Imprimir

Cultura

La (in)digestión del Tropicalismo

El movimiento liderado por Caetano Veloso y Gilberto Gil llega a los 40 años y sigue siendo polémico

La música es tropicalista desde hace 40 años. En ese período las más expresivas tendencias de mercado de discos siguieron una receta de eficiencia plantada por el Tropicalismo o Tropicalia de Caetano Veloso, Gilberto Gil, TomZé, Torquato Neto, Mutantes y compañía: la de mezclar elementos supuestamente antagónicos u opuestos para generar una tercera cosa, híbrida y mestiza, como es Brasil. Autor del libro Tropicalismo – Decadencia bonita del samba (Boitempo, 2000), el periodista Pedro Alexandre Sanches destaca que la discusión que alimenta la Tropicalia tiene que ver con la mezcla instalada entre lo antiguo y lo nuevo, lo tradicional y lo moderno, el hombre y la mujer, la derecha y la izquierda y muchas otras dualidades con el propósito de generar un tercer elemento, una nueva tendencia. -El género impuro mueve las cosas, es la democracia racial aplicada a la música y eso es bueno porque no somos puros en el aspecto racial-, asevera.

La conclusión es de que el Tropicalismo, tanto tiempo después, incorporado a la cultura nacional -y reafirmado en los tiempos de globalización en su sentido más amplio-, aún no fue debidamente digerido. El concepto existe. Su total aceptación, no. En la academia, el tema es estudiado hace tiempo, pero sólo ahora comienza a no limitarse a la música – y un poco a las artes plásticas – para alcanzar a otros segmentos diversos como la moda, los medios y el comportamiento. Una dimensión alcanzada con eficiencia por la exposición Tropicalia – Una revolución en la cultura brasileña (1967-1972), clausurada el 30 de septiembre y exhibida originalmente hace dos años por el Museo de Artes Contemporáneas de Chicago. Acompañado de un bello catálogo lanzado en portugués por la editora Cosac Naify, con curaduría de Carlos Basualdo, el evento es el único gran acontecimiento que marca el pasaje del aniversario redondo de la Tropicalia. Aún así, fue restringido en Brasil a Río de Janeiro – São Paulo, cuna de todo, se quedó fuera.

Una falta de interés desproporcionado con su valor. Aunque una bibliografía razonable haya sido publicada al respecto del tema, hay varios aspectos a ser estudiados. Feliciano José Bezerra Filho, que defendió en 2005 el doctorado “Resonancias de la Tropicalia – Medios y cultura en la canción brasileña”, por la Unicamp, observa que la propia dificultad de llamar la Tropicalia “movimiento” y su rapidez de intervención histórica, a veces, causan esta dificultad. “Necesitamos también profundizar mejor el debate en torno del genero musical.”

El investigador cuestiona si la Tropicalia creó un género musical y si es posible hablar de una canción del género fuera del contexto histórico de 1967/68. “Sabemos que es posible que algún artista haga una canción ‘bossa nova’, intencionalmente, hoy, pues la forma bossa nova está sedimentada. Pero, ¿y en caso de la Tropicalia? ¿Entonces esa fue solamente una actitud? Son cuestiones que, a mi modo de ver, merecen mayores reflexiones.”

Eduardo Larson, autor de la maestría “Tropicalismo: Caetano Veloso, Gilberto Gil, el disco-manifiesto Tropicalia o panis et circensis”, defendida en el 2006 en la Unicamp, afirma que ese es un tema que ha sido siempre bastante visitado, pero que faltan trabajos realmente consistentes sobre otras cuestiones que no son las históricas e/o biográficas. “Las posibilidades de investigación siguen muy abiertas en relación al lenguaje musical y cancional de los tropicalistas, principalmente de aquellos que no son Caetano Veloso y Gilberto Gil.” Como ejemplo, él cita la participación de Rogério Duprat en los discos y shows tropicalistas.

Dos pontos necesitan ser profundizados con relación al Tropicalismo, en la opinión de Maria Claudia Bonádio. Primero, el potencial mediático del movimiento. O sea, su presencia en la publicidad, el programa de TV Divino maravilloso y las fotografías y los reportajes sobre el movimiento en la prensa “mundana” -secciones de cultura de periódicos y revistas. Después, la visualidad adoptada. “Mucho se analizan las letras de las músicas, pero no conozco estudios que reflejen con profundidad las apariencias de los principales exponentes, como Gil, Caetano, Gal y Mutantes; las carátulas de los discos etc.”

En su estudio, Bezerra Filho buscó mostrar el desdoblamiento de la Tropicalia, la posibilidad de resonancias en trabajos posteriores de otros artistas que utilizaron, consciente o inconscientemente, las bases lanzadas por la Tropicalia. “Creo que cualquier investigación alrededor de su comprensión debe partir de la gran síntesis tropicalista, que es el interés múltiple y la fusión entre cultura popular, industria cultural y vanguardia”, explica él. “Fue un momento en que la música popular brasileña experimentó una posibilidad de síntesis entre esos tres elementos, lo que hace la grandeza de la Tropicalia.”

En ese aspecto, prosigue, se probó que la cultura no puede nunca verse unilateralmente, que las pulsaciones creativas deben mantenerse siempre vivas en dirección al futuro y, al mismo tiempo, reconocer aspectos de esa misma pulsación en momentos anteriores. “El tránsito libre por géneros y formas musicales”, dice el investigador, “fue una reivindicación tropicalista, cumplida de forma inteligente y transgresora, dentro del ambiente musical brasileño, normalmente compartimentado y, cada vez más, extremamente segmentado”.

Profesora de moda, Maria Cláudia defendió en 2005 el doctorado “¡El hilo sintético es un show: moda, política y publicidad Rhodia S.A. – 1960-1970”, en la Unicamp, en la cual el Tropicalismo es observado de un modo bastante original. En 1955, cuenta ella, Rhodia obtuvo las patentes para la fabricación de los hilos y fibras sintéticas en el país. Para promover su popularización, entre 1960 y 1970, la empresa francesa implementó una política de publicidad. Esa tarea fue coordinada por Lívio Rangan, gerente de publicidad, que optó por anunciar directamente a la consumidora final. Tuvo inicio, entonces, la producción regular de desfiles, editoriales y propagandas de moda en Brasil. Varios espacios (Pelourinho, playas del Nordeste, Brasilia), artistas (Nara Leão, Sérgio Mendes, Mutantes) y temas (café, paisaje exótico, fútbol) fueron utilizados para agregar brasileñidad, estilo de vida y calidad internacional a los productos y  a las marcas Rhodia. La utilización de artistas y elementos estéticos asociados a la Tropicalia en el editorial de moda (circulado en la revista Joya, de abril de 1968) y en el show desfile Momento 68 también sirve a esa finalidad.

Rhodia – Eso sucedió porque una de las características del Tropicalismo era mezclar las referencias de lo popular nacional al pop internacional. “Destaco que, al valerse de la Tropicalia como tema, la publicidad de la Rhodia no pretendía resaltar valores que parte de la crítica y de los estudios académicos asoció al movimiento, como crítica al régimen militar e a la industria cultural, pero, si, presentar una publicidad calcada en el rescate de aspectos populares y arcaicos de la cultura brasileña y rellenada de influencias estéticas internacionales.”

Además de la mezcla entre nacional e internacional, arcaico y moderno, explica la investigadora, la publicidad de la Rhodia, al apropiarse del Tropicalismo, hizo una relectura próxima al “verde-amarillismo”, tal como lo definió Marilena Chaui, que incorpora los aspectos citados como una nueva mitología nacional, para la cual ser absurdo es un nuevo signo de la suprema originalidad del brasileño. “Es difícil medir el alcance que las campañas y los shows obtuvieron, pero me parece que cuando los medios absorben o apuestan en un movimiento es porque ya tuvo éxito, ya pegó, es vendible.”

De forma intuitiva, Maria Claudia cree que la asociación de la Tropicalia con la moda ayudó a reforzar su carácter de vanguardia. “Hasta porque creo que sea posible transponer para el trabajo de creación publicitaria las colocaciones que Gilda de Mello y Souza hace sobre el creador de modas, de alguien que tendrá que alertar su sensibilidad para el momento social y presentir los agotamientos estéticos en vías de procesarse. Son impresiones, más que afirmaciones.” Otro aspecto que ella considera importante destacar es que la publicidad de la Rhodia, al utilizarse de la Tropicalia, no se apropió de las ropas usadas por los  principales expositores, como las vestimentas alocadas de los Mutantes o el estilo hippie libertino adoptado por Caetano y Gil. “Lo que aparece en esos editoriales y desfiles son ropas en consonancia con la moda internacional y presentando sus principales tendencias de moda vigentes en el período, como los trajecitos de corte reto, en la mejor línea Courrèges, y vestidos sensuales que re-visitan los años 1930, entre otros.”

Popular – Sin la presencia de los medios, ¿habría el Tropicalismo vencido? Bezerra Filho afirma que, como la prensa acompañaba mejor los hechos y las manifestaciones musicales, con amplia cobertura de los festivales de música popular de la TV, el interés por el movimiento fue casi natural, por la propia necesidad de novedades que mueve el sistema mediático como un todo. La relevancia histórica, sin embargo, agrega él, fue alcanzada mucho más por la propia fuerza innovadora que por alguna estrategia deliberada de los medios. “Los debates culturales en la época eran más exasperados y los tropicalistas entraron en la discusión, sobre música popular y cultura brasileña, con niveles de reflexión diferenciados, despertando interés en los sectores involucrados con la cultura musical brasileña.” Sanches observa que los medios tuvieron un papel importante en la Tropicalia en dos momentos distintos. Inicialmente, dividió opiniones y llegó a ser combatido por los puristas, mientras un ala de la prensa vio en la propuesta un acontecimiento de modernidad y vanguardia. A partir de la década de 1980, sin embargo, se volvió hegemónica, casi una unanimidad, gracias a un discurso fuerte, pero con antecedentes que no pueden ser negados, como la bossa nova, que innovó al mezclar samba y jazz. La tendencia de Caetano en polemizar con la prensa, de cierto modo, fortifica ese precepto. “El Tropicalismo vive aún de la polémica, del campo de batalla, pero que, en el fondo, tienen admiración mutua de las dos partes.”

La relevancia histórica del Tropicalismo está asociada principalmente a la producción artística de ese personal, “que era sumamente inteligente y creativo, y también a la postura que tuvieron delante de las tendencias políticas y comportamentales de la época”. No significa que los artistas eran ingenuos en relación a la vanguardia. “Al contrario,  pero no había un programa de vanguardia  que debe ser seguido.”