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BUENAS PRÁCTICAS

Programa de rehabilitación de científicos

BoasPraticas_246_SiteDANIEL BUENOJames DuBois, psicólogo y docente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, posee una experiencia singular en la promoción de la integridad científica: en los últimos tres años, ofreció un programa de rehabilitación para 39 investigadores de 24 diferentes instituciones estadounidenses que habían sido sancionados por episodios de mala conducta. Los recursos para dicha capacitación provienen de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, que constituyen la principal agencia de investigación científica del área médica en ese país. DuBois también recibe varias veces al año a pequeños grupos de investigadores cuya financiación fue suspendida por haber incurrido en fraude, plagio o falsificación de datos en trabajos científicos.

En un artículo publicado en la revista Nature, el psicólogo relató la experiencia del programa y señaló aquello a lo que considera “mitos” sobre la mala conducta científica. El primero de ellos es la idea de que sólo las “manzanas podridas” se meten en problemas. El público del curso, asevera, está integrado por científicos talentosos, cuyas instituciones madre juzgaron que valía la pena invertir en su rehabilitación. “No es que queramos minimizar la gravedad de las transgresiones que cometieron nuestros participantes, pero raramente conllevan una intencionalidad consciente de engañar o quebrantar las reglas”, escribió DuBois. Y cita como ejemplo a un joven investigador, que llegó a liderar un laboratorio, quien omitió revisar datos del trabajo de un pasante de posdoctorado porque imaginaba que sería una señal de falta de confianza.

El segundo mito es la idea de que suficiente contar con talento científico para ser exitoso. Hay otras habilidades, tales como el liderazgo de equipos, la comunicación con colegas, ser minucioso y creativo, que son igualmente necesarias para prevenir errores y omisiones. Finalmente, DuBois rechaza la tesis que proclama que el investigador debe intentar producir lo máximo posible, sin dejar escapar ninguna oportunidad de presentar proyectos y disputar recursos. Ocurre que el exceso de trabajo deviene en equívocos y dejadez con respecto a las reglas. Los líderes de investigación sólo deben asumir la cantidad de proyectos que puedan supervisar en forma responsable”, sostuvo.

Según DuBois, el programa recibió críticas por gastar dinero intentando recuperar a investigadores sorprendidos malas conductas. “Los recursos están bien empleados, dado que las prácticas de investigación científicas cuestionables están mucho más difundidas de lo que nos gustaría admitir”, afirma. Durante los tres días de capacitación, los investigadores se someten a una batería de evaluaciones, debaten sobre aquello en lo que se equivocaron y elaboran un plan de desarrollo de su carrera, que incluye estrategias para realizar reuniones regulares con el equipo, búsqueda de capacitación complementaria y reestructuración de flujos de trabajo. En los tres meses posteriores, mantienen reuniones telefónicas con el equipo de DuBois, en las cuales muestran cómo están poniendo en práctica las estrategias.

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