractados, es decir, que se canceló su publicación a causa de fraudes o errores graves. Dentro de ese total, veinticinco trabajos eran de autores brasileños.

El plagio fue la razón principal de las retractaciones de los artículos brasileños, responsable en el 46% de los casos. El estudio revela que dichas retractaciones se encuentran en ascenso en ambas bases de datos: entre 2004 y 2009, se identificaron de una a dos por año; en tanto, entre 2011 y 2012, el promedio se elevó a siete. A juicio de Renan Moritz Almeida, docente de la UFRJ y autor principal de la investigación, una hipótesis que explicaría el aumento de los casos de plagio detectados en el país es la introducción de software que detectan la repetición de fragmentos en otros textos sin el debido crédito al autor.

En los últimos años, universidades, institutos de investigación, organismos de fomento de la investigación y editoriales científicas vienen utilizando programas como éste para desalentar abusos. “Actualmente se está prestando mayor atención a este fenómeno, tarea a cargo fundamentalmente de los editores”, dice Moritz Almeida, quien reconoce que el número de casos es pequeño. “Sin embargo, conviene resaltar que la primera retractación en las revistas incluidas en SciELO se produjo en 2008, hace menos de diez años”. La coautora del estudio, Sonia Vasconcelos, llama la atención sobre el hecho de que los resultados señalan una mayor participación de periódicos científicos indexados en bases menos tradicionales en el proceso de corrección de la literatura. “Tal participación refleja, de alguna forma, un mayor compromiso de los editores con los mecanismos de corrección, algo que, a largo plazo, podría tener un impacto positivo en la calidad de las publicaciones”, sostiene.

Vasconcelos también explica que, en los últimos años, Brasil ha asumido un rol de liderazgo latinoamericano en las investigaciones e iniciativas educativas en cuanto a la ética en la investigación científica, y cita algunas experiencias en la promoción de una cultura de la integridad científica en el país, tales como el Código de buenas prácticas científicas, que fue elaborado por la FAPESP, y se publicó en 2011. El mismo contiene directrices éticas para la actividad profesional de los investigadores que reciben becas y ayudas de la Fundación. El Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y la Academia Brasileña de Ciencias (ABC) también elaboraron sus propias normas de conducta.

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