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Cooperación

Un catalizador del debate

Desde hace 10 años, el foro Movilización Empresarial por la Innovación orienta las estrategias de las corporaciones y coordina el diálogo entre el gobierno brasileño, el sector privado y las universidades

Reunión del Comité de Líderes de MEI en julio de 2016 con la presencia del presidente de la República: interlocución permanente con el sector público sobre temas de innovación

Sérgio Lima

El esfuerzo por incorporar la innovación al cotidiano de las empresas brasileñas ganó aliento y articulación hace 10 años con el surgimiento de Movilización Empresarial por la Innovación (MEI), un foro organizado por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) que reúne hoy a más de dos centenas de presidentes de corporaciones. Un balance de la primera década de esta iniciativa muestra resultados tangibles. Con una agenda orientada al perfeccionamiento de leyes y políticas públicas, un trabajo permanente de asesoramiento a empresas y una interlocución fuerte con autoridades e investigadores, MEI logró mostrar la importancia de la innovación para la competitividad, al tiempo que creó una inédita plataforma de colaboración entre el gobierno y el sector privado.

Las reuniones del Comité de Líderes del foro, que se realizan cada tres meses, siempre cuentan con la presencia de autoridades: en una reunión a fines de 2017, estuvieron juntos los titulares de las carteras de Salud, de Industria y Comercio y de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicaciones. “La participación de ministros, secretarios ejecutivos y hasta del presidente de la República en las reuniones de líderes costituye una señal de reconocimiento de parte del gobierno de la importancia de la innovación en el país”, afirma el ingeniero Pedro Wongtschowski, vicepresidente del Consejo de Administración del grupo Ultra, uno de los coordinadores de MEI desde su creación. “La convivencia es importante para que mantengamos un diálogo permanente entre los sectores público y privado”. Las cuatro reuniones realizadas en 2017 atrajeron a representantes de 273 empresas. En 179 de ellas, fue el CEO quien participó en el encuentro. Se debatieron temas como el futuro de la manufactura avanzada, problemas del sistema de protección a la propiedad intelectual y alternativas para mitigar los recortes en el presupuesto federal de ciencia, tecnología e innovación.

La idea de crear MEI se inspiró en la experiencia de países como Francia, Alemania y Estados Unidos, que en los años 2000 movilizaron a sus industrias en torno a agendas de innovación y competitividad. Una de las ambiciones de la iniciativa brasileña era involucrar a los dirigentes de las empresas –la importancia de la innovación era reconocida solo entre los mandos intermedios, como los responsables de investigación y desarrollo (I&D). Resultó. “Empezamos con un grupo pequeño –entre 30 y 40 empresarios– que hizo un trabajo de catequesis eficiente. Se formó un círculo virtuoso, incorporando exclusivamente a gente con poder de decisión. Hoy en día hemos alcanzado a más de 200 CEO, que forman un club de relacionamiento valorizado, tanto por el vínculo que se crea entre los pares como por la influencia en la formulación de políticas públicas”, dice Rafael Lucchesi, director de educación y tecnología de la CNI y director general del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai). MEI, bajo la coordinación de la CNI, se creó durante la gestión del entonces presidente Armando Monteiro Alves, con la participación de líderes empresariales como Pedro Wongtschowski, Pedro Passos, de Natura, Horácio Lafer Piva, de Klabin, Bernardo Gradin, entonces en Braskem, Ricardo Pelegrini, al frente de IBM, entre otros.

Unos de los hitos de la historia de MEI fue el manifiesto “Innovación: La construcción del futuro”, de 2009, que proponía vínculos estrechos entre gobierno y sector privado en el apoyo a la innovación, pero dejaba claro que esa agenda, aunque fuera de interés para toda la sociedad, pertenece primordialmente a las empresas. “La idea clave era de que las empresas son las protagonistas en el proceso de innovación porque dependen de él para su supervivencia”, dice el economista Carlos Américo Pacheco, profesor de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien asesoró a la CNI en la elaboración del manifiesto. “Empresas innovan por necesidad e innovan en aquello que el mercado les demanda. No innovan porque el gobierno lo desea o para aprovechar el conocimiento generado en universidades”. A juicio de Pacheco, que hoy es director-presidente del Consejo Técnico-Administrativo de FAPESP, la MEI tuvo éxito al diseminar la agenda de innovación, a pesar de los avances restringidos a la hora de llevar esa agenda a la práctica en las empresas. “La dinámica económica de los últimos años ha dificultado las cosas, pero la consciencia de las empresas sobre la importancia de innovar está mucho mayor”.

Rafael Martins/ Sistema Fieb Laboratorio de ensamblado electrónico de Senai/ Cimatec, en la ciudad de Salvador (Bahía)Rafael Martins/ Sistema Fieb

Si bien la CNI ya mantenía un diálogo con los ministerios de Hacienda y de la Industria y Comercio, MEI ha ampliado esa interlocución con gestores de ciencia y tecnología, en temas tales como propiedad intelectual, financiación a la innovación y formación de recursos humanos. También se articuló para remover obstáculos legales que complican a las empresas. Un ejemplo fue la reciente regulación de los cambios en el andamiaje jurídico sobre ciencia y tecnología aprobadas en 2016. El foro, que ya había participado activamente del debate sobre la elaboración de la ley, produjo dos propuestas tendientes a orientar la regulación: la primera hace dos años, en carácter individual, y la segunda, más recientemente, en alianza con otras entidades empresariales. “Ayudamos a construir propuestas capaces de impulsar el uso de herramientas que son comunes en países avanzados, tales como la bonificación tecnológica y los pedidos tecnológicos”, dice la economista Gianna Sagazio, superintendente nacional del Instituto Euvaldo Lodi (IEL), directora de innovación de la CNI y coordinadora de MEI. El foro también discutió con el gobierno y con el Parlamento formas de mejorar el ambiente de innovación en las empresas, en tópicos como la reformulación de la Ley de Informática y la tributación de inversiones en startups.

Para promover la innovación, MEI creó estrategias que van desde los premios en casos ejemplares de empresas y la difusión de sus prácticas hasta la oferta de información sobre instrumentos de financiación e instituciones de investigación capaces de establecer buenas alianzas. Un ejemplo es MEI Tools, una guía actualizada cuatro veces al año que reúne fuentes y programas de fomento ofrecidos por bancos, agencias e instituciones, y da orientación sobre cómo aprovecharlos.

Una guía de MEI actualizada cuatro veces al año les informa a los empresarios cuáles son las fuentes de financiación de la innovación disponibles

En una iniciativa estimulada por MEI, la CNI creó institutos de tecnología y de innovación, dedicados a apoyar el sector industrial. Actualmente se encuentran en funcionamiento 51 Institutos Senai de Tecnología en 17 estados brasileños, que ya atendieron las demandas de más de 15 mil empresas en servicios de técnicos y de consultoría y en la realización de ensayos y pruebas. También están en operación 21 Institutos Senai de Innovación, que realizan investigación aplicada para desarrollar nuevos productos y tecnologías, además de nuevos prototipos y plantas piloto. Cada instituto se dedica a un campo específico, como microelectrónica, biomasa, química verde, manufactura avanzada, entre otros. A finales del año pasado, había cerca de 200 proyectos siendo ejecutados en los institutos de innovación. La mitad de ellos atendía a grandes empresas. La otra mitad se dividía entre medianas y pequeñas empresas y startups. “Esa estructura fue discutida en la MEI como un gran proyecto para ampliar la competitividad de la industria dentro del Senai”, explica Gianna Sagazio.

Los coordinadores de MEI tuvieron un papel destacado en la creación de la Empresa Brasileña de Investigación e Innovación Industrial (Embrapii), una organización social vinculada al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicaciones (MCTIC) creada en 2014. “El Consejo de Administración de Embrapii, que presido, está formado por otros líderes de MEI. Participamos en todo el debate sobre la creación de la organización”, dice Pedro Wongtschowski. Cerca de 340 proyectos de empresas brasileñas ya tuvieron acceso a recursos no reembolsables de Embrapii para realizar proyectos de I&D en instituciones científicas y tecnológicas especializadas. El modelo de financiación es tripartito. La empresa proponente y Embrapii invierten valores equivalentes en el proyecto. El tercer pilar son las unidades acreditadas, formadas por equipos vinculados a laboratorios de universidades o de instituciones tecnológicas. El presidente de Embrapii, Jorge Guimarães, recuerda que la idea de crear una “Embrapa de la industria” se propuso en 2010 en un estudio encargado por la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes) a la Sociedad Brasileña de Física. “La CNI y otras instituciones vinculadas a la innovación abrazaron la idea y ayudaron a convencer el gobierno a implantarla. Los recursos de un programa piloto de Embrapii vinieron de una alianza entre la Finep [la Financiadora de Estudios y Proyectos] y la CNI”, dice. La sede de la organización, en Brasilia, funciona en instalaciones de la CNI, que no cobra alquiler.

Damien Jemison – LLNL En el programa de inmersión en ecosistemas de innovación de MEI, empresarios visitaron laboratorios como el Lawrence Livermore, en California…Damien Jemison – LLNL

En 2015, la CNI consultó a empresas de grande y mediano portes sobre sus etapas de innovación y preguntó cuáles eran los países en que ellas se guiaron para evaluar el futuro. Los resultados ayudaron a MEI a organizar un programa, denominado Inmersión en Ecosistemas de Innovación, que lleva a empresarios y ejecutivos a conocer centros de investigación y empresas innovadoras en el exterior, y también en Brasil. Creada en 2016, la iniciativa ha promovido viajes a países como Alemania, Suecia y Estados Unidos. Más de un centenar de personas participaron de la iniciativa el año pasado. Una de las etapas ocurrió en el país y llevó a los participantes a institutos de innovación del Senai y a unidades de Embrapii en ciudades como Porto Alegre, Joinville, Curitiba, Río de Janeiro y Salvador. Las otras dos fueron en el exterior. En septiembre, un grupo de 25 empresarios pasó cuatro días en los Estados Unidos e hizo visitas técnicas a empresas tales como Cisco, Google e Intel, y a instituciones como el Stanford Research Institute y el Lawrence Livermore National Laboratory, en California. En octubre los empresarios fueron a Suecia, cumpliendo un derrotero de visitas a parques tecnológicos y a empresas como Saab y la aceleradora de startups Epicenter. “Varios participantes relataron que la experiencia es transformadora y los ayudó a tener nuevos insights sobre cómo trabajar la innovación”, explica Ricardo Pelegrini, el responsable de la organización del programa, quien fue presidente de IBM Brasil y es uno de los líderes de la MEI.

Antes de encargarse del programa de inmersión, Pelegrini fue invitado a coordinar la iniciativa de la CNI para estimular la atracción al país de centros de investigación de empresas multinacionales. La misión aprovechaba su experiencia: hace siete años, él logró traer a Brasil el noveno centro internacional de investigación de IBM, disputado por 70 países. “Cuando había solo dos competidores más, Australia y Emiratos Árabes, fui a defender la candidatura brasileña a la sede de IBM y utilicé el ejemplo de MEI para mostrar que existía en Brasil un enfoque creciente en innovación y una conciencia respecto a la importancia de innovar”. Dos vicepresidentes de IBM vinieron a Brasil y conocieron instituciones, entre las cuales FAPESP. “El hecho de que haya una fundación en São Paulo con una estructura complementaria a la esfera federal de financiación de la ciencia y tecnología colaboró para formar una imagen positiva del país”, dice Pelegrini.

Un documento con sugerencias para fortalecer la enseñanza en ingeniería está siendo evaluado por el Consejo Nacional de Educación

Para municionar el debate sobre la innovación, MEI incentiva la producción de estudios e indicadores. Debe concluirse este mes un estudio realizado por economistas de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y de la Universidad de Campinas (Unicamp) para la CNI, con el objetivo de evaluar los impactos de tecnologías emergentes sobre la competitividad de la industria brasileña en los próximos 10 años. El proyecto Industria 2027 fue un tema recurrente en reuniones de líderes de MEI el año pasado. Otra acción destacada fue la alianza firmada con las organizaciones responsables del Índice Global de Innovación (GII), que permitirá la participación de Brasil en la construcción de los indicadores del informe. En el ranking que evalúa el grado de innovación de 140 países, Brasil aparece en el 69º puesto, detrás de otras economías emergentes tales como la India y China. “Esta posición no es compatible con el puesto de octava economía del mundo. Nuestra participación en el índice nos ayudará a conocer mejor nuestras deficiencias”, dice Gianna Sagazio.

La preocupación por contar con recursos humanos orientados a la innovación hizo que MEI se articulara con la Asociación Brasileña de Educación en Ingeniería (Abenge) en la elaboración de un documento con sugerencias para fortalecer la formación de ingenieros. El texto propone cambios en los currículos y en las metodologías de enseñanza, además de medidas tendientes a mejorar la calidad del cuerpo docente. La propuesta se llevó al Consejo Nacional de Educación. “Quienes hacen innovación en las empresas son los ingenieros”, dice Vanderli Fava de Oliveira, docente de la Universidad Federal de Juiz de Fora y presidente de Abenge, que reúne a las escuelas de ingeniería del país.

Miguel Ângelo/ CNI …y el centro de absorción atómica de los Institutos Lactec, en CuritibaMiguel Ângelo/ CNI

La cantidad de ingenieros graduados ha crecido considerablemente en el país en los últimos años –eran 25 mil en 2000 y pasaron los 100 mil en 2016. Las recomendaciones realizadas por un grupo de trabajo de MEI y de Abenge tienen como enfoque la formación de profesionales de alto nivel. “Buena parte de las carreras de ingeniería son privadas y no tienen la misma calidad que las de las universidades públicas”, explica Fava de Oliveira. “Un cambio necesario para formar ingenieros más completos será la creación de un sistema de residencia de los estudiantes en empresas, similar al de medicina”. La formulación conjunta dotó de mayor consistencia a la propuesta, según él: “El documento tiene la visión de quien forma y la visión de quien necesita utilizar la mano de obra de los ingenieros”.

Andre Clark, presidente y CEO de Siemens en Brasil y uno de los líderes de MEI, considera que esta iniciativa tiende a asumir un rol importante en la creación de nuevas políticas industriales. “El foro ayudó a coordinar elementos de políticas de Estado, el conocimiento generado en la academia y las estrategias empresariales”, afirma. “Ahora, es necesario aumentar el contenido de innovación de la industria y MEI se propone discutir eso de una forma horizontal, sin defender beneficios para sectores específicos ni proteccionismo, sino mejorando el ambiente para todos.” Para Pedro Wongtschowski, uno de los desafíos de MEI consiste en ayudar a llevar a la práctica los cambios viabilizados por la legislación reciente en innovación. “Con la reducción del presupuesto federal de ciencia y tecnología, también tenemos la tarea de proponer nuevas formas de financiar la innovación que rescaten la capacidad de inversión de órganos fundamentales como la Finep”, afirma.

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