Imprimir Republicar

VIROLOGÍA

Monos con zika

Investigadores del estado de Ceará detectaron el virus de la enfermedad en animales habituados a la presencia humana

Víctimas de la cercanía: monos capuchinos que convivían con seres humanos fueron diagnosticados con el virus del Zika

Danielle Araujo/ Instituto Pasteur e ICB-USP Víctimas de la cercanía: monos capuchinos que convivían con seres humanos fueron diagnosticados con el virus del ZikaDanielle Araujo/ Instituto Pasteur e ICB-USP

En cinco localidades del estado de Ceará, en Brasil, algunas a 300 kilómetros unas de otras, hay monos infectados con el virus del Zika. Investigadores paulistas y cearenses identificaron el virus en muestras de suero, mucosa oral y saliva de cuatro titíes y tres monos capuchinos habituados a la convivencia con seres humanos, hallados en áreas urbanas y rurales de Fortaleza, Limoeiro do Norte, Quixeré, São Benedito y Guaraciaba do Norte.

Los siete animales infectados representan un 29% de los 24 monos cuyo material biológico fue analizado por los investigadores en los últimos meses, aparte de otras 30 muestras que serán evaluadas en las próximas semanas. “Ésta es la primera vez que el virus del Zika se detecta en primates del Nuevo Mundo”, dice la bióloga Silvana Favoretto, investigadora  del Instituto Pasteur de São Paulo y del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo (ICB-USP). Ella y otros seis científicos de São Paulo que integran la Red Zika, un consorcio de laboratorios paulistas que estudian el virus, describieron el hallazgo en un breve artículo depositado el 20 de abril en el repositorio bioRxiv.

El virus del Zika fue aislado por primera vez en 1947, a partir de la sangre de un macaco Rhesus (Macaca mulatta) monitoreado en una selva de Uganda para estudiar la circulación del virus de la fiebre amarilla. El macaco Rhesus forma parte de un grupo de primates denominados catarrinos, que tienen sus narinas muy juntas y enfocadas hacia abajo, y es el mismo grupo al que pertenecen los chimpancés, los gorilas y también los seres humanos.

Ahora, el virus se detectó en Ceará, en titíes comunes (Callithrix jacchus) y monos silbadores (Sapajus libidinosus), primates clasificados en el clado de los platirrinos, cuyas narinas están orientadas hacia los costados. Se cree que tanto platirrinos como catarrinos habrían compartido un ancestro común, hace entre 37 y 34 millones de años. Luego de eso, cada grupo evolucionó por separado.

La identificación del virus del Zika en los primates americanos preocupa por una cuestión de salud pública. El caso es que existe el riesgo de que esos animales se transformen en lo que los investigadores denominan como un reservorio silvestre del virus. Una vez infectados, podrían mantener el virus en circulación en la naturaleza y, cada tanto, volverían a propagarlo entre los seres humanos, algo similar a lo que ocurre con la fiebre amarilla en algunas zonas de Brasil.

No obstante, esto por ahora es solamente una suposición. Los animales de Ceará en los que se detectó el virus vivían cerca de los seres humanos. Según Favoretto, en el nordeste es algo común encontrar titíes visitando las huertas de las casas. También es algo frecuente que la gente tenga titíes y capuchinos como mascotas. “Estos animales son dóciles cuando son pequeños y se tornan más huidizos y a veces agresivos una vez que crecen”, comenta. A causa de esta  cercanía, la investigadora sospecha que los monos podrían haberse infectado a través de mosquitos que picaron a personas con zika.

“Ésta también es mi apuesta principal por ahora”, dice el primatólogo Júlio César Bicca-Marques, docente de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUC-RS). “Si el virus se detectara posteriormente en animales silvestres sin contacto con el hombre, mi interpretación podría modificarse”, admite el investigador gaúcho, quien años atrás estudió un brote de fiebre amarilla silvestre que afectó a los carayás del sur del país. Por ese entonces, según Bicca-Marques, la gente creía que los monos estaban propagando la enfermedad y comenzaron a perseguirlos. Favoretto y Bicca-Marques temen que ahora se desate el mismo tipo de persecución con los titíes y los capuchinos. “Nuestros resultados demuestran que el lugar de los animales silvestres es el patio de una casa, sino la libertad en la naturaleza, donde los ciclos de las infecciones ocurren sin generar daño para la gente”, dice Favoretto.

Curiosidad y suerte
Ambos investigadores reconocen que, por el momento, no se sabe casi nada sobre la acción del virus del Zika en primates no humanos, especialmente los del Nuevo Mundo. “No sabemos, por ejemplo, si se enferman, si sus crías pueden nacer con microcefalia, ni cuánto tiempo permanece el virus en sus organismos”, comenta Favoretto. Ella y la veterinaria Danielle Araujo, también del Instituto Pasteur y del ICB-USP, detectaron concentraciones bajas del virus del Zika en los titíes y capuchinos infectados.

El hallazgo del virus en esos ejemplares se produjo por una combinación de curiosidad y suerte. En el ICB-USP, Favoretto coordina el Núcleo de Investigación en Rabia y desde hace casi dos décadas estudia esta enfermedad en Ceará, en colaboración con la secretaría estadual de salud de ese estado. La rabia, causada por un virus altamente letal para los seres humanos, tiene un ciclo silvestre en ese estado del nordeste, donde uno de sus reservorios, identificado tiempo atrás por Favoretto, es el tití común.

Al comienzo de este año, mientras analizaba la distribución de los casos de zika y microcefalia en Ceará, la bióloga comprobó que algunos de ellos coincidían con las áreas de recolección de muestras de material biológico de los monos y resolvió evaluarlas para detectar la presencia del Zika. “Hallamos muestras positivas para el Zika en animales que habitaban en el litoral, en áreas del semiárido [caatinga] y en la región serrana, donde la vegetación es más densa”, dice la investigadora. “Esto demuestra que la presencia del virus está difundida en esa región”.

Luego de la detección del Zika en algunas muestras, el material genético del virus fue aislado y secuenciado en el Laboratorio de Virología Clínica y Molecular de la USP, siendo analizado por los virólogos Paolo Zanotto y Edison Durigon. El resultado confirmó que el Zika hallado en los animales es el mismo que infecta a los seres humanos en el país y puede conducir al nacimiento de bebés con problemas neurológicos y un cerebro anormalmente pequeño. Desde el final de 2015 hasta el 23 de abril de este año, el Ministerio de Salud identificó 1.198 casos de microcefalia, donde se detectó el virus del Zika en 194 de ellos.

Favoretto contempla la pronta realización de nuevas expediciones a Ceará, y retornar a las ciudades donde se identificaron animales con Zika para intentar recapturarlos (se los marcó con chips). Si esos monos siguieran presentando copias del virus en su organismo, sería un síntoma de que pueden funcionar como reservorio. “Si esto se comprueba, el Zika habrá venido para quedarse, puesto que las enfermedades que cuentan con un reservorio silvestre no se han logrado erradicar”, dice Favoretto. “A lo sumo”, añade, “lo que puede hacerse es controlarlas”.

Proyecto
Rabia en silvestres terrestres de la región nordeste de Brasil: Epidemiología molecular y detección de la respuesta inmune (nº 2014/16333-1); Modalidad Apoyo a la Investigación – Regular; Investigadora responsable Silvana Regina Favoretto (Instituto Pasteur); Inversión R$ 296.307,41

Artículo científico
FAVORETTO, S. et al. First detection of Zika virus in neotropical primates in Brazil: a possible new reservoir. bioRxiv. 20 abr. 2016.

Republicar