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Salud

La difícil batalla contra el sarampión

Representación tridimensional del virus del sarampión

Alissa Eckert

El objetivo de eliminar la transmisión del sarampión en el mundo para 2020 está lejos de cumplirse. Desde que la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apoyó esta propuesta formulada por 195 países en 2012, la cantidad de casos de sarampión fue disminuyendo en el mundo: su transmisión ya se ha interrumpido en 86 naciones. Sin embargo, un gran número de personas continúa infectándose con el virus, causando una enfermedad altamente contagiosa que provoca fiebre alta, tos, secreción nasal, irritación ocular y manchas rojizas en la piel. En los niños y en adultos con sistemas inmunitarios debilitados, el sarampión puede disminuir notablemente la inmunidad y cederles el paso a infecciones mortales. De enero de 2013 a diciembre de 2017 hubo 634.139 casos de sarampión en el mundo, casi todos en niños. Las regiones más afectadas fueron África (224.093 casos), Asia Oriental (142.305) y Europa (105.851). En América, sólo se registraron 1.316 casos, aunque inesperados pues la región había sido considerada libre del sarampión en el 2016. A partir de esas informaciones, Mikal Patel, del programa de inmunización de la OMS, y Walter Orenstein, de la Universidad Emory, en Estados Unidos, recuperaron datos sobre el estado actual de la vacunación en 434.956 casos. En el 63% de los mismos (275.754), la infección podría haberse evitado si los niños hubiesen recibido las dos dosis recomendadas de vacuna en la edad apropiada (Lancet Global Health, marzo). Casi la mitad de las 156.384 infecciones restantes no pudieron prevenirse porque los niños no tenían edad suficiente para recibir la primera dosis. Con el brote de sarampión que llegó al Norte de Brasil en febrero del 2018 y que ha afectado a más de 10.300 personas, el país perderá la certificación de nación libre de la enfermedad, obtenida en 2016.

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