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Memoria

Ingenio y arte

Los aportes de Theodoro Sampaio al país, de Salvador a São Paulo

Sampaio (a la der.) manipula un teodolito durante una excursión en Aratu, Bahía, en 1916

IGHBSampaio (a la der.) manipula un teodolito durante una excursión en Aratu, Bahía, en 1916IGHB

El bahiano Theodoro Fernandes Sampaio tuvo una larga trayectoria como ingeniero civil, que empezó en 1878 y terminó en 1937. Podría confundírselo con uno de los naturalistas extranjeros que visitaron Brasil durante la primera mitad del siglo XIX y se interesaban por todo: de las plantas a los animales, de los idiomas y costumbres indígenas al clima de la tierra. Sampaio trabajó con hidráulica, saneamiento, cartografía, planificación y gestión urbana, y brindó sus aportes a la geología, la geografía y la historia, aparte de aventurarse en la etnología, la antropología y la lingüística, ciencias aún sin consolidarse en su tiempo.

Desde las celebraciones de los 500 años del descubrimiento de Brasil, en el año 2000, se ha venido rescatando la importancia de algunas personalidades. “Theodoro Sampaio es una de esas figuras históricas que fueron revalorizadas. Pero no lo es todavía a la altura de la real importancia de sus contribuciones”, dice Ademir Pereira dos Santos, profesor de arquitectura de las universidades de Taubaté (Unitau), de Mogi das Cruzes (UMC), ambas en el interior paulista, y del centro universitario Belas Artes, en São Paulo. Santos escribió Theodoro Sampaio – Nos sertões e nas cidades (Odebrecht/ Versal Editores, 2010), un libro donde estudia meticulosamente la vida y la obra del ingeniero.

Integrantes de la Comisión Geográfica y Geológica de 1888: Theodoro Sampaio  es el tercero sentado de izq. a der., al lado de Orville Derby (de barba)

Instituto Geológico de São PauloIntegrantes de la Comisión Geográfica y Geológica de 1888: Theodoro Sampaio es el tercero sentado de izq. a der., al lado de Orville Derby (de barba)Instituto Geológico de São Paulo

Sampaio (1855-1937) nació en Santo Amaro da Purificação, estado de Bahía, hijo de una esclava llamada Domingas. No se sabe quién fue su padre: el cura Manoel Fernandes Sampaio, de quien heredó el apellido, o el vizconde de Aramaré, Manoel Lopes da Costa Pinto, el amo de Domingas. “Solamente Theodoro sabía y no se lo contó ni siquiera a sus hijos”, dice Santos. Se sabe que su padre tenía posesiones e influencia, pues él nació libre y recibió una buena educación en Río de Janeiro. En la corte cursó ingeniería, en la Escuela Politécnica de Río de Janeiro: se recibió a los 22 años. Entre 1878 y 1884 compró la ahorría de sus tres hermanos negros.

En 1879, Sampaio integró la Comisión Hidráulica del Imperio, que estudió y propuso obras destinadas a mejorar la navegación de los ríos. Durante cuatro años trabajó en el valle del río São Francisco, entre Alagoas y Sergipe, y en las ciudades de Pernambuco, Bahía y Minas Gerais situadas cerca del río. Narrador conciso y dibujante talentoso, contribuyó en la redacción de la Carta da bacia do São Francisco [Carta de la cuenca del São Francisco], y revisó y puso en la cartografía una parte de la zona conocida como Chapada Diamantina.

Mapa de Sampaio con la distribución de los grupos étnicos, según Carl von Martius

IGHB Mapa de Sampaio con la distribución de los grupos étnicos, según Carl von MartiusIGHB

Su llegada a São Paulo se concretó en 1886, por invitación del geólogo norteamericano Orville Derby, jefe de la Comisión Geográfica y Geológica de São Paulo. El interior paulista era en buena medida desconocido, y el ingeniero ayudó a explorar y cartografiar la región –algo imprescindible para el poder público–, además de proyectar obras destinadas a la navegación del río Paranapanema. Sampaio estableció la primera base geodésica de Brasil, en la región de Sorocaba. Esta técnica se emplea para representar cartográficamente, en el plano, la forma esférica de la superficie de la Tierra, fundamental para dotar de mayor exactitud a los mapas de gran extensión.

Durante esta fase en el interior nordestino y paulista, recabó información para dos libros: O tupi na geografia nacional (1901) y O rio São Francisco e a Chapada Diamantina (1905). También le permitió a Euclides da Cunha copiar un mapa que él había confeccionado, de la zona de Canudos, y despejó dudas acerca de la geografía y el clima del lugar, material del cual se valdría el escritor en artículos publicados antes de viajar al paraje y de escribir Os sertões.

“En la administración pública de São Paulo, trabajó tanto en la implementación de servicios sanitarios como en la expansión de las líneas de tranvías de la ciudad”, comenta Santos. Publicó artículos técnicos y realizó investigación histórica: fue uno de los fundadores del Instituto Histórico y Geográfico de São Paulo, en 1894.

A los 50 años regresó a Bahía y abrió su propio estudio de ingeniería, desde donde proyectó el nuevo sistema de abastecimiento de agua de Salvador, entre otros trabajos de infraestructura y urbanización. Tuvo una intensa actuación en el Instituto Geográfico e Histórico de Bahía (IGHB), cuya presidencia ocupó durante 14 años. “Los que lo conocieron dicen que era sumamente discreto y callado, pero a la vez era un orador excepcional”, comenta Consuelo Pondé de Sena, presidente del IGHB. Durante la última etapa de su vida –murió a los 82 años–, publicó estudios sobre la historia de Salvador y de Bahía.

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