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Biodiversidad

El veneno mutable de las rayas

Un ejemplar de Potamotrygon rex, común en el río Tocantins

Jim Capaldi/ Wikimedia Commons

El veneno de las rayas sufre alteraciones a medida que esos peces con  el cuerpo en forma de disco maduran. Las toxinas detectadas en el veneno de las rayas jóvenes causan mucho dolor e inflamación, mientras que la ponzoña de los ejemplares adultos suele provocar necrosis de los tejidos, tal como lo comprobó el grupo de las farmacólogas Carla Lima y Mônica Lopes Ferreira, del Instituto Butantan. Las investigadoras inocularon el veneno de ejemplares jóvenes y adultos de rayas de la especie Potamotrygon rex, común en el río Tocantins, sobre la piel de ratones anestesiados. Las toxinas de los individuos jóvenes activaron los mecanismos del dolor. En tanto, el veneno de las rayas adultas condujo a la muerte de las células y a la liberación de su contenido (Toxicon, edición del mes de mayo). Estudios previos habían comparado la diferencia entre el veneno de las rayas de agua dulce y el de las rayas marinas, pero no la alteración de la ponzoña durante el desarrollo de un ejemplar de la misma especie. “Nuestros datos apuntan que la composición del veneno de P. rex se ve influida por la etapa de maduración del animal”, afirmó Lopes Ferreira a Agência FAPESP. Las científicas atribuyen esa modificación en la composición del veneno a la etapa de la vida. Las rayas jóvenes viven en cardúmenes, enterradas en la arena. Su aguijón les serviría para ahuyentar a los predadores. Luego de superar los dos años de edad, esos peces migran para la columna de agua y posiblemente usan el veneno para cazar. Los accidentes con rayas son frecuentes en los ríos brasileños.

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